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October 31 LA CUESTION EDUCATIVA: EDUCACION CIUDADANAExiste hoy día un debate abierto en torno a la posible reducción y desaparición de los contenidos de la filosofía en los niveles de Secundaria, sustituidos por una asignatura llamada Educación para la ciudadanía. Antes de ser propuesta como tal, la considerada educación en valores entraba dentro de aquella transversalidad temática. Y cabe preguntarse, ¿acaso antes no se educaba en valores? Porque pareciera que si no entraba dentro de una programación de asignatura, o si, como es ahora, no existe un libro de texto con unos ejercicios, nunca se hubiera educado en valores ciudadanos. Recordando cuando yo estudiaba, y no hace tanto -apenas unos diez años de cuando accedí a la Universidad-, la tal educación no tenía una hora prefijada en un aula determinada; ni tenía libro de texto, profesor ni ejercicios. No había tiempo, espacio y profesional concretos para ello, sino de la mera convivencia en la comunidad educativa, incluso superando las verjas del centro, de las circunstancias que rodean la vida del estudiante, uno aprendía y otros educaban. Dentro y fuera del aula, los pasillos, el recreo, la calle o el hogar eran los lugares y tiempos en que, en la pura y nuda convivencia e interacción, se aprendía a respetar y comportarse de esa forma "ciudadana". Con el paso del tiempo resulta que ya no, que la convivencia e interacción entre los miembros de la comunidad educativa -donde entran padres, profesores, conserjes...- no es suficiente. Los valores se aprenden, según como se piensa hoy, subrayando en fosforito un libro de texto, igual que en la clase de matemáticas se aprenden ecuaciones y punto. Libro, por otro lado, cuyo contenido es bastante controvertido, en tanto en cuanto, los valores sociales y ciudadanos son difícilmente absolutizables para toda época, lugar y cultura. O dicho de otro modo, la discusión sobre los valores es algo profudamente abierto en toda sociedad, y, sin entrar en el debate filosófico, reconocidos como algo relativo. Añaden a ello, algo todavía más polémico, y es que los contenidos no ya sólo estarán propuestos por la época, cultura y sociedad en que se viva, sino también por la ideología política. Lo deseable sería que esta no influyese y que efectivamente, existiera cierto acuerdo entre las posibles alternancias en el poder político cara a establecer algo así como una escala de valores. Pero esto, día a día vemos que no es cierto, y que el tamiz demagógico e ideológico de cada partido y posibilidad política aportan gran discrepancia, razón por la que la asignatura de la ciudadanía queda acusada del fuerte componente ideologizante del poder vigente.
Una asignatura, un libro, un profesor y unos ejercicios, y con eso damos por educados a los estudiantes. Y estos, lo que estudien de tal manera, lo olvidarán como olvidan todo lo demás, si es que el estudiante no ha cambiado demasiado de cuando yo lo fui. Por algo existe aquel dicho en que cultura es lo que queda después de haber olvidado todo lo demás que se estudió. Siendo cierto que cada vez se olvida más, o que cada vez se enseña menos, podemos extrapolar la regla que parece servir en cada asignatura a esta de la ciudadanía para predecir resultados. En fin, que no me extrañaría encontrarme con que mañana un estudiante me diga que no respeta nada porque el día que se explicó el respeto él no fue a clase, o bien porque no entraba en el examen, o las excusas que por el estilo todos los profesores estamos acostumbrados a oír con el resto de asignaturas, empezando por las normas ortográficas -lo de la acentuación empieza a ser criminal.
Mi problema personal -porque es personal y no profesional- no es tanto que esta asignatura sustituya los contenidos de filosofía, sino el hecho anterior del reduccionismo de la filosofía a la esfera del debate de los valores y la moral, puesto que desde el Ministerio se defiende que la ética y otros contenidos morales no van a sufrir modificiación horaria. Ese reduccionismo es el que verdaderamente hace gran daño a la filosofía, convertida en una simple mesa de debate sobre conducta y decálogo de comportamiento ciudadano. Reduccionismo fundamentado en un principio de utilidad: es lo único que "sirve" de la filosofía para la sociedad, condenando todo lo demás a esoterismo barato. En este sentido, hace mucho tiempo que la filosofía ha sido apartada de la educación, sustituida y reducida. Con sinceridad, entonces, que me sea igual -ahora sí profesionalmente, como profesor de la misma- que quiten, reduzcan horas o ideologicen lo poco que de aquella queda por la aulas, puesto que el descuartizamiento ya ocurrió tiempo atrás con el consentimiento de todos los ahora defensores de la filosofía en las clases de secundaria. Al fin y al cabo, la filosofía por esencia, nunca ha tenido verdadera cabida en la sociedad, por tanto, menos aún en su fábrica de ciudadanos: la escuela; otra cosa es que, cabezona ella, se haya empeñado en entrar a poner en solfa a esa sociedad, y de ahí le hayan llegado siempre las terribles consecuencias que ha sufrido. Cuando por primera vez pinchó con su fina aguja a la sociedad, esta no dudó en condenar a muerte a Sócrates, condena que es carta fundacional de su papel social. Luego la Academia platónica o el Liceo aristotélico... que no son, por supuesto, antecedentes de la actual educación-enseñanza.
La Educación para la ciudadanía no sustituye a la filosofía, porque como tal, nada de esta queda en la escuela. Ya desapareció de entre los pupitres sin que nadie se hubiera dado cuenta, si es que en algún momento verdaderamente estuvo. Que quiten el polvo y los cuatro granos de arena que restan ya no tiene la menor importancia. No se entienda, empero, que defiendo esa nueva asignatura, a la que achaco todo lo que empecé diciendo. Tampoco voy a caer en defender una falacia como que la filosofía esté en peligro. Siempre ha estado en peligro, o mejor dicho, nunca ha estado -así, a secas.
Hec October 24 LA MUERTE DE SÓCRATESEl caso Sócrates es un asunto ejemplar cuando de filosfía tratamos. Su juicio, la acusación recibida, el sistema que rige en el momento, el propio momento histórico, la actitud del filósofo y su muerte al final de todo, son factores decisivos para que uno de sus discípulos, Platón, recogiera el guante de los sucesos y elaborara aquellos Diálogos como testimonio de su maestro y como exposición del pensamiento platónico. Es este maestro el que, de alguna manera y siguiendo la idea de la mayeútica socrática como arte de comadronas, con su vida y su muerte ayuda a Platón a parir verdades, o a lo menos, a consagrarse en la búsqueda interior de estas. La dimensión filósofica del proceso y muerte de Sócrates, quien se ocupó en tratar de demostrar que no era el más sabio de su tierra y sólo logró demostrar que sí lo era, alcanza en Platón los tintes fundamentales de la filosofía como una recta educación de la virtud y una preparación para la muerte, al llevar al límite extremo las enseñanzas y ejemplo de su maestro. La psique ha de abandonar el cuerpo, su cárcel, que le arrastra al mundo de las pasiones, del engaño y las sombras, y volver a su anterior estado de contemplación de las ideas, de la verdad y la realidad. Pero no está Platón animando a un "suicidio" cualquiera, sino, podríamos decir, al "recto suicidio" que exige la preparación previa durante la vida -o sucesivas vidas según la Metempsicosis-; preparación que consiste en la educación de la psique caída al soma, el control que esta, como auriga racional, ha de ejercer sobre apetitos y pasiones, sobre los caballos blanco y negro de aquel carro alado. Acaso por esto se haya dicho alguna vez que Sócrates no fue asesinado o condenado, sino que aconteció un suicidio racional frente al que huir, esconderse o devolver injusticia ante las leyes, hubiera sido no gobernar su carro alado. Es esta educación del alma en la práctica de la virtud la que la eleva y devuelve al mundo de las ideas en que pre-existió, en tanto en cuanto, supone excarbar en su fondo, no ya sólo su racionalidad, sino el recuerdo del excelso momento de convivencia con las ideas como guía de aquella. En este sentido, "volamos aladamente", o a lo menos "alzamos la mirada" desde este mundo de corrupción hacia la verdadera y única realidad de las ideas. Es la preparación, el recuerdo, la educación del alma en el Bien -idea jerárquica- la que permite un "ver" la verdad y realidad, la superación de las meras sombras e imitaciones del mundo sensible. Por tanto, también cabe decir que se trata de una educación de la mirada, del mismo modo que el prisionero liberado de la caverna había de acostumbrar sus ojos al pasar de la oscuridad interior a la luz que en la entrada brillaba, levantando poco a poco la mirada hasta contemplar directamente el sol, lo más elevado, la idea de Bien. Volar, elevar la mirada, en una palabra, ascender es todo lo que le queda al alma tras haber descendido bruscamente, en caida libre, si quiere recuperar su feliz eternidad junto a las ideas, si busca honestamente la verdad. Sócrates la buscaba, y en la muerte y vida de este, Platón descubre que su maestro estaba preparado para abandonar el mundo que tomamos por real y dejar aquí meramente un protagonista literario de unos cuantos Diálogos.
Pero otros no aprenden, no están preparados y llegan a temer la muerte como el peor de los males; o a considerarla condena. Falta educación en la Polis griega, en la democracia recién restaurada y que aún presenta las heridas de luchas y tiranía. De esto es también símbolo la muerte de Sócrates: que un Estado, una forma de gobierno, condenó a muerte al mejor y más sabio de sus ciudadanos, con la intención de castigar, como pena. La muerte de Sócrates es también el impulso de la República platónica, la necesidad del discípulo de idear un Estado que jamás pudiera volver a cometer semejante crímen. La preparación del filósofo es también la del buen y desinteresado gobernante. Dicho de otro modo, sólo el filósofo puede gobernar rectamente, sólo lo racional -el auriga- puede dirigir al pueblo -los caballos. Y es que Sócrates no sólo es ejemplo para Platón del ascenso y preparación de un solo individuo; no es el prototipo del "uno contra todos", sino que representa también a ese "todos" al aceptar, como ciudadano griego, la leyes y eximirlas de su trágico fin. No son las leyes, sino el juicio de quien no está educado en la práctica de la virtud, en la honestidad y desinterés, el que yerra en la aplicación de aquellas. Aceptado el nomos, la ley, aceptada la Polis, la ciudad a la que se prestará servicio, a la que se rendirán cuentas. No es la ciudad para el ciudadano sino el ciudadano para la ciudad. Esta es la educación, no ya de algunos en concreto como filósofos-gobernantes, sino la educación de la ciudad entera, en principio gratuita y obligatoria.
No sé si vendrá de Popper, con su nefasta interpretación de la política y el Estado platónicos -no iré yo aquí de helenista, pero intento aprender de los errores de otros- o de quién últimamente ha llegado diciendo que la República platónica es el antecedente fundamental de nuestras formas de gobierno y de Estado. Quizás sobre la idea de que la gran mayoría del pueblo no puede acceder a gobernar y se limita a trabajar y producir cual hormigas en su hormiguero; cada uno en su lugar y labor, cual cadena de montaje. E incluso esto, leído en Platón no suena ni parece tan horrible como las tristes imitaciones humanas a lo largo de la historia. Al fin y al cabo, Platón diseña un Estado perfecto y feliz, a su parecer y dentro de su época -cuidado con descontextualizarlo, que es algo tan habitual como injusto. Ahora bien, lo que de ninguna manera es antecendente fundamental, lo que Platón dibujó y en Platón quedó, podamos discutir si era demócrata a nuestra manera o no lo era, es aquello del gobernante honesto, desinteresado, alejado de la demagogia, el oportunismo y la poltrona del poder. En eso, seguimos en la misma forma de gobierno, en la misma postura de los que, no educados ni preparados, condenaron y seguirán condenando al mejor y más sabio de sus ciudadanos. Es decir, sobre este punto, a lo largo de la historia y a día de hoy, es como si Platón jamás hubiese escrito su República. ¡Cuánto me gustaría que los gobernantes actuales -y no me refiero sólo al día de hoy; póngase cualquier fecha y siglo- se impusieran una vida ascética y comunitaria, sin más bien privado que el de primera necesidad, y su gobierno estuviera regido por el principio de que deben gobernar no en beneficio propio sino en el de los gobernados! Y sí, en la historia nos quedamos con la copla de gobiernos "aristocráticos" -gobierno (kratos) de los mejores (aristós)-, pero creo que nadie en esa historia entendió jamás, y seguimos sin entender, ese "el mejor" de Platón, cuyo modelo está en Sócrates. Todavía nuestra sociedad, cultura y civilización sería capaz de condenarlo a muerte de nuevo. Algún Platón ha habido siempre en todo tiempo ocupado en crear Estados de diseño; lo que aún nos faltan son aquellos buenos gobernantes, aunque contemos con la alternativa del "suicidio racional".
Hec October 19 LITERATURA DEFORMADA (A CUENTO DE LORCA)Por encima de la enfermedad obsesiva que últimamente afecta a la política y al pueblo español sobre la guerra del 36 y la dictadura franquista, está una de sus consecuencias más terribles: la deformación de los nombres propios de nuestra cultura literaria, artística, intelectual y filosófica. Hace mucho tiempo que la intención de politizar e ideologizar absolutamente todo como defensa de discusiones actuales acerca de sucesos pasados está envenenando a la cultura de casa, su divulgación y terminará por infravalorarla frente a la pura demagogia. Este enfado mío viene a raíz de haberme encontrado, al encender el televisor, con que en un programa de esos que llaman del corazón, una cadena cuya programación se alimenta de ese tipo de programas, y a una hora muy habitual para encontrarse con tales asuntos en la pantalla como lo es la de la siesta, se estaba emitiendo un pequeño reportaje de García Lorca y su asesinato. Mi asombro fue inmediato, si pensamos en lo contradictorio de un programa tal y un tema cual. Este asombro se volvió doble, cuando empiezo a oír que Lorca estaba claramente identificado y decantado de uno de los bandos de la guerra, casi como militante, casi como miliciano intelectual. Y sin embargo, la gran mayoría de autores que lo conocieron, a él y su obra, incluso su vida y condición, coinciden en señalar lo que Machado decía del poeta granadino: que Lorca era políticamente innocuo, y que el pueblo que Federico amaba y cuyas canciones recogía no era precisamente el que canta la Internacional. Hoy día, sin embargo, la figura de Lorca y su asesinato se unen en muchas mentes por la política y la ideología -y ¡Viva Rubianes!.
Pero todavía el asombro se iba a volver triple, pues se sostenía la segunda razón de su asesinato por su condición de homosexual, o mejor dicho, por la mentalidad reaccionaria, retrógrada y ultraconservadora del bando Nacional. No niego estos apelativos, que me parecen encajan muy bien con la mentalidad de aquel bando; pero en el reportaje parecía que sólo este bando, y no la época en la que también entraría la mentalidad republicana -es decir el otro bando-, era el homófobo. Que yo sepa, y la propia obra de Lorca es reflejo de ello, no hubo prácticamente momento político en que no tuviera que arrastrar como una losa y cargar como con una cruz su condición sexual. Y es que la mentalidad era la del tiempo y no con identificación política o ideológica. La politización actual de todo lo que se pueda ha hecho de la homosexualidad cuestión política del crímen perpetrado contra la poesía. Y aún más que vivimos en unos años en que ser homosexual merece apaluso cultural, y no el simple y mero respeto como a todo hijo de vecino.
Cuadruplicamos el asombro, si es que queremos prestar alguna atención a la tercera razón que daban, y es que el bando Nacional, al grito de Millán Astray ¡Muera la inteligencia!, iba matando intelectuales. Es cierto que lo hicieron, y que algo tan terrible como lo espetado ante Unamuno por el General Astray me revuelve las tripas -pensando además que el grito iba escoltado por la fuerza persuasiva de varias metralletas. Más que el grito, a mi me preocupa de la escena el acompañamiento que hacia los coros. Pero vuelve a ocurrir como con la homofobia, y ya lo he dicho varias veces: acaso otro tanto de atentando a la inteligencia, a la intelectualidad, a la moral y a cualquier principio fueran también los asesinatos y crímenes de Maeztu o José Calvo Sotelo.
¿Fue el asesinato de Lorca asunto ideológico, político, homofóbico y atentado a la inteligencia y la intelectualidad? ¿No venía siendo costumbre la detención o rapto y fusilamiento o ejecución una triste y muy vergonzosa moneda de cambio para rencillas y venganzas, ya políticas ya por un quítame allá esas pajas? Esto da igual, da igual la figura real de Lorca y su obra, da lo mismo la literatura y su transmisión, como les dio lo mismo a casi todo el mundo en este país que de Unamuno, muy recientemente, hicieran convencido republicano... este murió arrestado en su casa e ignorado por unos y por otros tras dedicar su vida, entre otras cosas, a darles a unos y a otros.
Lo más peligroso de todo es que, además, dicen que estos programas de corazón son los que mayor audiencia acaparan. Ahora me entero que así es como luego me voy encontrando en conversaciones con juicios que son pura barbarie, y gente que cuando lee a los nuestros no encuentra más que causas políticas, incluso donde no las hay. Así descubro que o yo no estoy leyendo a los mismos autores que ellos, o ellos no se ha molestado en conocerlos bastándoles una absurda confianza en que un cualquiera venga y se lo cuente. ¡Qué dejen les deformen la literatura, pero que luego no vengan protestando porque les manipulen!
Hec October 12 MEMORIA E HISTORIAAnte el retraso de la esperada Ley de Memoria Histórica -que en realidad no se llama así, pero así se ha hecho popular-, prometida por el actual gobierno de España, surgen todo tipo de especulaciones, investigaciones y críticas sobre un texto aún no escrito, o al menos no presentado. Sin embargo, una cosa sí parece clara, y es que será una ley que empezará a contar a partir de la fecha del alazamiento contra la II República. Aún sin el texto escrito, presentado y aprobado, dos críticas que una inteligencia, con aquello que llamamos "dos dedos de frente", puede hacer, o dos pensamientos que pueden acudirle son: por un lado, que a la dicha memoria pueda ponérsele fecha en año, mes, día y hora fuera del flujo continuo del tiempo histórico mismo, como hechos arrancados tal como las frases se sacan de contexto, y es que la historia se lee a partir del antes, a través del durante y el resultado del después. El probelma es usar este esquema como bisturí para cortar un pedazo al que aplicárselo y desentenderse del resto. Por otro lado, que llegue a pensarse que la memoria, el tiempo, el pasado, sea reparable frente a su irreversibilidad.
Nadie con esos dos dedos de frente va a negar los crímenes de guerra y víctimas de represion franquista tanto en la guerra explícita del 36 al 39, como la ímplicita a partir del 39. Pero tampoco se va a negar que en la guerra no sólo el franquismo fue criminal, ni tampoco los sucesos y acontecimientos anteriores al alzamiento, donde los fusilamientos, presos políticos y asesinatos también eran moneda de cambio. Sólo es posible, como ayer escuchaba a Jiménez Villarejo, trazar diferencias cortando por una fecha determinada y contando muertos. Pero, con sinceridad, me parece tan nefasto establecer las diferencias y la necesidad de la tal memoria con un patrón de medida como el contar muertos a partir de tal o cual día, como una verdadera falta de sentido histórico. Supone de tal modo exculpar a unos y enjuiciar a otros sin tener en cuenta el propio proceso de desequilibrio que España venía arrastrando y que tuvo como colofón algo tan dramático como una sangrienta guerra civil, donde se solventaron todas las rencillas vecinales que quedaban pendientes. Esto es de saber popular, que en la guerra civil no se defendía la libertad o la unidad de España o vaya usted a saber qué ideología, sino que sobretodo sirvió de excusa para ajustes de cuentas tal y como se aprovecha, a menor escala, el caos de muchedumbres agitadas para actos de pillaje y vandalismo. Las ideas y demás no erán más que el marco decorativo de un cuadro criminal pintado por los españoles.
Los dos dedos de frente impiden de igual modo considerar la historia como reparable. Y considerar que es reparación de la memoria y del pasado ir, pala en mano, desenterrando muertos -y con ellos odios, heridas y rencor-, revisando los sucesos e historias concretas, condenando nombres y glorificando mártires por la causa, izando banderas, cantando himnos y revitalizando unos símbolos al tiempo que se retiran otros... o ya con chequera del Estado en mano para subenciones y dineros y mera palabrería, considerarlo reparación digo, es tan macabro como aberrante. Nada de ello hace justicia a los crímenes cometidos ni puede reparar, arreglar a gusto del consumidor, los negros sucesos de una historia que tan sólo consiente recuerdo y conocimiento. No cabe reparación sino propósito de enmienda.
No se puede justificar ni el franquismo ni un golpe de estado contra un gobierno legítimo como el de la República. Tampoco eso se pretende. Es preciso, sin embargo, por decencia intelectual, oponerse a la mitologización de unos hechos y demonización de otros, contar una historia de buenos y malos, diseccionando y descontextualizando la historia de España, como acontecimientos aislados del resto del flujo continuo del tiempo. Si se pretende formar una memoria colectiva -asunto francamente imposible además de peligrosamente manipulador- no puede hacerse poniendo al margen de toda la historia los capítulos a enjuiciar. No puede hacerse núcleo de ello en la República y sus afines, como si sólo estas personas hubieran sufrido los horrores de la guerra y la represeión franquista. Así sólo se recordará aquello que haya sido querido recordar, se escuchará una triste melodía incompleta, disarmónica y estridente que cause una infinita repulsión. Quizás un sólo movimiento de una fatídica sinfonía que tomará la parte por el todo, tarareable y que cada cual pueda silbar como si no faltaran notas y compases, convertidos en cortos silencios para el olvido. Eso, ni será historia, ni será memoria, ni tendrá un mínimo asomo de ser la sombra de nuestro pasado. Será una sombra medida con regla que no pueda encoger o alargarse según la luz; homogénea, uniforme y para todos igual, porque es difícil hacer una ley para cada caso particular, y aún más hacerlo sobre las vivencias y sufrimientos, sobre el recuerdo de la vida de cada español. Al caso, cualquier ley que predique justicia será injusta por definición. Y si hay algo peor que no saber quién es uno mismo no otra cosa puede serlo que ignorar cuál es su sombra creyéndola otra.
Hec October 05 WHAT THE BLEEP DO WE KNOW? (¿¡Y TÚQUÉ SABES!? (CONT.)(Continuación del anterior blog, fecha 3 de octubre, de mismo título)
Aquellos que no quedaron disgustados,
la vez que se iniciaron con la mecánica cuántica,
seguramente no la entendieron
Niels Bohr
En el anterior blog puse de manifiesto el abuso que las teorías paracientíficas y las posiciones espiritualistas -no se confunda con la corriente filosófica- hacen del desarrollo científico, sus conceptos e investigaciones. Además del aprovechamiento de las más diversas concepciones filosóficas, la película en cuestión tomaba su raíz en la teoría cuántica en una forma absolutamente tergirversada, yendo, como es usual, "más allá" de lo que la propia teoría llega a afirmar. Y es que, precisamente la cuántica se expone a este riesgo por la falta de explicación y las grandes lagunas que aún contiene. El aprovechamiento no parte de la teoría, sino que hace mella en lo inexplicable de esta, en la habitación oscura que aún le queda por iluminar, de modo que la iluminan y rellenan como les conviene o da la gana, en función de sus propios postulados que, en realidad, ninguna relación guardan con la cuántica. Tal y como si el fenómeno se hubiera invertido, antes la ciencia ganaba terreno a la explotación sectarista de lo inexplicable, y ahora los que gustan de lo inexplicable como fundamento de sus narraciones, cuántica en mano, ganan terreno a la ciencia. Sin embargo, estas posiciones alternativas que dicen presentar cara a la ciencia establecida, hacen uso de esa misma ciencia y su imagen, incluso a la hora de presentar sus teorías, para ganar cuanta más credibilidad se pueda. Más o menos, sirva de resumen de lo ya dicho.
Hoy antenderemos a esa Guía de estudio firmada por el Institut of Noetic Sciencies y Captured Light Industries, que se supone complemento de la cinta. Se comienza introduciendo el término "paradigma", apoyándose en el desarrollo de Thomas S. Khun, aunque le dan la vuelta.
Según la etimología, y a ello atienden, la palabra proviene del griego "paradeigma" donde el prefijo sugiere "junto a" y "deigma" refiere a "modelo, ejemplo". "Deigma", a su vez, se retrotae a "deiknymi", usado como nuestro "mostrar" o "exhibir", siendo "paradeiknimy" un "mostrar al lado o junto a". Dentro de la cultura griega, la palabra en cuestión, como con tantas otras, se empleaba para varios significados y así como el seguir planos y diseños de maquetas en arquitectura o modelos en pintura, o como ejemplo a seguir o escarmiento -"paradeigmatismós"- del que se aprende la lección -como decimos en nuestros tiempos. Igual "Deiknymi" se empleó para la ostentación y todo lo digno de elogio. "Paradigmata" llamó Platón a las ideas como prototipo original, formas puras y modelos que la realidad sensible imitaba y de las que participaba sin alcanzar su perfección, es decir, el grado mayor de conocimiento y el grado mayor de realidad se encuentra en las "paradigmata" y no en la realidad sensible, la cual nos impide y obstaculiza la visión de aquellas. Khun tomo el término como uno de los componenetes que describen la estructura de los grandes cambios científicos, indicando una doble función de la "ciencia normal" -otro de los conceptos-: el paradigma, positivamente, indica la determinación de la dirección en que ha de desarrollar la ciencia normal en función de los problemas planteados y las teorías aceptadas; negativamente, como es obvio, determina también los límites que no han de ser rebasados. De este modo, hay problemas y teorías que quedan fuera del paradigma y la ciencia normal.
Pues bien, lo expuesto en la Guía se considera a sí mismo en ese margen no incluido del paradigma vigente, siguiendo las líneas de Khun. Así también sus teorías y problemas que dicen proponer, e instalados en la función negativa del paradigma, lo usan contra la ciencia normal de nuestra época traduciéndolo a un sospechoso "ver más allá de lo que vemos con el paradigma vigente" -¿de dónde sacan la traducción de "para" como "más allá"?- y un peligroso "acercarse a lo invisible", a lo que el paradigma vigente no ve ni tampoco los que en él vivimos instalados:
Nuestro paradigma determina lo que podemos ver, cómo pensamos, y lo que hacemos. Nosotros no cuestionamos su exactitud porque estamos usualmente ajenos a su existencia. Haciendo un intento para reflexionar sobre nuestra cosmovisión es como tratar de estudiar el color al traer puesto anteojos con cristales coloreados de azul
Se proponen como alternativa de lo vigente, como revolución científica y se consideran paradigma de lo que la ciencia vigente deja caer en saco roto. Claro que, en ese saco roto, caben tantas cosas... siendo su defensa, más que la argumentación y justificación, la victimización de ser marginados de la comunidad científica. Asumiendo la interpretación negativa tanto de "paradigma" khuniano -marginación de otras teorías- como del "paradeigma" griego -lo invisible y no mostrado-, arrojan la definición contra la ciencia como defensa. A partir de aquí, el misticismo puede ser puesto frente a la razón científica, sin haber sido argumentado. Es la maniobra para lograr el escaño, el status que intercambia la noción de "ciencia alternativa" a "alternativa de la ciencia"; de ello depende su imagen verosímil.
A continuación, el paradigma es asociado a la cosmovisión, como un resultado de un contexto cultural mucho más profundo y todavía más invisible para la conciencia sumergida en esta. Y la cosmovisión responde, para ellos, a una forma determinada de espistemología, de modo que, frente a la epistemología racional e hipotetico-deductiva, ponen la intuición, la fe, la compenetración espiritual o la sabiduría basada en el cuerpo.
No podemos cambiar nuestras suposiciones fundamentales acerca del mundo sin cambiar la forma que ganamos conocimiento acerca de ellas. Cada cosmovisión tiene una forma correspondiente de saber, llamada una epistemología. La epistemología es la rama de la filosofía que estudia el conocimiento. Trata de contestar la pregunta básica: ¿Qué distingue el conocimiento verdadero (adecuado) del conocimiento falso (inadecuado)?
He aquí un círculo vicioso, pues antes se nos ha dicho que el paradigma determina la forma de ver, pensar y actuar de la ciencia, esto es, la cosmovisión, y ahora se nos dice que es justo al contrario, que la cosmovisión determina la forma epistemológica dominante. Resulta difícil que el gato se escape si la jaula está en todos los sitios. También habría que dedicar tiempo a discutir si es esa pregunta la que trata de responder la epistemología y no más bien "¿cómo conocemos?", y el hecho de que en el párrafo va incluida de forma absoluta una de las teorías de la verdad que define esta como "adecuación", olvidando el resto de planteamientos -al menos los filosóficamente reconocidos.
Sin embargo, necesitan crear la "crisis de ciencia normal", es decir, poner sus problemas como ejemplo de que la "ciencia normal" es insuficiente:
Las experiencias del tipo fuera del cuerpo o experiencias cercanas a la muerte, telepatía, clarividencia o visión remota, y los efectos poderosos de la sanación por intención y la oración son algunas de las anomalías que desafían las explicaciones científicas dominantes sobre cómo funciona el mundo.
(...)
Otras formas poco racionales del saber – como la fe, la intuición, la compenetración espiritual, la naturaleza y la sabiduría basada en el cuerpo han sido asociadas con anteriores etapas del desarrollo cultural y por consiguiente han sido consideradas regresivas.
La mecánica cuántica les sirve para ello, cuando está resultando ser una nueva perspectiva que hace decaer la física tradicional. Dicen, por tanto, ir en el mismo tren que la cuántica, aunque esto no sea así en modo alguno. Aún más, la cuántica es un desarrollo de los pasos dados por la física tradicional y no una oposición radical a esta. Ya dijimos en el anterior blog que trivializan y tergiversan la teoría cuántica, y es hora de mostrarlo. Mientras que la mecánica cuántica trabaja en un nivel subatómico y microscópico y nada dice realmente de un nivel macroscópico cotidiano, en donde las "cosas" parecen ser localizables en un tiempo y espacio, tanto la película como la guía dan el salto que la propia mecánica cuántica no puede aún dar. Es justo una de las cuestiones que la física no termina de relacionar y en donde existe disputa; es justo donde, como hemos dicho antes, se hace mella por parte de teorías como la que criticamos. Directamente igualan una realidad subatómica todavía inexplicable a una realidad supraatómica y asumen un mismo comportamiento en ambas:
Esta teoría no fue solamente aplicable para describir partículas elementales en condiciones exóticas, sino proveyendo una mejor forma de describir la naturaleza de la realidad física misma.
(...)
El mundo se construye finalmente de partículas elementales que se comportan de esta forma curiosa.
La solución al salto que dan viene propuesta por otro componente: "el observador". En la teoría que criticamos, el observador es determinate y capital en la configuración de la realidad desde su nivel subatómico. Resulta, para ellos, que el observador es el que decide un instante y un momento de las onda-partícula como cálculo conformador de la realidad. Es el deseo del observador el que opta y elige una de las infinitas posiciones y posibilidades de configuración cuántica:
La realidad se desvaneció como el gato de Cheshire porque nosotros ahora sabemos que las propiedades fundamentales del mundo físico no son fijas; el mundo cambia en las formas sutiles merced a cómo deseamos observarlo. Los objetos que encontramos en la vida de todos los días no exhiben ordinariamente efectos cuánticos obvios porque el extraño mundo microscópico es efectivamente suavizado a través de innumerables interacciones con el ambiente
El "Observador", cada uno de nosotros", es un tejedor del ovillo cuántico, un configurador del mundo ordinario en función de su deseo de ver. El deseo teje la realidad en sus interacciones. El error intencionado de concepto es el siguiente: se supone que el observador es el que crea o determina la realidad dado que al tratar de medir la posibilidad de lo que existe como probabilidad de onda lo convierte en partícula discreta -lo que se conoce como dualidad onda/partícula. La teoría cuántica, sin embargo, no otorga esa posición preeminente del observador; habla de interacción, sí, pero vuelve a darse un salto enorme cuando se entiende como una creación desde la mente o el deseo, como si todo dependiese del "observador". Muy lejos de ser el "observador" un medium entre el extraño mundo microscópico y el mundo cotidiano, es un elemento más de interacción cuando a medir se pone. Él es el que mide, pero no es el la medida de todas las cosas. Y para sostener el puesto de "Medium", aunque no se atreven a llamarlo así que yo haya visto, se atienen a que:
Muchos científicos prominentes (...) han recibido inspiración para sus descubrimientos a través de los sueños y visiones
Y tienen toda la razón del mundo, si es que se quedaran ahí. Sí, muchos recibimos inspiración, algún aviso, una vislumbre de algo vago pero clave, de sueños y visiones. Pero esa inspiración del descubirmiento no es ni su desarrollo ni el descubrimiento mismo. Al desarrollo y descubrimiento se llegó por otros cauces que no son las visiones oníricas. Les faltaría haber atendido a esto. Acaso vaya ahora a resultar más importante la manzana que Newton.
La exposición de la pseudociencia de JZ Knight no tiene nada que ver con la teoría cuántica; más bien se sirven de ella para eliminar a la "ciencia normal" -por seguir con la terminología- negando la realidad separada del mundo físico, haciendola desaparecer de forma ilusionista ante los ojos de los espectadores y los lectores, a través de un subjetivismo místico más propio de mediums y oráculos que de un paradigma científico en ciernes, explotando la complejidad e inexplicabilidad que la cuántica aún lleva inherente. Casi pareciera que se apropian del desarrollo de la teoría y acusan a la comunidad científica de "tenerle miedo", de no "comunicarlo al público" y de haber aceptado como interpretación ortodoxa la de Bohr -interpretación de Copenhage- para que no se pregunte ni se quiera saber.
La Interpretación de Copenhague – ésta es la interpretación ortodoxa de la mecánica cuántica, promovida por el físico danés Niels Bohr (de ahi la referencia a la ciudad de Copenhague, donde el instituto de Bohr se encuentra). En una forma excesivamente simplificada, afirma que no hay finalmente realidad conocible. En un sentido, esta interpretación puede ser como una aproximación “no pregunte – no diga“ que le permite a la mecánica cuántica ser usada sin tener que preocuparse por lo que quiere decir. Según Bohr, no quiere decir nada, al menos no en los términos humanos comunes
Los saltos injustificados dados por esta interpretación de la cuántica, según la cual la conciencia crea realidad, la invalidan como tal, al menos, a mi juicio. Van "más allá" sólo con palabrería y sin nada más en las alforjas. Y si bien puedo respetar la locura de cada uno y el derecho de cada cual a creer la mentira que le parezca más verosímil, y por tanto respetar toda opinión, no puedo digerir un simple juego de malabarismo conceptual e ilusionismo pseudocientífico donde la varita mágica hace salir lo que se quiera de la, de momento, oscura chistera cuántica, sobretodo con la intención de ser declarados reyes del mambo científico.
De modo que los efectos cuánticos parecen ser muy frágiles y solo están presentes bajo condiciones experimentales construidas muy cuidadosamente. No están presentes en el mundo macroscópico, el mundo de los objetos físicos y las criaturas vivientes. No pueden emplearse para explicar la percepción extrasensorial o el modo en que los mundos distantes afectan a la personalidad de alguien, pero logran que los mercaderes de disparates parezcan un poquito más inteligentes, al menos hasta que cambien a la siguiente teoría científica difícil de entender.
Stephen Novella
Tomado del artículo "Curanderos Cuánticos"
Ya que disfrutan tanto de las anécdotas, vaya una como colofón y addenda a la cita de Bohr con que comencé: se cuenta de Einstein que en un Coktail una mujer, la anfitriona, se le acercó y le pidió que le explicara la Teoría de la Relatividad. Einstein, tomándose su tiempo, lo hizo, pero la mujer no comprendió nada y pidió a Einstein que simplificara un poco. Así ocurrió simplificando sucesivamente, hasta que la mujer, con un ¡ajá! dijo comprenderlo. Einstein respondió: pues bien, señora, eso simplificado que usted ha entendido, no es mi la Teoría de la Relatividad.
Hec
PD: Aún sabiendo que hago publicidad de algo grotesco, consdiero de honestidad y justicia facilitar un acceso de la red al documento que aquí se ha criticado.No he marcado las páginas de las citas porque no se corresponden:
October 03 WHAT THE BLEEP DO WE KNOW? (¿¡Y TÚ QUÉ SABES!?)Pensábamos que el máximo peligro del cine son las películas vacías en que el bueno siempre gana o el malo se redime, o con peores tópicos que poco a poco vertebran y alteran el intelecto o la conciencia histórica y emocional del público. Películas con las que, al fin y al cabo, el ciudadano de a pie tiene que habérselas y de las que le protege cierto margen de trivialidad de juicio. Descubro, sin embargo, que existen cierto tipo de cintas ante las cuales ese público está absolutamente indefenso. Una de ellas es esta What the bleep do we know? (2004, traducida al castellano como ¿¡y tú qué sabes!?), estrenada en pleno auge de las modas cuánticas y las más variadas y extravagantes interpretaciones de la teoría en versión New Age, junto a la difusión comercial e interesada de multitud de manuales y obras de "autoayuda" que aprovechan el tirón de los estudios psicológicos para abaratar sus desarrollos en el papel mojado de la energía convertida en esoterismo positivo y emotivo. No todas las autoayudas son de esta clase, pero estas les sirven de disfraz a aquellas otras que tienen muy poco de "auto" y de "ayuda", sino más bien de enajenante adoctrinamiento de quienes, sintiéndose débiles y necesitando ayuda, acuden sin criterio -porque no existe, porque no hay ni peso ni medida en el sector- a estos recursos.
Su presentación en la forma de documental nos muestra la temática como si de una mera divulgación científica se tratara, aún cuando es más predicadora y proselitista que otra cosa. Realmente no se pregunta nada, ni se acerca cuestión ninguna, sino que es la continua repetición de un mismo mensaje llegado como respuesta de antemano. Un mensaje, eso sí, decorado y maquillado con toda la tradición del pensamiento y la ciencia occidental, que, en un uso absolutamente ilegítmo, no sirve más que de excusa para poner un tono aparentemente serio y profundo. Las filosofías, teologías y físicas son utilizadas como formas con apariencia de fondo; fondo que, no por autoridad, sino como mero esteticismo intelectual, engorda e infla el mensaje trasladado. La raíz del aparente fondo es la utilización de la cuántica en sus niveles más triviales y en la infantilización de sus términos más centrales como interpretación visionaria de la realidad, para terminar supeditando el conocimiento y la conciencia a una suerte de universo posible, indeterminación, superposición, transformación y creación mística de realidades paralelas por parte de los individuos, identificados con dios -en minúscula porque a saber de que "dios" se habla-, mezclado ello con un psicoanálisis fisiológico a nivel celular de las pulsiones adictivas -fundamentalmente sexuales- y una cierta dosis de palabrería y citas embaucadoras de personajes que se dan la razón unos a otros en lugar de expresarse distintos puntos de vista, disyuntivas, críticas y problemas.
Que la realidad no la percibimos tal cual es, sino a través de una conciencia obrada por convenciones, creencias, costumbres y tradición, y desarrollada por una educación civilizatoria en un entorno sociocultural determinado por la época, es algo en que podemos estar de acuerdo. Es decir, que la realidad que conocemos, la realidad rutinaria de nuestra existencia humano-social nos llega interpretada y la interpretamos a su vez, es el sentido radical de un acuerdo intelectual cualquiera que pueda ser la posición filosófica hoy en día. Pero este filme va más lejos, atribuyendo al mero estado hermenéutico, a la mera existencia interpretada e interpretadora, facultades de transformación e influencia en la realidad. Mientras que el pensamiento ha alcanzado un estado en que mi única posiblidad son las diversas interpretaciones de una realidad separada que no puedo alcanzar, y por tanto, no cambio la realidad, sino que varío mi posición respecto a ella otorgándole significados distintos, para esta película no existe una realidad separada de mí y en la que yo no tengo nada que hacer, sino que mi interpretación y posición y la realidad son una y la misma. De modo que cada uno vive en su propio mundo de infinitas posiblidades y posiciones paralelas y simultáneas. Así que, dado que somos creadores de nuestra realidad y únicos cada uno en nuestro mundo, todos y cada uno de nosotros somos el dios de ese mundo. Quiero que se note, sobretodo, la tergiversación de las filosofías existencialistas en las que nuestro ser es nuestro proyecto de ser, de Nietzsche afanoso y maravilloso destructor de la realidad convenida y profeta de la transmutación de valores, y del relativismo más antiguo con su hombre medida de todas las cosas. Aquí nuestro ser es nuestro proyecto de mundo, y nosotros, que eramos mera posibilidad indeterminada, nos convertimos en el dios posibilitante; no en el transformador de valores, sino en el máximo creador del mundo real como mundo individual del que cada uno es medida. El racionalismo, idealismo y el empirismo son un insulto, las religiones asentadas son insuficientes... Kant no existe. Para decir lo dicho, no era necesario tan siquiera recurrir y nombrar -porque lo único que hacen es nombrar- la teoría cuántica, aunque la interpretan y la aderezan al gusto con ejemplos que no son más que historietas para no dormir, como aquella de los barcos invisibles de Colón o el agua cristalizada de Masaru Emoto -una increíble y la otra refutada en varias ocasiones, incluso por el mismo Emoto que se siente más artista que científico y que es incapaz de ganar el premio que se ha ofrecido a quien demuestre su teoría de los mensajes del agua.
El resultado es una película-documental que quien la ve cree haber asistido a todo un descubrimiento, buena nueva, como si toda una verdad trascendental le hubiera explotado en la cara, aunque no sabría explicar bien cómo ni de dónde ha venido, ni de qué se trata. Pero sí sabrían todos repetir ese mensaje de "crea tu propia realidad", y que por lo que he comprobado, tanto defensores como detractores -en estos últimos, no todos-, han captado mal, pues han creído que se trataba de una defensa más fuerte e intelectual de la libertad creativa, de la libertad personal e individual, de un nuevo impulso vital frente al descontento humano de sí mismo y su sociedad, de una vía de escape que da qué pensar, y lo que ante sus ojos ha pasado es algo ya pensado y respondido que no da lugar a pensar, sólo a aceptarlo o rechazarlo; un mero adoctrinamiento que de aceptarlo a ciegas según entra no deja escapatoria. No un pensamiento, sino la inculcación de una actitud y un planteamiento acrítico, con disfraz de verdad científica y máscara de amparo filosófico. Pero aunque a la mona la vistan de seda, mona se queda.
Guardo para el siguiente blog la crítica a la Guía de estudio que acompaña a la película del Institute of Noetic Sciences and Captured Light Industries, cuyos barbarismos intencionados en el uso de términos científicos y filosóficos, así como el revuelto de citas que trae -de nuevo con la intención de la apariencia intelectualmente verosímil que capte a mentes tan inquietas como vagas- merecen ser echados de comer aparte.
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