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    October 23

    EN LA ESPAÑA DEL XXI

    A todos nos ha pasado en el colegio. Nos metemos con el gallo del corral, con el chulo de la clase poniéndole chinchetas o haciendo gracias con su nombre. Le ponemos a caldo en el recreo y a sus espaldas y nos chivamos al profesor de sus cosas. Vamos diciendo lo que está bien y lo que está mal a todo el mundo. Creemos codearnos a gran altura con el resto de colegas por nuestro actitud valentona y ética. Pero luego, llega el cumpleaños de aquél, e invita a todos menos a nosotros y los que cree son los nuestros. Entonces hay dos opciones: responder con un “y ni aunque me hubiera invitado iría”, o patalear porque nos han ignorado y ninguneado. En el caso que cuento, lo mejor es lo primero, porque podemos tirar de nuestra vida. Sin embargo, cuando después de manifestaciones y manifiestos llamando a EE.UU y al señor Arbusto –Bush Junior- genocidas, fascistas y asesinos con Zapatero a la cabeza, tras salir en los medios a hacer populismo con el antiyanquismo y el anticapitalismo, recibir y defender a ese individuo que no pierde día ni minutos en insultar a EE.UU y su presidente –sea cual fuere-, salir como hermano mayor de Fidel frente al mundo, definirse como rojo, feminista y utópico internacionalmente... y así sucesivamente... después de todo ello, digo, resulta irónico que nos sorprendamos y veamos una ofensa en que el señor Arbusto no nos invite a su casa por su cumple. ¿Por qué a España no y a Francia y Alemania, que también estuvieron en contra de lo de Irak, sí? Porque los compis de clase estuvieron en contra –con sus contratos de petróleo bajo el brazo-, pero cerraron los picos dejando que fuera el pueblo quien protestara. Porque Francia y Alemania, pese a todo, han seguido políticas exteriores en Europa y allende los mares, mientras en España lo más que oíamos era la Alianza de Civilizaciones, Franco, Guerra Civil, matrimonios homosexuales y demás temas que, con una importancia que no dudo, eclipsaron cualquier otra política fuera de casa. Aquí se cerraron puertas y ventanas, se implantó el intento de feudo –como en Andalucía, que de esto los psocialistas saben mucho- como si no existiera más tierra pasados los Pirineos o como si el océano no bañara otras costas, o acaso, sólo aquéllas por donde se hablaba nuestro idioma y poco más.

     

    La situación supera el bochorno, no porque no nos inviten -¡qué le vamos a hacer!-, sino por este lloriqueo continuo por todo el globo terrestre buscando el enchufe y el mecenas que consiga la invitación a última hora y de penalti. La invitación, además, a una reunión donde se quiere rediseñar el sistema financiero-capitalista del que los psocialistas reniegan con la boca grande ante las masas cual revolucionarios idealistas e iluminados, mientras que, entre sus aspavientos, todos vemos que les gusta y lo aprovechan y lo disfrutan como monos con su plátano. Es tan triste como acudir a un espectáculo de un mago dicharachero al que se le ven todos los trucos cuando trata de ocultarlos.

     

    Y al mismo tiempo, en España, ¿qué ocurre? Más Guerra Civil elevado al máximo grado del surrealismo, plateándonos si Franco sigue vivo hasta que no se presente su certificado de defunción y considerando retenidos ilegalmente a personas que se quiere buscar abriendo fosas, porque hasta que no se halle el cadáver no se certifica su muerte. Abriendo un proceso por crímenes mirando hacia otro lado de la Amnistía realizada, pasando suficientes años como para considerarlo prescrito e imputando retroactivamente delitos que en su momento no estaban tipificados como tales. Una aberración legal y judicial a manos del juez que está haciendo oposiciones para ser el titular en el juicio final. ¡Cómo si no estuviera España ahora mismo hecha unos zorros allá donde se mire! Puestos ante la absurdez, pido desde aquí a su Ilustrísimo Señor Juez Garzón que abra un proceso similar para buscar las fosas de las Guerras carlistas –aquéllas otras tres guerras civiles que se nos olvidan-, las de Fernando VII y las de 1808 y persiga contundentemente a tales genocidas y se asegure que están criando malvas.

     

    Pero es la tónica del país donde los alcaldes prohíben los “hombres anuncio”, que se ganan su pan honradamente con su cartel por las calles, y olvida esos otros hombres y mujeres anuncio que van por el mundo luciendo el emblema de la marca de turno o promocionando en nuestros televisores el producto de última moda. En todo hay clases, desde luego, y al señor Ruíz-Gallardón se le ha visto el plumero. ¡Si luego va y se sube el sueldo al mismo tiempo que quiere recuperar el impuesto de las basuras porque no hay dinero! Y el colmo: poner inspectores que registren nuestros desperdicios para multarnos si no reciclamos.

     

    Esta es la España del s. XXI, esa que tanto mentamos para decir que algo es incomprensible en nuestros tiempos. Si así está el patio... se nos acabo la excusa de “estamos en el s. XXI y esto no debería suceder”.

     

    Hec