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December 31 ROMPER Y SUSPENDERNo es baladí la diferencia que existe entre "suspender" y "romper", tan siquiera cuando los políticos lo mencionan. Los profesores y estudiantes, por ejemplo, sabemos que todo lo que se suspende, es recuperable, e incluso repetible de año en año. Sin embargo, lo que se rompe, como un jarrón de porcelana, puede ser arreglado con cola, pero siempre quedarán ahí las grietas y los huecos de pequeñas esquirlas que no pudieron encontrarse. Es decir, lo que se rompe, ni es recuperable por completo, ni menos aún repetible. Las posibilidades de negociar y dialogar con ETA, de entrar en un "proceso de paz", ya se han roto dos veces anteriormente y entre esquirlas perdidas, grietas y una cola que con el tiempo se despega, pocos confían ya en recuperar, repetir o arreglar ese jarrón de agua fría que la banda terrorista arroja sobre España una y otra vez. Esta diferencia convierte en insatisfactoria la comparecencia del presidente Rodríguez Zapatero para decir que "suspende" los diálogos con ETA. Y sin embargo, lo que sí ha estado suspendido durante todo este tiempo, el estado de derecho, las fuerzas públicas de seguridad, la Fiscalía General y los tribunales, es perentorio recuperarlo como deseo del año nuevo que entrará esta noche, rompiendo aquel "proceso" envenenado cuyo concierto dirige la banda.
Digámoslo así, el presidente ha suspendido, al menos, dos veces; y yo, que soy de vieja escuela -de la EGB, el BUP y el COU- tengo serias dudas para permitirle pasar de curso, temiendo también el dejarle repetir. Pero la nueva quizás le deje continuar, pasar de curso o repetir, a fuerza de no romper con una actitud de claro absentismo político. Ahora bien, esto no es la escuela, y aquí las asignaturas pendientes permanecen pendientes, porque en el gobierno de un país no puede hacerse después lo que no se hizo antes, no se pueden meter más moneditas en la máquina para continuar la partida hasta conseguir pasar a la siguiente pantalla. Lamentablemente, los muertos no reviven en la siguiente partida, ni los heridos olvidan las heridas sufridas, ni la sociedad da la espalda a la continua amenaza como si nunca hubiera ocurrido.
González rompió; Aznar rompió; Rodríguez Zapatero suspendió, y ahora está intentando juntar los pedazos rotos de "su proceso". La culpa es de ETA, sí, pero como cuando dos estudiantes se pelean, me importa poco quién empezó o a quién culpar: se reprende a los dos por lo hecho. ETA no puede librarse del castigo social; pero el presidente tampoco puede ir de víctima de un engaño previsible. O rompe Rodríguez Zapatero todo ese proceso que siempre y nunca ha empezado, o rompe el país con él. No hay lugar para el suspenso.
Hec MAL PROCESO DE PAZDespués de todo el autobombo del presidente Rodríguez Zapatero el viernes, en su balance de fin de año; después de especular con la mejoría en un año en asuntos de terrorismo mientras hacía el guiño de los "trágicos accidentes mortales"; después de no medir sus palabras y no tomar la precaución debida en los caminos que él ha emprendido; después de parecerse al Aznar de la última legislatura con aquel "España va bien", viene la ETA a ponerle los pies en la tierra, a señalarle, como siempre ha hecho, que aquí los que mandan, más que nunca, son ellos. El presidente del gobierno ha llevado ese proceso que sólo él defiende a trancas y barrancas, mirando hacia otro lado mientras asistiamos a actos de exaltación del terrorismo, a manifestaciones poretarras, extorsión, a quema de autobuses y cajeros, a enfrentamientos con la gendarmería francesa, a robos de pistolas en Francia y, por tanto, un rearme de la banda, a secuestros de civiles en francia pistola en mano, a descubrimiento de zulos... y de pronto, al final de toda la escalada, lo que todos temíamos -incluso el presidente-, lo que nadie quería -incluso el presidente-, lo que todos veíamos -menos el presidente: bomba en barajas con, al menos, dos muertos y varios heridos. ¿Empezará de nuevo la cuenta de los días sin víctimas de ETA? ¿Hasta cuándo? Hasta que el Gobierno, el que sea y quien gobierne, pase por el aro del vil chantaje terrorista y no se limite a rebajar toda la escalada a meros "accidentes" y "hechos aislados". Será que soy un exhaltado de derechas que no quiere la paz, aunque puedo asegurar que no quería ni este ni ningún otro atentado, pero después de dos engañifas de ETA con González y con Aznar, no se puede andar con sus treguas con un "dejádme probar a mí", como si estuviéramos jugando a las tragaperras.
¿Será esto, frente al "comienzo del inicio del fin", el "comienzo del fin del inicio"? Rodríguez Zapatero dice que "suspende" todo diálogo con ETA, mientras ETA le responde que ellos no rompen el proceso. ¿Ha roto el presidente ese "su proceso"? Esta pregunta está en el aire, porque, como siempre, la cosa ha quedado muy ambigua en la reacción de este gobierno. No tiene el presidente, desde luego, culpa de este atentado, sino ETA y sólo ETA. De lo que se culpa al presidente es de ir dando palos de ciego, como si estuviera regateando en el rastro en un puesto de estampitas. De consentir, con su actitud nefasta, que ETA haya querido humillarle a él y a todos los que representa como somos todos los españoles -mal que nos pese a algunos- y romperle el bombo del viernes tan triunfal, tan victorioso, tan Manolo. Pero es lo que tiene que el toro se vaya hacia las tablas a humillar, que entre la espada y la pared, y aún con la ministra en contra de que se mate al toro, el toro muere. Y ese toro somos todos. No lo digo tanto por meter otras críticas al gobierno, como por mostrar que en la monumental que nos ha metido este presidente, quien torea es la banda al llevar ellos, y sólo ellos, el estoque y la muleta, y al ser ellos, y sólo ellos, los únicos que pueden salir por la puerta grande. ¿O alguien ha visto salir alguna vez por esa puerta toro y torero juntos y de la mano?
Unos lo llaman "proceso de paz". Otros, "mal llamado". Después de estos años me resulta que es "mal poceso", porque me da igual como quieran llamarlo o el nombre que quieran ponerlo, que al caso, lo que no me gusta son los resultados que se avanzaban a pasos agigantados y que hoy empiezan a negar eso de la "paz" que siempre fue "tregua". Y una tregua se concede, para después proseguir; una tregua, lo aprendimos en legislaturas anteriores, no es algo definitivo. Esto, ETA lo sabía; nuestro presidente quiso, una vez más, hablarnos de la realidad desde un diccionario que únicamente él conoce y maneja. "Mal proceso", sí, porque lo es el proceso que nos lleva a los peores resultados.
Hec December 30 BALANCE DE FIN DE AÑOHubo rectificación, pero no es creíble. Nadie puede creerse que, en las cuatro palabras que el presidente Rodríguez Zapatero ha dedicado al tema de ETA en su balance de fin de año, pueda darse un "lapsus" que dice Moraleda, tal que, los atentados y asesinatos de la banda terrorista se conviertan en "trágicos accidentes mortales". Hay mucha distancia entre asesinato y accidente, y aún más dentro de muy pocas palabras y sobre el asunto más polémico, más en el punto de mira de prensa y opinión pública, teniendo en cuenta que ya en otras ocasiones ha utilizado el término "accidente" para referirse a "atentado". O no se lee los discursos que le escriben, o los escribe el presidente sin pensar, o acude a los medios sin discurso a improvisar, o es un guiño al aire para el que tenga ojos que lo vea. En cualquier caso, "lapsus", en tanto que equivocación involuntaria del hablante, no ha habido. Ahora bien, se debería tener cuidado también con utilizar esto del "lapsus", muy ligado a esa "traición del inconsciente", sobretodo en los casos de la mentira, del engaño, cuando la atención y la voluntad se relajan, cuando se pierde el control sobre aquello que se dice o se escribe. Porque en esos casos de la mentira y el engaño, hay que estar muy atento para que no sea el inconsciente el que termine contando la verdad. El presidente ha tenido, entonces, unos cuantos "lapsus" durante uno y más años, y muchos de ellos con respecto a ETA. Y sus ministros han tenido otros tantos. Y entre lo que un ministro decía, o el presidente, y lo que otro ministro o la vicepresidenta, lo que todos hemos llamado contradicciones y correcciones entre ellos, son "lapsus". Es lo que ocurre cuando se retuerce y da la vuelta a las palabras, sus significados, más allá de lo metafóricamente permisible, para contentar a todo el mundo, o para no descontentar demasiado, o para que las cosas se muestren a medias, ambiguas, y que no se pueda acusar de mentir, aunque tampoco podrá decirse que fuera verdad. Siguiendo a Antonio Machado, si el decir media verdad es mentir, dirán que se miente dos veces por decir la otra mitad. Así le ocurre al presidente, que ha minado cualquier posible confianza por pedir fe ciegas con sus "lapsus" léxico-semánticos. Así ocurre cuando se corrigen entre unos y otros, y no sabiendo a quien creer entre las medias verdades, venimos a pensar que nos mienten dos veces y tres.
Pérez Rubalcaba ha tenido también uno de esos "lapsus" al decir que el zulo descubierto de ETA era un "proyecto de zulo" para "meter una serie de cosas". Sí, cuando se hace un zulo es para meter cosas. La diferencia estriba en que ETA mete determinadas cosas que no se pueden guardar en el armario de casa -dinamita, goma-2, pistolas-, y a veces hasta personas. La ministra Carmen Calvo, tuvo otro "lapsus" al decir que "el dinero público no es de nadie" -que políticamente es la más grave, porque la ministra tiene un amplio curriculum de frases demostrando un analfabetismo o amplio repertorio de "lapsus". Aquel intragable "principio del inicio del fin", que mira que no es retorcido, no sé si es un "lapsus", pero es un ejemplo de palabreo al que podríamos seguir añadiendo -"comienzo del principio del inicio del fin"- hasta que el fin se hace inalcanzable, aunque estemos empezando. Que Otegui sea un "hombre de paz", los poliomeríticos sean "falsas víctimas de ETA", que en Air-Madrid nunca se ha volado en condiciones de inseguridad, aunque se le rescinde la licencia por graves carencias en la seguridad de los vuelos, que las graves consecuencias de un delito por robar pistolas quede en que serán perseguidos por la justicia -cuando yo creía que eso era normal y no extraordinario-... en fin, que tendrán que editar un diccionario de sinónimos retorcidos para entender que es lo que nos dicen, o al menos unos subtítulos en castellano -a poder ser-, o un traductor simultáneo que señale qué es lo que se quiso decir frente a lo que se dijo o lo que se silenció.
Hec December 28 LA CUESTIÓN EDUCATIVA (CONT.)A veces me surge la vena costumbrista, el gen dominical -pero que puede hacerse cualquier día vacacional-, de desayunar fuera de casa con algún amigo y el periódico junto al pan bajo el brazo. Lo cierto es que el pan no lo compro, que, como es entresemana, hoy el pan venía bajo el brazo del panadero. Y pienso que de todo ello, lo más agradable es el amigo y el desayuno, porque, lo que es el periódico... todavía no termina de convencerme este gen dominical que se activa por sí sólo de vez en cuando. Para informarse no es; tampoco puede ser el intento de cada cual cada día de encontrar la verdad metafísica del mundo; alguna vez se ha dicho que es aliciente de la lectura, aunque hay mejores cosas que leer y mejores alicientes en las publicidades de las paradas del autobús. Será que nos gusta empezar el día cabreados, o que buscamos algo de lo que despotricar, muy del carácter español esto último. Carácter que comparto, desde luego, como buen español, que tendrá que ver con otro gen distinto del dominical por lo indomable que resulta. Al fin y al cabo, si hay gen gallego, vasco o catalán, ¿por qué no va a haber un gen español para estas cosas tan cotidianas? Pues viene en el periódico dos cosas de la educación es España: por un lado una encuesta-sondeo de cómo el español ve la educación en su país-; por otro, una vez más, eso de la lingüística en las aulas reconvertidas en un enfrentamiento de nacionalismo "españolista" contra el romántico nacionalismo "regionalista".
Resulta que todavía, como allá en la hermosa República española anterior a cualquier represión, estamos discutiendo que en cataluña y demás se enseñe el castellano y en castellano. Sí, cuando se discutía el Estuto de Nuria, ya dije que esta era una de las exigencias que Unamuno hacía en el Parlamento, añadiendo la vergüenza de que hubiera de exigirse. Y no sólo él. En Cataluña se atendía, antes del estatuto actual, al derecho y oficialidad constitucional del uso de las otras lenguas en sus zonas dentro de España. Y en los discursos que oigo de tertulianos periodistas, hablan del derecho de las lenguas y el respeto de unas y otras, olvidándose, claro esta que para no se les tilde de franquistas, que en la redacción de la Constitución del 78 hay una diferencia fundamental entre aquellas lenguas y el castellano. Aquellas son derecho de uso, pero el castellano, además, es de debido aprendizaje y lengua oficial del Estado -art. 3, 1. Ahora que tienen nuevo estatuo, ya no hay que agarrarse a la Constitución, la que rige para todo el Estado, incluidas estas Comunidades Autónomas. Ahora, el derecho sobre el catalán como lengua oficial en Cataluña, puede pasar impunemente por encima del derecho y deber sobre la lengua castellana, oficial para todo el Estado. Puede ser todo un escándalo que se quieran impartir tres horas y no dos de lengua castellana en las escuelas catalanas, o que alguien rotule en castellano las mercancías que en su tienda vende; pero en esto consiste el respeto a la lengua catalana, según parece y según interpretan el art. 3, 2-3: en permitir la intransigencia sobre el castellano de debido aprendizaje y derecho de uso como lengua oficial de todo el Estado y que reciba el tratamiento en las aulas de Cataluña de lengua extranjera, aunque a ninguna otra se le ponga multas oficiales por rivalizar con el catalán. Entre la República y hoy, pasó Franco, la excusa de este nacionalismo por la persecución que sufrió la lengua catalana, pero el caso es que ya en los tiempos paradisíacos de la República, el catalán y castellano estaban a tortas en las escuelas del Noreste penínsular.
Todo esto es, sin embargo, pecata minuta, si pensamos que, sumando años, es mucho tiempo el que se lleva politizando las escuelas con estas cosas, mezclando dos ámbitos, el ideológico-político y el educacional, en el escenario fundamental como es la labor educativa para la pervivencia de un país en cada una de sus generaciones. Por encima del derecho a esta o a la otra lengua, su deber aprenderla y su oficialidad a partir de este o aquel kilómetro de las carreteras nacionales, está el art. 27 del Derecho a la educación, donde, lamentablemente, como diría Unamuno, vamos a tener que añadir algún punto más que defienda una educación digna y sin intervencionismo ideológico-lingüístico. Añadamos que el otro gran problema que ponen nuestros políticos en la palestra sea ese gran cisma de los belenes, los villancicos y los crucifijos, los nombres de los centros que exhiban un "san", "santo o "santa" y la clase de religión. En resumidas cuentas, triste la perspectiva y criterios de las Instituciones Públicas y gobiernos nacional y autonómico para con la mejora y equilibrio de la educación, a quienes importa más que el niño ni rece ni hable esta u otra lengua por cuestiones de identidad política. A los que nos ocupamos o pretendemos ocuparnos en la enseñanza, estamos más preocupados porque el niño entre en clase, estudie y aprenda, respete y se forme cara a sobrevivir en una sociedad tan atontolinada. Interesa más crear una generación que sólo hable catalán, a una generación capaz de superar todas estas bobadas políticas que no le darán de comer. Y entre pitos y flautas, hay centros y profesores enseñando cosas en cursos donde ya debieran venir sabidas, reprendiendo comportamientos impensables, y sin medios de amparo legislativo que permita asumir las cada vez mayores deficiencias.
Luego les preguntan a los españoles cómo ven la enseñanza y la respuesta es que hay que hacer más gasto en ella desde el Gobierno. Si supieran que estarían echando dinero a fondo perdido, para parchear un sistema que hay que renovar desde los cimientos porque hace aguas constantes, un sistema sostenido en vilo y confiado al milagro docente cuya labor empieza a parecerse más a la de un asistente social que a su verdadera función, y si se dieran cuenta que por mucho ordenador último modelo, barniz en las mesas, internet con Wi-Fi, y pizarras veleda, el asunto sigue su caída en picado, quizás atisbarían que el problema no es poner más dinero en manos del Ministerio, ni hay tampoco una infinita escala de mejoría del profesorado -aunque del empeoramiento habría también que hacer algún estudio. Pero los únicos cambios que todos quieren ver, o les hacen ver, son una escuela catolicamente laica, multicultural, pacifista y librepensadora. Tal y como para todo el mundo, el trabajo del profesorado se reduce a dar clases dentro de un aula sin más y disfrutar de las mismas vacaciones del estudiante -que esto está todavía por demostrar-, la educación parece ser sólo el colegio al que va mi niño o el del vecino, sin más ni más, y los problemas han de ser resueltos ahí. Pero el Centro no es más que el ladrillo visto que emerge a la superficie de todo un sistema sobre el que se cimienta desde hace demasiado, removido por las lluvias de cada año y las corrientes de aguas subterraneas que nadie ve, pero cuyos efectos catastróficos desequilibran y derriban a las instituciones escolares.
A este paso, sí que va a ser un auténtico error eliminar el Padrenuestro, porque clamar a Dios va a ser lo único que nos quede como perspectiva y esperanza para la educación.
Hec December 19 LA CUESTIÓN EDUCATIVAPuede resultar cansado oírlo, pero hemos pasado en muy pocos años de mirar la educación como vía para los problemas a convertir en problema la educación. Es cierto que un sistema educativo y su legislación nunca son perfectos; que los presupuestos no permiten, quizás, la inversión en más medios, y toda la suerte de excusas que también estamos acostumbrados a oír por uno y otro lado del arco parlamentario y en cada legislatura. Pero resulta del mismo modo cierto el desconcertante despilfarro en campañas de muy distinta y demagógica índole cuando las deficiencias se acusan dentro del sistema público -y ya no sólo en la educación. Resulta indignante que se nos venda una nueva ley, y otra, y otra más, como grandes reformas llenas de novedades, y que los pocos que a veces, y sólo a veces por lo excéntrico que puede llegar a resultar, nos leemos los borradores, proyectos y leyes aprobadas, encontremos únicamente una reescritura de la misma ley de siempre, corregida sinonímicamente, con muy leves variaciones esenciales y donde los grandes cambios ocurren en las notas más decorativas. Hasta el que podríamos considerar último acierto de elevar la enseñanza obligatoria hasta los dieciséis años, sin embargo, no se hizo por razón distinta que por rebajar los porcentajes de parados cara al público como éxito de gestión. Prueba de ello es que en ningún momento se ha dotado de contenido la ampliación de esta enseñanza, asistiendo a una repetición de los mismos en la que no son los profesores los únicos que empiezan a sufrir el tedio: los propios estudiantes saben que nada nuevo se les está contando. Ahora bien, no es esta la única ausencia grave. Sirva como ejemplo la archifamosa integración del más variado elenco de estudiantes ya sea por origen o por necesidades especiales derivadas de discapacidades. Si bien se exige este esfuerzo, muy necesario por otra parte, no existe por ningún lado mención al cómo ni a los medios que posibiliten esa integración. Es decir, todo depende de una excesiva responsabilidad sobre el docente y su capacidad creativa para hacerse cargo de un desarrollo normal e integrador del año en curso. Muchos de los alumnos que necesitan refuerzos y ayudas extra por carencias en la lengua, discapacidades intelectuales, motoras, o por un simple pero importante bajo nivel de alfabetización, quizás de comprensión, quedan como un pupitre más, sin ser atendidos realmente. ¿Es culpa del docente? ¿Es que acaso el error no viene ya de antes, cuando agolpamos y metemos en el mismo saco y aula alumnos con muy diferentes necesidades y lo ponemos ante un profesor que no está dotado por el Ministerios de los medios que necesitaría para poder ejercer su labor? Conste que la diferentes necesidades no son la voluntad, el esfuerzo o el hábito de estudio, sino condiciones ajenas al propio estudiante que dificultan seriamente, tal y como está concebida la educación, su estudiar. Y es que la ley que exige integración, la exige de palabra, mientras que en su espíritu no tiene en cuenta aquello mismo que exige. Es que la legislación que sirve de marco no sólo ha de ser reescrita sinonímicamente, sino que ha de desenterrar unos cimientos que han echado raíces, unos principios y unas bases que fueron útiles en su momento social, y plantar un nuevo árbol que asuma los verdaderos retos de una sociedad que ha cambiado notable y bruscamente; no sólo hay que podar el árbol de vez en cuando.
Sin embargo, ¿cuáles son los motivos de disputa educativa? Un Belén, un crucifijo, una clase de religión, el inventarse una asignatura que sustituya esta última -una vez más sin estudiar con seriedad sus contenidos-, el derecho a la huelga del estudiante de enseñanza obligatoria -paradójico, sí- el quitar horas de aquí para ponerlas allí, el permitir la promoción con más asignaturas de las recomendables -sólo para vaciar las aulas y ocultar el fracaso debajo de la alfombra-, y el poner ordenadores lo más modernos y en la mayor cantidad dentro de los centros. Sobretodo esa moda del laicismo, en que yo sigo insistiendo que se está entendiendo al revés. Mientras la religión no condicione el contenido del resto de asignaturas, estamos en una enseñanza laica; mientras el libro de literatura, el de filosofía, el de matemáticas no esté censurado por los dogmas religiosos, ¿qué extorsión religiosa existe porque en la clase de al lado se esté enseñando el catecismo? ¡Asignatura opcional! De acuerdo. Pero cuando esta disputa pseudolaicista se lleva hasta los extremos de tirar -literal y unilaterlamente- un Belén hecho por estudiantes de doce años para la clase de religión a la basura, por orden de la dirección de un centro público -coaccionada o no por instancias superiores-, con la excusa de su ubicación, del permiso y de la prevención ante una dudosa ofensa a otras confesiones, es cuando se están sacando los pies del tiesto educativo. Religioso o no, ¿no forma parte de nuestra cultura, tradición y costumbre navideña el montaje de un Belén, los villancicos, como lo son también el árbol de navidad, los papa noeles, el año nuevo y los regalos de los Reyes Magos? ¿Qué es lo que hay de ofensivo en un país de esta tradición? ¿Vamos a venir a negar y hacer desaparecer nuestras costumbres en nuestro país, paganizadas en muchos de los casos, para no ofender preventivamente a otras confesiones religiosas? Si no se sabe ver la diferencia que existe entre poner un Belén y quemar el Corán o la Biblia, si ambas cosas van a resultar ahora igual de ofensivas dentro de los centros educativos, es que se ha perdido el norte y los otros tres puntos cardinales. Si en esas estamos, ¿por qué no suspendemos las vacaciones y nos vamos todos a trabajar el día veinticinco de diciembre, sobretodo estos profesores y directores tan laicos? Estos no son problemas educativos, sino de educación; y no de los chavales, sino de padres y centros, que se ocupan de la educación de aquellos. Y no son problemas existentes, sino creados, inventados, sobre la endeble columna de un sistema que hace tiempo se cayó a trozos y nadie competente hay que sepa construir otro que dé cuenta de los problemas surgidos y no de los imaginados política e ideológicamente.
Para mí, los problemas se deducen cuando delante mío, sentados en sus sillas, y en un segundo de bachillerato, hay estudiantes que apenas saben leer, redactar, usar los signos de puntuación, organizar ideas y expresarlas, la pésima ortografía con faltas que superan lo imaginable por cualquier manual de los antiguos, que no sólo es que no sepan acentuar las palabras sino que ignoran por completo las normas, ni saben respetar márgenes y sangrías o la simple evidencia de una caligrafía clara y legible. Alumnos, que rellenan las aulas de las opciones del bachillerato que eludan en lo posible las matemáticas, la física o la química, y que ahora lo van a tener todavía más fácil con ese nuevo bachillerato de artes que, por lo visto, promete. Pero en matemáticas los hay que ni saben lo que es un sistema de ecuaciones, la teoría de conjuntos les suena a chino, las tablas de multiplicar hace tiempo que las calculadoras las saben mejor que ellos, que pueden estar más de cinco minutos para una división, que no comprenden eso de los números negativos... que les choca eso de que dos peras y dos manzanas no suman cuatro -a menos que como suma de cosas y no de peras y manzanas lo miremos. ¿Hasta dónde vamos a bajar los criterios y baremos, la exigencia de la enseñanza y educación secundaria, la preparación de los profesores, los medios disponibles...? ¿qué hay más allá de la palabrería legislativa y las hermosas utopías? Después de haber dinamitado por sus cuatro costados la Comunidad educativa, permitiendo enfrentamientos de lo más increíble entre padres, profesores y alumnos, ¿vamos a apostar por una educación aislada delante de la pantalla de un ordenador? -a este sí que se le puede golpear sin riesgo a denuncias.
Los problemas, en definitiva, se evidencian cuando un profesor se encuentra, de pronto, explicando nociones básicas o definiendo términos coloquiales y de uso común ante estudiantes pre-universitarios, y acude la gran pregunta: ¿Cómo han llegado hasta aquí? Claro es que el problema no se detiene ante la pregunta, porque estos estudiantes continuan arrastrando sus carencias por la Universidad. Existe un desfase de dimensiones gigantescas entre la sociedad y la legislación educativa, y lo más que se hace es andar poniendo parches en las fugas o desviar la atención y la mirada para discutir sobre el burro volando, mientras fabricamos otros burros que nunca volarán, que sólo caminan y sólo para el tiro vendrán a servir cara a la sociedad y a ellos mismos. Cuando discutamos sobre estos otros ya será tarde.
También en esta cuestión es grande la culpabilidad de los hombres de gobierno que hacen sórdidas encomías en el presupuesto de Instrucción pública, mientras que por otros lados realizan vergonzosos derroches. Tanto mayor es esta culpabilidad, cuanto más grandes son los recursos naturales que el país pondría a su disposición en esta materia, si se dignasen ocuparse seriamente de ella. Es un grosero error pretender que los pueblos tienen aquellos Gobiernos que merecen, pues muy a menudo los Gobiernos se entronizan (...) Mejor sería decir que, a la larga, los Gobiernos llegan a tener los pueblos que merecen. Por nuestra parte, hemos confirmado y admirado la inteligencia de los niños españoles (...) No tienen estos niños el Gobierno que se merecen.
Mauricio Legendre, El problema de la educación.
Hec December 13 DESPROPOSITOS DE UN GOBIERNO A LA DERIVASorprendo a algunos amigos y compañeros cuando les digo que últimamente me he vuelto anarquista. Claro que, debería puntualizar, no es que yo me haya hecho, sino que poco a poco me están haciendo. No es que los postulados y principios del anarquismo me convenzan -no lo hacen-; más bien es todo lo contrario: lo que no me convence es el gobierno año a año y día tras día. Pero al final de cada día y cada año, lo pienso bien, y termino por decir que ni me hago ni me hacen anarquista sino respecto de determinados gobiernos. Al fin y al cabo descubro siempre en mí que mis propias convicciones o ideas no son precisamente, ni se parecen en nada, a las de aquella rama del árbol de posturas. Es decir, que anarquista cuando lo digo sobre mí, es un eufemismo de muy otra expresión: estar rojo de ira, como una especie de frustración, desconfianza y respectivo enfado en sesión continua con el kratos.
Pasando por alto, como conviene hacer en estos casos, la exaltación, exageración y partidismo de los medios de comunicación, quienes además no relatan la noticia, sino que la fabrican y la cocinan, bien hasta el amargor o bien edulcorada, convirtiéndose en el criterio de decisión sobre qué sea información y qué no, cuesta mantener la fe y confianza en unas instituciones y un gobierno que parece gobernar al día, sin plan, proyecto ni un mirar con quién. Según salgan las cosas en la portada de un periódico, o según se digan ante un micrófono, se responde, se hace o deshace. Igual que los críos, para quienes lo importante es que no se enteren sus padres. Cuando estos se enteran, la respuesta es una negación absoluta, una mentira a medias, o una historieta increíble que de razón de los hechos exmiéndole de responsabilidad. Pero los niños así son, y así fuimos; lo preocupante es estar gobernado por niños, y que los padres, es decir, la sociedad, encima haya de tragárselas sin rechistar.
Este país, esta nación, esta patria -y matria, por si acaso-, cada vez está más descentralizada y más intervenida -difícil de conjugar, lo sé-; cada vez está más escindida de forma nacionalista -difícil también, menos cuando el nacionalismo no es el patrio sino el regional-; cada vez más pacíficamente enfrentada -inconcebible, lo sé-; cada vez más definida revisión a revisión histórica -de tanto mirar que es complicado saber qué se mira-, cada vez más inconstitucional legalmente y cada vez más reaccionariamente progresista -¡que es el colmo!. Pero bueno, se puede pensar, esto no es más que discusión ideológica y política que a la vida diaria, cotidiana, la de cada mañana, no debe afectarla si vivimos con la potestad de nuestros criterios y no los de otro. Sobrevivimos, que ya es mucho, como para meternos en los berenjenales demagógicos de políticos burgueses, que vienen a vendernos la egalité, fraternité et liberté desde un chalet de 500 metros cuadrados -para esto sí que hay que tenerlos cuadrados, o no tener vergüenza. Ahora bien, cuando vienen a tocarnos el bolsillo, la casa que todavía no hemos terminado de pagar, lo que comemos, fumamos o bebemos, a decirnos lo que pensar y hacer... cuando vienen a inmiscuirse en mi día a día con su cinismo ideológico, en mi "sobrevivir que ya es mucho" con su "debes y no debes hacer con lo tuyo" -más allá, evidentemente, del delito-, cuando les dejo a un margen de mi vida, sin dejar de cumplir con la sociedad, y ellos van y se ponen en medio con sus zarandajas palabreras convertidas en actos de intervencionismo dictatorial, entonces no hay más opción que irse al extremo de ese margen y negarles el gobierno, si no de facto y obra, al menos de pensamiento, palabra y omisión de fe.
Pongamos por caso el asunto del día: la expropiación temporal de segundas viviendas por estar deshabitadas durante dos o más años -¿cómo se vigila esto? ¿preguntando a los vecinos o esperando que el "okupa" de turno tire la puerta?-, para establecer un alquiler forzoso y obligado si, en su caso, el propietario se negase a ponerla al servicio de alquiler. Independientemente de que, como se dice, el propietario que coopere recibirá ayudas para las reformas necesarias cara a la puesta a disposición de ese su inmueble en alquiler, esto, que de momento no es más que un proyecto de ley del señor Montilla para Cataluña y que aún ha de pasar el trámite parlamentario, es una coacción a los ciudadanos libres con respecto a sus propiedades privadas, derechos y sus libertades por parte de una Institución Pública como es el Gobierno de Cataluña. Pero es mucho peor, dado que ocultan con la cara amable de potenciar un "vivienda para todos" el verdadero problema de la vivienda digna como derecho constitucional. Y es que el proyecto de ley quiere que desviemos la mirada y creamos que el problema es que hay gente con dos inmuebles en propiedad cuando sólo usa uno, cayendo en flagrante injusticia social. Sin embargo, con algo de agilidad mental podemos descubrir que el hecho de que haya gente con dos viviendas no es causa del problema, sino consecuencia. La cuestión no es que haya personas con dos inmuebles, cosa que no es ni injusta ni ilegal, sino porqué las hay, porqué se encarecen los precios de las viviendas, el metro cuadrado, las hipotecas y porqué en este país, donde los sueldos suben a golpe de protesta cuando suben, el único modo que existe de lograr una inversión segura y rápida sea precisamente el ladrillo y el suelo -a no ser que juguemos a la bolsa o a la lotería. La inusticia social arranca desde el momento en que más de la mitad de la población está endeudada hasta las cejas y no existe otro medio para asegurar el consumo que ampliar los créditos, mientras otros se están llevando calentito el dinero, en recalificaciones, especulaciones y comisiones, y no necesitan dos bienes inmuebles pues poseen cinco en uno, si nos ponemos a contar metros cuadrados -al caso, los suntuosos palacios de esta gentuza cuentan como uno, mientras que dos viviendas de apenas cuarenta metros, cuentan como dos y ya hay derecho de expropiación según el proyecto, aún cuando no representan ni la mitad del palacio.
Por otro lado, tenemos también el juicio común: ¿quiénes pueden arrogarse el derecho de expropiación sobre una propiedad privada de un ciudadano, cuando está ha sido obtenida legalmente, ya sea pagando las hipotecas e intereses desde hace tiempo, ya sea por herencia y habiendo pagado la plusvalía correspondiente -que también es un pico? ¿Quién puede erigirse como aquel que va a decidir sobre las cosas de los demás, por una ley que, y esto lo agrava más, se basa en la coacción de primeras? Nos venden una medida socializadora que incurre en la rebaja de las libertades de los ciudadanos y atenta contra sus derechos, amen de que, como ya he dicho, enmascara la consecuencia como causa del problema y, por lo tanto, ni lo enfrenta ni lo soluciona. Y si el propietario se niega, ¿quién tiene el derecho de decidir por él, entonces, las reformas que se llevarán en su propiedad o el establecimiento del precio del alquiler, o la persona que entrará en la casa? Más aún, ¿quién percibirá la retribución del alquiler íntegra? ¿O encima van a cobrar también en esto un porcentaje de comisión ya que dentro de poco las comisiones en la construcción habrán de acabarse por falta de suelo y muerte de la gallina por asfixia?
La última cuestión, que ya no sería preguntarse porqué hay gente que tiene dos viviendas -o más-, consistiría en pensar porqué las personas no alquilan esos pisos alegremente y a la ligera al primero que se le ofrezca. Ejemplos que responden lo forman una larga lista entre los que se cuentan los impagos, los destrozos, el robo del mobiliario, la subarrendación, el establecimiento de negocios poco legales a espaldas del propietario de la vivienda, o la introducción de sujetos a los que no ha sido alquilada y sin embargo se asientan con el consentimiento y sin la responsabilidad del inquilino arrendado y sin el conocimiento, nuevamente, del propietario. En las cuestiones de los alquileres, que por lo general se llevan en negro para poder sacar un beneficio que en la gran mayoría de casos trata de pagar la propia hipoteca, los propietarios andan muy desprotegidos. Si se hiciera legalmente, el beneficio exiguo deja al propietario como si no hubiera alquilado ni estuviera prestando un servicio social. Pero son más las razones que convierten en utopía el alquiler altruista, que se conocen bien pero no se mencionan, porque los malos son los propietarios que no alquilan.
O alquilas o te desahucio. De momento sólo como proyecto en Cataluña. Pero si uno escucha después decir a la misma Ministra de Vivienda, la señora Trujillo -que amplia carrera lleva de frasecitas poco afortunadas-, que el movimiento "okupa" no se relaciona necesariamente con la ocupación de viviendas privadas -o denuncia de viviendas desocupadas-, sino que es una forma de vida alternativa muy difundida en Europa, a uno se le erizan todos los pelos del cuerpo. ¿Estará diciendo que no es un delito? Además que esa muletilla sobre Europa ya está de nuevo en las trece del argumento "si viene de Europa, es bueno". Como no ha dicho si es o no un delito, o si es bueno o malo, y aunque la declaración es muy ambigua, no la acusemos de nada por el momento. Eso sí, uno no puede evitar que la imagen que queda del día sea: tu segunda vivienda o para el primero que pase, o para Montilla o para los "okupas". Al final tenemos que inventar el don de la ubicuidad.
Más que el mero consejo, intervencionismo en lo que comemos -hambuerguesas-, fumamos o bebemos -que la ministra de salud, señora Salgado, pretende considerar al vino como bebida alcohólica peligrosa. Y ahora, la propiedad. Que me avisen cuándo hay que bajarse los pantalones y levantar las faldas, si es que no lo han hecho ya.
Hec
Post-data:
1. Al escribir este blog, he tenido un pequeño interrogante, el que tengo siempre que hablo del PSC, y es que unas veces pertenece al PSOE y otras nos cuentan que es un partido distinto, según convenga. Aguardaremos a la aprobación o rechazo del proyecto en el Parlamento, si es que llega, por si allí nos enterásemos de algo.
2. Otro problema, que también siempre he tenido respecto del movimiento "okupa", y es que vienen a definirse como movimiento antisistema, pese a que del sistema viven. Es el sistema el que construye las casas que ellos denuncian como deshabitadas, exigen y ocupan; es el sistema el que reparte el dinero que ellos se niegan a ganar trabajando pero que luego mendigan por la calle a los que, según me han dicho alguna vez, pasamos por el aro; es el sistema el que pone ciertos servicios como el sanitario, al que ellos acuden con todo el derecho civil y humano de aprovecharlo, desde luego, pero con firme convicción de no colaborar en su sostenimiento desde el deber civil. A fin de cuentas, es el sistema la razón de su antisistematismo, y la sociedad en la que no quieren vivir es la sociedad de la que viven. Sin embargo, comparto el hecho de que es el sistema y la sociedad la que impone necesariamente vivir así y no de otro modo, la que no deja más alternativa que la forma parasitaria; también la cuestión de si realmente esa sociedad es la que quiere la gente o la que mejor nos han sabido vender aunque no sea la que queremos, así como varias de las críticas sociales que el movimiento saca de debajo de las alfombrillas. Con lo que no estoy de acuerdo, y es lo más evidente, es que no comparto las formas: para cambiar el sistema no hay otra opción que estar dentro y mojarse el culo, porque situarse fuera es señalar con el dedo y despotricar mientras se pone la otra mano, de tapadillo, que permita hacer lo primero.
3. Los llamados "escándalos urbanísticos" de especulación, recalificación, comisiones, favoritismos y demás fechorías por parte de cargos públicos y no públicos, con su enriquecimiento consecuente a costa del engaño y la desvergüenza, no son destapados porque el sistema funcione, sino porque forman parte del lavado de trapos entre los políticos de unos y otros partidos como cartuchos de desgaste. La pregunta sería, ¿quién tiene más cartuchos y cuando piensan utilizarlos con fines de interés político y electoral más que por justicia y bien del país?
4. ¿Qué cualificación, estudios, masters, postgrados y habilidades ha de contener un curriculum para optar a político caradura? Sálvense, a conciencia de cada uno, de esta pregunta los que, ejerciendo la política y habiéndose trabajado su carrera, ejercen honestamente su cargo y sus funciones.
5. Aquí es cuando me detengo, empiezo a pensar si me estaré volviendo anarquista, repaso mis principios y miro si encuentro razón para seguir confiando a ciegas en gobiernos e instituciones públicas. Espero volver a lograrlo, aunque cada vez es más difícil. |
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