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    December 09

    EL DIPUTADO DEMOCRATA JOAN TARDA

    Todo un señor diputado, el señor Tardá de la Esquerra, nos viene el otro día enterrando y quemando el texto de la Constitución en plena vía pública, al grito de “Viva la república, muerte al Borbón” y llamando corruptos a los del Tribunal Constitucional. Esta vez los periodistas se han quedado más solos que la una, al ir a buscar inmediatamente a José Bono, Presidente del Congreso, y ponerle los micrófonos en la boca, no por su cargo, sino por la fama que tiene en calentones de calibre y de vena española. No funciona el truco. Parece que Bono está bien aleccionado y se muestra extrañamente comedido. ¿Tendrá algo que ver que la Esquerra es socia de los psocialistas catalanes? Nadie ha hablado y a quienes colocan la alcachofa de entre las filas psocialistas, todos, hacen guiño de comprensión, rebajando el hecho. Pero también los periodistas yerran el tiro, pues se van a lo de “muerte al Borbón” cuando, sinceramente, a mí me resulta más grave que un diputado ande enterrando y quemando por las calles ejemplares de la Constitución. ¿Qué hace, entonces, este señor en el Parlamento?

     

    De todas formas, el señor Tardá se explica: que no se refería a Juan Carlos, sino, ¡oh, sorpresa! a Felipe V, y que el berreo es un hecho histórico de la Guerra de Sucesión, allá por comienzos del s. XVIII. Esto puede servir para cabezas huecas. Y no digo historiadores, porque no hace falta serlo para ver, con sólo dos dedos de frente, el absurdo: cabe preguntarse a qué república se referirían los que gritaban tales cosas, según Tardá, en medio de una guerra dinástica, y más aún cuando los españoles nada habíamos olido todavía sobre algo llamado “república”. Por otro lado, va a resultar que Tardá, de la Esquerra, nos ha salido austriacista y habsburgués. Pero no me lo creo: como no veo que en la España del mil setecientos hubiera república que defender, menos veo que Tardá abogara por la otra dinastía, defendiendo al Archiduque Carlos, que  perdía el trono español. Ahora bien, debiera saber Tardá que la resistencia catalana de aquella época, precisamente, defendía y vitoreaba a los austrias, no a república alguna.

     

    A lo mejor es que ha juntado dos gritos en uno, y el viva y la muerte había que entenderlos por separado. ¡Qué complicado para ser cosa de un momento exaltado! Y para remache, ¿qué tiene que ver Felipe V, la república y la Constitución del 78? No cuela, no. Demasiadas explicaciones, contradictorias además. Y siempre he pensado “malo cuando hay que dar tanta explicación a una frase tan sencilla”. Más bien parece, tras tanta justificación, que, efectivamente, se vitorea la república -¿cuál? No sé, tendrán que explicarlo- y se quema la Constitución en la que no cabe una república sino que tiene título reservado para la Casa Real y la Monarquía, a la par que se incita a la muerte del actual rey, Juan Carlos, por más señas, Borbón. Así, de primeras, las piezas encajan en la ecuación, y tal como me enseñaron, por lo general la explicación más sencilla suele ser la correcta. Y la explicación más sencilla es la que todos entendimos al oír el grito y ver la quema. Pero, en un país donde por interés político se silencian las cosas hasta la extravagancia, señores, los que así entendimos las cosas debemos ser tontos, jamás estudiamos historia, y jamás comprendimos que los políticos usan intrincados juegos metafóricos e históricos para hacer más comprensibles sus mensajes. ¡Y yo que pensaba que solían lanzar soflamas y lemas facilones y nada retorcidos para llegar a todos! Pues Tardá no, y lo mismo mañana nos viene con un complicado soneto gongorino de aquéllos que ni el mismo Góngora entendía después de escritos.

     

    El colmo de todas las excusas es cuando nos llegan y dicen que es cosa de la traducción del catalán al castellano, más luego una interpretación malintencionada. No sé yo, pero un grito en catalán como “visca la República, mori el Borbó”, no necesita ardua y compleja traducción que facilite interpretaciones malintencionadas. O eso, o me he vuelto idiota del todo.

     

    También ha justificado su acusación de corruptos al Tribunal Constitucional, diciendo que no pretendía acusar de ningún delito al Órgano Judicial. ¡Y todos tan contentos! Sale Bono, incluso, a defender a Tardá y el PSOE a suavizar tanta palabrota suelta. ¿Por qué estas caricias en el lomo al lobo?

     

    Aún así, insisto. Este señor ha querido justificar su “muerte al Borbón”, e incluso la acusación al Constitucional. Pero nada le he oído decir, ni a nadie le he oído arremeter, contra la quema de la Carta Magna en medio de la vía pública. Precisamente lo que creo más grave de todo el acontecimiento es lo que más rápidamente se ha tapado con todo lo anterior. Pareciera que la democracia y la Constitución, de tan tolerantes como las queremos que sean, deben dejarse quemar y consumir, insultar y vejar, escupir y arrastrar, porque si no, no serían democracia y Constitución. Que encima el que lo haga sea un diputado en Cortes... y peor, que el Presidente del Gobierno lo ampare y defienda... Claro, es que son muy demócratas todos.

     

    Hec