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    March 27

    GUERRACIVILISMO

    El señor Polanco, jefazo de PRISA, esa empresa de información, que como toda empresa, fabrica algo, y en su caso las noticias de información, usa el término para referirse al Partido Popular, añadiendo una serie de calificativos y una actitud de claro enfrentamiento a este partido. Siempre me ha resultado harto cínico acusar con aquello que te sirve de acusación, es decir, acusar de insultar cuando tu acusación es un insulto. Pero todavía más, que una empresa mediática, al caso PRISA, de reconocido arrejuntamiento político-partidista -ni tan siquiera ideológico-, señale con el dedo y llame "guerracivilistas" a quienes ni han hablado de la República, ni del franquismo, ni de desenterrar muertos o resarcir con memorias históricas, a quienes no van quitando estatuas de ningún signo ni cambiando de nombre las calles, y mucho menos se les ocurre poner de escudo la militancia de sus abuelos, y mire hacia otro lado cuando son otros los que recuperan, gratuita y banal, en revistas de "alto prestigio" político, la terminología "rojo", "fascista" o "falangista", que prefieren y se sienten más agusto con la bandera pre-constitucional, cantando la Internancional, levantando el puño, y van otorgando el Honoris Causa de una Universidad a un tipo sobre el que pende, al menos, la sombra de la duda de crímenes atroces en la misma guerra... no, esto ya no es cinismo, es un descaro y una vergüenza en toda regla. Señor Polanco, que los que han vuelto ha formar el "Frente Popular" son los otros; que los que ponen la Constitución del 78 continuamente en entredicho por el chantaje nacionalista, son también los otros; que los que parecen echar de menos a Franco para tener una razón de existir, son esos que gusta a usted tanto glorificar en las páginas de sus diarios, en las tertulias de sus radios, en los platós de sus cadenas. Pero aún más hay que recordarle que el Partido Popular no está en el gobierno, y a quien hay que pedirle cuentas es a ese caballero alto, de ojos brillantes y sonrisa burlona que ahora ocupa la Moncloa, o mejor dicho, que aquel tipo bajito con bigotes y extraños acentos ya no anda por los jardines del Palacio. Ahora que, si la mejor defensa de sus intereses es un buen ataque, entonces será que no hay nada que defender, que no hay manera de justificar lo que se está haciendo en esta legislatura. Si la explicación no es lo bien que lo hace uno, sino lo mal que lo hicieron o harían los otros si gobernasen, entonces, aunque fuera cierto lo malo de los demás, lo que queda siempre en el aire es lo bueno o bien que lo hace uno. Y un gobierno, lo siento si le parece irracional o ilógico, debe justificarse ante el pueblo, aclarar lo que hace y deshace, con razones que no suenen a chufla -decisiones personales, razones humanitarias, lapsus linguae...-, y menos aún con eso de "lo demás son peores que yo". No fue, desde luego, el Partido Popular el que hizo famoso lo del "no merecerse un gobierno que mienta".
     
    Resulta, sin embargo, que después de insultar, atacar, "guerracivilear" desde sus medios y acusar a los demás de sus propios pecados, y que aquellos vejados por usted y sus secuaces dicen no volver a contar con su noble y veraz servicio de información, nos viene con que le están "boicoteando" y atentando contra la libertad de expresión. No entiendo que gusto le encuentra usted a eso de invitar a su casa a fascistas y falangistas del aguilucho, a no ser que disfrute sádicamente con diseñar encerronas donde poder insultar a gusto con el insultado delante; pero siempre encerrará junto a ello, algo de masoquismo el abrir las puertas al que se considera el enemigo. Al fin y al cabo, yo insulto en mi casa, de puertas a dentro, y sólo me oye el vecino si grito lo suficiente; usted tiene los micrófonos y los altavoces de radios y televisiones para que le escuche toda la población, incluido aquel a quien se dirija, y encima, con menor remordimiento y menos cortapisas morales, porque es como decirlo a sus espaldas y sin derecho a réplica. Hágase cargo de lo dicho. Eso sí, le pido no me venga con la COPE o El Mundo, porque estos tienen lo suyo, y aquí de quien hablo es de usted. ¿Guerracivilismo? Civilidad es lo que le falta, y ganas de guerra buscando enemigos, lo que le sobra.
     
    Hec
    March 23

    LA CUESTION EDUCATIVA: LOS LIBROS NO TIENEN LA CULPA

    Soy profesor recién salido del horno, novel, tan nuevecito en un aula como joven. Profesor de la generación Veleda, que ha dejado atrás la bata blanca, la pizarra y la tiza, de la que han sido excelentes lanzadoress muchos de nuestros grandes maestros de escuela. Sin ir más lejos, reucerdo siempre al último que me enseñó literatura, que tengo aún por amigo ocasional de la feria del Pilar, Ángel González, excelente tirador de media y larga distancia, con una puntería insólita en la cabeza de una "i" que tuviera que llevar por sombrero una tilde y algún alumno se la robaba al escribir sobre la pizarra. Yo ahora no podría tirar uno de estos rotuladores, además de por mi poca puntería, por riesgo de descalabrar aún más la cabeza de los críos -y es algo que puede costarte el puesto. Recuerdo también de Ángel González que me hiciera repetir la recitación de El crímen fue en Granada, aquel lamento machadiano al enterarse del fusilamiento de Lorca, varias veces hasta que lo leyera bien. Y si me voy unos años atrás, en otro colegio, hacíamos ejercicios de lectura comprensiva y velocidad lectora: allí el profesor, cronómetro en mano y con un texto lleno de marcas, midiendo la entonación, la velocidad y preguntando qué habíamos entendido de lo leído. También era costumbre en una y otra escuela leer los temas en voz alta, y las puntillas del profesor corrigiendo una palabra mal reconocida, la desastrosa vocalización, el volúmen, tono y la correcta atención a los signos de puntuación. Es decir, en ambos centros, se enseñaba a leer. No sin sorpresa, me he encontrado con que hay quien critica aquellos modos porque, dicen, llevaban a los alumnos a detestar la lectura y los libros. Una vez más, para estas cabezas, hay que dejar mayor libertad y evitar las lecturas obligadas, los ejercicios del leer y demás. Haciendo memoria, yo nunca detesté los libros ni las páginas, sino, muy al contrario, recuerdo que cuando uno terminaba de ser medido y se pasaba al siguiente, en seguida estábamos preguntando al de al lado hasta dónde había llegado él, si había entendido el texto... como cuando comparábamos las notas. Tenía algo de sana competitividad, como en la misma clase de educación física.
     
    Ayer, aunque ya van meses enfrentado el mismo problema, reprendí a un alumno en clase de Lengua y Literatura, por leer al cuello de su camisa, sin vocalizar, sin entonar, lentísimo y parándose casi a cada palabra, en todo un primero de bachillerato. Sé perfectamente que este chico sabe leer, entre otras cosas, porque ha pasado por uno de los dos colegios en que yo mismo estuve. Puedo pensar que lo hace por fastidiar, que no es tan descabellada acusación. Le dije que hay que leer poniéndole a las palabras y frases el tono que les corresponda, y no esa lectura plana, casi robótica, que sólo se detiene al llegar al punto y final; algo más de pasión, aunque se trate de un libro de texto; algo más de personalidad, la nuestra acaso. Su respuesta fue para malentonarse: es que con esto no se puede hacer -donde "esto" es el libro de texto. Y entonces, sin pensar, solté una frase que, sólo después, la he visto su acierto: "¡El libro no tiene la culpa! Sino los que escriben y los que leen. Hay libros que nunca debieron ser escritos o personas que nunca debieron escribir, y hay quienes no leen libros porque les aburre sus propia forma de leer." Me interesaba, sobretodo, la parte final, porque hoy no es muy difícil dar con estudiantes, incluso dentro de la universidad, que no saben leer más allá del mero reconocer palabras en un papel, y que incluso tuercen el gesto cuando se les pide que lean esto o lo otro, ya en clase, ya para sus adentros o en casa. Y se están haciendo esfuerzos titánicos por hacer más atractivos los libros, con dibujos y colorines, recuadros y fotos, cuando el problema es, más bien, que no se sabe leer. El libro no es atrayente al alumno porque el alumno, más allá de la obligación, lo lee sin inmutarse. Cabe, como hago yo, pedirle que explique cuando termina lo que acaba de leer, y descubrir que no se ha enterado más que de la existencia de alguna palabra que le ha llamado la atención. Entonces le vuelvo a exigir que lea, y vuelvo a preguntar. Se me pasan las horas de clase con un par de párrafos escuchando como una especie de máquina humana repite palabras escritas en una página. Luego leo yo los mismos párrafos y demuestro que existe todo ese universo de entonaciones que ellos no saben reconocer. Así también a cursos superiores he empezado a recitarles a Darío, Machado o Juan Ramón Jiménez, a leerles a Galdós; les entono a Platón, o más aún, a Kant y el segundo prólogo de la Crítica de la Razón Pura, también ayer. Cuando soy yo el que lee en voz alta, saben decirme el meollo del texto; cuando son ellos, ni idea.
     
    Leer, es entonar, vocalizar, comprender y adecuarse al libro. No son las palabras, sino todo aquello, lo que nos traslada lo que se está leyendo. Y se hace de una sóla vez, acaso dos cuando el texto es más complicado. Sin embargo, se piensa que el hecho de que los jóvenes no se acerquen a los libros es poque son poco atractivos, y ahí estamos, convirtiéndolos en verdaderas tragaperras de luz y sonido, o disfrazando actores, para invitar a leer. El problema no es dejadez o vaguería, sino que quien no sabe es lógico se aburra y se aparte de la lectura. A los libros, los que sí debieron ser escritos y por ahí andan, no les pasa nada: al que le pasa algo es al que tiene que leerlo.
     
    Hec
    March 22

    ¡HA SIDO EL!

    Detesto las manifestaciones, ya se sabe; sobretodo cuando detrás de ellas marchan los políticos como pastores de un rebaño social, pareciendo que unas pancartas son de una ganadería, y otros lemas de una res distinta. No faltan, si quiera, los balidos ovejiles. Pero me preocupa más esto de que las ovejas que balan sujeten tal y cual bandera y se la echen a la cara mutuamente. Que las ovejas balen y vayan por el redil, no pasa de lo normal; que sea gente la que parece oveja, tampoco es raro. Pero que personas que son ovejas enarbolen símbolos, asunto privado de un ser humano que ha de saber y ser responsable en materia de símbolos, es alarmante. Ya pasó, ya ocurrió, que las tales ovejas, mansas en su pastar, metamorfosearon en terribles fieras que, a zarpazos, destrozaron España, cuando las manos dejaron de ser útiles para sujetar el mástil de una bandera; cuando esas manos, a la voz de sus pastores, también reconvertidos en mal bicho, se mancharon de la sangre del vecino del tercero. Entonces se abrieron las puertas del redil y nadie puso límites al campo ni para abrir fosas, ni para cavar trincheras. El grito no era "¡Viva España!" ni el "¡No pasaran!", sino uno más español, que repetimos desde que entramos por primera vez en una escuela o topamos con un hermano en casa: "¡Ha sido él!", "¡Él ha empezado!". Aquí siempre ha empezado el otro la trifulca aunque las tortas se reparten para todos; de hecho, no nos importa que haya tortas, sino quién dió la primera, que nunca se descubre porque todos decimos ser los que la recibieron. A partir de ahí, toca defenderse y supone el famoso omnium contra omnes, justificado desde el momento en que señalamos al otro como origen de la pelea. Pero el otro nos señala a nosotros, y también reparte a diestro y siniestro. Hasta que nos cansamos de sacudir, o nos damos por satisfechos, o no queda en pie quien plante cara.
     
    Últimamente en España estamos haciendo costumbre sabática el agarrar la bandera, o comprarla para no desentonar, y marchar al son de balidos. Unos llevan la morada, la republicana; otros la doble roja, con y sin "aguilucho". Unos cantan a Riego, y otros, menos mal que no tiene letra, tararean el himno nacional. Algún perdido, de los del aguilucho, que se sabe el Cara al sol, lo entona. Unos alzan el brazo orgulloso y rapaz, con la palma extendida saludando quién sabe a quién; los otros lo levantan a noventa grados y aprietan el puño. Entre medias, poíticos que avivan a la mano rapaz a soltar la bofetada que siempre deja en el aire, o que el puño lance un directo a las costillas cumpliendo su eterna amenaza; y también gente que, con las manos en los bolsillos, a lo más gritan alguna frase, algún insulto y vuelven a casa henchidos de gloria, pura vanidad de un triunfo espurio. Esto ya ha pasado, ya ocurrió, justo en esas fechas que tanto nos han estado recordando desde que empezamos siglo. También por entonces, el siglo estaba recién estrenado. También ahora el dedo índice se extiende, maleducado como él solo, diciendo aquello de "¡Empezó usted!", "usted crispa". También iban los nacionalismos catalán y vasco tirando de las faldas y la pernera a mamá-papá Estado, incordiando con su capricho de niño tonto que, o no se entera del ambiente caldeado, o busca en ello que le den lo que pide para que deje de molestar, ya un estatuto -igual que en el 31- ya independencia y anexión. También se formó un bloque absoluto, cerrado, como un club privado con reserva de admisión, de las izquierdas frente a la derecha, aunque ahora lo llamen "cordón sanitario". Y ambos se autodenominaron "popular", ya Acción ya Frente. Curiosos nombres de pila tan bélicos. Como entonces, esa tercera persona del singular -pobre, lo que hacemos de ella los españoles- era siempre la traidora. "¡Ha sido él!", ¿Quién? Siempre el otro.
     
    Hec
    March 15

    CONTENEDORES DE LIBROS

    Siempre me contó mi difunta abuela materna, y mi madre me lo sigue contando, que allá por su época se aprovechaba todo. Los muebles no se tiraban hasta que no se cayeran por ellos mismos, y sólo si se podía comprar uno nuevo. Es decir, que casi siempre los muebles se reparaban en casa y se seguían usando durante años y años. La ropa se dejaba de usar cuando ya era excesivamente claro que no entraba en el cuerpo, y acaso se daba a la beneficencia o se vendía en la segunda mano. Lo que se rompía se arreglaba; y las cosas duraban mucho más de lo que duran hoy, además que de esas mismas cosas uno no se cansaba tan rápido como ocurre ahora. Las circunstancias no eran como para andar desprendiéndose de aquello que había costado conseguir, por pequeñez que nos pueda parecer. Como pudieran se intentaba alargar la vida de los objetos como verdaderos lujos, ya fuera una radio, una silla, una chaqueta, una sartén... y además tales objetos estaban hechos para perdurar e incluso sobrevivir a sus dueños. También eran, por entonces, un auténtico privilegio tener unas monedas para algún libro; y, por literatura barata que fuese, igual que los objetos, los escribían para durar. Quiero decir, tenían alguna buena intención literaria que le permitía unos años de continuidad hasta caer en el olvido fuera de los catálogos. Y también se aprovechaban, leyéndose más de una vez, protegiendo sus lomos con papel de periódico -que hoy hemos venido a pensar que se hace para que nadie pueda ver lo que leemos, que también era razón para ello. Entre los libros, en mi casa aún tengo varios de texto, de cuando mis padres estudiaban, bien de lengua, de matemáticas o de inglés. Mi abuelo, que era carnicero, subía a casa las piezas que tenían ya días y sólo se podían comer en un guisito que disimulara el sabor. Y es que el tener negocio no aseguraba ganar dinero: mi abuelo tenía la carne, pero lo que hacía falta es que los clientes tuvieran la cartera con algunos duros para gastar. Incluso los famosos Reyes Magos regalaban el seis de enero lo mismo que el año anterior, algo que oportunamente desaparecía unos días antes para reaparecer con la misma elegancia que un año atrás. No, no era fácil encontrarse un calcetín sin tomates y sin pareja tirado en cualquier esquina de cualquier calle, ni un zapato con suela, tacón y el empeine en su sitio. Nada digo de ir a dar con monedas, aún las de cinco céntimos, caídas de algún bolsillo raramente despistado. Y podríamos seguir.
     
    Pues sí, mi abuela me lo contaba, sin utilizar la palabra "necesidad" ni aquella de "pobreza". La mentalidad chatarrera que hoy despectivamente miramos desde nuestra comodidad -yo sí utilizaré el antónimo de lo que mi abuela no pronunciaba-, esa mentalidad que considera que los objetos tienen un valor más allá de lo sentimental, pero sabiendo separar la basura de lo que no lo era, iba muchísimo más lejos que está nueva educación del "reciclaje" con que nos bombardean día sí, día también. Mi abuela no necesitaba cubos separados por colores, ni estar cada dos por tres comprando algo que sustituyera lo que en tres días ya es un trasto, además de porque no se pudiera, porque las cosas no envejecían tan rápido en sus manos. Hoy, en las puertas traseras de los supermercados y comercios, se amontonan tomates y frutas no vendidas, bandejas de carne y pan de la tarde; uno puede encontrarse muebles en buen estado, que se han cambiado por otros nuevos a razón de un capricho; ropa por las calles de alguien que la ha perdido -y nunca entenderé cómo se pierde la ropa que uno lleva puesta, ya que son calcetines, camisas, chaquetas...- y que ni le ha importado; todos los años, así nos quedemos sin dinero para sobrevivir el primer mes del año, hay regalos nuevos, sello de sus Majestades de Oriente,  que tras una semana no se vuelven a tocar, y enormes cenas y comidas navideñas cueste lo que cueste. Los aparatos, los verdaderos trastos frente a la vieja radio de mi abuela, están hechos para romperse en poco, porque hay dinero para que se compre otro. En mis años, puedes ir mirando al suelo y descubrir, alguna vez, monedas y billetes, porque hoy si existen los bolsillos despistados. Y yo, cada vez que paso junto a un contenedor de obra, siempre miro después de haber encontrado una y otra vez libros de Platón, Juan Ramón Jiménez, Schopenhauer, Russell, Smith... quizás sean libros que una vez resbalaron detrás de la balda y lo descubrieron los obreros; quizás, se piense, son libros que ocupan espacio, pesan en una mudanza, y siempre se pueden volver a comprar. La gente pone cara extraña cuando curioseo en el contenedor -tampoco es que me meta hasta la cintura-, y hacen el gesto de desaprobación como si ellos no hubieran tanteado alguno, aunque estén esperando a que no haya nadie para echar un vistazo, porque saben que en esos contenedores es más que posible encontrar algún tesoro cuyo valor, ni toca al sentimiento ni ensancha la cartera: algo que sirva, algo que aún funcione, algo cuya lectura exija más que el saber leer.
     
    Las comparaciones son odiosas, dicen; pero esta, la que mi abuela hacia sin decirla, es una comparación que nace de un vicio sano, el que da la edad, que lleva a creer que la época de uno, a pesar de la "necesidad" pero precisamente por ella, era, con mucho, mejor que las que el tiempo nos permite visitar sólo unos años, esa otra época nieta de aquella. Eso sí, no mejor en "comodidad", sino en conciencia, es decir, con ingenio, con recursos y los pies bien en la tierra. En fin, si mi abuela no pronunciaba la "necesidad" es porque esta viene ya sola sin tener que llamarla, cuando la "comodidad" ha anulado tanto a los hombres como para tirar a la basura y a los contenedores su propia vida. Lo que era un lujo para aquella buena mujer, hoy se usa y se tira; pero probablemente vuelva, alguna vez, a ser un lujo, algo que si llegas a poder permitírtelo lo desgastas hasta que no sea más que polvo. Y es que lujo, según se entienda, puede ser algo superfluo y no necesario, pero sobretodo es algo que merece ser aprovechado como el hambriento que se traga hasta los huesos del caldo sea cual sea la sociedad.
     
    Hec
    March 10

    EROTISMO EN CATALÁN

    Leyendo El País, no desde luego en primera página sino en la sección de cultura, encuentro la noticia de que la Generalidad catalana subvencionará con 14.700 eruos la producción de dos películas eróticas para la promoción y difusión del catalán como lengua. ¡Sorprendente! No quiero ofender al género erótico, reconvertido últimamente en algo de culto e intelectual -todavía recuerdo cuando me llevaron a la Filmoteca a tragar a Pasollini-, pero, si se piensa bien, se supone que para la difusión -al caso de una lengua-, se buscan los canales donde esté una mayoría de ciudadanos. Habrá estudios, o estadísticas, por las cuales hayan decidido que el canal de transmisión mejor deba ser el cine erótico, o sea, que diga que hay una mayoría de consumidores del género allá por Cataluña. Pero además, dice Son Conrad, el director elegido para realizar las cintas, del que dicen ser muy conocido en Cataluña, se trata de "erotismo para mujeres" y no de simple pornografía, es decir, que se difunde el catalán para mujeres exclusivamente, aunque ojos para ver los tengamos todos. Acaso es que el "sexo duro" lo reservan para los varones, donde lo que se dice guión, hay poco, y no hacen falta las orejas. ¿A qué se dedicarán las mujeres catalanas para que la Generalidad tome está iniciativa? Yo pensaba que los mayores consumidores de porno, erotismo y las variantes de lo más flojo a lo más duro, siguiendo el tópico, eramos nosotros, los varones que sólo pensamos en sexo, sexo y más sexo; que las mujeres se decantaban más por los melodramas lloricones, las sensiblerías, que también es tópico -en realidad no pienso así. Debo reconocer que la propuesta me ha descolocado absolutamente, más allá de las políticas lingüísticas nacionalistas, en lo que a costumbres cinéfilas tiene la sociedad según el sexo de sus miembros.
     
    ¿Por qué el erotismo? ¿Acaso no se difundiría mejor en otro tipo de filmes, no sé, de acción, aventuras... igual o más llamativos y atrayentes a mayor población de cualquier sexo, edad o religión? Yendo a la cuestión lingüística, simplemente se trata de un rincón que todavía no habían tocado después de imponer el catalán en lo público y lo privado de la sociedad, desde la educación al comercio, convirtiendo el derecho en obligación por aquellas tierras. El asunto es gastar y gastar dinero en obligar y meter por ojos y oídos lo que es libertad y derecho del pueblo, sean 14.000 eruos, sean millonadas, sea en una estupidez como esta, que al fin y al cabo, mirado el cine como entretenimiento, no pasa de ahí; y mirado como arte y cultura, lo rebaja el introducir un fin distinto de aquello, convertido en medio. Y más cuando tal fin es político e ideológico. Hoy es el erotismo, mañana tendrán que roncar en catalán.
     
    Hec
    March 06

    EN LAS MISMAS

    Como siempre, ante graves situaciones de desconfianza social, unos a la manifestación y los otros a sacar las vergüenzas de los unos; es decir, unos, calculadora en mano a contar qué apoyo social sujetan sus pies en el aire, y los otros a tirar ese apoyo que sirve de base a ver si se caen al suelo los unos y se descalabra la oposición. En fin, el Partido Popular en la oposición haciendo lo que hace toda oposición, buscar rédito; el Partido Socialista puesto en el poder, haciendo lo que hace todo gobierno sentado en el sillón de La Moncloa, mantenerse con la zancadilla. Y la gente pensando que los políticos mueven ficha, y sólo mueven las manos a ver si averiguamos dónde está la pelotita. Eso sí, todos malentonados, aucsándose con ceño fruncido; que parezca que les importa España y los españoles.
     
    Sigo diciendo, y repitiendo, que la manifestación es el recurso del pueblo que, lamentablemente y con el permiso de este último, se lo han apropiado gobiernos y oposiciones en la pasada y actual legislatura. ¿Qué hacen los representantes elegidos por el pueblo, ya gobierno ya oposición, sosteniendo pancartas y lemas? Nada, porque carece de consecuencias ejecutivas, legislativas y judiciales. Sólo remueve el caldo social, lo agita un poco, y lo tira a la cara del contrincante. Una "democracia" que usurpa la manifestación por parte de los representantes al pueblo, lo que está haciendo es convertir al pueblo en arma arrojadiza, en un útil de causa política, en una piedra que, lanzada con fuerza y en multitud, abre brechas y provoca heridas. Sí, vivimos desde hace años en democracia, en una situación de "uso y abuso del pueblo". Y el pueblo se deja; un dejarse que legitima ese su ser "de usar y tirar". El pueblo, piense lo que piense de un lado a otro de las ideologías, lo consiente, aunque luego vienen y se quejan. También lo dije, de la reeducación política del pueblo derivará la reforma de la clase política. Mientras tanto, se seguirá siendo algo inerte, petrificado: pero una piedra moldeable, penetrable, de muy poca dureza. Consecuencia directa es que la tal piedra-pueblo se vuelve quebradiza. Esta es la quiebra del país y no la política: el pueblo cada vez se llena más de fisuras y grietas. La oposición que se rige por tal usurpación consentida desde el pueblo, no ayuda a cohesionarlo, sino a todo lo contrario, desde la absoluta cobardía. Si el Partido Popular, sabiéndose en soledad dentro del Parlamamento, conociendo de antemano el resultado, hubiese tenido el valor de presentar una moción de censura antes que recabar cantidades de personas en una manifestación, habría gozado de mi apoyo. Pero como ya esperaba, no ha sido así.
     
    Pero no hace de menos el gobierno, que como el de la anterior legislatura, justifica sus desmanes en los desmanes del pasado. No defienden sus tesis, sus acciones de gobierno ni sus decisiones. Basta decir que el Partido Popular es la derecha, son unos fascistas-católicos, y que ex-carcelaron presos, para quitarse de encima la crítica de la oposición. La pólítica del "y tu más" mirando al pasado, el argumento de señalar con el dedo-juez las maldades del otro para elevarse por encima de la protesta y salir airoso sin haber rendido cuentas. Sin embargo, no se puede hacer sin caer en la más palmaria contradicción: porque el gobierno de Aznar lo hacía todo mal cuando ellos estaban en la oposición, y ahora resulta que para defenderse dicen esto de "vosotros también". La única justificación dada, insuficiente para cualquier mente inteligente, es que el asunto de la ex-carcelación de De Juana ha sido una decisión personal del señor Rubalcaba por razones humanitarias. Insuficiente porque nadie le asume a Rubalcaba ese "poder de decisión personal" y menos aún se acepta que hubiera "razón humanitaria" de por medio. Cuando esto se dice, salen en pleno todas las voces socialistas -mediáticas y políticas- con aquel "que viene la derechona", con lo que se vuelve a rebasar el límite de lo razonable. Y el pueblo, legislatura a legislatura, vuelve a consentir que sus gobiernos asuman estas actitudes, a la espera de nuevas urnas, como si el papel depositado en su nombre fuera a ser decisivo para un "cambio". Pero nada cambia, acaso los nombres de las listas, y otros cuatro años de las mismas monsergas, y grietas y más grietas, y cada vez más grandes.
     
    Mover los cimientos, y dejarse mover estos, con tanta irresponsabilidad no puede ser bueno. Pero es así lo español, que gusta de bañarse en la agitada discusión vacía y el pronto irreflexivo, se juegue lo que se juegue, para después preguntarnos qué fue lo que pasó y hacer un propóstio de enmienda que nunca se está dispuesto a cumplir.
     
    Hec
    March 02

    TONTO EL QUE SE LO CREA

    El señor Rubalcaba ha debido pensar que somos más bobos de lo que acostumbra a creer cualquier político. Si no, no se explica que nos diga que la excarcelación del etarra sea "una decisión personal", apoyada en "razones legales y humanitarias". Lo primero, porque resultaría que ahora los Ministros son un poder independiente de su presidente y del Gobierno, y pueden decidir de forma personal sobre asuntos de tamaña importancia. Ahora bien, dentro de la lógica psocialista, esto explicaría aquello de que el ex-presidente González, se enteraba por los periódicos de las fechorías de sus ministros. Lo segundo, porque legalmente el asunto ya fue decidido por la Audiencia Nacional y sus jueces -con algún problemilla político-judicial de fondo-, denegándose la atenuación de la condena por su estado de salud al no encontrar fundamento para las razones humanitarias: su salud corría peligro por propia voluntad y no por casusas ajenas; y su propia voluntad no tenía otra jutificación que cuestionar la decisión judicial que lo había condenado. Acaso todo responde a una decisión de gobierno, por razones políticas. Pero esto no puede salir a decirlo Rubalcaba, aunque sería más digno que ponerse ante los españoles y sostener que lo hecho se trata de una decisión "inteligente" y "moral". Más bien una desvergüenza que llega desde quienes piden fidelidad y confianza. También dice el ministro que De Juana no ha gozado de ningún privilegio, sin sonrojarse frente a los sindicatos policiales que denuncian continuos tratos de favor durante la estancia -porque parecía más una estancia en un hotel que un preso cumpliendo condena-, muy por encima de lo que se permite a cualquier otro preso común. Los otros presos no tienen a un médico de chacha, reciben como mucho visita de dos personas -que es el límite- mientras que De Juana recibía hasta cuatro personas, no conviven 24h con sus parejas, no les está permitido el contacto íntimo -menos a De Juana-, se registra a las visitas -menos a De Juana-... por no empezar con esa rebaja de 96 años de cárcel, a 13, luego a 3 y finalmente excarcelado en un tiempo record de menos de un año todo ello, con el Fiscal General del Estado funcionando como abogado defensor y la aquiescencia de varios jueces para quienes las amenazas escritas de un terrorista no arrepentido y que continuamente se ha jactado de sus crímenes, son amenazas comunes y no de terrorismo, u otros que, antes de juzgar sobre su excarcelación, y elegidos exprofeso para este cometido, ya estaban predispuestos a dársela.
     
    ¿Cómo se puede salir a los medios, señor Rubalcaba, a justificar como lo ha hecho una decisión tan lamentable para España? ¿Cómo es posible que un gobierno, que hasta hace dos días estaba defendiendo esa "independencia del poder judicial" -que nadie se cree-, decida contrariamente a este poder sobre tal asunto, corrigiendo su sentencia? ¿No le da vergüenza ver como De Juana es recibido como un héroe, que según llega a San Sebastián, anuncia que abandona la huelga de hambre? ¿No oye las risotadas de los asesinos, con los que ustedes han debido firmar algo que no se atreven a trasladarnos, y los lamentos del resto de la población? Le aconsejo que vaya indemnizando a los familiares de aquellos dos del GRAPO que murieron por una huelga de hambre, y que se prepare a excarcelar a todos aquellos presos que se autolesionen, empezando por el vulgar "robaperas" que esté cumpliendo más condena de la que De Juana ha cumplido por los veinticinco asesinatos -que salía, según se calcula, a nueve meses por muerto-, por pertenencia a banda armada, por amenazas terroristas a los jueces, por no arrepentimiento y por poner entre la espada y la pared al país del que usted es ministro. ¿Dónde quedó aquello de que "España se merece un gobierno que no mienta"? Ustedes merecen toda la deslealtad del pueblo al que venden más que gobiernan.
     
    Pero ante todo, señor ministro, ruego me perdone por reprocharle su "política antiterrorista" que va dejando libres a terroristas, pues ya sé que, según ustedes, es traición al gobierno criticarle en materia de terrorismo, aunque sólo el etarra, porque el 13 de marzo se despachó agusto con las bombas de los trenes y el gobierno de aquella legislatura. No siendo del Partido Popular, estaré dispuesto a apoyar a la oposición si esta presentase una moción de censura contra su gobierno. Pero no la presentarán, porque haciendo números -lamentable actitud-y el magistral "cordón sanitario", tan democrático, que enunció el gran intelectual Luppi, nunca saldría adelante en el Parlamento, hipotecado como está a los nacionalistas y terroristas que no dudan de poder rentabilizar con creces el apoyo dado a Rodríguez Zapatero. ¿Y este dónde está? Missing, que se dice, como cada vez que ha pasado algo en los dos años que lleva en La Moncloa. ¡Con lo que le gustaba salir en el "papelare" cuando era oposición! Pero no funciona esta estrategia de no aparecer para que parezca que no tiene las manos manchadas. Ya lo hizo González con los periódicos, y así le fue. ¿Cuál será la excusa hoy? La paz, nos dirá, y aquel "hoy estamos mejor que el año pasado; y dentro de un año estaremos mejor que ahora". ¡Tonto el que se lo crea!
     
    Hec
    March 01

    LA CAUSA NUMERO TRECE DE TELE 5

    "Doce meses, doce causas" es el lema conocido de la cadena de televisión Tele 5, aquí en España. Con tal lema han promovido la ola de concienciación, es decir, de andar metiendo el dedo en la conciencia de los demás, con los apadrinamientos, las donaciones, las guerras, el racismo... Y Doña Mercedes Milá, adalid de la lucha y las causas sociales, de las de lanza en astillero y de uñas con el fumar -dicen que los peores contra los fumadores son los ex-fumadores-, la abanderada de la denuncia de las injusticias, es la protagonista de toda esa promoción, la starring a la espera del premio a la persona con más principios sobre el planeta. Pero es que los principios y los lemas, son sólo comienzos y palabras que precisan de un contenido que trascienda la mera palabrería y el simple precepto, porque no es muy correcto, según parece, predicar el "haz lo que digo, no lo que hago".
     
    A lo que viene el tema, el martes se emitió, en un programa llamado Diario de -el tema que se trate-, la cámara oculta que una reportera infiltrada realizó para comprobar y denunciar malos tratos en una guardería de Madrid. Pues bien, no habría ningún problema si está grabación hubiera ido directamente a manos de los tribunales que la solicitaron para poder proceder y detener el delito. Pero no fue así. Tele 5 y Mercedes Milá han tenido la grabación guardada desde diciembre hasta emitirla en el antedicho programa, y sólo una vez después de emitido han cedido la grabación a la fiscalía. El Defensor del menor y la Fiscalía no contaban con más prueba que ese reportaje, pues aunque envío inspectores -en la guardería estarían avisados-, todo allí se mostró correcto, y han tenido que esperar a que se emitiera el programa en cuestión para poder recibir la grabación y poder evitar que tales acciones delictivas pudieran continuar. Era más importante la audiencia, el poner la medalla de la denuncia social ante los micrófonos y por la pantalla, que la verdadera denuncia en los tribunales. Era más importante aparecer como la adalid, la defensora de los indefensos, los débiles y desamparados, el azote de los viles y villanos, que el que los viles y villanos -de serlo- respondieran de sus acciones ante un juez. El hecho de que a los niños se les obligase a comer su propio vómito -según cuentan, pues no he visto la grabación- durante el tiempo que tuvieron esperando a la fiscalía era el precio que había que pagar, el riesgo que había que correr, por un fin mucho más glorioso, noble y honorífico como el apuntarse un tanto: la causa número trece. ¡Qué le vamos a hacer! Es la lacra que ensombrece a los medios desde hace bastantes años: se han erigido como poder judicial, como dedos acusadores del juicio social. Los tribunales, igual que el cielo, pueden esperar a que esta gentuza juzgue antes, ponga la mano y les den el premio. Antes que aplaudir esto, prefiero apuntarme a esa guardería y comerme mi vómito y el de todos los demás. ¡Viva Mercedes Milá y Tele 5, la cadena amiga de las causas y las conciencias!
     
    Hec