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    April 09

    EL EQUIPO DE LA ROJA

    Entre nuestros NBA, el número uno en el tenis masculino, ciclistas que ganan tour y giro, la natación sincronizada, el que corre en la Fórmula 1, las selecciones con medallas en el cuello y otros tantos deportistas, se nos ha colado de extranjis la sonrisa del presidente Rodríguez Zapatero. No podía ocurrir que los éxitos cosechados en los últimos tiempos por la gente del deporte vistiendo “la roja”, o sin vestirla, no reportaran un beneficio para el presidente. Como el que no quiere la cosa, el deporte, que dependía de Educación, pasa a corresponder a la Presidencia de Gobierno. Todo será que ahora no ganemos ni al parchís, con esa fama popular de gafe que se ganó. El tema no es el ganar o perder, que es asunto de los deportistas, sino el gesto de buscar el tanto fácil, de agenciarse lo que va bien cuando va bien, mientras todo lo demás va mal sí o sí. Y parecerá nimiedad, aunque da la talla del personaje.

     

    Es algo que el Presidente José Luis Rodríguez Zapatero ha colado, de tapadillo, mientras presentaba su “nuevo equipo”. Un “equipo” que ni es suyo, ni es nuevo, sino que tira hacia lo más viejo. Para muestra, el botón de Chavés, eternizado como Zeus en su olimpo andaluz y feudo psocialista de los de toda la vida y que ahora lo suben a Madrid, lo acercan a la Moncloa –aunque nunca estuvo demasiado lejos-, como regalo, quizás, de jubilación. Por otro lado, si alguien dudaba de si José Blanco formaba parte del Gobierno de España o no, porque casi parecía que sí, ya lo tenemos de Ministro –sin estudios-, sustituyendo a la que no sabía expresarse –con o sin acento andaluz, que daba igual. Hace tiempo que Trinidad Jiménez, la otra gran candidata para Madrid junto a Sebastián, sonaba como Ministra, y ya está hecho –los dos protegidos de Zapatero para Madrid, ahora de Ministros. Si el español medio pensaba que Rodríguez Zapatero no pone y quita por amiguismos y deudas a pagar, me tendrán que explicar que hacen el Rector de la Autónoma de Madrid o la señora González-Sinde –y Pilar Bardem dándole besos y abrazos- de Ministros también.

     

    De este modo, Rodríguez Zapatero han conseguido varias cosas: tiene a sus amigos (Blanco, Sinde, Sebastián, Aído, Gabilondo, Trinidad) y la cuota perfecta y de riguroso empate en esa batalla de sexos que se ha montado él solito. Aquí, en España, para ser Ministro hay que ser amigo, o amiga, con el carnet del PSOE o suficientes fotos sujetando una pancarta, algún corte audiovisual guiñando el ojo a Rodríguez Zapatero o todo un reportaje a la medida. ¿Estudios? ¿Capacidades? ¿Proyectos? ¿Ideas? En un Gobierno que funciona por ocurrencias, amiguismos, carnet y cuotas, todo lo demás sobra, no importa, es lo de menos. Importa ser del equipo de la roja, aunque no se cante aquello del "soy español".

     

    Es la segunda legislatura del gran líder con caperuza roja, y en un año ha agotado todo el magnífico equipo que nos vendió. Han cambiado gente de sitio, nombres y competencias, aumentado los cargos, como el que juega con los vasos y la pelotita, o a buscar la reina entre tres cartas. Ahora ya nos tiene entretenidos en averiguar de qué demonios se ocupa qué Ministerio, qué Ministro, qué Secretaría... justo ahora, que ya sabíamos a quién y por qué había que señalar con el dedo cuando algo no iba.

     

    Una de dos: o se ve fuera y ha preferido saldar cuentas, o en un año nos reparte nuevas cartas. También pueden ser las dos, y agotará la legislatura a trompicones de renovaciones, aunque con ello liquide a todas las figuritas del belén psocialista y la farándula cultureta.

     

    Hec
    April 06

    LA POLITICA DEL METRO

    Aunque resulte raro, es normal que en época de crisis y paro, los que aún trabajan quieran que les suban el sueldo. Es un todo o nada, porque con lo que se gana, no hay. También es normal que, en esas mismas épocas, no se esté dispuesto a darles nada, pues en las Instituciones, aunque nos animen al consumo, hacen como el de a pie, y guardan. Lo más moderado en la situación es pensar que, al menos, se tiene trabajo, y no se engorda la lista del paro ni las colas en las oficinas de empleo. Lo más extremo, que se monte la bronca.

     

    Dicho esto, veamos lo que no es normal. No es normal que los que se manifiesten, con un 15% de paro, sean los que trabajan. No es normal que estas huelgas se den, como viene siendo costumbre, en la Comunidad de Madrid, mientras en el resto del territorio, los sindicatos permanecen callados, abotargados, invitando al Presidente de Gobierno a sus Congresos para aplaudirle y gritarle ¡guapo!, y que éste responda con un “necesito vuestro apoyo y vuestro cariño”. No es normal que ese apoyo lo necesiten los trabajadores, y los sindicatos se lo den a José Luis Rodríguez Zapatero. No es normal el abandono repentino de los autónomos y PYMES, cuando vienen mal dadas, por parte del Estado que bien se ha alimentado de ellos, y por los sindicatos.

     

    Quien piensa de la forma descrita en el primer párrafo, entiende la huelga de Metro en Madrid, pese, eso sí, a las sufridas consecuencias que vive el usuario en hora punta y laborable. Quien piensa de la forma descrita en el segundo párrafo, o no entiende la huelga, o no la ve oportuna, o, entendiéndola, la ve como una maniobra política de los sindicatos que al mismo tiempo se dejan acariciar por el cariño de Rodríguez Zapatero. Así, en el primer caso, no pasa de ser una huelga más de trabajadores reclamando mejores condiciones; en el segundo caso, las mejores condiciones son lo de menos, pues el objetivo es torpedear un gobierno de signo contrario perjudicando lo más posible a sabiendas de la situación en que se vive. También hay quien entiende la huelga, justo en este sentido, y la avala y apoya.

     

    Este es el dilema: cómo entender la huelga de Metro y, tras ello, apoyarla o no. Estoy seguro de que Rodríguez Zapatero y compañía, la entienden como torpedeo, la disfrazan de búsqueda de mejores condiciones, y la apoyan; estoy seguro de que Aguirre y Gallardón la entienden como torpedeo, no saben cómo disfrazarla, y no la apoyan; estoy seguro de que los sindicatos, la entienden de las dos maneras, y, apoyándola, apoyan también a Rodríguez Zapatero; estoy seguro de que los trabajadores de metro, la entienden como necesidad de condiciones mejores, y la apoyan; estoy seguro que las personas de la cola ante la oficina de empleo y los autónomos ahogados o ya sin empresa de toda España, entiéndanla o no, se han quedado perplejos.

     

    A mí se me ocurre que los sindicatos estén pensando de la siguiente manera: el autónomo no tiene derecho a paro, luego no es obrero, es explotador; el que está en el paro, no trabaja, luego no es obrero; y el que tiene trabajo, no necesita que le defiendan. Conclusión, ¿a qué ponerle las cosas más difíciles a nuestro amigo Rodríguez Zapatero? Pero, claro, entonces lo del Metro no encaja, porque esos tienen trabajo y sin embargo cuentan con las banderolas de CC.OO y UGT, por delante y por detrás. No sé, no me salen las cuentas... tendré que seguir pensando como encajan las piezas o si me falta alguna que no me hayan dado.

     

    Hec