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    June 30

    POPULUS DIXIT

    Publicaba ayer Felipe González un texto en El País, que empezaba reflexionando sobre la importancia de aceptar la derrota como espíritu saludable de la democracia. Según lo leo en sus primeras líneas, creo que debiera suprimirse eso de "derrota", que en nada se parece, creo, a un verdadero espíritu democrático. Hablar de victorias y derrotas en unas elecciones puede servir en un determinado momento -el recuento de votos- para expresar los resultados. Persistir en ese lenguaje posteriormente es trasladar los resultados a todos y cada uno de los días de legislatura; algo así como estar recordando todos los días al de en frente que perdió y el otro ganó. Tales expresiones, retórica y poéticamente pueden dar mucho juego, como el hablar de "la batalla política" etc., pero, siguiendo palabras de Nietzsche, son metáforas de las que se termina olvidando que lo son; esto es, al final es el único vocabulario empleado y reconvierte las elecciones en una pugna literal entre enemigos, bandos... en todo lo contrario de lo que representa la idea de democracia. La metamorfosis obrada conculca los principios más básicos como pueda ser el que sostiene al pueblo como soberano. No se trata de que el pueblo elija a sus representantes, sino de derrotar al contrincante. Y en sus mensajes a la población va ya implícita esta interpretación abominable, de la que aquel se contagia. De ahí a que las listas más votadas aunque en minoría no garanticen la gobernabilidad, y de hecho, existan los trapicheos cabalísticos postelectorales que se pasan por el arco del triunfo a la misma soberanía. Por ejemplo, el llegar a un pacto entre fuerzas de izquierda doce días tarde, y presentar una moción de censura sin que haya motivo alguno más que el de arrebatar el bastón de mando de una alcaldía. El Partido Popular, a este respecto, no cae en ello, pero no por otra razón que por estar su lista de amigos francamente mermada. ¿Podemos considerar como "derrota" el ser la lista más votada y no gobernar por pactos chantajistas o mociones de censura irresponsables?
     
    Con este lenguaje instaurado ya no hace falta hacerse militante. Uno puede serlo sin carnet, bastando el sostener un discurso "contra" el otro y discriminando ideológicamente unos actos frente a otros. Efectivamente, son milicianos, civiles que conforman oficiosamente las filas de un bando, dispuestos a presentar cara en esa guerra política y ciegos al secuestro de su voluntad. Al final, de las urnas sale de todo menos la voluntad popular; acaso la voluntad ideologico-política de la que el pueblo se contamina y contagia, que no es la suya, pero por la que se sienten victoriosos, o derrotados no resignados, dispuestos a seguir colocando minas en el camino del Gobierno. Gobiernos que no dan cuartel, sino que siguen combatiendo al contrincante derrotado recordándoselo a cada instante, minuto y hora. Y en el fragor de la batalla distinguimos claramente cómo el pasado se arroja contra el "derrotado" y en el presente, plagado de trampas y pozos, charcos, barros y lodos, se ocultan los artefactos que esperan ser pisados por los "vencedores". Y aquí, ¿quién gobierna? Ni el pueblo decide, ni elije a quienes han de hacerlo; y los que, de espaldas a la ciudadanía y en salas de reunión, salen como triunfadores y derrotados, están más ocupados en seguir su guerra.
     
    Felipe González y su amigo Prezowsky están muy equivocados al pensar que "aceptar la derrota", sea esta aceptable legítimamente o no, es la esencia de la democracia. Un vocabulario bélico no puede servir para la democracia ni su entendimiento. Hay que "aceptar", sí, pero no derrotas o victorias, sino lo que sale de las urnas... y lo que sale no es lo que se hace después de la votación, sino las papeletas mismas cuando, literalmente, se extraen de la caja. La verdadera altura democrática se demuestra asumiendo la voz del pueblo y gobernando quien el pueblo haya señalado, sin interpretaciones de su voluntad ni cábalas ni toda esa imaginería que lo envenena entre bambalinas y trastiendas políticas. Permitir la gobernabilidad hasta en circunstancias de minoría es el trabajo por el que se le paga a los políticos, a todos, se sienten donde se sienten. A nadie le es dado venir a interpretar el mandato de su jefe para facilitarse el trabajo.
     
    En este sentido, la conclusión de Felipe González sí puedo aceptarla, pues dice: "Me entristece pensar que los líderes crean que saben adónde van sin preocuparse de saber de dónde vienen.", aunque él lo diga porque los líderes obvian el pasado y creen que lo que ocurre bajo su mandato es algo nuevo. Yo lo digo porque, sea cual sea el pasado, ningún líder, político, gobernante ni jefe de oposición puede olvidar que vienen y su origen está en la soberanía popular. Jugar con ella y envilecerla es jugar con algo más que fuego; retorcerla y contradecirla terminará por hacer de los aplausos enfervorecidos de hoy grandes tragedias mañana.
     
    Hec
     
    Nota: Artíuclo de Felipe González Aceptabilidad de la derrota en el El País: http://www.elpais.com/articulo/opinion/Aceptabilidad/derrota/elpepuopi/20070629elpepiopi_6/Tes
    June 28

    EL ARMARIO Y LA CARROZA

    Mucha carroza, tacones y plataformas, pezones al aire, locura y lenguas... ¡La fiesta de la exaltación sexual! Bueno, sólo de una orientación, pero a la que están invitadas todas. Sin embargo, yo seguiré sin entender que si la lucha es por lograr el respeto a la persona y la no discriminación por la orientación sexual, por conseguir que algo sea ordinario y no extraordinario, se exhiba como identidad la sexualidad de forma tan escandalosa, tan llamativa, reduciendo a las personas homosexuales a tópicos donde lo que más importa es la pluma y la pose, entre los aplausos y las juergas. Pasamos de épocas en que se execraba, vilipendiaba, condenaba o incluso era délito a convertirlo en un espectáculo de luz y sonido carnavalesco, de escaparate dantesco, en que se persiste en resaltar y subrayar la sexualidad. El paso que va de vago y maleante a mono de feria, de un extremo a otro sin intención de aproximarse a un punto medio. Quizás sea un camino más en esa lucha, otra vía abierta... una forma que de ningún modo comparto, porque parece desembocar antes en la ordinariez que en lo ordinario. Análogo, desde luego, a toda esa otra explotación comercial de lo sexual orientado al hetero, generalmente masculino, no sólo en semana de carnaval.
     
    Pero lo del "orgullo gay" es como lo del huevo y la gallina: hasta que no se considere completamente normal, hay que seguir dando la nota. Y precisamente por seguir dando la nota, es por lo que nunca será considerado completamente normal. Es decir, intentar convertir algo en ordinario exaltándolo todos los años como algo extraordinario. Añadido va que "completamente" se convierte en un idea inalcanzable, pues siempre existirá el enemigo homófobo, aunque sea en porcentajes muy pequeños, dispuesto a sostener la anti-naturalidad contra la persona. ¿Qué sería lo normal? Que el que se siente al lado le dé exactamente igual... tanto como para no tener esa curiosidad morbosa por saber a qué le da cada uno -espíritu marujil-, que todavía exsiste como lacra y costumbre en nuestro país y que embolsa todos los días una ingente cantidad de dinero en prensa y televisión, o gasta horas y más horas de la vida normal de muchos ciudadanos. Es decir, no ir ya sólo contra el prejuicio sexista, sino contra el carácter más propio del "metomentodo", que no juzga de malo o bueno ser homosexual , pero le va la vida en saber si el vecino lo es -nadie se pregunta si el vecino es heterosexual-. Y el vecino va... y se sube a la carroza.
     
    Entre el "metomentodo" que no puede vivir sin rebuscar y hallar en la vida ajena para escandalizarse -y que muy bien puede ser "homo" o "hetero"- y el que subido a la carroza convierte la orientación sexual en algo grotesco -que también se da que sea "homo" o "hetero"-, está el punto de normalidad diaria que llevamos los demás, en que nos viene a importar nada que el compañero de asiento en el atuobús le vayan los de su mismo sexo o los del contrario, excepto cuando debe importar: cuando se busca pareja. Para todo lo demás, comparta con quien se comparta la hora del café, a todos los efectos, éste sabe igual. Y es que la sexualidad no es algo de lo que uno deba avergonzarse, como tampoco es algo de lo que enorgullecerse. No hay mérito en "salir del armario" -horrible expresión-, sino en deshacerse del mueble. Pero en nuestra sociedad parece que nos gusta, aunque sea sin puertas, el armario empotrado o subido a la carroza como en un altar; el espectáculo antes que el respeto, el cotilleo o el prejuicio social -positivo o negativo- antes que la persona... curioso que el lema sea la letra de la canción "a quién le importa lo que yo haga".
     
    Hec
    June 25

    LAS GUERRAS LEGALES

    Salían muchos con sus chapitas de "no a la guerra", banderitas y pancartas. Yo sé de buena tinta que marchaban convencidos y sinceros, porque muchos eran compañeros de facultad y amigos a quienes se les revuelven las tripas al pensar en obuses y misiles. He de decirlo, a mí también. Pero se les colaron delante, en la cabeza de las manifestaciones, políticos de esa "mayoritaria izquierda" o artistas de la moral, que añadían al "no" lo de "una guerra ilegal", mientras aprovechaban el sentimiento pacifista de la población, explotaban la imagen antiyanqui y transmitían un mensaje antimilitarista. Parecía que como conflicto internacional, esto es, guerra, sólo existía Irak, donde ya estuvimos sin que nadie gritara. Tampoco se gritó por Yugoslavia. A nadie vi con pancartas por Chechenia. Al final aquel "no a una guerra ilegal", recolocó las tropas allí donde había "guerra legal" -la única diferencia es que lo firmen las Naciones Unidas. Ahora sólo existen Afghanistán o el Líbano. ¿Para dónde van las pancartas? Contra Israel. No veo gente en las calles por lo que ocurre en Afghanistán, pero sí he visto que a Israel se le tilda de genocida.
     
    ¿Qué hay de común entre Irak e Israel? Aún siendo matanzas por igual, son muy distintas. Sin embargo, en ambas aparece Estados Unidos. Y aparecer el vaquero y salir la pancarta son cosas simultáneas. El sentimiento que mueve a la protesta política, no es el que originariamente tenía la población: no es pacifismo sino anti-imperialismo norteamericano. El no levantarse al paso de las barras y estrellas y el colocarse pañuelos palestinos delante de las cámaras. Pero la gente decía sencillamente "no a la guerra", a ninguna; la gente no quería comer con el telediario repleto de muertos aquí y allá, no sólo por lo desagradable -pijotería moral-, sino por la tragedia humana aún cuando la televisión no lo exhibiera. Al principio les daba igual que Bush o Sadam fueran la mismísima encarnación del diablo; la población clamaba por la irracional muerte de civiles, el crimen y el asesinato. Creyeron que Rodríguez Zapatero defendía eso mismo, y, a pesar de que en todos estos años la palabra que más repite es "paz", cada vez está peor el asunto nacional e internacional. Sólo encontramos la palabra en su boca, no en la realidad, junto a las alianzas y los talantes. Mientras las Naciones Unidas lo avalen, mientras haya permiso legal, podremos ir a matar o a que nos maten. O aún peor, que asesinen a soldados que realizan labor humanitaria en una zona de guerra no reconocida como tal por nuestro Gobierno.
     
    Nuestras tropas mueren en accidentes de tráfico, en aviones que se caen de viejos, o en helicopteros que se estrellan por torpezas del piloto. Accidentes. Esta vez, en Líbano, intentaban colar que había sido una mina. De esto no tienen la culpa los Estados Unidos, ¿o sí? Seguro que terminan siendo los culpables, quizás vía Israel, o el Partido Popular. Lo importante es el anti-yanquismo y el anti-derechismo; ni los muertos, ni los dictadores, ni las guerras. Las chapas ya se cayeron de las solapas y las pancartas de las manos, y al "no a la guerra" empieza a faltarle el "no" con este gobierno que, cada vez más, firma su gestión con el adagio latino si vis pacem, para bellum.
     
    Hec
    June 21

    PACTOS CON EL DIABLO

    Cuando se habla de "credibilidad" se entiende la cualidad de que se crea a su poseedor. Esto quiere decir que, sea verdad o no, no se pone en duda. Es como quedarnos en la verosimilitud, en un simulacro de verdad porque lo aparenta, carácter propio de la literatura o el cine. Lo que se cuenta ha de ser creíble, verosímil, para que se le preste atención. Ha de mostrar coherencia entre sus partes, para formar un todo indiscutible. La verdad, al caso, da igual. Y es en estos términos en los que, gobiernos de todo el planeta, tratan de sostenerse: credibilidad y verosimilitud. Razón por la cual son tan comparables a una mera representación ficcionaria, que está de promoción las veinticuatro horas del día, con su cara trágica y su cara cómica, sonrisa de protagonista y autógrafo en la ley. El problema es que las artes tienen licencia para hacer el símil de la verdad, solicitar fe, y pretender la realidad, mientras que la política debe ajustarse en sus términos a la realidad sin figuras retóricas.
     
    Rodríguez Zapatero persiste en exigir fe a la ciudadanía, que creamos y confiemos en él. El primer paso ya está mal dado, porque no ofrece razones teniendo que darlas, ni un relato coherente, sino contradicho constantemente por las más diversas fuentes. Cristo, al menos, predicó la resurreción de los muertos y el Paraíso prometido entre milagros y terminó en la cruz -que estaba escrito. Ahora que, el presidente no tiene esa vía de escape de construir un Paraíso en otra dimensión, sino que ha de ser más terrenal, y la cruz no le va a significar triunfo alguno -también está escrito en el guión. Nadie sabe del Paraíso cristiano -pudiera ser-, pero todos podemos comprobar el Paraíso de Rodríguez Zapatero asomándonos a la ventana. No hay tal, ni símil, ni cosa parecida. Sin embargo, pide que le creamos. No hay curación de leprosos, ni multiplicación de panes y peces, pero sube la luz y el vino no se salva de ser considerado pernicioso. Este iluminado no puede decir aquello de: Yo soy la luz y he venido al mundo para que quien crea en mí no permanezca en tinieblas. A pesar de la tempestad, sigue en los laureles, y cuando se digna a levantarse y todos esperan que increpe al viento y el mar con un "¡Calla! ¡Enmudece!", protegiendo la barca, ni lo suelta ni calma el mal tiempo, pero dice lo mismo que Cristo a los apóstoles en el episodio: ¿Por qué tenéis miedo? ¿Todavía no tenéis fe?. Habremos de preguntarnos "¿quién es este, que ni el viento ni el mar le obedecen, y pide que le sigamos?". Pues no otro que el ciego de nacimiento, cuya ceguera sólo puede tener la explicación de Cristo: eso ha ocurrido para que las obras de Dios se manifiesten en él. Es lo que nos queda, que las obras de Dios se manifiesten, aunque no sean en el presidente. O acaso, que se obre el milagro y se ponga a gobernar los meses que le quedan y deje de jugar al ajedrez con el demonio; que luego pierde y nos dice que tenía que intentarlo. Aquí lo importante no es participar, sino ganar, y no nos vale que venga de víctima con que ETA le ha traicionado, porque la cosa es que él se haya dejado, a sabiendas que los pactos con el diablo tienden a condenar almas. ¿Habrá pesca milagrosa -de peces que son votos- en las próximas elecciones?
     
    Hec
    June 19

    CINE Y ESPAÑOLADAS

    Es curioso, pero el término "Españolada" tiene rango casi científico. Con el se designa toda aquella manifestación artística o cultural que deforma, falsea o reduce el carácter y realidad españoles. Dicen que desde Carmen, pasando por la reducción andaluza, a Alfredo Landa y Pajares en calzoncillos entre rubias suecas en bikini y salto de cama, es "españolada". Y el término se ha ampliado a casi todo intento cinematográfico español, de forma despectiva. El espectador del cine desconfía y mucho cuando ve en cartel, al mismo precio, una película española y tira más a la "americanada" de turno, las de los bueno y malos, tiros, espías, guapos y guapas, comedias insulsas, romanticonerías empalagosas, ciencia-ficción o tristes adaptaciones de obras clásicas o comics. ¿Por qué? El público, en su mayoría, va a entretener su ocio, a pasar el rato, no a por algo sesudo, surrealista, revisionista con la historia o que clame y denuncie las injusticias. La "americanada", a fuerza de ser también mala, sin embargo, entretiene. La "españolada" no.
     
    Al fin y al cabo, la mayoría de la población conoce Estados Unidos por sus películas y los McDonalds. No tienen tampoco, sobre qué juzgar. Sin embargo, esa población vive en España y conoce sus entresijos. No cuela que intenten americanizar, tan forzadamente, el cine hecho aquí, tipo Amenábar -por cierto, desaparecido; tampoco que lo españolicen en tópicos exagerados sometidos a vanguardia cinéfila tipo Almodovar o intelectualizaciones tipo Garci. Falsean el ojo español, pero nos damos cuenta. Aquí seguimos con los motivos de mitos sexuales, imágenes grotescas, escenas de una España oscura, implicaciones políticas y sociales. Las comedias apenas tienen verdadera gracia, incluso las de situación, salvando casos. Los actores no vocalizan, parecen recitar y se dan la replica casi de seguido; son demasiado estáticos. El género de terror, provoca más risa que la propia comedia. Abunda el primer plano con actores que no transmiten nada con el rostro. En definitiva, la verosimilitud de lo que se muestra no aparece por ningún lado.
     
    El Estado quiere, frente a esto, obligar a los exhibidores a poner en cartel, por cada tres películas extranjeras, una española; las cadenas de televisión tienen que aportar dinero; y al público se le restringe la oferta. Claro, tienen que proteger un producto subvencionado que hace aguas. Unas subvenciones que practicamente convierten al mundo del cine en un sector más del funcionariado, donde hay que gastar el dinero recibido cualquiera que sea el resultado, para seguir recibiendo. Pero esto vuelve a ser intervención dentro de un libre comercio basado en la competencia, forzando a exhibir y consumir baja calidad muy poco rentable. Es decir, en lugar de exigir mejoras a sus subvencionados, limitan la competencia poniendo -¡como no!- cuotas, ahora de pantalla. Se persiste en asegurar el sillón con porcentajes, y en la estatalización de medios de masas.
     
    Ahora bien, ¿es el problema la americanización? No es por nada, pero yo he pasado por el Cine Doré -la Filmoteca- a los ciclos que allí desarrollan, y me he encontrado con las salas llenas ante la filmación de películas de los años 70. Inclsuo estos ciclos ganan la batalla a la "españolada". Y en aquellos de Versión Original, como los Verdi, Ideal, los Renoir o Luna. O entre medias de Filmoteca y Versión Original, el Pequeño Cine Estudio de la calle Magallanes. No sólo echan "barras y estrellas", simplemente tienen un pie fuera del circuito Hollywood y precios algo más razonables.
     
    Pero quizás, una de las mayores razones es que el público en general no entiende porque un producto subvencionado con sus impuestos y hecho en su tierra, y con presupuestos más bajos que las grandes producciones, cuesta exactamente lo mismo en la taquilla que un producto extranjero. Es más, la primera idea que propusieron fue gravar más las películas extranjeras, frente a rebajar el precio de entrada de lo nacional. La última, como hacían las madres con sus pequeños cuando no querían comer lentejas, los obligaban a permanecer en la mesa hasta que no quedara ni gota en el plato. ¡Qué malos ratos pasábamos los pequeños! Pero los niños no estaban subvencionados y la comida cuesta lo suyo en la economía familiar; en el caso de un cine tan malo, sería mejor retirar la ayuda y abrirlo absolutamente al mercado privado. ¡Capitalismo! ¡Capitalismo! De acuerdo, pero si salen bodrios, al menos se hundirían por no tener seguro el bolsillo. Siempre nos quedará el teatro -aunque cada vez hay menos buenos actores y nos invada, por ese lado, Broadway.
     
    Hec
    June 13

    LA CUESTION EDUCATIVA: GRACIAS, JUAN (GOYTISOLO)

    Tiene razón Goytisolo cuando ataca el sistema educativo español, aunque, eso sí, combata aún a un Franco redivivo, inmerso en utopías descabelladas que se enfrentan a una "tradición nacional-católica". Creo que el martes intervino bajo el título Apología del saber no rentable en unas jornadas en Santillana, al lado de otros grandes como Cebrián, Saramago y Ferslosio, para tildar de recalcitrante y franquista el sistema, dedicado a la mera instrucción pragmática y utilitaria como fábrica de los futuros trabajadores. Goytisolo no cae en la cuenta de que el problema del sistema no es precisamente no favorecer el saber desinteresado, sino, actualmente, una verdadera falta de interés por aprender lo ortodoxo o lo heterodoxo, amparada legislativamente al no aportar ni medios ni metodologías, al haber convertido el Centro educativo en guardería de adolescentes, al enfrentar a padres y centros, al reforzar -quizás sin quererlo- la desidia del alumnado. Quiero decir, antes de mirar bien los contenidos, el problema que tiene el sistema educativo son los serios defectos de forma. Ahora bien, aún cuando estas quiebras de la educación se solventaran, ocurre como en los tribunales: si en estos no podemos ir a buscar verdad y justicia, en las aulas -por ejemplo, las públicas- no se puede buscar esa utopía filo-sófica -amor al saber- que propugna Goytisolo.
     
    Dice que tenemos:
     
    un sistema educativo en el que prima el interés por la formación -o quizás la deformación- práctica en perjuicio del saber como fue concebido desde la Antigüedad Clásica.
     
    Sé que es gran conocedor de los clásicos. Yo me remito a lo que conozco como "antigüedad clásica" de, por ejemplo, Sócrates, Platón, Aristóteles o los sofistas. Mayor ejemplo de una educación utilitaria no puede haber. Sócrates no consideraba al ciudadano más que al servicio de Atenas, siendo, de hecho, que su ser tábano era el mayor bien que podían recibir los atenienses -otra cosa es que estos no lo entendieran y lo condenarán, cosa que el filósofo aceptó porque era Atenas quien le sentenciaba. Platón quería formar gobernantes en su Academia, y en la sociedad cada cual debía cumplir su papel sin aspiraciones. Aristóteles, aún cuando afirma la actividad contemplativa como felicidad, reconoce su impracticabilidad ante la urgencia de satisfacer necesidades más básicas. Y los sofistas, decididamente, son quienes suben la verdad relativa y la opinión retórica al mero ejercicio persuasivo y demagógico de la democracia. Sí, probablemente el saber tuviera una desinteresada concepción, aunque en la práctica lucía el interés individual y social por encima de aquel. Puedo asegurar, sin temor a equivocarme, que no fue el desinterés el que les llevó a ser grandes civilizaciones con un hondo pozo de sabiduría.
     
    ¿Educación, instrucción, saber y cultura? Hay un dicho, muy coloquial: cultura es lo que queda después de olvidar lo aprendido en la escuela. Goytisolo lo tomará en el sentido de "olvidar la instrucción"; yo lo tomo en el sentido de que los profesores, además de aplicar los programas oficiales, compartimos horas con los alumnos en las que también les aportamos conocimiento y saber inútil. El escritor generaliza de pronto con que padres y profesores miran la educación:
     
    como una provechosa inversión de cara al futuro profesional del alumno y descartan por inútil cuanto no contribuya a él.
     
    Claro que lo "descartan por inútil", ¿o no estábamos hablando de un "saber no rentable", desinteresado? -parece que por aquí se le cuela al autor un hilo de "utilitarismo" con ese "inútil" peyorativo. Yo estoy de acuerdo con él en que el saber ha de ser desinteresado, y por tanto, no "servir para...". Pero este saber no es el de las aulas, sino el que se procura cada uno pateando bibliotecas, acercándose a las artes, e incluso, si se quiere, viajando hacia otras culturas. En el aula, lo máximo que cabe hacer a día de hoy, es dar el empujón hacia esa "cultura" frente al afán de Ilustrar. Permitir que cuando se olvide la instrucción, quede, junto a la calificación y el curriculum, algo dentro. El saber desinteresado no necesita de un profesor-maestro que enseñe ni un pupitre. Lo castraríamos si lo metiésemos entre cuatro paredes y lo dejáramos en manos de un extraño o un departamento. Fabricaríamos "discípulos" ortodoxos de doctrina. Quiero decir, el hermoso lema kantiano que rige en nuestro sistema -"no se aprende filosofía, se aprende a filosofar"-, además de que dice "aprender" y no "enseñar", se sujeta en la autonomía del individuo, no en la necesidad de que venga alguien -Estado o profesor- a señalar el contenido. Es el reto del Sapere Aude, animar al conocimiento, nada más; luego, cada cual, es libre de recoger el guante, aunque obligado a cumplir con la sociedad en la que vive para que esta cumpla con él -no siempre se da está reciprocidad, es cierto. Yo lo recogí, Goytisolo también... y el que no, pues ¡allá él! ¿A qué una apología que exige imponer algo desinteresado? Acaso si no pudiéramos aceptar el reto... pero podemos libremente al margen de la escuela, a pesar de que no vayamos denunciando el "cambio climático" -actitud propia, según él, de los que optan por un saber no rentable, mientras que los demás se dedican a contradecirlo para defender el alimento salarial de las multinacionales en que militan.
     
    en países científicamente más avanzados que el nuestro, el estudiante puede elegir entre el acceso al saber desinteresado y su sometimiento a los intereses de la gran industria. [quienes asumen la primera opción denuncian por, ejemplo las causas del inquietante cambio climático; mientras que los que escogen la segunda opción,] intentan desmentir las predicciones para diluir la responsabilidad de los grandes consorcios que les remuneran.
     
    Yo lanzaría otro reto y sería preguntar a todos esos jóvenes del "cambio climático" que nos lo explicasen, para poder discernir quién acude por espíritu borregil de rebelión -más antiguo que el saber, en que la causa es excusa- y quién porque realmente sabe "desinteresadamente" qué denuncia. A lo mejor encontrábamos gente que ha seguido "instrucción" y está defendiendo la tesis climatológica. Creo que en este punto desabarra Goytisolo haciendo depender nuestro juicio absolutamente de la enseñanza, como mentes programables, sin reservar un espacio entre reglones de autonomía.
     
    Termina pidiendo "una transición cultural" pareja a la "transición política", que elimine la "inquisición inmanente" -que toma del Unamuno europeizador de 1895 olvidando la desembocadura de Unamuno respecto de Europa. Lo que no entiendo es a quién se lo pide ni porqué habla de "conocimientos anquilosados" cuando él se quedó antes del 78 y de ahí no se ha movido, viendo franquismo en cada farola encendida y sin poner los pies en el suelo.
     
    Gracias, Juan, por tu utopía educacional. De momento no hace falta... quizás cuando vuelva Franco, o cualquiera que se le parezca. Mientras tanto, que la cultura de cada uno dependa de sí mismo, de su propia inquietud. Yo, como profesor, diré alguna que otra vez algo desinteresado a mis alumnos en tu nombre para que, al menos en mí y mi labor, no choquen con el nacional-catolicismo, y puedan también estudiar para aportar algo práctico a su sociedad y algo inútil a ellos mismos. Hasta puede que les recomiende comprar tus "desinteresados" libros -¿de papel reciclado?- heterodoxos en las editoriales que te remuneren -conste que no me parece mal, sólo paradójico; y la paradoja tiene, creo, su punto bueno de crítica.
     
    Hec
    June 12

    ANTICIPARSE

    En esto de opinar, cuando se hace gratuita y altruistamente, podemos permitirnos el dejar pasar un poco de tiempo entre el evento y el comentario.  Entre otras cosas, es vital que aquel que opina, intente o no formar opinión en otros, se forme la suya propia. Para ello hay que tomar algo de distancia, dejar transcurrir algunas horas -o días si puede ser- para dar espacio a la cuestión dentro de uno mismo. Es algo, sin embargo, que ni periodistas ni políticos cumplen. Ellos, será porque es el oficio y van en el sueldo, casi llevan la opinión hecha antes de que ocurra nada. Valga de ejemplo la reunión Mariano Rajoy y Rodríguez Zapatero. ¿Acaso no teníamos a todo este mundo aventurando valoraciones antes del acontecimiento? Incluidos los de la cita en Moncloa. Todo el mundo se pregunta porqué no ha comparecido el Presidente después de la reunión, sino sólo la Vicepresidenta. Pues porque ya lo valoró el jueves anterior con Gabilondo. Y porqué el lider de la oposición regaló palabras tan "blanditas", con aquel "ya se harán los reproches a su debido tiempo, ahora no es el momento"; pues porque los reproches, efectivamente, tuvieron su debido tiempo antes de darse la mano en la escalinata de Palacio. El periodismo ya nos anticipó hasta el resultado.
     
    Decir lo que va a ocurrir, antes de que ocurra, por parte de los "concurrentes", como si fuera algo ajeno a ellos, como si no dependiera ni de uno ni de otro, es de las cosas más absurdas que puedo plantearme. Es darlo por hecho para lavarse las manos, descargarse de responsabilidad. Algo así como un "ya lo dijimos"; y en caso de que se acabe en acuerdo, saldrán en busca del aplauso. Pero la venda en los ojos, al caso, no se la ponen ni Rajoy ni Rodríguez Zapatero, sino que nos la ponen a nosotros, y la atan -y bien atada- las cotorras periodísticas que sirven de clá. Vamos, ni se me ocurriría a mí decirles a mis alumnos que dado que mañana no me van a atender la clase será con toda probabilidad un desastre, y encima me quedo esperando que así sea. Al contrario, hago lo posible por recoger buen fruto de cada lección, pongo a mis espaldas la responsabilidad que me toca para conseguirlo. De ocurrir lo no deseado, tampoco me alivia el haber puesto mi esfuerzo, sino que me molesta y enfada el fracaso e insisto al día siguiente. Y es que, precisamente, dar por hecho que no se sacará nada, puede derivar fácilmente en la economización de las ganas y el mero gesto de una buena intención.
     
    Igual que mis alumnos me dirían que entonces, para qué venir, la población se desencantaba por no saber para qué se reunen. Quizás pensaron que la gente se calmaría con la foto de turno, Presidente junto a oposición sonrientes, en la portada de los diarios, es decir, una vez más haciendo política de escaparate que traslade una imagen al precio de mil palabras no dichas. Del mismo modo se ven las disputas de días anteriores, como el que calienta la olla antes del choque para que coja más sabor la victoria o, aquí, el consenso. Yo, por lo menos, no he sacado nada en claro de sus respectivas valoraciones; y he visto a los "analistas" rebuscando entre cada coma y punto para explicarlo. Ya han hecho antes el paripé y les ha durado muy poquito. A la vuelta -quién sabe si del verano o del año- hay elecciones generales lo cual supone que a no más de unos meses vendrán de nuevo los reproches; algo que, lamentándolo, sí puede ser anticipado.
     
    Hec
    June 07

    ¡QUÉ MARUJA! (RESPUESTA A MARUJA TORRES)

    El otro día respondí a Julio Llamazares y el pérfido artículo, insultante y ofensivo, si cabe, contra el Madrid "votante". Y en una semana en que más falta hace "entendimiento" -tanto en el sentido individual, como en el de relación de dos personas-, hay que aguantar a Maruja Torres, otra gran intelectual de las letrujas españolas. Seguro que pide, por sus adentros, que los populares deben apoyar al Gobierno ante la amenaza escrita, pero siempre presente, de ETA. Pero por sus afueras, Maruja no tiene piedad. Creo que es de esas veces que uno dice en alto lo que iría "por lo bajinis", y con la boquita pequeña lo que tendría que decir en alto. Ahí van algunas de sus sinceras, verduleras, aunque maquilladas literariamente, palabras:
     
    El anuncio de la ruptura oficial de la tregua (...) pilló al jefe aparente de la desleal oposición con la casete antigua y el discurso rayado, se notaba que en la FAES estaban trabajando en ello, en la renovación del verbo sin perder las esencias, pero no llegaron a tiempo a la primera intervención.
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    Ya que esta decisión de los terroristas les va a ustedes tan bien (vislumbran en el horizonte el regreso a la eterna Iberia que les es tan cómoda, la del enfrentamiento entre machos cabríos), al menos deberían mostrar, no sé, cierto gracejo. Vayan por ahí saludando como si acabaran de cortar las dos orejas y el rabo.
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    (...) ustedes tienen motivos sobrados para dar la vuelta al ruedo en los restaurantes del barrio de Salamanca, y en donde sea que se dedican a verter su bilis. Vamos a volver, vamos a volver. Ésa y no otra es su causa. No el fin del terrorismo, sino el fin del socialismo.
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    Es amargo tener que aceptar que esa gente, a la que tantos votan en muchas respetables zonas de nuestra geografía, va a seguir usando la sangre de las futuras víctimas en su carrera ciega hacia la recuperación del poder. Que el dios de los ateos nos asista como lo consigan, porque vienen con unas ganas que dan pánico.
    __________________
    (...) me asustan tanto como las de la banda. Porque sus palabras también son muy malvadas.
     
    ¡A ver, Maruja! ¿Te sorprende la actitud de los populares con regalitos como los tuyos? A mí no; y no vengas a meternos en la infantil discusión de quién empezó primero. La verdad es que el artículo es muy breve -no haré comparaciones con la brevedad-, y de lo citado sólo he quitado alguna conjunción. No es en esencia, es todo tu artículo. Emponzoñas más aún y, lo más grave, cuando arremetes contra "malvadas palabras", ¿Hemos de entender los lectores que las tuyas son "preciosas", modelo y paradigma? ¿De qué te quejas, entonces? Yo te aconsejaría no ser tan ciega, no hacer más "hemi" al "hemiciclo" parlamentario, pues lo dramático de nuestro país es que esa maldad que tú denuncias tan barriovajeramente -maquillado con algún hiperbatón-, va y viene de un lado al otro del Parlamento, para vergüenza de todos. Tú no lo ves, porque te pasas la vida mirando a la derecha, a ver qué hacen, qué dicen, "qué sueltan por sus bocazas". Las piedras que se lanzan a tu espalda caen porque ahora la lluvía tiene forma de adoquín verborreico. Que si quieres ir a los tópicos facilones, como ese de "la Iberia de machos cabríos" y la terminología taurina asociada, será porque prefieres "ir a las barricadas" al grito de revolución. Podemos seguir por aquí, aunque, ¿no te parece estúpido? Por lo menos raya en ello.
     
    Por otro lado, ¿tienes algo en contra del barrio de Salamanca de Madrid y sus bares? ¿Y en contra de los votantes de populares en "muchas de las zonas respetables de nuestra geografía"? Parecieran más respetables las zonas geográficas que los votantes; pareciera que en los bares de Madrid se bebe "bilis" -bueno, sólo en Salamanca. ¿Lo que te ha salido a ti no es bilis? Conste que lo que me ofende de tu texto es él mismo, no especialmente alguna línea -no soy votante, a secas; y vivo más al norte (quizás soy más franquista). Y creo que no sólo a mí, sino a cualquier animal inteligente, debería removerle las tripas, los estomagos y poner de punta los intestinos. Sobretodo lo último que escribes, de donde entiendo que los populares te asustan tanto como ETA por "sus malvadas palabras", no por los asesinatos, bombas, extorsiones etc. ¡Uy, perdón Maruja! Que se me escapa el discurso de las FAES. Aún con el discurso, a mí me sigue asustando más a esos que llamas "la banda", me gusten mucho o poco los demás.
     
    ¡Acto de contricción!.. ¡Oh! Vuelvo a pedirte disculpas, que ahora me sale la intolerante vena nacional-católica -y eso que no piso los templos más que de visita- y sé que he de respetar el "Dios de los ateos" como confesión legítima. Pero vamos, en conclusión, ¿acabar con el socialismo? Si es el tuyo, el psocialismo, me temo que sí, pero no sólo los populares lo quieren. Conozco otro socialismo más allá de la mano y la rosa, más serio y menos irracional; más coherente y menos impulsivo... mi problema es que no tiene partido.
     
    Hec
     
    Nota: Esto no sabía dónde decirlo, pero es simplemente una correción. "Casete" no es la cinta magnetofónica, sino la caja de plástico que la rodea. Lo que habrían de cambiar no es la "casete" sino la cinta, porque no hay verbo en la primera. Aunque si me dices que es una metonimia, me vale.
     
    Texto de Maruja Torres Maldades:
    June 06

    VODEVILLE POLITICO

    Después de la tan grave fisura que los dos bloques "democráticos" han sostenido y aún sostienen, no sólo desde que los psocialistas están en el gobierno -no se puede decir que la oposición de Rodríguez Zapatero y su equipo en su momento fue muy limpia y leal-, cabía pensar que sólo era el teatrillo normal que se traen asumiendo cada uno sus roles para entretenernos. Recordar esta escenografía es sencillo: sólo hay que darse cuenta que quien pide ahora toda la verdad, con luz y taquigrafos de los atentados de Madrid o del asunto ETA son los populares, en la oposición, y que aquellos que callan, silencian y desvían la mirada son los psocialistas, en el gobierno. La actitud política va con el lado que le toca a cada uno. ¿Teatro? Si "lo suyo es puro teatro", empieza a transformarse de comedia bufa a tragedia clásica en que no se escapa del destino impuesto al comienzo. Yo no quiero butaca para esta representación. Y menos aún si, no siendo caricaturas, estamos ante un Reality Show tan vomitivo como los que han dado fama al género.
     
    Rodríguez Zapatero sale a las cámaras a hacer una declaración -¿a la población? ¿para quién era?-, sin turno de preguntas y tenía comprometida una entrevista en TVE a la que no acudió por reunión urgente de un "gabinete de crisis" -los demás llevamos en crisis más tiempo, pero bueno- y acaba por aceptar que sea Gabilondo -¡cómo no!- quien lo entreviste el jueves en Cuatro. José Blanco sale también a hacer otra de sus míticas comparecencias. Mientras, el ministro Alfredo Pérez Rubalcaba pasa por los platós de Telecinco y esta mañana, el inefable Bermejo por TVE y Cuatro en muy pocas horas. Ya sabemos porqué el gobierno no convoca a la oposición a una reunión inmediata para alcanzar, renovar, retomar -o lo que hayan de hacer- un consenso absoluto respecto de la amenaza -siempre constante y nunca desaparecida de los terroristas. Están demasiado entretenidos reuniéndose entre ellos para decidir que van a decir en la televisión -sólo cadenas controladas o amigas, de momento-, y acudiendo a programas cada uno por su lado. En menos de veinticuatro horas dos ministros en tres entrevistas. Es la estrategia acostumbrada que cuando algo pasa, salgan todos por todos lados a hablar, a crear una madeja de intervenciones en que nos perdamos los demás buscando contradicciones o enmiendas entre ellos. Y además aparenta una imagen de estar informando y compareciendo ante la ciudadanía, aunque fuera más simple un sólo mensaje -no múltiples- de uno sólo -a poder ser el Presidente dando la cara-, y sin más voces ni explicaciones. También puede servir para adelantarse a todo lo que la banda pueda sacar a la luz -verdad o mentira, con tal de dañar-, o para ir creando la línea por la que si el "proceso" o "falsa tregua" ha hecho definitivas aguas -aún la vela mayor asomaba con todo el barco en el fondo matarile- ha sido por culpa de los populares que no dieron su apoyo ciego al disparate. Ahí han salido Chaves o Blanco a clamarlo.
     
    La población no queremos televisión, por divertido que sea, pues ya tenemos suficiente zafiedad. Desde la pantalla no se acaba con ETA, sólo se busca convencer al telespectador, o vender algún milagroso potingue rejuvenecedor o adelgazante con baba de caracol. No queremos guiones, ni opiniones ni Presidentes que salgan a leer un papel ante periodistas que luego no pueden preguntar. ¡Qué más me da Argel y González o Aznar y 1999! Eso está de más, sobra, no hace falta y es tiempo perdido. ¡Aquí y ahora! ¡Nada de Vodeville, señores!
     
    Algo ya han hecho. Algo que podría haber sido hecho antes. De Juana se vuelve con huelga y todo, para dar con sus huesos, y en los huesos, -nunca ha sido especialmente orondo- a la cárcel de Aranjuez. La pulsera telemática ha pasado a mejor vida y la novia se queda compuesta y "sin". A Otegui se le quita el pasaporte, se le encausa y se le deniega la salida del pais para dar lecciones en el extranjero sobre "procesos de pacificación". Y se están pensando el ilegalizar completamente a ANV antes de que tomen posesión sus alcaldes y concejales por las tierras vascas. Si al menos no hubiera habido atentados, muertos, violencia, extorsión, robos de armas y construcción de zulos, se me haría más tragable el que se tomen las medidas ahora; porque si la excusa es que había tregua y negociación, esta no podía haberla con los actos y delitos ocurridos en su transcurso. Dicen que durante todo este año han detenido a unos noventa. ¿Y cuántos se escaparon por extraños chivatazos? ¿Cuántos han entrado por una puerta del juzgado y han salido por la otra sin esposas?
     
    El Gobierno tiene que lavarse la cara, y frotar mucho para sacarse todas las manchas. En ello están a marchas forzadas. Los populares deben "verificar" los nuevos criterios -los de siempre, rescatados del baúl del olvido- para actuar contra ETA, bajarse también del micrófono, y empezar a colaborar, pues las zancadillas de nada sirven -ya se caen sólos- y ahora aún menos. La amenaza, que nunca dejó de serlo, es contra España, contra su pueblo, su Estado, su ley y su Constitución. Esa es la situación y se han de abandonar esos discursos románticos de paz -Psoe- y libertad -Pp-, demagógicos en su forma y en su fondo, ideológicos por los cuatro costados. Ni verborrea política, ni discursos, ni televisión. Ni a mí, ni a nadie, nos tienen que convencer contra ETA. Ni tampoco se puede convencer a ETA contra sí misma. La cosa es tan tonta como persuadir a la víctima mientras la matan o al asesino mientras degolla. En esto no le faltará apoyo social al Parlamento si empiezan a cumplir y se dejan de dimes y diretes, enterremos a quien enterremos -si es a nadie, mejor que mejor.
     
    Hec
    June 05

    LADRAN, LUEGO CABALGAMOS

    ¡Ojalá pudiéramos decir la frase! Pero, igual que ni está ni aparece en el Quijote, tampoco puede estar, hoy día en el espíritu del Gobierno español. Porque ETA lleva ladrando mucho, y en esta legislatura hemos dejado de cabalgar, para desmontar y acariciar al chucho. Y es un chucho que no cumple con ser poco mordedor; muy al contrario, ha mordido y siempre morderá. Indudablemente, seguiré diciéndolo, no haré responsable a Rodríguez Zapatero ni a ningún gobierno -a no ser que se demostrase lo contrario- de los crímenes que ETA y sólo ETA lleve a cabo. Pero es igual de indudable que, si de ETA son sus délitos, del gobierno de turno es responsabilidad su actuación al respecto. Eso es lo que se crítica: De Juana, ANV, Otegui, robo de armas, Barajas, tres muertos y vandalismo... Lo que ETA llamó "Alto al fuego" y el Gobierno "Proceso de Paz" nunca cumplió los requisitos mínimos. Faltaba que, en su comunicado de hoy, sea ETA la que acuse al Gobierno de falta de democracia, de fascismo... de no haberse agachado lo suficiente. Ahora bien, ¿por qué sale tan mal parado el Gobierno? Porque, como ya hicieron con el Estatuto o con la Constitución Europea, quisieron hacer suyo lo que traían otros. La "tregua" la proclamaba ETA y duraría lo que quisiera ETA, a pesar de que Rodríguez Zapatero se apropiara de ello aquí en España y allá en Europa. La apuesta por tal actitud era de muy severo riesgo: si ETA dejaba las armas, el mérito hubiera sido de laurel y ambrosía; pero si ETA mataba, o cualquier otro resultado que la beneficiará y dejará al Estado con tres palmos de narices, el suelo del Presidente se desvanecería. Es decir, exigía confiar en los asesinos y apostar completamente a ciegas las vidas de futuras víctimas, ponerse entre la espada y la pared. Ese es un riesgo inasumible por un Gobierno electo si frente a él tiene a quienes ni le demuestran ni le demostrarán ninguna lealtad ni fidelidad. Un riesgo que no puede esperar el apoyo social por mera fe ante el silencio y la incertidumbre.
     
    El Presidente hace una declaración muy preocupante: dice haber hecho "todos los esfuerzos posibles para alcanzar la paz". ¿Qué debemos entender el pueblo gobernado por él de estas palabras? ¿Ya no hay más posibilidad ni más esfuerzo? Durante este año, el Presidente ha sido muchísimo más duro con la oposición que con la banda; ha dirigido críticas, acusaciones y palabras más duras contra los populares que contra ETA y se han soportado ofensas, buscando aguilas, yugos y flechas en sus manifestaciones, contra Asociaciones que, sirvan al amo que sirvan, no quieren ver a Otegui, Permach o Ternera junto a ningún presidente de este país. Se ha señalado con el dedo de deslealtad, de ir contra la paz -Irak siempre en la mano-, y se han hecho "cordones luppianos" repartiendo "rosas blancas" y exigiendo un apoyo unánime sin explicaciones. Sin ese apoyo, ETA se jacta de lograr alcaldías, De Juana campa a sus anchas, Navarra pende de un hilo... en estas, no se podía dar un "cheque en blanco" a Rodríguez Zapatero. De nuevo pide unanimidad y consenso, y de nuevo no ha dicho para qué.
     
    Nadie afirma que nuestro Presidente no quiera acabar con ETA; se le echa en cara, si acaso y a la vista de los acontecimientos, el camino que ha querido tomar, tan oscuro y fangoso. Todos esperando a que fuera el Gobierno el que dijera "hasta aquí se llega" y ha de ser ETA, como titular del falso alto al fuego, la que rompe. Y no hay duda de que si ETA dice que vuelve a matar, en días o meses estaremos. lamentablemente, enterrando a alguien. Del que hay duda es del gobierno que dice no negociar, ni haber pactado, ni haberse reunido... y nadie entiende cómo hemos llegado a la situación en que nos encontramos ni todo lo sucedido hasta ahora referente a ETA y sus afines.
     
    Pese a lo que se me dice, no me alegro del "jaque mate" de la banda. Mil veces hubiera preferido escuchar un comunicado que diera la razón al Presidente con una entrega total de armas y renuncia de la amenaza y el asesinato. No ha sido así, e, ignorando dónde está ahora el Gobierno, la sociedad tenemos que salir de la trampa de la ciénaga, sacudirnos el lodo y prepararnos para lo que haya de venir. Aún cuando cueste firmar de nuevo un "pacto antiterrorista" con los mismos que lo dieron de baja, por encima del error debe estar la decencia. Los errores no hay que olvidarlos, sino tomar buena cuenta, así como también hay que actuar en decidida dirección contraria, recuperar el paso lo antes posible... volver a cabalgar.
     
    Hec
    June 02

    PEDAZO DE LA TIERRA EN QUE NACI (RESPUESTA A JULIO LLAMAZARES)

    No muchos días atrás se publicaba en El País un artículo muy acertado de Elvira Lindo, quien recogía ampliamente todo lo que de Madrid se ha dicho durante todos estos años. Allí nos encontrábamos con que Madrid era para muchos la ciudad del aguilucho y la banderita roja-gualda amen de otros muchos calificativos que seguían la misma línea. Para Lindo era lógico, como lo es para cualquier persona, el que Madrid no quiera con ella a quienes la insultan desde fuera y desde dentro. Más allá de discursos políticos, no es muy raro que no invites a tu casa al que te ofende a cada oportunidad, al que no ayuda ni colabora, al que te asfixia... y también que eches a la calle a quienes desde dentro lo han tolerado. Tenía mucha razón Ruiz-Gallardón al responder a José Blanco cuando este postulaba quitar la ciudad para demostrar que ganarían los socialistas y cuando se les criticaba el excesivo triunfalismo -yo también se lo critico-, que, evidentemente, Madrid no es toda España, pero toda España está en Madrid... y también está media Europa. Probablemente sea esta la razón de que en la capital no existe nacionalismo regional, y por el que se le acusa de nacionalismo patrio -aunque no entiendo qué tenga de malo agitar una bandera de España ni porqué escuece a tantos frente a señeras o ikurriñas.
     
    Hoy vuelvo a leer El País, y doy con un texto de Julio Llamazares, La capital cercada, que aparenta no haber leído a Elvira. Madrid conservadora, españolista -españolismo extremo, dice-, acaparadora con la excusa de su capitalidad, ciudad que ejerce de liberal hasta que tocan su privilegios de familia noble, ciudad que no entiende lo que de justo tienen los nacionalismos crecientes y solo ve envidia y mala fe en aquellos, cada vez más alejada de lo que ocurre en el resto de la nación, que tiene casi en exclusividad la crispación mediatizada, que ha olvidado su tradición roja y cosmopolita... siga usted insultando a Madrid. Eso sí, dice, como nota positiva, que somos ¿"poliédricos"? los madrileños. ¿Qué quiere decir, que tenemos muchos lados o muchas caras? La verdad, es la primera vez que me llaman esto, y no sé como tomarlo. Pareciera que tenemos que votar PSOE por obligación; que tenemos que ser rojos por tradición -lo cual sí que suena conservador en extremo-... después de escribir un artículo así, todavía Llamazares se preguntará qué le pasa a Madrid.
     
    Pues Julio, le ocurre artículos como los tuyos, tonterías como las tuyas, ofensas como las que sueltas ahí. A Madrid le pasa lo que a su plaza de toros, Las Ventas, que es la plaza más exigente, que la faena hay que hacerla bien, correcta y perfecta, para cortar orejas, rabo y que te abran la puerta grande. Y a nadie que venga a decir barbaridades de nosotros se la vamos a abrir: eso sí, no le negamos la entrada. Aquí sigue colgado el cartel de "no pasarán" en la calle Toledo, aunque para cualquiera que venga a vejarnos y no sólo para fascistas. Aunque claro, contestarás que es que los fascistas ya están dentro, ¿verdad?, y que el "slogan" pertenece a la santurrona y salvadora izquierda. También tienen esa pinta los que asedian Madrid ahora con sus insultos. En Madrid, mi querido Julio, ya no cuela la charla de la demoniaca derecha y la redentora izquierda. Aquí se echó a los franceses, nació la República, aguantamos los crímenes de Franco y de los del Frente Popular, votamos socialistas y ahora salen los populares. Y estamos más que hartos de ser sitiados por la ideología caciquil y feudalista que escupe día tras día a la imagen del "Pedazo de tierra en que nacimos". Vives aquí desde hace tiempo, Julio. Has dedicado tan buenas como tan malas palabras a Madrid. Pero el artículo que leo hoy de ti, me trae la imagen de un Llamazares haciendo las maletas y volviéndose a León, porque no parece que estés agusto. Madrid no es un invento, como sueles decir. Salta por encima de la idea tradicional de capital junto a la costa -razón por la que dices que fue capricho de un rey (Felipe II)-, y se vuelve capital como corazón de España. Si Madrid aguanta, el país aguanta. Si Madrid se parase o desangrase, si Madrid cae, cae toda España. Ahora que esto, ni mucho menos, reduce la nación a la capital. Porque la capital no es nada sin el resto de provincias. Da igual que el corazón funcione férreamente, si no marchan bien el higado o los pulmones. He aquí la paradoja de que todo el cuerpo se vuelva contra su corazón en lugar de cuidarlo, de que todo el cuerpo se vuelva anti-cuerpo que vea en Madrid una bacteria españolista a erradicar. Por cierto, Julio, defender la españolidad no es ningún extremismo; el problema es que "España" se haya vuelto un insulto para los "rubianes". Tampoco lo es defender el catalanismo o el vasquismo, menos cuando sirven, junto a la españolidad, para tirárselo a las cabezas de los demás. No hay problema en que España signifique Cataluña o Pais Vasco también, así se ha reconocido siempre. Pero esto no es recíproco, y es mucha tu ingenuidad de hacer la lectura sólo por un lado y resaltar el buenismo de los nacionalistas. 
     
    Madrid merece más respeto del que se le muestra, no por ser capital, ni el centro geográfico, político y económico... simplemente porque aquí vive un buen número de la ciudadanía española, y de todas las regiones -como corazón, toda la sangre pasa por aquí. La razón del respeto es por simple educación, aunque aquí no ganen los que queremos. No llueve a gusto de todos, pero sí que llueve para todos.
     
    Hec
     
    Nota:
    El artículo de Julio Llamazares referido puede encontrarse en la siguiente dirección:
     
    El señalado de Elvira Lindo:

    ERASE UN ESCAÑO A UN POLÍTICO PEGADO...

    Ya se dedicó Antonio Machado a establecer la diferencia entre el genio poético y el "mero señorito que rima versos". Aquí no van a ser "señoritos" sino "señorías". Y el insigne Cervantes, conocido sólo de nombre en su propia tierra, advertía en su Persiles y Sigismunda:

    Por lo menos —respondió Periandro-, el año que es abundante de poesía, suele serlo de hambre; porque dámele poeta, y dártele he pobre, si ya la naturaleza no se adelanta a hacer milagros, y síguese la consecuencia: hay muchos poetas, luego hay muchos pobres: hay muchos pobres, luego caro es el año.

    ¡Carísimo nos está saliendo el año! Ejemplo, además de todo lo que llevamos visto, es esto de que se nos metan a poetas los políticos. Hace bien poco teníamos al Ministro de Justicia, Fernández Bermejo, "haciendo versos" lamentables y recitándolos todavía peor. Once versos vergonzosos, de rima pobre e infantil en participios e "i", con un verso incomprensiblemente suelto, y en una estúpida y triste imitación del estilo viejo del castellano. La cosa había pasado desapercibida; la limitada sensibilidad poética de Bermejo -como toda otra sensibilidad- quedaba en la anécdota. Pero los populares, que parece gustan de ser más y reniegan de perder la escena hasta en lo más ridículo, han respondido, con una calidad tan pobre como la primera, con cinco estrofas de versos preposicionales inconexos y sólo con verbos inarticulados. Mucha hambre hay en la política, es decir "dártele pobre" de lo que nos dan en poesía. Pues que si seguimos la proporcionalidad de Cervantes, de abundante poesía mala, también el año será de política pobre.

    Ya puestos, me permitan las señorías -y señoritos- hacerles merecedores de otra poesía, que peor, según donde han colocado el listón, no lo haré.

     

    No sirve bien vuestra pluma

    al reino de las letras,

    ni a la regencia de las musas

    que no os armaron poetas.

     

    ¿Para qué meterse donde no se llama,

    o mendigar un don no concedido?

    ¡Hacer la gracia!, sí, triste donde las haya,

    y el mayor de los ridículos.

     

    ¿Nacisteis para políticos?,

    -eso creeis-, ¡patrañas!

    Delito, el mayor cometido,

    no es aquí el nacimiento,

    no es el pisotear lenguas literarias,

    sino este hacer tragar un esperpento

    tan grotesco, tan absurdo,

    día a día, hora a hora, a toda España.

     

    Ahora sí que entiendo,

    -¡ay Segismundo! ¿Dónde queda tu torre?-

    qué crimen es el nuestro

    siendo pueblo:

    Haber votado, haber elegido,

    personajes tan funestos.

    (... quien no entienda, que reflexione.)

    Hec

    June 01

    COSAS INCOMPRENSIBLES

    Si yo veo al señor Otegui y a Permach pidiendo el voto para ANV, hablando por esta formación y marcando las directrices, ¿por qué dice la fiscalía que ANV no tiene nada que ver con HB? Si veo a Otegui enalteciendo el terrorismo en un acto de homenaje de un terrorista, ¿por qué dice la fiscalía que no tiene pruebas y retira los cargos? Si De Juana se pone en huelga de hambre voluntaria, ¿por qué se mira su cualidad de enfermo y no la de huelguista? ¿por qué hay que tomar una medida humanitaria si es "huelga voluntaria"? Si todavía está cumpliendo condena, ¿por qué tiene permanentemente a su novia a lado? Si hay hospitales en Madrid, ¿por qué se le envía al País Vasco para ser cuidado? Si le queda un año todavía por cumplir, ¿por qué le dejarán cumplirlo en su casa? Si tanto le preocupan al presidente Rodríguez Zapatero las consecuencias y reacciones del terrorismo en caso de que muriese -por otro lado, es el envite que le lanzan y ante el que se arruga- ¿por qué no le preocupan las consecuencias y reacciones de la sociedad española? Si el gobierno sólo tiene permiso parlamentario para verificar el "abandono de las armas", ¿por qué se habla de "proceso de paz"? Si ETA no las ha abandonado, sino que se ha rearmado e incluso ha volado una terminal de Barajas con dos muertos, ¿por qué el gobierno no se muestra firme ante los españoles sino en la ambigüedad? Si dicen que el status de Navarra no va a cambiar, ¿por qué tardan en decidirse entre los anexionistas-independentistas y UPN? Son cosas incomprensibles, una muestra, nada exhaustivo.
     
    Todo lo dicho, a fin de cuentas, no se sale de la legalidad, es cierto. Claro que la ley nunca dice quién es el malo, ni pone los nombres propios, dejando margen amplio de interpretación y aplicación de condenas. Pero también es cierto que la ley y el poder judicial, se supone, han de ser ajenos e independientes, y, sorprendetemente, dentro de ese amplio margen, siempre se interpreta o aplica tirando por lo bajo con excusas como las del fiscal de que "hay que mirar la situación política", o también "Pobrecitos que si impugnamos ANV se quedan sin quien votar y entonces nos la organizan". Ni que decir tiene que aquello otro del "guantanamo electoral", palabras del Fiscal Conde Pumpido -héroe épico de la independencia de boquilla-, se convirtió después, pocos días después, en argumento de la propia ANV ante los micrófonos. Un juez, ahora, tiene que reabrir el caso de la participación de Otegui en el homenaje a un terrorista, tras que la Fiscalía retirara los cargos porque decía no había pruebas y radios y televisiónes emitieran la intervención e imagen del exculpado participante. Tenemos al señor Garzón archivando causas y recogiendo todos los casos relacionados con ETA para que no caigan en manos de cualquier otro que pudiera sentenciar algo inconveniente para la "situación política".
     
    Soy proclive a la aplicación flexible de la ley, frente a una tiranía de la "pena ejemplarizante". Pero la flexión en la que estamos, de seguir, me temo nos va a partir el espinazo y nos deja el trasero en pompa para quien quiera servirse. No se trata de justicia o injusticia -ya se sabe que quien quiera justicia y verdad no vaya a buscarlos en los tribunales-, sino de razonabilidad. Y no es razonable intentar cuidarse de aquellos que amenazan con matar dando la espalda a los amenazados de muerte, a los ya asesinados y a los heridos. En los últimos no hay diferencia ideológica: los hay de todas las filas políticas, los hay de todos los barrios. A España ya se le ven las enaguas, y la cosa se sigue calentando.
     
    Hec