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June 14 DE CEJAS, BARBAS Y DEMAS MIEMBROSPueden hartarse a decir que no hay crisis, y tirar de eufemismos, rodeos, y toda la gama de pobre retórica del bachillerato. El bolsillo del español lo nota y se duele, y sabe que, llamen como lo quieran llamar, su economía sí está en crisis. Y cuando las economías familiares están en crisis, la cosa va mal, pero que muy mal, puesto que el acento está en el consumo. El cálculo es fácil: sin dinero, no se gasta. O peor aún, se gasta más a crédito, que es lo que lleva ocurriendo durante años, hasta el día en que, simplemente, es imposible concederlos y empiezan los embargos y las cuentas congeladas, las listas de morosos etc. Quizás no haya crisis para el pobre, que, siendo pobre, fue devorado hace mucho por el sistema. Quizás tampoco para el rico, que siendo rico, tiene sus cosas a buen recaudo. El tema toca y zarandea a esa clase media que sostiene el difícil equilibrio del país con su nómina y su cartera. El gran problema está en la dieta de adelgazamiento que sufren, no por voluntad, las últimas. Y esta clase media, medio acomodada, medio rica y medio pobre, que siempre anda en el más o menos para llegar a fin de mes, sabe que hay crisis aunque Rodríguez Zapatero hable de “desaceleración”.
Desde luego que, todo lo que no sea aceleración, subir, ganar, es desaceleración, bajar, perder. Y los primeros desacelerados han sido los camioneros, los pescadores, los agricultores y algunos taxistas, que han desacelerado completamente sus camiones, atracado sus barcos y parado sus tractores y vehículos, al margen de los sindicatos –si es que no se puede morder la mano que te alimenta. Otra cosa que desacelera es el PIB, no por soltar el pedal, sino por tirar que da gusto del freno de mano. Sin embargo, algo acelera: esa cosa llamada EURIBOR y que saca, mes a mes, los ojos y las tripas a los hipotecados. El EURIBOR pisa a fondo y corre que se las pela, crece como nadie y sin control. Con él, se aceleran también el paro y las deudas de los españoles, mientras la administración tributaria ayuda rebuscando en las liquidaciones y revisando las declaraciones de RENTA, por ver de dónde puede sacarse algunos miles de euros, con sus céntimos y todo.
El caso es tan paradójico como tener que pagar más cuando menos se tiene. Y los parches demagógicos y populistas de los cuatrocientos euros por aquí, los dos mil quinientos por allá, el euro del carné de conducir y ese largo etcétera del generoso papá Estado de Zapatero, han quedado en pamplinas cuando la bolsa de la compra pesa mucho menos habiendo pagado lo mismo de todas las semanas en el comercio.
Y, ¿dónde está la oposición? Sí, hombre, sí, los defensores de España. Nada más y nada menos que defendiendo, cada uno sus barbas, en el seno de su partido. Sin salir de casa, que revuelta anda y cualquiera sale a ocuparse del país... ¡que le quitan la silla y el sillón del Parlamento si se despista! Estos llaman “debate de ideas” a las pullas que se tiran los unos a los otros. Que la derecha no va a saber jugar también con el lenguaje ¡Vamos que no!
Mientras tanto, voces de tontería sonaron, en un Ministerio, voces estúpidas que cercan el género gramatical de la palabra “miembro” y de cualquiera que se cruce en su camino cuando cogen el diccionario. Si es que el Ministerio este de la Igualdad –o igual da, que dicen algunos-, como preveíamos, sólo va a servir para oír aún más sandeces, memeces y necedades de las que estamos acostumbrados. Nebrija debe de estar revolviéndose en femenino y masculino bajo la tierra.
A Zapatero y a Rajoy les están haciendo huelga, no porque hayan hecho algo malo, sino por lo malo que es este no hacer absolutamente nada, viéndolas venir y suceder. Huelga de militantes, miembros y “miembras” -¡chapó!, señora ministra-, por un lado, que caen como moscas del Partido Popular; huelga de obreros por otro lado, que no les duelen prendas de convertir la “desaceleración” de Rodríguez Zapatero en frenazo y trompo que te crió. Lógico en ambos casos que, si no hay patrón, los marineros –que no “marianeros” ni “joseluistas”- se suben a las barbas y las cejas. Y España, sin gobernarse.
Hec June 04 PEDRADAS DEMOCRATICAS (A CUENTO DE UN REGISTRO DE PEDERASTAS)La democracia es una organización que cuesta mucho soportar y mantener. Las ocasiones que se dan para cruzar la línea democrática hacia las discriminaciones y las injusticias son muchas más que las circunstancias para quedarse en los límites. Ahora vienen a hacer, tan injustamente como en otros países, un registro nacional de pederastas que incluso pueda inscribir aquellos aún no condenados pero imputados a la espera de juicio o sentencia. Adiós a la presunción de inocencia, adiós a la igualdad ante la ley y la no discriminación, adiós al derecho de intimidad y privacidad como derechos fundamentales reconocidos internacionalmente, adiós a los principios esenciales del sistema penitenciario sobre la reinserción. En cambio, ¿servirá esto para evitar futuros casos? ¿No suena a parche populista ante la inoperancia de una justicia y unos tribunales atascados, a la no aplicación de la ley vigente, a la falta de comunicación entre administraciones...? ¿Para qué están las fichas de “antecedentes penales”?
La cuestión llega desde una familia, tristemente conocida por el asesinato de su hija, víctimas, fundamentalmente, de un sistema judicial atestado y lento, muy lento. ¿Acaso un registro nacional va a arreglar los problemas y retrasos entre la solicitud de unos antecedentes y la llegada de los mismos a la Sala del Tribunal que lo solicitó? Ocurrirá como la archifamosa “Ley de Género”, sin que las mujeres muertas hayan disminuido, acrecentándose el número de denuncias falsas. Más parches, y más pisar al otro lado de la democracia, ese lado oscuro que la pone en entredicho.
Por otro lado, el delito podrá ser horriblemente feo para nuestra moral moderna, saturada con el lema “Nadie piensa en los niños”, y se nos olvida que la justicia no debe usar criterios morales por la repugnancia de unos hechos, sino atenerse a la ley. Tal registro, por tanto, responde a calmar las conciencias morales, no a colaborar en la aplicación de la ley en los Tribunales. Un guiño más a la galería.
Y, ¿quién es el pederasta? En principio, lo que digan los periodistas, para quienes lo es desde el violador asesino ya condenado en otras ocasiones, hasta el primario que un día se bajo un foto y fue detenido como el cerebro de una red, o el que chateó sobre sexo sin saber que detrás del nick “telachuparentera”, se escondía una inocente y frágil pequeña de once años –no se sorprendan; entren en un chat y hagan la estadística. Curiosamente, de un tiempo a acá, tenemos España repleta de pederastas. Todos los días detienen a cincuenta, a cien..., junto a los maltratadores de mujeres y los temerarios del volante. Son, triste palabra, los delitos de moda para la prensa que anima, con sus exageraciones, al escándalo alarmista y las venganzas a la puerta del juzgado, a la familia y cualquiera que pida amparo de sus derechos.
Además, ¿seguro que se quiere un registro, y se pide que público, por la seguridad de los niños? Particularmente creo que es el morbo y el marujeo tan típicos de nuestro país, las ganas de hurgar en la vida del vecino y encontrar, si cabe, más razones y más justificadas para el linchamiento general –que es lo que ocurriría, un ajusticiamiento social tomándose la justicia por su mano. El argumento es conocido: no existe reinserción en estos casos; que no pasa de ser una generalización que olvida separar entre hechos puntuales de estar en el sitio menos indicado en el momento menos oportuno, y el hecho reiterado sin remisión. Los porcentajes, aunque indican poca reinserción, no la anulan. ¿De dónde surge esta generalización? Los drogodependientes, que tantas veces han de delinquir para sufragar la adicción, tampoco tienen uno de los niveles más altos de reinserción...sin embargo, hablamos de pobres diablos casi con ternura. Si añadimos que los fabulosos programas de tratamiento en las penitenciarías se aplican tarde, con prisa y mal, es lógica la falta de reinserción que después volvemos en contra del condenado para apedrearle.
Casi mejor, más rápido y más eficaz, aunque menos eufemístico que un registro, menos perifrástico que la seguridad de los menores que van solos por las calles o navegan sin control por intenet, sería una lapidación pública y un sajar los ojos en la Plaza Mayor de cada pueblo y ciudad. Total, para andar señalándole con el dedo aunque no haya reincidido, todos los días de su vida hasta que pida le peguen un tiro... terminamos antes, ¿o no? Hay también ciertas ganas de hacer sufrir, de torturar, humillar y echar encima de las cabezas el pasado de cada cual aún cuando él mismo lo haya dejado atrás. Para esto nos ahorramos los derechos y la democracia misma. Pero, ¡ay del día en que uno de los que hoy gritan le cuelguen el cartel porque, alguna vez, en lugar de bajarse del p2p las películas que tanto quería, se encuentre con un pack de violaciones a niños y la policía, que sigue el destino de ese archivo, se le plante en la puerta de casa! O también la vez que éste decida buscarse una novia, o un contacto sexual tras la ventana de un chat, y luego descubra, ante un juez, que el magnífico plan de placer lo diseño con una cría de trece años que sabía más que él de sexo y vicio. Siempre linchan los que se creen libres de pecado, hasta el momento en que caen las piedras sobre él.
Hec |
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