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    July 25

    INTELIGENCIA NACIONAL

    Dice López Garrido que este asunto del espía que revelaba información secreta, vendía identidad de agentes españoles en el extranjero y demás, no es algo urgente, que ya está en la vía judicial y que, por tanto, la comparecencia en el Congreso del Director del CNI puede esperar. La pregunta es clara: si no es urgente, ¿a qué venía la rueda de prensa ayer por parte del Director? ¡Ejercicio de transparencia! Y nos chupamos el dedo, sí. Con sinceridad, no es normal que el CNI convoque una rueda de prensa para dar a conocer al público general –incluido internacional- asunto tan grave, cuando calla –son lo suyo los secretos- tantas otras cosas que aún más merecerían tal ejercicio. Ahora resulta que los servicios de inteligencia rinden cuentas al pueblo vía prensa ordinaria. Aún más raro que se haga cuando la investigación no ha concluido, nada hay desclasificado... no es, desde luego, el proceder habitual de la Inteligencia. Peor si comprobamos que la información trasladada es nimia –no puede facilitar datos-, y lleva adjunta un fuerte componente político como es el de achacar los sucesos a anteriores gobiernos –curiosamente, ¡cómo no!, del partido de la oposición.

     

    Quizás no sea urgente, pero es muy grave. Y que algo grave no sea urgente, llama la atención. Grave es porque cuentan, por ejemplo, que el agente en cuestión desveló la identidad de compañeros que terminaron asesinados –siete, según parece. Urgente, pienso yo, no será para López Garrido, pero sí para las familias. Ya que tanta prisa se ha dado el Director en venir a contárnoslo desnatadamente, pues que siga de inmediato en el Congreso para darle sabor al asunto, que también para el pueblo será urgente. Ahora bien, no lo es. Tenemos que quedarnos con un: hemos cogido nosotros al malo, que hacía maldades bajo Gobierno de otros, y ya todo está correcto y funcionando perfectamente. Traducido a un lenguaje algo más comprensible: los que lo hacían mal fueron otros, y el índice, además, señala culpables. Pero si se piensa bien el asunto, la parte en que el dedo señala acusador, no está aportando información concreta del caso ni hechos, sino lanzando responsabilidades, lo cual no es competencia del Director de CNI, sino cábalas suyas –o nuestras, o de los medios. En vez de dejar que tal debate lo abran los buitres mediáticos de turno, lo saca a la palestra este señor; es esto lo que levanta cierta sospecha sobre las intenciones de la rueda de prensa celebrada. Como si lo urgente fuera trasladar a la opinión pública que en otra legislatura pasaban cosas de este calibre y ya, nada más... se acabó la urgencia y para saber más, manténganse atentos a sus pantallas y a las ondas, que ya haremos más ruedas, si interesara. Para ello hay tiempo; no lo hay, sin embargo, para volcar el cubo de la basura sobre la oposición.

     

    Lo inteligente, viniendo de un servicio que así se denomina, hubiera sido suprimir esa declaración y atenerse a informar sobre los hechos, si es que realmente hacía falta llamar a los medios. Así, fuera cual fuera la intención, no quedaría tan patente la sombra, el velo y la cortina de mala fe. Se discutiría, acaso, si es pertinente que el CNI salga a cantar sus vergüenzas, pero no se podría poner en duda segundas intenciones de ámbito político. Ahora que ya es la segunda vez en poco tiempo que España anda soltando a los cuatro vientos las deficiencias en la seguridad, incluso de los demás. No hace demasiados días, cuando asesinaron a soldados nuestros al ser atacado su vehículo en Líbano, y descubrirse que carecían de medidas de seguridad obligatorias –los famosos inhibidores de frecuencia-, desde nuestro país se empezó a decir que los demás ejércitos tampoco los llevaban instalados; y tenían razón el resto de naciones al quejarse de tales palabras: les ponían en el objetivo de nuevos ataques.

     

    Tampoco les viene bien a los psocialistas revolver en el vertedero del CNI. Al fin y al cabo, por ahí andan las escuchas ilegales, Perote y a saber cuántas cosas más que no se informan en una rueda de prensa... no conviene pasear las facturas de los demás cuando se es moroso, que lo mismo terminan haciéndote pagar las tuyas. Normal en un país y sociedad en que la información es agresora; es decir, su fin primero no es “dar a conocer”, sino que bajo esa máscara busca el golpe definitivo.

     

    Hec 
    July 23

    LA CUESTION EDUCATIVA: FE Y LEY

    Frente a la reacción contraria de varios cientos de miles familias a la asignatura Educación para la ciudadanía, el presidente Rodríguez Zapatero, aprovechando el tirón populista del anticlericalismo, reduce la oposición a los contenidos a una identidad religiosa. No se da cuenta, o no quiere darse cuenta, de que ni todos son católicos ni tampoco afines. Los hay agnósticos y ateos. Dice, lleno del espíritu iluminista, que “ninguna fe se impone a las leyes democráticas”. Bien, ¿qué responderá a los que critican desde posiciones no creyentes? Aquí se le acaban los argumentos. Y es que el cuerpo firme de esa “objeción”, aún cuando se aviva desde determinados medios de comunicación asociados a confesiones, no tiene que ver con los catecismos. Es más, también desde posiciones católicas con centros confesionales se ha llamado a la calma, afirmando que en sus centros no existirá problema, pues adecuarán los contenidos a la línea del centro. No es cuestión de fe, pese a que Rodríguez Zapatero se lance al anticlericalismo.

     

    El problema de fondo, al que siempre me he dirigido yo, es que los padres no pueden ser sustituidos con un profesor, un libro, un subrayador y una hora de clase, en asuntos de educación en valores y formación moral. Es más, sean los que sean los contenidos, no es competencia del Estado velar por la formación moral, sino de educadores, maestros, profesores, centros y familias. Su función es garantizarlo. Pero una vez que el sistema anquilosado no es capaz de mover las ruedas, y con él se han dinamitado las relaciones de profesionales y familias, sólo faltaba poner un responsable educativo paralelo a la propia familia. Independientemente de la fe, un asunto como el aborto, por ejemplo, –más allá de juzgarlo bueno, malo o deplorable-, no es posible tratarlo por separado de la familia metiendo un intruso entre padres y alumnos. Intruso que no sólo refiere al profesor correspondiente, sino al libro de texto, editoriales y un largo etcétera. Se sostiene que se enseñarán criterios objetivos para que el alumno desarrolle una capacidad crítica de la cuestión. Sin embargo, los tales criterios, cuya objetividad siempre puede ser cuestionable, son responsabilidad de la propia familia y derecho intrínsecamente constitucional.

     

    De todas formas, la Educación para la ciudadanía se defiende echando en cara que se les enseñará respeto, tolerancia... ¿dónde lo aprendimos los demás sin esta mágica fórmula psocialista? Pues en el trato y la convivencia, dentro y fuera de las aulas. El respeto, a cualquier confesión, sexo, condición sexual, raza y cultura, se práctica en el día a día con el saludo y la despedida, con el roce cotidiano con los demás. Un roce que no se da sino en la sociedad, tan pequeña como sea para el niño –reducida a su clase, centro, amigos, vecinos y familiares-, un microcosmos donde se acostumbra a “buenas formas”. Así también, la postura en clase, la corrección al dirigirse a los demás, la limpieza y orden en su trabajo, la responsabilidad sobre sus estudios y deberes. No hace falta que exista una Unidad 1 sobre el respeto a la homosexualidad y otra Unidad 2 sobre el respeto a las razas y culturas distintas, cuando el respeto debe ser general a todos en su condición de personas y ciudadanos sin ninguna distinción, y no por color, por rasgos o por unidades temáticas.

     

    Tal respeto, se profese lo que se profese, es universal. La fe no se impone sobre la ley, sino, muy al contrario, han convivido durante todo este tiempo. Incluso se ha aceptado –ciertamente con problemas-, la optatividad de la religión misma, con otras vías posibles que sigan, al menos, los rasgos de tales aspectos de nuestra propia cultura. Es esta ley, nueva y sacada adelante unilateralmente, por mucho Parlamento que nos pongan delante, la que ha chocado, no con la fe, sino con la constitución, al pretender fundamentar una educación en valores y moral dentro de la escuela, al margen de los padres. Estos últimos son los que han de ostentar el derecho de la educación de sus hijos en sus convicciones, y sobretodo, la obligación de formarlos con sus propios criterios. Es esta ley la que Rodríguez Zapatero está imponiendo a golpe de amenaza con la evaluación y suspenso de alumnos, que no es sino chantaje a las familias por secuestro del alumno/hijo; ahí está y ahí se ha empeñado en que esté, a pesar de la oposición de familias.

     

    Lo más grave es que esta sea la gran preocupación de nuestros dirigentes, frente a las reclamaciones del sector educativo en el resto de áreas, y en general, en toda su actividad docente y profesional. Pareciera que fueran a salir mejores estudiantes de ese horno de pastelitos ciudadanos. Teniendo la educación como la tienen, no puede ser este el gran foco de debate, ni su máxima apuesta. Tampoco se puede andar tocando el sistema sin consenso –ya llegarán los populares, y ante falta de consenso, educación unilateral. Los estudiantes son los hijos de todos –antes lo segundo que lo primero-, y sus ojos no sólo pueden mirar la sociedad por un único cristal político-ideológico, sino antes paterno-filial.

     

    Hec

    July 22

    JESUS DE POLANCO

    En España sigue existiendo cierto grado de superchería, aunque entendido como respeto a los muertos. Como si el fallecido fuera a volver para castigar al que tosa su memoria. Yo estoy de acuerdo en que no se deba manchar la memoria de un muerto cuando este, evidentemente, no puede venir a defenderse. Eso sería poner manchas. Ahora bien, lo que hace la superchería, frente a poner más, es quitar las habidas y de las que el fallecido tuvo y pudo defenderse en vida. Los muertos, extraña metamorfosis, se vuelven en la mayoría de casos en santos varones. Y el que tenga que decir algo en contra, debe expresarlo con su silencio y un cínico pésame por editorial. Ni poner ni quitar crítica: reseñar con la que se fue de este mundo.
     
    Jesús de Polanco ha representado en nuestro país un verdadero monopolio de la comuniciación intoxicada, propagadora de la ortodoxia izquierdista en que se seguía combatiendo un Franco redivivo, en que la "derecha democrática" no existía, y en que se ha dado amplio margen defensivo y alagador a gobiernos y oposiciones psocialistas, muy lejos de cualquier actitud sanamente crítica. Levantó todo ese grupo Prisa estando en La Moncloa cualquier posición política, recibiendo año sí, año también, licencias, cadenas y emisoras sin freno, siempre bajo la sospecha de una situación privilegiada de poder que han temido gobiernos de todo signo. Si seguimos el dicho popular, nadie se hace rico siendo honrado. Quizás en su vida personal lo fuera y no entraré a ello. Pero él y su grupo, canta de lejos, no han estado precisamente cerca de la honestidad profesional. Polanco se reía de que se le calificara de izquierdas, y tenía toda la razón. No era de izquierdas pero recibía el dinero con esa mano, contruyendo su imperio con la "siniestra" y quienes allí se encontrasen. Un imperio mucho más cercano en las formas que en el contenido al neoliberalismo y capitalismo, a la globalización que desde sus medios se atacaba. Es la contradicción propia de todo poderoso, con el haz lo que digo, y no lo que hago.
     
    Ejemplo de esta alianza mercantil y monopolista con ciertas posturas es que se encuentre más consternado cierto partido y compañías afines. Hasta el presidente Rodríguez Zapatero no perdió tiempo en acudir a la capilla ardiente frente a sus desapariciones y tardanzas en asuntos que, en su competencia como presidente, son más relevantes. Pero había que acudir a rendir último adiós al gran compañero, al auténtico artífice de las campañas psocialistas, que al servicio militante ponía su línea editorial.
     
    No tienen sentido, y tendría que explicar porque lo dice, las palabras de Cebrián hoy en El País:
     
    Este país, esta España terrible de las dos Españas que algunos persisten en querer resucitar, le dio mucho menos de lo que él le había entregado. Nuestra democracia tiene una deuda con Jesús Polanco.
     
    ¿Es que le debemos más? ¿No ha recibido suficientes prebendas y tratos de favor en vida? ¿A qué viene el contraste en dos líneas entre "España terrible de las dos Españas" y "nuestra democracia"? Muy al contrario, creo que esta democracia, si así puede ser llamada, le ha dado todo lo que ha querido, y la deuda que Cebrián cita está más que pagada. Pero no es el único. Muy pocos de los artículos publicados hoy en El País eluden  discursos "guerracivilistas", muy pocos son los que no señalan la infamia de la derecha y sus medios. Es, calro está, el homenaje, lo que han mamado: las mejores palabras que dedicarle al fallecido no pueden ser sino arremeter contra los malvados -que muy bien pueden serlo. Pero aquí no hay nadie libre de culpa, aunque todos nos apresuremos a tirar la primera, e incluso la segunda piedra.
     
    Descanse en paz como hombre, también de familia, amigo de sus amigos, persona que merece en el día de su fallecimiento los halagos de los que conocieron lo mejor de él. Los que sólo conocemos Prisa, probablemente tengamos otra opinión.
     
    Hec
    July 20

    A LA CORONA, NI TOCARLA

    Lo sabemos todos: a la Corona y a sus descendientes, en este país, no se les puede decir más que ¡guapo!, ¡guapa! y aplaudirles allí por donde pasen. No digo que se deba insultarles o vejarles, pues, como institución que es, se le debe un mínimo respeto; pero considerar "irreverente" -¡a reverenciar, señores!-, "denigrante" e "infamante" la portada de El Jueves parece exagerado. Y aún más tomar la medida de censurarlo, perseguirlo e imputar delitos  contra la Corona. En tantos otros números Felipe de Borbón o Letizia Ortiz no han salido muy favorecidos; incluso el mismo rey, o tantísimos políticos o famosillos... y aquí no pasó nada ni se actuo de oficio. ¿Qué ocurre en esta portada, entonces? Que salen en una viñeta, desnudos y en el tema al modo perruno. Ahora que, lo que parodia es la medida del gobierno de regalar dinero electoralmente a los nacimientos, el continuo reproducirse de los herederos o el "trabajo" principesco, todo a una. Sin embargo, lo principal son los dos mil quinientos euros con lacito que Rodríguez Zapatero decidió dar bajando por la chimenea -ahora que están apagadas, no en invierno-, puesto que el titular reza: "¡se nota que vienen elecciones, zp!". En la portada, Felipe y Letizia no son lo principal, sino un dato más de la actualidad. Podrían haber puesto a cualquier otro y no habría grito en el cielo, es decir, actuación de oficio por parte de la Fiscalía. Se deduce, por tanto, que de la Corona todo han de ser ¡bravos! y ¡vivas!, o silencio, que es de lo que más hay, a pesar de Peñafiel. De ellos, las fotos e imágenes de bautizo con los pequeños por todas las cadenas y a decir ¡qué mona que es la niña! y andar haciendo carantoñas.
     
    ¿Habrá que contar los chistes sobre la realeza en bajito y con cuidado por si te oyen? ¿Es la Corona lo único con lo que se actúa de oficio cuando se les parodia en una viñeta? Con sinceridad, si aplican el mismo criterio siempre y para todos, El Jueves debería estar cerrado desde hace tiempo. Pero sólo con la Zarzuela existe ley del silencio. Y esto es lo que no gusta. Si la Familia Real se ha sentido ofendida en algún momento, tienen toda la legitimidad y el derecho de defenderse y denunciarlo, claro que sí; el problema es que, se ofendan o no, independientemente de la intención, aparece, no sé si miedo, pero sí una cortina de las gordas cuando se toca algún tema sobre la Familia, midiendo las palabras con un exquisito cuidado. Los que, no siendo tan nobles y aristócratas, pecamos y caemos en la chabacanería riendo como broma tonta la caricatura, no entendemos tales censuras. Es más, creo que de forma general, se tiende a pensar peor de la Corona si, en lugar de aceptar el tono humorístico -hiperbólico, es cierto-, aparece una barrera mediática, ferrea y judicialmente defensiva. La actuación, probablemente, les deja en peor lugar que la propia viñeta.
     
    Pensando en lo que significa "caricatura", es irremediable encontrarse con la exageración que le es inherente a su definición etimológica y el carácter satírico e hilarante aparejado. Evidente que el resultado siempre será grotesco, y siempre podrá ser considerado "difamante", en tanto en cuanto no pretende nunca reflejar una realidad literal, sino que esta última lo subyace. Por tanto, lo crucial de la actuación de la Ficalía y del Juez Del Olmo no son los calificativos que añaden para justificar su proceder, sino que la caricatura se dirija a la realeza. Al fin y al cabo, Guillermo -el viñetista- y Fontdevilla -guionista- representan el acervo popular más tradicional de los españoles sobre motivos monárquicos. Al menos todos hemos aprendido los nombres de reyes por el apodo caricaturesco, crítico, satírico -a veces, cariñoso- que del pueblo nacía, de anécdotas, muchas inventadas, y famas construidas en el rumor de la plebe.
     
    Es importante el respeto, no lo dudo. Pero no sólo a la Casa Real. Ya lo vimos con aquellas otras de Mahoma. Pero la reacción también ha de comedirse para que lo grotesco no supere a la mera caricatura, no salte de las páginas y haga de lo cotidiano otra viñeta, pero esta real.
     
    Hec
    July 19

    JUVENTUDES POLITICAS

    Siempre hemos oído aquello de que las nuevas generaciones, los jóvenes, son el futuro y la esperanza. Durante mucho tiempo ha sido la puerta abierta al avance un idealizar la juventud, lanzándoles el reto y la responsabilidad del mañana. Reconozco que cojan o no el guante, se lo encontrarán en sus manos más tarde o más temprano. Es el sino del tiempo, inexorable, el pasar por nosotros y obligarnos a ocupar algún sitio. Es decir, que sean el futuro no pasa de perogrullada, que además, no es trabajo de nadie. Convertirlos en la esperanza pasa de castaño oscuro. Indudablemente, todos tendrán que entregar algo de su vida a la sociedad, obligados nuevamente por la supervivencia civilizatoria en que no basta comer todos los días, sino tener suficiente para pagar impuestos y darse algún capricho. Sólo alguno de ellos podrá entregar algo más, quizás nuevo, aisladamente; a lo que se hará caso unos veinte años después. Y otros pocos se tendrán que rebozar por el barro de la inmudicia, por culpa propia o ajena. Esto dicho en general. Pero lo que respecta a la política, con estos grupos llamados "nuevas generaciones" de un partido u otro, no parecen ser de los que entreguen algo, incluso nuevo... sino aquellos que van a retozar contentos, como alumnos avezados, en el cenagal de sus líderes. Probablemente sean los únicos que el día de mañana se alegren de su propia cochambre. Si el futuro es la replica exacta de las actitudes de Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy, de sus discursos y disputas... ¡estamos aviados! Quizás a los líderes les divierta tener émulos tan perfectos, hechos o elegidos a imagen y semejanza suya. A los demás, sólo pensar que estos sean los sustitutos en el mañana, nos estremece al divisar en el horizonte que este no se ha movido un ápice, señal de que somos nosotros los que continuamos sobre la misma huella. Zapatiempos y zopaletras hace un par de años, por un lado... hoy, por el otro, surgen, no perdamos ojo, ¡los nuevos rojos! ¿Nuevos? Ya se sabe, mismo perro con distinto collar... bueno, cachorros con pedigree, cuyos instintos ya vienen en sangre y genes. Que jóvenes de hoy vengan a significarse con "términos" del ayer, de sus padres o abuelos, para hablar de futuros y cambios, al tiempo que su promoción es, una vez más, ataque a la oposición de sus progenitores políticos, es como para perder toda esperanza. Más son la avanzadilla que siga enfrentado los fantasmas del pasado de sus mentores y genealogía, que grupos dispuestos a tomar el pulso a la sociedad presente, o a la del día después en que su estirón político les permita agarrar rienda y fusta. Y mientras el carro sigue su marcha gracias a que todos los demás nos levantamos cada mañana y no a las riendas, lo que realmente se maneja es el fustigamiento del que corre parejo.
     
    Crece en ellos un rencor que, si bien les llega falsificado de sus ancestros que lo usaron como arma y discurso, en sus conciencias ya opera como realidad. Sólo entienden, estos niños de partido, la política en el más puro enconamiento de posturas, fundamentada en la dialéctica del reproche y en el olvido de aquellos a los que debiera haber sido educada y dirigida su acción: la sociedad. Esta es sólo una excusa, lo aprenden también en las filas, para tirársela al contrario a la cabeza. Lo que hacen por ella, se convierte en medalla y mérito propio con que rebatir al otro gallo de pelea. Si esto ya lo hacen, cuando sus decisiones no son más que prácticas del oficio -ignoro si remuneradas o no-, ¿qué no harán cuando las cosas estén en sus manos? No sé cómo se atreven a hablar de novedad y renovación, si por debajo de las ropas siguen latiendo los odios a las camisas viejas, hechas ya jirones por el tiempo, y en las manos imberbes aún tiembla la hoz ya oxidada: vestigios que no entienden, pero que en ellos  lucen como flamantes vestidos de gala; que exhiben, sin pudor ni vergüenza, a pesar del ridículo, ante la gente.
     
    Hec
    July 18

    NAVARRA

    Después de las elecciones celebradas en mayo, y a las puertas de abrir un nuevo mes de agosto, Navarra sigue sin constituir gobierno. ¿Por qué? Los políticos no se ponen de acuerdo. Sin embargo, es ese su trabajo: lograr acuerdos a tenor de la voz del pueblo asegurando un gobierno legítimo -salido de las urnas- y seguro. ¿Cómo es, entonces, que los socialistas andan queriendo repartir el pastel, si no han obtenido la mayoría de votos? ¿Cómo ocurre que formaciones minoritarias tienen la llave del gobierno? ¿Cómo es posible que en un país donde se presume de democracia, de respetar al pueblo y su voto, suceda que el partido más votado, es el que menos opciones tiene y ha de esperar a que los demás muevan hilos y tejan telas de pactos? Es lo mismo de siempre, postelectoralismo, llevado a una de sus más terribles consecuencias: el pueblo habla, pero da exactamente igual lo que diga. Si no llegan a pactos y acuerdos después de las elecciones... pues habrá que repetirlas.
     
    ¿Escuchan realmente nuestro políticos la voz del pueblo, o sólo quieren que diga algo para ver que pueden hacer que diga mientras lo disfrazan de democracia? No les vale el resultado, así que el pueblo tiene que volver a pronunciarse. Eso es un insulto a la propia democracia, y a las urnas... sobretodo a la inteligencia. Digo yo, para esto como para cualquier elección en nuestro país, si al final va a salir lo que se pacte y no lo que se vota, ¿para qué la molestia de ir hasta el colegio electoral? En seguida saldrán con el discurso del deber moral, y la lucha ancestral por el sufragio y el largo etcétera demagógico que, simplemente, oculta con un trámite llamado "elecciones" el hecho de que gobernará quien salga de un despacho con unas cuantas firmas bajo el brazo. La voz del pueblo no es ni decisiva, ni fundamental, ni soberana: sólo un dato más para ver quienes tienen derecho para negociar el sillón; es decir, quienes pasan a la gran final. Nuestro pueblo, en este régimen sufragista postelectoral, decide las semifinales pero no nombra al gobernante ni a su equipo. Bueno, sí lo elige: cuando por mayoría absoluta decide quién tiranizará durante cuatro años, báculo en mano. ¿O es que cuando no tienen mayoría no son capaces de ponerse de acuerdo, y cuando existe la absoluta va a resultar que prestan orejas al resto de partidos? Los navarros están sufriendo hoy, con enorme y mayor claridad que en otros casos, lo que el velo de maya "democrático" esconde bajo el ideal que nos venden: un chantaje o una tiranía. Ya lo dije una vez, en esta España, el pueblo reina, pero no gobierna. Se le adula unos determinados días para que diga su preferencia, aunque después no se le haga ni caso en una suerte de hermenéutica electoral relativista que saca expresiones como "ha ganado una mayoría de izquierdas" cuando se juntan cinco partidos de izquierda y muy diversa índole, o se hacen mociones de censura sin motivo ni razón y con sólo un par de semanas de gobierno, por el hecho de querer el ansiado título de alcalde o presidente de comunidad al precio de vender hasta el alma -y con ella la de todo el pueblo que vota.
     
    ¡Deber moral! Es un argumento que ya no trago. ¡Derecho histórico! Dudo que quienes luchaban por el sufragio universal quisieran un sufragio postelectoral. La inmoralidad que cometen cada vez que hay elecciones, ¡esa sí es histórica!, y nos encamina al permanente enfrentamiento y a su agudización paulatina, pero segura. Después nos escandalizamos porque salgan tiranos y dictaduras de la democracia. El problema no es la democracia, sino la ciénaga en que la convierten las luchas de poder y los discursos ideológicos. La sangre se envenena y surge la enfermedad. La cura después es dura, y el reposo larguísimo. Luego, vuelta a discutir, falsamente, quien tuvo la culpa del contagio, para seguir en las mismas.
     
    Hec
    July 14

    REVEL Y LA ESPAÑA DE HOY

    Revel, fallecido el año pasado, es uno de esos autores que, empapado de socialismo al comienzo, hubo de alejarse para no terminar ahogado ideológicamente. Muchos lo consideran el azote liberal de la izquierda europea; y es cierto, así se puede leer en Europa. Pero en la España actual, en la del día de hoy, que como siempre va unos años por detrás en cuanto a los fenómenos políticos, Revel supone el desenmascaramiento de los mitos totalitarios. A raíz de la existencia real a mediados del s. XX de dos totalitarismos como el nazismo y el comunismo, se amplia la supervivencia del primero lavándole la cara al segundo. A la izquierda española no le falta el discurso en que todo lo que no sean ellos es, al caso, franquismo o heredero directo, creando un enemigo no ya sólo político, sino de la humanidad. Tal discurso impide que exista una derecha democrática, demonizando el mismo término derecha, o anclando toda la política del país en la oxidada distinción derecha-izquierda. Del mismo modo, si el contrario es el verdadero diablo, el socialismo se impregna de buenismo y santurronería. Sin embargo, la verdadera operación obrada en las conciencias conlleva el no reconocimiento de la existencia de totalitarismos de izquierda y del comunismo. El gran enemigo histórico siempre fueron Hitler, Mussolini o Franco, pero nunca Stalin, Castro o Mao. Incluso, cabría decirlo, han conseguido que creamos que el nazismo era fundamentalmente dictadura de derechas, cuando el componente socialista de la ideología es abrumador. Pero le han borrado al nacional-socialismo la segunda parte quedando sólo el apodo: Nazi. La izquierda nunca haría tales cosas, ¿o sí? A veces, es cierto, la propia izquierda hace autocrítica, aunque inmediatamente añaden los terribles crímenes que la ultraderecha ha traído sobre la humanidad. En el contraste, la izquierda permanece sin macula frente a una derecha que sólo puede ser extrema.
     
    Otro de los resultados del discurso, además de la demonización de la derecha-liberal, consiste en que estos últimos no pueden, a causa de cargar a sus espaldas los tremendos desmanes históricos, reprocharle a la izquierda. No son quienes al arrastrar un pasado, el que le han echado encima, mucho peor -¿mucho peor?-, aunque los campos de concentración, las persecuciones, la ortodoxia y las ejecuciones masivas se hayan dado por igual y con igual crudeza y vileza en ambos lados ideológicos. En seguida se dirá que el comunismo sólo reaccionó defendiéndose del malvado fascismo, encubriendo sus propias vergüenzas.
     
    Abstrayendo el asunto y tomando como base el sincero repudio de toda la sociedad al holocausto judío o a Franco, se busca e incluso se logra un aislamiento de cualquier oposición digna. Esta identificación ideológica con el pasado la estamos viviendo cuando, más que nunca, se habla de República y franquismo, cuando se quieren revisar las sentencias -ignominiosas, por supuesto- del período de dictadura, cuando el catolicismo se ha vuelto enemigo social, y cualquier tesitura se aprovecha para revivir al dictador y personificarlo en los escaños de en frente. Pero, ¿quién está sosteniendo este discurso? La izquierda. ¡Cuidado con criticar a la izquierda si no se lanza a continuación un mayor y más severo ataque a la derecha! Si sólo se hace lo primero, lo menos es que se te considere con "tendencia" al nacional-catolicismo; pero cada vez más, la posición es tan radical, que a la más mínima cuelgan el aguilucho y las cámaras de gas al cuello del que crítica, sin miramientos ni contemplación ninguna. Si al menos existiera una sinceridad histórica...
     
    Eso es lo más grave para Revel: el uso indiscriminado de identificaciones ideológicas históricas sobre un fondo de ignorancia y desconocimiento que, además, en ningún momento se busca subsanar. Hace no mucho, me quisieron regalar el Mein Kampf, sabiendo que lo había leído en una edición digital -muy poco fiables- con la curiosidad de quien busca las raíces hitlerianas para tratar de entender. Cualquiera ya me habrá adjudicado la militancia en las juventudes nazis, pues el libro sólo es lectura de execrables asesinos y apología de crímenes contra la humanidad. Lo curioso es que fue imposible encontrarlo en el circuito de librerías. Quizás en alguna biblioteca, quizás alguna librería de algún nostálgico criminal, quizás en la Cuesta del Moyano. Así, la sociedad sólo conoce a Hitler y la época europea por otra documentación que fácilmente cae en el vicio de lo políticamente correcto antes de arriesgarse a ser denostado con gran efectividad. Y si no, como me sucedió a mí y mi malsana curiosidad, has de terminar leyendo un texto del que es difícil determinar su fidelidad. Es decir, que cualquiera que sea la situación, la persona se mueve en un clima de intoxicación continua. Un clima que, de seguro, fabricará más afiliados ignorantes a las filas del neo-nazismo, que si se facilitará el acceso y se cuidará la información. Ahora que, los bienpensantes juzgarán siempre de propagar la ideología nazi el reeditar semejante insulto a la humanidad. Búsquese, sin embargo, bibliografía comunista o textos y diarios -mejor si son de quienes fueron niños entonces y pasaron por un Campo de Concentración Nazi- que sirven de testimonio de los nefastos actos del nazismo.
     
    Hay que pensar a Hitler como se quiere que sea pensado, un "señor de las Moscas" -Belcebú- surgido de pronto en 1933 para llevar acabo el verdadero y apocalítptico fin del mundo. Mein Kampf, sin embargo, es de 1924-28. Franco es otro ser demoniaco que emergió de los infiernos en 1936 para destruir el paraíso. ¿Para qué saber más? ¿Para qué querer situarlos en el contexto o leer lo que escribieron, ellos o sus ideologos? Ni son santos, ni son defendibles, pero tampoco surgieron por casualidad. Si se indagara dejaría de ser escudo político, desde luego. Por otro lado, se insulta la inteligencia de la ciudadanía cuando no se les deja juzgar por sí mismos más que sobre los datos proporcionados y ya interpretados, antes que posibilitar las fuentes directas.
     
    La símbología es muy clara al respecto en España: se cuentan los asesinados por Franco, pero no se quiere oír hablar y se tacha de demagógico querer señalar los asesinados por el batiburrillo de izquierda -Frente Popular; exhibir la bandera de aguila y flechas es inconstitucional -la bandera lo es-, pero no hay problema en exhibir desde los balcones institucionales o agitar en la calle la bandera republicana; no se puede cantar el Cara al Sol brazo en alto, pero todos los años asisitimos al canto de la Internacional puño arriba... no hay problema con el comunismo, sólo con el nazismo, fascismo o franquismo -que son, para todo el mundo, lo mismo. No es que quiera yo se revitalice el nazismo o el franquismo; al contrario, constato que de hecho se reaviva desde la izquierda para su propia supervivencia creando tal contraste histórico de símbolos y tal re-actualización del pasado.
     
    La juventud española, la que no vivió ni la guerra del 36 ni la dictadura, y menos aún el nazismo, vive en total desconocimiento. Sabe lo que le dejan saber, dentro de una triste disputa revisionista e identificativa del hoy con el ayer. Cada vez quedan menos testigos directos e imparciales, a quienes unos y otros masacraron familiares y amigos. La historia es un estudio impreciso y reinterpretable... pero si se hace de buena fe, la imprecisión es perdonable. Lo imperdonable es la mala fe política con que se usa, y con la que se abusa, para envenenar conciencias. Casi mejor sería, si no se quiere hablar de ello, no decir nada. También supone un riesgo el silencio, pero sería más digno. Indudablemente, lo más digno es apechugar con el pasado, sin mutilarlo para crear un falso escenario con sólo algunos elementos de la historia que sirva para proclamarse eterno triunfador sobre la maldad y lado oscuro del ser humano. Para la izquierda, el nazismo es otro de esos enemigos invisibles que acecha por todos lados y puede atacar en cualquier momento, cuando menos se le espere. Para evitarlo están ellos ahí y solicitan el apoyo total que impida un resurgimiento que ellos mismos ya están practicando. Ya en Estados Unidos se hizo <<caza de brujas>> con el comunismo, después de haber derrotado al nazismo -injusto, ciertamente, pero sobre la base de un reconocimiento tácito del peligro de los dos totalitarismo.  Aquí en España, de momento nadie va a la cárcel por criticar a la izquierda, pero sólo se reconoce la amenaza fascista.
     
    Jean-François Revel está hablando de la Francia y la Europa de los años ochenta. Nosotros, en España, estamos ya en el siglo veintiuno viendo como acontece la denuncia de Revel.
     
    Hec
    July 13

    EL CRIMEN DE ERMUA

    La muerte de Miguel Ángel Blanco no fue una muerte, sino un crímen, un asesinato cobarde, una ejecución totalitaria con las manos atadas, de rodillas y por la espalda. Una ejecución anunciada de antemano, que lo hizo más cruel, si cabe, cara a la familia y la sociedad y, sobretodo, cara al ejecutado; que lo convierte en más vergonzoso y execrable, de nuevo si cabe, cara a los asesinos. Aquel terrible día de julio de 1997 tendría que haber significado la unión de toda España. La sociedad así lo quiso y los políticos parecieron realizarlo. Pero diez años después, mientras la sociedad sigue unida al recordarlo, los políticos andan echándose en cara a la víctima. Un año después los populares prestaron la oreja a una tregua; será cierto que se levantaron de la mesa cuando los asesinos pronunciaron la palabra "independencia", pero, sinceramente creo, nunca debieron sentarse. El Partido Nacionalista Vasco puso dirección a Lizarra. Nueve o diez años después del crímen, los psocialistas en el gobierno se han vuelto a sentar y hemos asistido a decisiones de lo más lamentables respecto del terrorismo. Durante todo este tiempo, han seguido muriendo ciudadanos, otros han seguido siendo extorsionados, amenazados e intimidados. Todo ello ha ido agravando más el crímen de Ermua, de cuyo espontáneo espíritu se han ido alejando políticos y gobernantes al no hacer oídos sordos a la banda. Poco a poco, con el pasar del tiempo, Miguel Ángel Blanco se ha vuelto en una víctima más, del Partido Popular, cuando su asesinato significó la respuesta masiva y el rechazo completo de la sociedad.
     
    De aquellos días de 1997 a los días presentes, se hacen manifestaciones y actos de homenaje separados entre Psoe y Pp. Porque el Psoe sabe -¿por qué lo sabe?- que si aparecen en algún acto con presencia de los populares, serán insultados y, ¿quién sabe si agredidos? Asistiríamos a un nuevo y nuevamente vergonzoso "caso Bono". Y viceversa. Los muertos y los homenajes son ahora de partido y los políticos a quienes se pregunta por qué, responden con un triste "No sé. No debería ser así". Cierto, no debería, y de hecho, no era así. Nunca ha sido así para los demás, sólo para ustedes. No sólo han roto los pactos entre ellos, sino también han dinamitado la confianza social que, al menos, frente a ETA, tenían.
     
    Habrá víctimas mientras los terroristas quieran. Es un precio impuesto que nos obligan a aceptar los asesinos. Los muertos tendrán siempre el respeto de la gente de bien, y su nombre y crímen serán símbolo del rostro de sus verdugos, símbolo para toda la población de su rechazo. Pero no hay cosa más tonta que estar los ciudadanos enterrando y llorando muertos, y con tal melodía de fondo, los representantes del Estado escuchando a ETA en cualquier año. El día que por fin, la melodía de fondo e ignorada sea la palabra "tregua" y lo escuchado por los políticos sea la voz de la ciudadanía, quizás, y pese a otras víctimas, se pueda acabar con crímenes como el de Ermua, para siempre. O al menos, los políticos descubrirán que sólo por ese camino, jamás se les reprochará su "política antiterrorista".
     
    Hec
    July 11

    HASTA EL RABO TODO ES BONO... Y RATO

    Bono viene, Bono va, Bono dejar de ir o se va... En realidad sólo se fue un rato. Y vuelve precisamente con Rato. José Bono y Rodrigo Rato, probablemente, cada uno en su partido, son de los mejor valorados. Pero también son de los que se marcharon, cada uno a donde pudo, después de pasar por un Ministerio, alejándose de la quema y las hogueras acostumbradas y reservadas para cada gobierno en nuestro país. En realidad de Rodrigo Rato no se ha podido confirmar que pise de nuevo tierras de aquí para ocupar algún asiento, despacho, o estampar firma con que comprometerse para las futuras elecciones. Sin embargo, a José Bono ya le han vuelto a tirar el dulce, y como las moscas, ahí que está. ¿Están nuestros políticos y gobernantes pensando ya en el 2008 antes de terminar 2007? ¿Tienen ya los ojos puestos en la próxima legislatura y dan ésta por terminada cuando aún le queda un tiempecito? Podrán decirnos que es cuestión de proyectos, de ir por delante, anticipación. Sí, todo eso está muy valorado en cualquier trabajador. Pero en trabajadores que se dedican a su trabajo. Esta planificación sólo es parte, y además interesada: es la parte que corresponde a intentar ganar unas elecciones. Nuestros señores políticos se pasan las legislaturas de campaña, y parecen dedicar más tiempo y esfuerzo a prepararse y a ir colocando los peones para dar jaque mate al otro lado del hemiciclo, dando por gobernados días que todavía no han sucedido, que a tratar el día a día del país. Las decisiones que van tomando a lo largo de los cuatro años, todas, van pensadas bajo un criterio: el guiño. Piensan en el pueblo sí, pero en lo que de beneficio pueden sacarle. Volviendo al ejemplo del trabajador, estaríamos ante el tipo "rosca", el que sólo se ocupa de hacer aquello que agrade y hacerlo resonar por todas las esquinas para que no se rebaje en nada el mérito. De alguna manera están comenzando el segundo acto, o el tercero, si haber concluido el anterior.
     
    Por un lado viene Rodríguez Zapatero, medida populista y electoralista donde las haya, con promesas de más subvenciones en medio del Debate sobre el Estado de la Nación. ¡Pongánse ustedes debajo del balcón de La Moncloa que caen billetes! Esta vez para aquellos con recién nacidos en la fecha que al presidente le ha salido de las narices. Estas cosas se avisan con nueve meses de antelación, hombre -si sale prematuro el pequeño ya haremos nosotros lo posible porque se quede dentro a la espera de que nos digan día y hora en que ha de nacer. Aunque seguramente la fecha esté tan pensada estadística en mano como para parecer que se ofrece el oro y el moro, y en realidad caerán unos durillos a unos pocos. Pero por el otro lado no se quedan cortos, y es que viene Mariano Rajoy con otra de esas promesas más viejas que el propio mundo: bajar los impuestos. Pero no es una bajada cualquiera, sino de un I.R.P.F  del 43% al 35% -he oído incluso hasta el 12%. En lugar de tirar billetes desde el balcón, simplemente no se le quitará del bolsillo al ciudadano. ¿Será por esto que ha venido Rodrigo Rato, mago de la economía? Curioso es aparacer él y prometerse desde su partido una bajada de impuestos tan importante. Lo que no sé es que electoralismo puede haber en José Bono más allá de su carisma, muy perjudicado por estas idas y venidas, entradas y salidas, según le dan o le dejan de dar; o con esas declaraciones en que hoy critico a mi gobierno, mañana lo defiendo sobre el mismo tema.
     
    Una vez más le están poniendo la zanahoria al burro con promesas que son las de siempre, con palabras ya escuchadas y discursos ya sabidos, y el burro, los españoles, vamos detrás, como si no estuviera podrida de tanto tiempo como tiene. Me prometen, pues me callo; y si luego no me dan, me enfado, me apunto a la siguiente manifestación y hago propósito de enmienda para la próxima consulta electoral... pero antes habrá que escuchar al vendedor político, al comercial de promesas incumplidas, que abra la maletita, y saque el gran regalo cuando debiera estar sobre otras cosas. ¡Avon llama! Pero sin demostración en vivo del producto. ¿El país? se gobierna solo, con piloto automático -dicen que la economía, ella solita y sin intervención humana ni divina; entonces, ¿qué es Rato?.
     
    Hec