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August 31 EL PASTOR, LA OVEJA Y EL PERRO
Otra Rosa que se marcha, aunque de ella lo sabíamos. Se va con Savater a ver si montan ese tercer partido nacional. Ya hablé de ello y, por mal que pueda surgir el proyecto, por poco cercano que me sienta a ambos, alabo el introducir una tercera opción que posibilite el reventón de la anquilosada política de costados, la que lleva un tiempo –que se mide en siglos- como un eterno partido de tenis: izquierda y derecha se repartían los golpes de drive y revés. No yo, pero quizás alguno de los huérfanos votantes encuentren su papeleta; quizás, también con esto, sea posible derribar la perpetua mafia nacionalista que tiene secuestrada la elección de la soberanía popular al convertir en ama de llaves de sus regiones y en mayordomo al gobierno nacional de turno. ¿Sueño? Probablemente, pero como llevamos tanto encerrados en la caverna del bipartidismo, tanto escuchando el “y tu más” o el “culpa tuya que no mía”, tanto en este continuo divorcio demagógico y embotado, que no llego a imaginar cómo puede ser esto de que existan tres partidos políticos. ¿Dónde colocamos a estos?, pregunté hace poco tiempo, cuestión que habrán de hacerse españoles electores para dar con la inevitable disolución del intercambio de bandas.
Todavía queda para ver qué pasará. Ahora, a lo de hoy, que no puede ser otra cosa que la reacción de partido por la ida de Rosa Díez. Chaquetera, incoherente, traidora... ¿esperábamos algo distinto? Si es que, el otro problema que tiene la política española es el sectarismo cerrado, exclusivista: el secuestro de sus miembros. Hay que seguir la línea y la doctrina, sin salirse un metro ni medio del discurso. Si te sales, te vas y devuelves el escaño. Porque el escaño ganado en unas elecciones, aún cuando hay nombres en la lista y deben ir por orden, en realidad pertenece al partido y no al nombre que figuraba en la lista votada. Así, mientras que los escaños sean propiedad de partido, consecuencia de las listas cerradas, lo que gobierna no son personas sino unas siglas y un discurso. El país no se dirige desde el Parlamento, sino en las sedes de los grupos –Ferraz o Génova. No hay opción ni de crítica, ni de opinión y menos aún de autocrítica. Hay un líder al que seguir, ante el que agitar la bandera, un jefe superior y acólitos. ¡Y a esto lo llamamos política! Ya se decía de antiguo eso de “el que se mueve no sale en la foto”, y ahora encima lo ponemos a caldo. La oveja perdida -¿por qué perdida?- ya no se la busca sino para trocearla y echarla a los lobos, enseñando a las del redil lo que pasa por separarse un poco del rebaño buscando pastos nuevos para todos, o puede que los pastos de antes, no tan nuevos, pero abandonados. Peor aún que la oveja suelta vaya a los nuevos, y el rebaño entero vaya a los ya comidos hasta la tierra, estériles donde no volverá a crecer nada aprovechable
Por qué el chaquetero, el incoherente y traidor no es el que se ha marchado atrás en el tiempo? ¿Por qué los perros siempre ladran y azuzan a la disidente para que se reúna con el resto, y no al resto para que sigan a la separada? Fácil, porque esa oveja está desobedeciendo al pastor, al líder... y este es el que da de comer a los perros fieles que hagan bien su trabajo. Y entonces, los perros ladran y muerden, persiguen y desgarran. Luego hablan de libertad, ya de expresión, de pensamiento o de opinión. Tú opina y critica, que puedes, si aguantas mi arremetida feroz de lobo –perro salvaje- contra oveja descarriada, sola, ¿indefensa? Pobre oveja revoltosa, nacida en la política de cautividad. También se dice que “oveja que bala bocado que pierde”, cuando bala a destiempo y un tono más alto, o cuando no calla a tiempo junto a las demás y entonces se la oye. Rosa Díez no tiene la pinta de ovejita tierna y desvalida. Muy al contrario, ha estado mirando a los ojos de esos depredadores ideológicos y sectarios. ¿Lobo también con piel de cordero? No sé, eso lo veremos. Lo terrible es que sea tan grave que en el redil surjan ovejas protestonas, que lo normal es que callen y el balido sólo exista cuando lo ordene el pastor al son del ladrido perruno. Así que se las ha llamado animales domésticos, de granja, y al otro el mejor amigo, el más fiel, que te sigue a donde vayas. Eso sí, cuando uno se tira por el precipicio, no conozco oveja o perro que vaya detrás: se quedan mirando desde el borde. Ya llegará otro pastor, con vara, que no consienta le diga el rebaño que se equivoca y que va directo a despeñarse. Así, sucesivamente.
Hec
August 30 LA SOÑOLIENTA TARDE DE VERANO DE REGASHan echado a Rosa Regás de la Biblioteca. Bueno, echado, cesada y, por su lado, ella dimite. Es que ahora ya no se sabe bien si es dimisión o cese y despido, porque montan un teatrillo, que a veces hasta termina convirtiéndose en puñalada trapera. ¡Qué se lo digan a Fungairiño! Pactan que uno diga que dimite por motivos personales y luego sale el otro orgulloso de ser quien toma la decisión. Algo así como el “no me echas, me voy yo” y el “no te vas, te echo yo” juntos. Un sinsentido más, tan peculiar como todo en nuestro país –también ganan todos las elecciones. Pero en definitiva, cuenta el resultado y no los factores y su orden: Rosa Regás ya no será directora de la Biblioteca Nacional.
No tendría el asunto tanto eco si no fuera porque Regás fue colocada por una ministra y descolocada por el sucesor de aquella. No lo tendría si no fuera porque Regás misma no entiende la razón de, habiendo prestado buen servicio como voceras ideológica, ahora tararí. Se ve que no lo entiende cuando sale con el argumento pueril y victimista de “esto a un hombre no se lo hacen”, como si la cosa tuviera sólo que ver con que ella es mujer... y lucha feminista al canto de una mujer contra toda una España machista. Tan pobre es lo que dice, como el contestarla –que alguno lo ha hecho- con que ella era cuota –además elegida por mujer ministra- y estaba ahí, precisamente, por ser mujer. Pareciera que de un lado y de otro, ser mujer es criterio para contratar y despedir, cuota y machismo en un revoltijo tonto. Estas cosas, que se dicen por despecho, pese a su solemne estupidez, quedan dichas y oídas, calan y permanecen como excusa, acusación y lavado de manos. Si me despiden es que me han discriminado de alguna manera, excepto por mi competencia trabajando. Mujeres, homosexuales, razas y culturas lo tienen en bandeja; y no todos, pero en algún caso se usa el criterio como ventaja personal para el contraataque victimista. Pero sigue siendo infantil, tan antiguo como el estudiante que justifica su suspenso en la manía del profesor, aunque usado y abusado por adultos hechos y derechos.
Las razones verdaderas esgrimidas contra Regás son los libros del fondo antiguo a los que algún desaprensivo arrancó varias hojas; dos mapamundis, también del vaya usted a saber qué siglo; un despilfarro injustificable; una total ausencia de promoción de la cultura. Regás, en cambio, se agarra al busto que colocó de Antonio Machado. Pero vuelve a no enterarse: dice que es el único que hay en Madrid y que ya era hora; y sin embargo, yo que he pasado mucho por allí, hay un busto de Antonio Machado en la calle de mismo nombre de Madrid, y otro en el Centro Cultural Antonio Machado de San Blas. Será que para Regás Madrid empieza y termina en la zona centro, y los demás somos la periferia.
En fin, que el asunto no pasa de una nueva trifulca absurda de dimes y diretes, que son los que verdaderamente dan la magnitud al asunto. Y unos diretes y unos dimes que convendría se pensasen antes de ser dichos, sobretodo cuando se habla del homenaje de Madrid al poeta. Pareciera que es Regás la única que se acuerda del caminante sin camino, gritando a los cuatro vientos lo de su busto –para eso podría, efectivamente, haber colocado un busto de ella-, y al final la que queda sin camino es ella en una clara tarde, triste y soñolienta tarde de verano. Hec August 28 MUERE FRANCISCO UMBRALHa muerto Francisco Umbral. ¿Qué quién es? Un señor que escribía libros. Y puede sonar terrible dicho así, pero es como pasa la noticia entre la población. A lo más saben el nombre por los artículos en los diarios en su Los placeres y los días. No es que los españoles seamos unos incultos y analfabetos, sin preocupación intelectual. Los españoles sabemos de Umbral porque lo vemos en las estanterías de una librería, porque sale en un noticiario o en una tertulia y por el periódico, que es lo que se lee. Acaso porque aparecía en los libros de texto de cuando el colegio, o porque nos hicieron leer alguna obra para algún trabajillo. Los que estudian literatura, los doctos en ella, el que lo idolatrara, y alguien a quien regalaran un título el día de su cumpleaños, porque el nombre sonaba conocido –tal como hoy uno compra tal pantalón por ser de tal marca, y se cuida de lo desconocido más que un ateo de Dios-, ellos serán los que quizás sepan algo más. Los más allegados, indudablemente; los compañeros de generación, siempre que coincidieran con él. Para el resto del país, es, sin embargo, uno que escribía, como el vecino puede dedicarse a colocar ladrillos. Así es, que cada uno se ocupe de lo suyo.
Pero Umbral tiene dejada una huella en España por la que le conocemos todos, independientemente de su obra. Aquel día que armó el espectáculo a Mercedes Milá, por haber sido invitado a una tertulia en que se hablaría de “su libro”, y, acabándose el tiempo, Umbral, con toda la razón que otorga la naturaleza al ser engañado que se da cuenta del engaño, tuvo que saltar:
“Tú me has dicho, personalmente por teléfono, que se iba a hablar de mi libro. Estamos acabando el programa y de mi libro, que está ahí sobre la mesa, no se ha hablado ni se va a hablar para nada. Y por lo tanto, yo estoy dispuesto a levantarme y a abandonar la mesa. Porque yo he venido aquí a hablar de mi libro y no a hablar de lo que opine el personal, que me da lo mismo; porque para eso tengo mi columna y mi opinión diaria”.
¿Quién no le dio toda la razón del mundo a este señor que escribía libros? ¿Es que no la tenía por escribirlo y encima querer hablar de él, sobretodo cuando se le dijo que su libro tendría algún protagonismo? Y Umbral siguió: que si entran unos videos absurdos que todos hemos visto ya; que si entra la publicidad; que si él no va de paria... Y aquel público, y toda España, con Umbral -¡vamos que no!, con lo que nos gusta la gresca. Y aquí acaba Umbral para media España, con un libro famosísimo del que nadie sabría decir, a voz de pronto, el título. Y eso que Umbral mismo lo dijo: La década roja. Bueno es que un escritor se haga conocido por sus libros, pero cuando esto se dice es porque se conocen sus títulos –al menos, si no se le ha leído. Umbral, que ya tenía nombre por entonces, lo obtuvo para todos por un libro, sí, uno cualquiera para ese todos, como uno cualquiera es el ladrillo que coloca el vecino en la obra en que trabaja. Al fin y al cabo, a libro y construcción se les llama obras por igual.
Así hizo Umbral: se quedó con sus libros, su opinión, y con más razón que un santo. A la Milá se le quedó grabado el selló de un momento épico de su carrera –quizás por ello ni quiere ni deja hablar a un invitado que asome un mínimo de espíritu contestatario; sólo a los que ella pueda solventar con dos salidas. Todavía la periodista se atrevió a preguntarle a Umbral qué quería decir sobre su libro... y la respuesta fue, como tenía que ir: “¡lo que tú me preguntes!”. No es que fuera un borde, porque a esa respuesta tan lógica no puede llamársela bordería. Ignoramos aún si Mercedes Milá tomó la decisión de leerse el libro, aunque sabiendo que cojean de pies opuestos Milá y el libro... ¡y que esta no se ha bajado aún del burro!.
¿Tengo algo más importante qué decir? No, yo a la anécdota, siguiendo el consejo de Umbral: mi opinión también le vendrá a dar lo mismo. A la anécdota porque lo primero que me ha venido a la cabeza, conociera o no otras cosas, ha sido el bochinche de aquel día, y me he sentido identificado con esa media España que piensa en Umbral como un señor que escribía libros, tenía su columna y su opinión diaria, y la organizó a nivel nacional por el engaño televisivo tan común. Este es el Umbral que ha muerto para su tierra... y no tiene nada de deshonroso este recuerdo. Mejor, desde luego, a eso de que el periodismo se ponga ahora a recortar una frase de aquí y otra de allá, para que parezca que saben de qué hablan, poniendo un velo de disfrazada cultura, para rendir un buen homenaje. Eso es un segundo engaño televisivo que, probablemente, se le volvería a atragantar a Francisco Umbral, si no fuera porque ha muerto. Descansen en paz él y “su libro”.
Hec August 25 UNAMUNO Y LA EDUCACION PARA LA CIUDADANIATrabajando para la introducción que me han pedido cara a un libro de Unamuno, de pronto he venido a dar con un texto que pone, sino los pelos de punta, carne de gallina. Si alguna vez alguien se ha preguntado –que lo dudo-, que diría el insigne Miguel de Unamuno respecto de esta polémica de la asignatura Educación para la Ciudadanía, jamás encontraría respuesta más clara en el fragmento que más abajo copio. Y es que esto de que los antiguos vengan de la ultratumba también a opinar, asusta, no porque se nos aparezcan en sus libros, de pronto, como actuales fantasmas del pasado, sino porque da cuenta de lo estancada, embarrancada y embarrada que esta España, sin que pueda servir ya la excusa de la dictadura. Treinta y dos años después de Franco, y aunque algunos quieran dejarlo vivo para justificar una y otra vez su estupidez, van estas palabras de Unamuno, anteriores a la dictadura y a que esta pusiera manos en la educación:
“(...) veo con espanto el espectáculo inhumano de esos pobres niños -¡niños en el día único!- a quienes padres, y lo que es peor, madres, desalmados les obligan a mantener enhiestos el brazo derecho con el puño cerrado y a proferir estribillos de odio y muerte y no de amor. O a que oigan acaso eso del “amor libre” que no es tal amor. Delante de unos niños –acaso hijos suyos- decía una de esas desalmadas que mientras supiesen ellas, las de su ganadería, quiénes eran los padres de sus crías, no habría progreso en España. Y dicho eso aullaba insensateces. O arrancándoles de la santidad de su día único, del santo día único que no conoce la muerte, se les lanza al presentimiento de la matanza, que no ya de la muerte. Se ha visto adiestrar niños, a pobres niños, ataviados con guiñapos rojos, en la caza del hombre. Nosotros, los adultos, los ya envenenados a nuestras repugnantes luchas... ¡pero educar en ellas a los niños!... es como si para evitar que estos pobrecitos al llegar a la edad terrible del doble descubrimiento den en vicios solitarios se les obligara a ciertos actos en que a modo de bárbara vacuna adquiriesen esa terrible dolencia que desemboca en parálisis progresiva. Y de hecho conocemos pedagogos –no maestros, repito- que hablan de los peligros de la inocencia y de la conveniencia de abreviar el día único de la infancia. Y de anticipar ciudadanos.
Ya no se habla de respeto a la libertad de conciencia del niño, pues se sabe bien que esa conciencia a que se alude, el niño no la tiene; sino que se habla de captación de ella. Ya se dice que la conciencia del niño ha de ser del Estado y quiere decirse que de una clase. Que el niño ha de profesar la religión del Estado. Comunista o fajista, da igual.
Llegará un día en que los pobres padres que no puedan ni educar por sí mismos a sus pobres hijitos ni pagar a educadores de su confianza, se nieguen a entregarlos a pedagogos –no maestros- de religión estatal y no laica, no popular de verdad, no nacional. Se nieguen a que les enseñen a levantar el puño cerrado en vez de santiguarse, y se nieguen a que en vez de empapizarles con el Catecismo les empapicen con la Constitución, o con algo peor aún”
Añadamos a este fragmento otro del mismo libro, sobre lo que Unamuno diría a estos laicistas que tiran lo laico a la cabeza de la Iglesia y la religión:
“Muchas veces he dicho sobre ello y tendré aún que decir. Lo de laico es un término completamente indefinido, aunque parezca otra cosa. ¿No confesional?, se dirá. Pero el laicismo que aquí se predica es confesional. Ni puede ser de otro modo, pues a una confesión no se la combate sino con otra confesión. ¡Enseñanza neutral! ¿Neutral? Si uno tiene que confiar la crianza de un hijo a una nodriza, ¡trabajo le mando si va a buscar una con leche neutral, esterilizada o pasterizada! La leche de la nodriza –como la de la madre- lleva el dejo de los humores de ella. Y así, un maestro o maestra cualquiera, si es persona, que tiene sus creencias y sus increencias, su confesión, su visión y su sentimiento del mundo. Ahora, ¡si ha de limitarse a administrar el biberón pedagógico y metodológico...! Que tampoco es neutral”
¿Se nos ha hecho, muerto como está, facha y del Partido Popular nuestro Unamuno? Probablemente el único vasco y español con la cabeza asentada sobre España, no caería nunca en tal disparate. No es anacronismo, el que quiera imputármelo. Acaso lo anacrónico es nuestro país, que de pronto rezuma republicanismo, y coincide con lo peor que la breve II República pudo darnos en lugar de lo mejor. El que quiera leer lo transcrito empezando por la derecha, estará en su libertad, pero no estará leyendo el mismo texto que he trasladado. ¿Y por la izquierda? Si empezáramos por ahí, haríamos algo de autocrítica. Una cosa es cierta, si los diarios de hoy día comenzarán a publicar estos textos en sus editoriales y columnas de opinión, se ahorrarían algunos sueldos, ganaríamos en expresión literaria y en hondura de contenido, sin que se dejase, en ningún momento, la actualidad de lado.
También podrán venir a decirme que soy yo el que ha recortado las palabras de Unamuno. El que de mí no se fíe, siempre puede acudir a la fuente –la concreta de los fragmentos es Visiones y comentarios. También encontrará allí críticas a lo conservador, a lo tradicional, a lo monárquico... Para el que aún no se haya enterado, Unamuno no iba haciendo “eses” alcoholizado políticamente. No da bandanzos, simplemente no forma bando ni cierra España, ni la abre... la entra dentro a señalar suciedades que crecen por ambos costados, extremos y centristas.
Hec August 22 EL DICTADOR DEMOCRATICOAyer hablaba de la entrada de Carlos Fernández Liria y su séquito en la Educación Obligatoria con su libro sobre Educación para la Ciudadanía, con un fondo terriblemente ideológico y doctrinario, bien por lo que defiende, bien porque su método es el continuo ataque a todo lo que no comulgue con sus ruedas de molino. Pues bien, hoy tenemos un tema que también le toca de cerca. En Venezuela, ese héroe bolivariano populista y totalitario, ya tiene reformada la constitución del “nuevo socialismo del s. XXI”, que de nuevo no tiene nada. Entre otras cosas, se aprueba, sin ninguna oposición, no porque estén de acuerdo, sino simplemente porque no están, la reelección indefinida del propio Chávez. Liria y gente de la cuerda dirá que es algo muy democrático, porque viene en la constitución. El problema es que algo no es democrático porque aparezca en una constitución, sino que es la constitución la que tiene que ser democrática. Si una Carta Magna se convierte en un articulado que tolera, permite y da vía libre al establecimiento de una dictadura –por muy nacida de unas elecciones que sea, ya Hitler ya Chávez- no puede venirse a llamar democrática. Imagínense si el tal texto estableciese entre las responsabilidades del Estado fusilar a todos los opositores para mantener el equilibrio y la buena marcha del gobierno... ¿por aparecer en una Constitución lo llamaríamos democrático? La falacia, sin embargo, está hecha en Venezuela, y encima los hay que lo aplauden. Los mismos que cogieron un enfado terrible cuando surgió una expectación complacida con el no muy lejano intento golpista contra Chávez. Individuos para quienes el golpe de Franco era una vergüenza, pero cualquier sublevación contra el dictador era mirada con buenos ojos. ¿Están en contra de cualquier golpe de Estado, o contra determinados golpes y a favor de otros en función de quien ostenta el poder?
Esto es lo que más enerva: los demás no vamos contra un dictador determinado, sino contra toda dictadura precisamente por establecerse con medios que restringen libertades y con la opresión populista que eleva a ideal utópico todo lo que se defienda mediante la “revolución”. Sin embargo hay quien sólo ve determinados tiranos, hipnotizados por el discurso de aquellos otros a los que son completamente ciegos, y que se transforman en iconos de ideología. ¡Viva el estatalismo y la centralización del poder en las manos de un solo déspota! Siempre y cuando case contra el liberalismo, capitalismo, Estados Unidos y el largo etcétera de enemigos que tales “izquierdas” necesitan. ¡Qué más da el cierre de cadenas! ¡Qué más da que el gobierno sea un solo nombre! ¡Qué importa la intoxicación informativa y la censura! ¿Estatalismo intervencionista? Mientras no sea la derecha, estupendo. Y al grito de ¡Revolución!, sigue el grito de ¡Viva!, aunque la tal traiga exactamente lo mismo que hacía el anterior poder contra el que se forma la rebelión. La única diferencia es que los “revolucionarios” tiranizan desde otro lado, censuran por la izquierda, envenenan por la siniestra. Será que por ese costado se digiere mejor el totalitarismo, aunque yo no estoy dispuesto a tragarlo por ninguno de los dos.
Mientras el resto vemos el mismo perro con distinto collar, ellos ven incluso animales diferentes. Un mundo al revés donde la tiranía se vuelve democrática y la democracia se convierte en fascismo. Y aunque yo tampoco soy de los que anden muy de acuerdo con llamar “democracia” a lo que tenemos, por ejemplo, en España, desde luego no soy de los que vea un nazismo desatado por estas tierras o por Europa. Ni siquiera he expresado verdadera confianza con el sistema electoral de aquí, como para confiar en el que elige una vez tras otra a semejante indeseable como Chávez. Pero como lo de la constitución: es que ha salido de las urnas y por tanto es democrático, aunque las urnas estén manchadas, viciadas y deformadas. Eso es simplemente querer hacer creer que detrás de los símbolos está aquello que se supone representan. Estratagema tonta donde las haya para engañar y atraer a cualquiera con un silbido rastrero; un mero reclamo que disfraza y oculta por la asociación común que el tal símbolo tenga. Acudamos como otras veces al refranero y digamos: aunque a la mona la vistan de seda, mona se queda –espero no se lea lo de “mona” como se leyó “gorilismo” en el artículo de Albiac, sobretodo para que no empapelen de nuevo las paredes de la facultad de Filosofía con mamarrachadas dogmáticas. Eso de hacer pasar por democracia una tiranía, ya lo inventó Hitler. Y lo de hacernos creer que el nazismo era cosa de derechas, ya lo hizo el comunismo. Liria puede estar contento: su ídolo Chávez estará por siempre jamás. Y el Olimpo está cerca en los alrededores de Venezuela.
Hec August 20 LA CUESTION EDUCATIVA: ¡CUIDEMOS LAS GUARDERIAS!
Carlos Fernández Liria, del que apenas conozco más de lo que escribe porque sólo una vez se me ocurrió pasar de oyente a sus clases y me jure no volvérmele a cruzar jamás, sigue con su discurso anti-extrema-derecha –es decir, de aquello que no sea Marx puro y duro-; anti-mercantilización por el que, cuando ve que van a poner una bombilla está pensando en lo ricos que se hacen los malvados empresarios de la compañía de bombillas y la eléctrica; anti-religión, que por los ancestrales siglos que estuvo unida al poder despótico no puede casar sino con la extrema-derecha y es máxima primera de un marxismo literal; anti-Estados Unidos, que representa la idea de “imperio”. ¿A favor? Lo sabemos, de esa extraña continuación chavista de la “Revolución bolivariana”, del castrismo, que también se entiende bajo términos de revolución... en fin, que mientras los demás estamos en el año que vivimos, Liria sigue en un eterno retorno del paso al s.XX con el límite de la guerra civil española.
Fernández Liria no entiende que fuera del marxismo y la doctrina que él mismo se encarga de propagar como megáfono ideológico de lemas y condenas, vive gente. No cree que más allá de la línea progresiva que comienza con Marx, pueda haber algo que no sea holocausto, exterminio, genocidio, explotación y que no esté gobernado por el dólar o el euro. Lógico, es otro de los dogmas que se rezan en su templo como el Padrenuestro: Las relaciones de producción son el motor de la historia. Él aún usa esas gafas cuyos cristales deforman lo que se mira a su través según sea el izquierdo o el derecho... bueno, sólo el derecho. En el izquierdo está toda la verdad y nada más que la verdad. Gafas con las que algunos ni hemos nacido, y los que las llevaron puestas se han dado cuenta que ya pasaron de moda y cuyo sello de identidad firmaba con aquello de ideologías. Todos los que no somos Fernández Liria, esto es, los que el llamaría fascistas e imbéciles –insulto preferido por él-, sabemos, incluso de Marx lo aprendimos, que el trabajo intelectual no puede olvidar poner los dos pies sobre la praxis donde se desarrolla la vida humana. La cabeza piensa sobre lo que los pies pisan. Él, sin embargo, pisa lo que piensa o piensa con los pies –bien viene la frase hecha.-, porque es el único suelo que encuentra donde encajan todas las piezas de su discurso: su propia cabeza. Y va alienando cada oreja que le escucha con sus exabruptos y extravagancias, hasta ahora y sobretodo, en las aulas de Filosofía de la Complutense. Aunque hay que ser justos, a aquella cueva ya llegan muchos embebidos por un galimatías de ideas revolucionarias del s.XIX, pintores de “A” anarquistas y hoz y martillo al mismo tiempo, gritando aquello de “Ni Dios, ni patria, ni ley”, aunque les encanten los líderes e ídolos, los símbolos, tener algo de lo que decir que es suyo y reclamar derechos que sólo se sostienen en un discurso legal. Ya llegan tocados y sin entender ese rompecabezas que les parece tan fenomenal, y Fernández Liria sólo hace de traductor y elemento cohesionante. También los hay que habiendo oído su nombre y no sabiendo de qué, pagan religiosamente su matrícula en alguna de sus clases, sin saber con qué toparán; y también sin conocimiento ninguno, inocentes completamente. Todos ellos son los mismos que, siguiendo la doctrina, primero identifican un enemigo fascista –por ejemplo Albiac- y luego siguen el ejemplo de poner cuantas más veces “imbecil” al lado, mejor, intercalado en una verborrea diarreica fundamentada en las gafas que mencione líneas arriba.
Pero ahora Fernández Liria nos escribe manuales de texto para los chavales de la Enseñanza Obligatoria, porque parece que los pasillos, aulas y seminarios de la Facultad se le han quedado estrechos... o quizás que los chicos le llegan marxistamente incultos y ya no van de anarquistas o comunistas, sino de niños engominados herrados con alguna marca empresarial explotadora. Su discurso, el de siempre, el de la unión de proletarios, alcanza las aulas de los Institutos con un Libro de Texto de la Educación para la Ciudadanía. No he podido ver el libro, lamentablemente, y sólo puedo hacerme eco de lo publicado por ciertos diarios –estos fascistas malvados e imbéciles. Pero las frases y párrafos entresacados –no sé si de contexto, aunque si pusiéramos el contexto intuyo que sería peor- me casan muy bien con lo que sé de Fernández Liria, que no está dispuesto a soltar a Albiac hasta que no lo ahorquen del palo mayor. Ya el subtítulo Democracia, Capitalismo y Estado de Derecho, no puede dejar de mencionar al Capitalismo –el verdadero culpable de todos los males del hombre en el Universo todo.
Como profesor de tales niveles me preocupa, francamente, que a este individuo se le permita entrar en el juego montado para sacar alguna tajada ideológica y algún dinerillo extra por ser profeta –también los llaman voceras- del comunismo trasnochado . Si quiere publicar otro libro con las mismas monsergas ¡adelante!, es su libertad y su historieta. Pero un libro de texto exige menos majaderías doctrinarias, por no decir ninguna –amen de que la asignatura en cuestión sea verdaderamente necesaria. Ya lo hizo en épocas de aquellos a los que ahora no puede tragar demasiado, cuando estaba detrás de “La Bola de Cristal”. Debe de tener algún resquemor por el hecho de que los por entonces pequeños televidentes sólo nos hayamos quedado con el “no se ría de la bruja avería” y la voz de Alaska diciendo “culombio”, o las series que dentro del mismo programa se echaban. O bien es que ha pensado –envidia cochina-, “si Marina publica el suyo, tengo que publicar el mío”.
Que Fernández Liria tenga algo que enseñar a los universitarios filosóficos, puedo dudarlo, nada más. Al fin y al cabo, uno puede ver allí el percal y decidir si vuelve a pisar el aula o tirar hacia otro seminario. Él tiene su libertad y el alumnado la suya. Pero los estudiantes de la Obligatoria no tienen esa opción, tienen que tragar con él quieran o no, desde el momento en que el libro de Ediciones Akal les llegue impuesto como texto para la mesilla de noche que para muchos de ellos es el pupitre. Carlos Fernández Liria viene a machacar una vez más sus batallitas, mientras el profesorado intenta, partiéndose el espinazo con la realidad y la praxis, que los niños lean, escriban, sumen, resten y multipliquen como es debido. Curioso que, como siempre, cuanto más crece el analfabetismo y la incultura en las aulas, más va entrando la ideología por sus puertas para plantar semillas. Normal, sin embargo, en alguien que se vanagloria del número de estudiantes manifestantes contra la mercantilización de las aulas, que abandonan estas para sujetar una pancarta. ¿Le importan realmente el aula y el alumno, o la masa de estudiantes por lo que de posibilidad de rebaño tiene? El estudiante, de cualquier nivel, es, para Fernández Liria, el antiguo obrero que tan fácil era de agitar. Pero el obrero lo era por su condición de vida; el estudiante lo es simplemente por su inmadurez, cada vez más prolongada en la edad. ¡Cuidemos las guarderías!
Hec
Nota: Para los curiosos se puede echar un vistazo al texto con que AKAL presenta el libro texto en su página web, con tácitas y claras condenas de las democracias actuales, contra el Capitalismo y la defensa de "revoluciones" que, intentando establecer un sistema más justo que el Capitalismo liberal, han sido reducidos y atacados. Ni que decir tiene que esas revoluciones son el comunismo y el anrquismo.
August 19 "TIRANDO" BANDERAS¡Vaya hombre! Los psocialistas han decidido renovar los símbolos de la patria nuestra porque los populares han agitado demasiado la banderita y ya parecía que sólo a ellos les pertenecía. Hace poco tiempo tenían que ponerle letra al himno, con lo peculiar que era eso de que los españoles silbáramos y tarareáramos, a lo que ya estábamos acostumbrados. Tenía su “no sé qué” atractivo. Ahora toca renovar la imagen para ¡construir la “identidad nacional”! Pero entre otras cosas, lo que más me llama la atención es la manía que han cogido los psocialistas en meter la palabra “gobierno” junto a la de “España”. En todas las publicidades lo dicen y en los símbolos restaurados quieren que aparezca. No será, pues, la bandera de España, sino del “gobierno de España”, pareciendo dar igual porque, al fin y al cabo, el gobierno elegido representa al pueblo. Sin embargo tiene algo: colocar al gobierno –sea quien sea- tras la bandera con un resultado ideológico por el que no se puede tirar el símbolo a la cabeza del presidente del gobierno, haga lo que este haga. De alguna manera, el asunto parece jerarquizar una idea política de España zurcida sólo por medio de símbolos. Uno ve un crucifijo o dos palos cruzados y piensa en cristianismo; uno ve la bandera roja y amarilla y piensa en el gobierno de España, un ente de poder más que una tierra.
Después de haber reformado Estatutos por toda la geografía exaltando sentimientos nacionalistas, históricos y lingüísticos, contra la propia España y su lengua oficial; después de tener a gente alabando distintas banderas –incluso la republicana o la del águila- y cantando himnos de todo tipo, puño arriba… que la cosa ha llegado hasta lo deportivo y ahí tenemos selecciones nacionales catalanas de todas las edades repudiando las notas del país y con la mano en el corazón al escuchar Los Segadores; después de haber estado identificando a los que izaban la bandera en la Plaza de Colón con el franquismo; ahora hay que renovar los símbolos para cuidar la “conciencia nacional” y reconstruir la identidad. ¿Será porque el señor Ibarretxe, allá por el País Vasco, no quiere hacer ondear la Española junto a la Ikurriña? Acaso será este el punto en el que Rodríguez Zapatero se ha percatado de lo que ocurre. Resquebrajarse España no tanto, pero tenernos enfrentados ideológicamente sí, al jugar al peligroso juego de símbolos e ideas. Solución: identificamos bandera y gobierno.
Esto no se arregla, sin embargo, con cambiar la colocación del escudo y los colores, junto al ente de poder. La bandera y el himno no son de los populares, ciertamente, pero tampoco pertenece al gobierno de España. Todo ello representa por igual a la gente que vive aquí, y uno puede muy bien agitar la bandera y criticar al gobierno. No es con la bandera, sino con la gente con lo que debe identificarse el Parlamento, dejándose de estupideces del estilo. Yo veo a los españoles alzar la bicolor con mucha alegría allí por donde van; los que les da asco son los que tienen el problema. Y es por ellos por los que surge esta idea de renovación de emblemas.
¿Acaso con la renovación van a empezar a hablar español con quienes no sabemos catalán? ¿Van a dejar de usar eso de “españolista” como insulto? ¿Desaparecerán los anexionismos e independentismos arcaicos del panorama? Se intuye que Rodríguez Zapatero quiere reformar la organización del Estado, de sus comunidades… repartiendo nuevas y más competencias, declarando nación a tal o cual lugar, adjudicando la responsabilidad de una comunidad a quienes viven allí y no a todo el país –el País Vasco será lo que decidan los vascos, soltaba tan ancho- y el largo etcétera al que nos tiene acostumbrados.
No pueden venirnos ahora con eso de la identidad nacional si los cimientos de la misma son la identidad nacionalista que este “gobierno de España” ha alentado y revivificado. España se convertirá, entonces, en un castillo en el aire, sin suelo firme, pero con unos símbolos muy hermosos.
Hec August 17 PESIMISMO DIGITALVoy a reservar el comentario de hoy a un tema absolutamente banal e insulso. Publica el diario El País una noticia que llama la atención. Al parecer las fotografías de los españoles delatan que somos gente con estilo, detallistas, que no nos gustan los colores llamativos y, sobretodo, que somos pesimistas. ¿La fuente de esta información? Un concurso organizado por Canon en el que cada cual puede enviar las imágenes que le venga en gana, para entrar en un sorteo de una cámara digital último modelo y la posibilidad de que la tal instantánea inspire un diseño de Caprile. A parte de las dos campañas publicitarias –Canon y Caprile- que esto supone, más el eco de la propia noticia, ¿qué investigación, centro, clínica o profesionales amparan los resultados de esa selección de imágenes y su análisis psicológico? Nadie, seguramente, más que la propia empresa, único garante del “informe psicológico”, según la noticia en El País. Dicen haber analizado las fotografías, pero… ¿se les ha ocurrido analizar al fotógrafo? ¿tener en cuenta las fechas de cada fotografía, o al menos, el hecho de que no todos los españoles van fusilando con el “flash” todo rincón –los famosos en eso son los asiáticos? A ver si es que sólo son los pesimistas –con cámara, que los habrá también sin cámara- los que participan en un concurso como este. Añadido el hecho de que Canon es más conocida por sus ingenios tecnológicos que por sus habilidades psicoanalíticas, y lo subjetivo de tales interpretaciones estético-psicológicas, lanzar el titular con tal objetividad… Habrá, incluso, gente que se lo crea “porque lo ha leído en el periódico”, que ya es decir.
Piensen ahora en un español, e imagínenselo vestido de oscuro, pero con estilo hasta el detalle y cara de amargado. A mí, en verdad, que juntar “español” con esta descripción me resulta, cuando menos, extraño. ¿No será que han confundido las imágenes y le han colocado a España las de otro país? A lo mejor alguien, maliciosamente, ha enviado sus instantáneas en representación de España sin ser español, y claro, como su ojo no mira por el objetivo como el del terruño, así que hemos salido retratados. Sin embargo, no; basta analizar cualquier imagen que llegue, venga de manos de quien venga, para decir la tontería que, coloreada con la palabreja “psicológica”, adquiere un rango de verdad científica de peso suficiente que permita su inclusión en la edición de los diarios. La descripción es lógica en los términos, pero no concuerda con el español medio. Colores no llamativos con lo del pesimista, o lo del estilo detallista, como si fuéramos ese tipo de ser “sofisticado” que nos venden como mejor presencia. Conmigo aciertan, visto de oscuro, generalmente, o de contraste claro-oscuro, pero no por pesimismo, sofisticación… sino por gordo. Dicen que lo más apagado disimula más la talla, razón por la que sólo salgo de noche, y durante el día tengo las persianas bajadas a lo drácula. ¿Han pensado los psicólogos de Canon en el hecho de que en España hay mucho gordo, razón por la que no lucen tanto los colores llamativos en nuestras instantáneas? A lo mejor no somos nosotros, sino que no hay nada de color llamativo donde se fotografía. Seguro que hay españoles que, pasando por Miami, han tomado varias imágenes de los edificios “art-deco” –no sé si estará bien escrito. Pero también pudiera ser que ellos quieren ver sofisticación, y a partir de ahí se deriva todo… ¡pero si los españoles tiramos fotos al aire sin más! Las que preparamos y en las que posamos tienden a salir peor. Y no es pesimismo… es que uno, muchas veces termina harto de sacar la misma imagen porque siempre alguien se mueve; o los demás, porque el de la puñetera cámara no para de cegarnos e inmortalizarnos.
En fin, que en el carácter español hay muchísimas más circunstancias que influyen en el apretar el botón del ingenio digital, o casi ninguna. La fotografía siempre puede estar revelando muchas cosas, o ninguna. ¡Cómo si cada vez que saliéramos por ahí tuviéramos intención de expresarnos artísticamente! El español, como el Cid, cabalga sin rey, a la buena de Dios y que éste reparta suertes… hasta para las fotos.
Hec August 14 XIRINACS BUENO, MARTIRA veces suceden cosas sintomáticas, chifladuras de esas que permiten conocer el grado de delirio y perturbación ideológica que nos gobierna. Una de ellas es el reciente suicidio de Xirinacs, desconocido para mí por otra parte. Nada sé de él, realmente -para qué mentir con información sacada de cualquier lado para la ocasión- pero cuando de un señor de 75 años sólo se recuerda su lucha antifranquista todavía treinta años después, no es difícil imaginarse que en esos treinta años tras de Franco –los que he vivido yo- o no ha hecho nada, o no se le ha reconocido nada. Sin embargo, Pujol le ha llamado “profeta bíblico”, sin indicar el versículo en que aparece. Otros han salido con la palabra mártir y héroe por su “suicidio protesta”, pues que matarse no ha sido por el franquismo, sino por el ahora que vivimos en el que, según Xirinacs, se sentía esclavo de una potencia opresora española. Hasta Batasuna –no es de extrañar la ironía- ha salido a dar el pésame. Intervenciones, la verdad, que tienen un tinte negro de haber perdido la chaveta. ¡Elogiar un suicidio! ¡Heroicidad bíblica! Yo sigo pensando que aquel que se suicida por una causa ideológica en tiempos como los que corren, andaría bastante desequilibrado; peor, incluso que los asesinos que matan por lo mismo. Estos últimos aún aprecian los placeres terrenales del quinto y la morcilla y no llegan a tal grado de esquizofrenia. Lo que están elogiando en Xirinacs, es una cabeza desquiciada, casi como modelo de actitud lunática en la España de hoy.
Y bueno, el que se ha suicidado, muy bien no estaba ni consigo, ni con su causa ni con el mundo ¡Allá él! Me preocupan más toda esa patulea de gobernantes catalanes que han salido a aplaudir la decisión final, más como un climax de antifranquismo, en lugar de lamentar la manera de terminarse una vida humana en medio de esa borrachera ideológica que se vive por todo el territorio español, y más alcohólicamente en el norte del país en los últimos siglos. Esos son los que ocupan o quieren ocupar los asientos de poder: gente para quien un suicidio puede recibir vítores por la causa, la cual justifica del todo y en nuestros años tal acto. ¡Qué gente más mala es la que no ha corrido a batir palmas por el suceso! Es enfermizo dar con un asunto así y con tales reacciones.
¿Pero qué causa? Espero que alguna vez todos estos independentistas, separatistas, catalanistas y anti-españolistas, decidan enterrar en sus conciencias a Franco, pues ya está bajo tierra. Porque esto de sacarlo a pasear cuando más interesa, sea por el suicidio de un perturbado, sea por la lengua… sea la razón que sea, sigue oliendo a exceso ideológico y lavado de conciencias que justifique discursos pasados de rosca varias veces. La Cataluña de la que hay que hablar no es la del antifranquista Xirinacs, sino la del día que corre. Pero la intención es construir la Cataluña de hoy con ladrillos del pasado y argamasa de envenenamiento ideológico. Incluso cuando fallan la electricidad, el aeropuerto, los cercanías y las autopistas –todo junto, ¿quién sabe si sabotaje como en Madrid y su metro?- han ido pasando la pelota hacia fuera de los límites geográficos catalanes: primero a Fomento y a las empresas privadas, y desde allí ha llegado la culpa –fíjense si no nos vamos lejos que hasta retrocedemos en el tiempo-… ¡a Aznar! –el facha del bigote para muchos. ¿Para qué? Para defender la necesidad de esa vergüenza de Estatuto que, aprovechando la incompetencia y el chantaje político a la gobernabilidad del país, ha llegado más lejos de lo que hubiera sido deseable –incluso más lejos que los turistas que se están quedando en tierra o sin maletas, o sin vacaciones. Pero ellos no tienen la culpa: es que están oprimidos por los españoles. ¿A saber si Xirinacs no perdió los nervios en El Prat o en la AP-7.
Pues si tanto lo elogian, y si tanto les gusta la idea del mártir ideológico y quieren ser considerados “profetas bíblicos”, ya saben, ¡a seguir el ejemplo del maestro Xirinacs! Él ha encontrado el mejor medio de independizarse de España ipso facto –bueno, y también del resto del planeta y del Universo. No lo recomiendo, me parece demencial, pero si gustan, quizás así vivan ellos mejor en un paraíso prometido de “Países catalanes” y los demás podamos seguir nuestras vidas sobre el pedazo de tierra en que nos ha tocado vivir, colaborar y comunicarnos hasta que nos llegue la “postrera sombra”.
Hec August 12 MORALISTAS DEL RACISMOIntel tuvo que retirar una campaña de publicidad por “racismo”. En cuanto uno se entera de un titular como este, en seguida piensa, ¿cómo es que una compañía tan aparentemente seria y formal han caído tan bajo? Si a continuación se sigue leyendo, encontramos en el cuerpo de la noticia el siguiente texto: “un hombre blanco de pie y de brazos cruzados se halla rodeado de seis negros arrodillados”. El asunto parece muy grave, pues la descripción no deja de ser francamente repudiable. Sin embargo, animados por el espíritu curioso, buscamos la imagen para comprobarlo y damos con una publicidad en que aparece, efectivamente, un hombre blanco, no especialmente atractivo, con pinta de oficinista, rodeado de seis negros musculosos ataviados con ropa deportiva de atletismo y en posición de tomar la salida en una carrera. La verdad es que la descripción que leímos resultaba tener muy mala fe: ¿arrodillados?, pasan por alto que son atletas en tensión y posición de salida, un hombre blanco que no responde a ningún mito ario… ¿Dónde estaba el racismo: en la publicidad, o en los ojos extremadamente sensibles que interpretan “racismo” allí donde ven un negro y un blanco juntos? La publicidad busca llevar de manera muy sencilla su mensaje. Al caso, aprovechaban el tópico –que por cierto deja en muy mal lugar a los atletas blancos-, de que los deportistas de raza negra tienden a tener mejor constitución y potencia física, para presentar esa imagen de velocidad y potencia del producto. Es decir, yo no veo que los seis negros dispuestos a tomar la salida estén en una posición humillada. Imagínense, si no, cada vez que vayan a empezar una competición…
El problema de todo esto es el contraste blanco-negro. Pongamos por caso que estamos tranquilamente sentados en un banco de la calle. Por nuestra izquierda un negro baja por la acera; por nuestra derecha, un blanco la sube. De pronto, el blanco cruza la calle. ¿Debemos pensar que se trata de racismo, que el blanco cruza la calle para no topar con el negro? Sigamos sentados, porque después suena un golpe detrás nuestra y al girarnos descubrimos un negro en el suelo doliéndose de un golpe en la cara y un blanco junto a él gritándole, ¿cuántos no derivarían –y desvariarían- que el blanco es un racista que ha golpeado al de raza negra por el color de su piel? Quizás el negro trató de robarle; quizás fue el blanco; quizás son vecinos y se llevan fatal… además del color de la piel, existen tantas razones para que un blanco y un negro terminen a mamporros como las hay para que ocurra entre dos blancos o entre dos negros, independientemente del color. Últimamente percibo que hay más racismo en los ojos que miran y exageran la diferencia de color como criterio para juzgar situaciones de este tipo, que en la propia situación. Y no sólo yo… también aquellos de color o raza no blanca, entre los cuales existen delincuentes –como entre los blancos, no hay duda-, se han aprendido tan bien la lección que lo primero que claman cuando se les reprende, apresa o detiene es aquello de imputar racismo a sus captores: sean civiles, sean autoridad policial. Y lo hacen porque saben que, entre tanta población, hay cuatro idiotas con más prejuicios que los demás, para quienes la ecuación blanco más negro no puede tener más que dos resultados: o tolerancia por parte del blanco, o racismo por parte de este también.
Son más racistas que el común de los mortales, porque apenas nadie, más allá del tópico del atleta de raza negra, habría divisado mala intención racista y discriminatoria en la publicidad o en cualquiera de los ejemplos mencionados. Ellos ven al negro y al blanco como negro y blanco, mientras los demás veíamos un cartel de publicidad sin caer en la cuenta de los colores de la piel. Para ellos, quizás hubiera sido mejor “un negro de pie y seis blancos preparados para tomar la salida”, y sin embargo –es la función del tópico-, eso sí habría chocado más al personal. Si seguimos su línea prejuiciosa y extremista, nunca deberíamos juntar negros con blancos, por si las moscas. Y si los juntamos, invertimos los papeles, por las susceptibilidades. Pero claro, a nadie, y menos a una compañía como Intel, le gusta que le acusen de racismo. Antes de meterse en una discusión que sabe perderá y manchará su imagen, no por falta de argumentos, sino por la posición moral de los “bienpensantes” que le acusan –que siempre quedarán por encima-, retira la publicidad y pide disculpas. Es decir, tras cornudo, apaleado: te calumnian con algo que no eres, y has de pedir disculpas a esos tribunales de conciencia.
¿Será racismo también este blog, por tener fondo “negro” y escribir sobre él “en blanco”? Me lo tendrán que decir los jueces moralistas, porque podría ser que sí. Mejor un fondo verde y escribir en rojo.
Hec August 10 COLA DE RATON¿Hay algo más antidemocrático, esto es, más contra el pueblo –dentro de la “democracia” que vivimos- que lo que está haciendo el Partido Socialista de Navarra en Navarra? No es el partido mayoritariamente votado en las urnas, pero ha tenido a todo el mundo, incluso a las listas más votadas, a la espera de sus cafés con los anexionistas y demás batiburrillo nacionalista. Cuando logran un pacto que los lleve al sillón con estos, el Partido les desautoriza y rechaza el acuerdo -¡qué habrían firmado para que Rodríguez Zapatero lo eche para atrás! Desde mayo hasta agosto sin gobierno en Navarra, porque un grupo, que no ha sido el más votado, está secuestrando el poder entre chantajes y negociaciones –siempre de espaldas a la ciudadanía, que en eso consiste el post-electoralismo- con los grupos minoritarios que con sus cuatro perras se saben poderosos en esa guerra ideológica de bloques. Desautorizados, queda la sombra de duda sobre si cometerán el colmo del atropello a la soberanía popular al intentar obstaculizar todo con tal de que haya nuevas elecciones: atropello, sí, pues si el pueblo ha hablado, no hay que repetir la voz del pueblo hasta que salgan unos resultados más al gusto de estos señores. Al final, parece que UPN -estos sí que fueron los más votados aunque no absolutamente-, después de tener que esperar los tejemanejes de los psocialistas navarros, podrá gobernar. Bueno, eso es lo que parece, aunque la realidad sea para muchos muy otra: por ejemplo, que en la votación de investidura, el PSN vota en contra de UPN; por ejemplo, que se les ofrezca entrar también en el gobierno para dar estabilidad a Navarra, y lo rechacen. Están dispuestos a negarle a Navarra una estabilidad política por su enfrentamiento con UPN y sus trifulcas con el Partido Socialista. No por otra cosa se escucha tanto la palabra “moción de censura” antes incluso de que se gobierne –cosa que ya han hecho en otros sitios los psocialistas- y poniendo fecha –es decir, dando igual cómo se gobierne, entre otras cosas, porque siempre estarán en contra, asunto de doctrina. ¿Cuál? Pasadas las Generales y según el resultado que se obtenga.
El PSN no está garantizando, ni colaborando ni trabajando por la estabilidad de una de las zonas más sensibles del país. Al contrario, de su boca sólo emergen amenazas políticas. Ha sido capaz, por mera ideología, de pactar –aunque después invalidado por sus hermanos mayores- con aquellos que gustan de tocar esa fibra sensible que es Navarra, para convertirla en un trozo más del País Vasco. Y sus gestos no anuncian que se vaya a dejar gobernar, sino más bien que se va a seguir el viejo dicho del perro del hortelano: si no gobiernan ellos, aquí no gobierna nadie. El que lo intente, que se prepare.
¿Qué les importa más: Navarra o el poder en Navarra? Viendo cómo tratan la voz del pueblo, en realidad, sólo les interesa el papelito que deposita la mano, y no la mano que lo lleva a los pies de la urna. Es intolerable que con estas actitudes, encima vengan con discursos “democráticos”, hablando de justicia social, de tolerancia, de prosperidad… ¡Aquí únicamente quieren prosperar ellos, allá pase con Navarra lo que pase! Miran muy poco a los gobernados y su situación, mientras quieren ser los gobernadores. Quien aspira a gobernador, por lo menos debe fingir si es que no es capaz de mostrarse honesto y desinteresado. Pero esto da igual: así decaiga Navarra, sólo les importa ser los que mandan allí. Cabeza de ratón -¡qué menos!- aunque son capaces, en sus ansias, de ser hasta la cola del roedor.
Hec August 08 CACIQUISMO INDOCUMENTADOLos que han tenido –y tienen- que renovar su documentación de identidad, ya sea el D.N.I o el Pasaporte, durante estos últimos meses, no les ha sido nada sencillo. Comisarías cerradas, colas interminables de espera, mañanas perdidas… Un trámite tan previsible todos los años, se convierte en un verdadero caos. Los documentos nacionales de identidad, con todos los que somos, se renuevan casi todos los días. Los pasaportes, generalmente, cuando llega el verano y el período vacacional. ¿Dónde está el fallo de coordinación y previsión en algo que se sabe va a ocurrir? Aquí nadie sale a decirlo: hay que fastidiarse y punto.
La gente, que no es tonta y se busca la vida como puede, decide ir a otras comunidades aprovechando que pasan por allí. Deciden que hacerse una excursión de tantos kilómetros y acabar con la renovación en diez minutos en una comisaría más tranquila, a cambio de pasar el día fuera, es mucho mejor que estarse cuatro horas al sol como integrante de una fila interminable de personas, a la puerta de una comisaría madrileña, sin saber si ese día habrá suerte y antes de que cierren, uno ya tendrá su resguardo. Algunos no es que pasen por allí, si no que, siendo de Madrid, trabajan y residen en tal o cual lugar cuando no están de vacaciones. Pues bien, aunque la idea sea buena, legítima y legal, es posible dar con un nuevo problema: el caciquismo de la autoridad.
Que yo sepa, la tasa de renovación de la documentación son unos 6,70€, según el Ministerio del Interior –cosa incomprensible el cobrar por una obligación pública-, y sólo es necesario llevar unas fotos tipo carné junto al documento caducado. Y sin embargo, un conocido mío, que es de esos que tiene vivienda en otra Comunidad, y le tocaba hacer el trámite maldito, cogió la carretera y fue a una comisaría de Castilla La Mancha, donde no le aceptaban las fotografías que él llevaba, arguyendo que tenían que hacérselas ellos allí, y le pretendían cobrar, nada más y nada menos que la friolera de 24€. ¡Serán las fotos! Pensaba mi conocido. Deberían de ser fotografías de estudio con un profesional de la cámara, porque diecisiete euros de más… ¡ya pueden sacarte guapo, al menos! Afortunadamente decidió no renovarlo, pues que, en tiempos de rebajas, cobren estas sumas en las comisarías, ya es delito.
La explicación más razonable es que los funcionarios –antes sólo se les acusaba de no trabajar y ahora descubrimos que los hay que aprovechan para timar y engañar- decidieron hacer el negocio con los incautos madrileños que, teniendo que cumplir con una obligación civil, se encuentran impedidos por una gran incompetencia y descoordinación pública. ¿Acaso alguien está dispuesto a circular indocumentado con lo multones que están estos tiempos? O pagas la “mordida” caciquil, o te vas a Madrid a soportar la interminable espera y pérdida de tiempo, o te expones a la multa por no cumplir con tu deber –aunque verdaderamente no has podido aún queriendo. Una desvergüenza en toda regla desde lo público y el funcionariado para con el ciudadano; mayor aún, cuando se observa que el caciquismo sigue vivo. ¿Les cobrarán tales precios a los que son de allí? No hay tal valor con el compadre y paisano, sino sólo con el que “viene de fuera”, a pesar de que ese “fuera” empiece en los límites de La Mancha por donde continúa el suelo español, la ley española, y los mismos derechos. Pero, en determinadas regiones de nuestro país parece que cabe hacer distinciones al margen de la ley –en una comisaría, he aquí lo grave: lugar desde donde se ha de perseguir al delincuente-, y saltarse el ordenamiento. Luego dirán que los de Madrid somos unos “chulos” presumidos… pero no robamos en las comisarías a la gente.
Hec August 03 INSULTO Y RABIETAHoy, Juan Luis Cebrián está con un enfado monumental. Ha publicado una pataleta extensísima en su periódico, titulada “La poca vergüenza”, a tenor de su contienda particular y personal, llevada a los tribunales, con un locutor de la Conferencia Episcopal –he de entender que será Jiménez Losantos. La causa: insultos, calumnias… lo que últimamente escupen las ondas a lo largo del dial. Y en su pataleta, Cebrián arremete, como es habitual, con un discurso ideológico, jugando con el apellido del señor juez –De la Hoz Aunque No del Martillo, le llama-, y dejando caer “retrogradismo” o que la judicatura no ha asumido las consecuencias de la transición democrática. ¿A cuento de qué vendrán tales afirmaciones y motes en la rabieta?
Últimamente es así: un insultador y un insultado –que al día siguiente intercambian los papeles-, terminan ante el juez, como niños pequeños, con un “él me ha insultado”, “señor juez, empezó él” o “él también lo hizo hace un par de días”. La salas de tribunales, además de delitos menores, tienen que ocupar su tiempo con estas zarandajas entre los personajillos de la televisión y los iconos de la radio y la prensa. Y cuando le dan la razón al insultado, es que estamos en un sistema democrático donde la justicia funciona; para el insultador han violado su libertad de expresión. Cuando la razón va en sentido contrario, el insultador alaba el sentido común de la sala, y el insultado se siente vejado judicialmente en su dignidad y honor –que es el caso de Cebrián hoy. Pero dos días más tarde, delante del mismo juez, vuelven a encontrarse los dos, cuando el que perdió en el anterior juicio, pataleó y se salió de madre, y el que lo ganó se sintió, ahora él, agraviado. Siempre, tras el fallo, se levanta un juicio semi-político sobre la judicatura.
¿Es que cuando uno insulta, con todas sus ganas, ha de hacerlo democráticamente o por una férrea defensa de la libertad de expresión? Si digo la verdad, cuando alguien me ha tocado las narices tanto como para que yo le insulte, no estoy pensando ni en lo uno ni en lo otro: ni en la democracia, ni en la transición ni en la libertad de expresión. Mi insulto no mira nada de eso. Incluso no busca ofender antes que desahogarme, pese a que el insulto proferido, si es tal, ha de ofender –parte del desahogo descansa en ello. ¿No parece que en estos casos, los contendientes judiciales están exagerando la función y existencia del insulto, al ampararlo en tales cosas? Es cierto que el ofendido tiene todo el derecho a defenderse civilizadamente, es decir, tal como se entiende, en los tribunales. Tal derecho siempre lo ha tenido desde que, ya muchos años antes, se retaban a duelo por el agravio –que en realidad era una excusa para zurrar a quien se tenía ganas. Unas veces era a muerte, luego a primera sangre, a toque… ahora a los tribunales. Simplemente ha cambiado la forma del duelo, pero se sigue en las cuestiones de honor y en la ofensa como excusa para ir contra ese con el que no nos llevamos bien. Ya uno insulta a la espera de recibir el duelo; ya el insultado, se cree tal, para retar. Por lo general, el insulto es lo de menos, habiendo como hay, un fondo de odio y rencor entre los duelistas.
A mí me enseñaron aquello de “No hay mayor desprecio que no hacer aprecio” o el "dos no discuten si uno no quiere". Y bien que me lo aprendí con el pasar de los años. Aquel a quien no quiero ver ni en pintura, simplemente no le veo, aún cuando esté delante de mí. Si se empeña en que le vea, al menos, no entrarle al trapo y no responderle. ¡Allá él! Y si no puede aguantarse la mala leche que se genera dentro, hay que sacar esa sonrisa burlona y las palabras irónicas o sarcásticas, que devuelvan la pelota una y otra vez, convirtiendo en ridículo lo que el otro anda tomando muy en serio. Lo único que hay que saber es a quién se le hace, porque hacérselo a cualquiera, en algunos casos, lleva a superar la ironía y el insulto, para terminar con sonados tortazos. Hay que fijarse si el que hace el dos -de los dos que discuten- busca y quiere gresca. En ese instante ya no hay democracia ni libertad que ampare los golpes.
Hec August 02 LA CUESTIÓN EDUCATIVA: SINTAXIS POLITICAEstán muy ocupados, últimamente, en discutir la Educación para la ciudadanía, esa nueva asignatura a la que sobrevuelan todo tipo de sombras y oscureces ideológicas, partidismos y revisionismos, dedicada a la formación en valores –si es que tal cosa puede hacerse más allá de la convivencia y el día a día- con libro de texto, y todo. Dicen que es un intervencionismo político en cuestiones morales, una incursión ilegítima del poder –y sus convicciones- en el espíritu del niño y su ámbito educativo, y una intolerable –por inconstitucional sobretodo- sustitución de los padres como responsables de la educación ética, de los criterios, convicciones y juicios, con sus hijos. Aunque realmente pueda ser así –que no es la cuestión hoy, sino además ya tratada en otras ocasiones-, el polvo levantado con el asunto sugiere que hace faltar crear una nueva asignatura para colar mensajes, adoctrinar ideológicamente y demás artimañas con las que los poderes intentan introducir, subliminalmente, intereses de conciencia. Desde luego que, en el caso de Educación para la ciudadanía, muy subliminal no es, sino bastante explícito. Sin embargo, la idea crea una falsa seguridad sobre la objetividad y la imposibilidad de saltársela en otras asignaturas.
Ayer, andaba yo buscando por la red recursos educativos sobre análisis sintáctico de oraciones con usos de “se”, que fueran algo más originales de las que se me estaban ocurriendo a mí en el momento –día, sin duda, de poca imaginación y creatividad. Fui a dar con el Proyecto Cíceros en la página del CNICE y Ministerio de Educación, donde lucían una lista de oraciones simples recomendadas para que el profesorado trabaje en el nivel de primero de bachillerato de Lengua y Literatura. Entre oraciones de lo más normal –no muy originales la verdad, en esto no me ayudaron mucho-, como “Se escriben a menudo”, “Se quedó adormilado por el calor” o “La princesa se peinaba con peines de oro”, me encontré con otras que, quizás sea que esté condicionado a verlo así, no me parecían nada inocentes. Por ejemplo, una de ellas rezaba: “Los inspectores de armas no encuentran nada en Irak”. Otra decía: “Ya se han perdido 660 millones de euros por el desastre del Prestige”. Una más, “Tres iraníes se queman a lo bonzo tras la redada en Francia”. Entre medias, frases cortas y directas: “No os mostréis cobardes”, “Os estamos esperando”… Aisladamente, uno percibe la impropiedad de las tres primeras, suficiente para sospechar. Si luego comienza a ver salteadas y mezcladas otras que parecen mensajes más que actividades… Ya digo, podría ser yo el que tiene mente calenturienta y propensión a conspiraciones. Sin embargo, no es normal. ¿Por qué no “Han sido siete los muertos en el incendio de Guadalajara”, o cualquier otro desastre, imprudencia, falta de previsión o crítica al partido psocialistas? Lo normal serían oraciones como las que se me ocurrían a mí, tan faltas de originalidad como de contenido político o -politizado. Pero además que, sólo aparecen oraciones –probablemente titulares de prensa- que enuncian asuntos achacados al Partido Popular. Esta es la razón de la duda que me surgió, por la que no aparenta casualidad ni inocencia la selección de oraciones presentada.
Pero además, ¿no es este gobierno el que pretende inculcar “paz”, “no violencia” y el largo etcétera de mundo de colores? Pues no me los podría imaginar entrando en clase para analizar sintácticamente una oración donde se habla de gente que se quema a lo bonzo –iraníes, para mayor gravedad. Imagínense si yo llegase y copiara en la pizarra “La mujer fue apuñalada siete veces y quemada viva por su pareja sentimental”, titular aún –tristemente- existente. O que cogiera el terrible y cruel asesinato de Sandra Palo, y empezara a poner frases sobre ello. O tantas otras cosas, tan violentas, tan lamentables… Por lo general, los profesores de Lengua preparamos frases cuyo contenido semántico y referencial no despiste o pueda confundir al alumno, ni tampoco le afecte. Se trata de sintaxis, de que localice los sujetos y predicados, los complementos, las subordinaciones. Si es posible y uno tiene el día divertido, puede que proponga oraciones con algún contenido humorístico o extravagante –de alguna manera hay que escapar también a la rutina docente-, pero con las que se pueda trabajar también cada una de las funciones sintácticas.
Evidentemente, no tomé ninguno de los ejemplos propuestos por el Ministerio de Educación, por si acaso. Preferí seguir sentando, levantando los ojos y pensando posibles oraciones, ajustadas al nivel exigible, evitando a mis alumnos traumas y secuelas políticas por analizar una frase. No sólo es Educación para la ciudadanía. Habrá que ver si entre los recursos y actividades que ofrecen en matemáticas, hay algún problema donde hagan calcular el número de muertos en Irak o en Historia que todo el que no vota PSOE, es facha y franquista por naturaleza.
Hec
Enlace a la página Proyecto Cíceros (CNICE.MEC): http://recursos.cnice.mec.es/lengua/profesores/bac1/herramientas/as/as.htm |
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