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    September 29

    EL IDOMENEO ESPAÑOL

    Antes de ayer nos enterábamos de que la Deutsche Oper de Berlín retiraba de su cartel una obra que lleva por título Idomeneo. Se dice que por respeto a las creencias religiosas, pues en ella se exhiben las cabezas cortadas de Cristo, Mahoma, Buda y Poseidón. Sin embargo, todos parecemos entender que ese respeto se traduce en miedo, y además sólo tiene que ver con una confesión de las mencionadas y determinados sectores radicales de la misma. Es decir, se retira de cartel, no por respeto, sino por miedo; no por no ofender, sino por no ser agredidos. Esta primera insinceridad del occidente cultural para consigo mismo ya me parece una falta de respeto completa. Otra es la defensa de todo lo que se haga con el cartelón de "libertad de expresión", puesto que parece que todo lo que alguien venga a llamar arte está amparado por aquello, y tantas veces resultan esas artes una pedrada a la libertad como al propio arte. No ya por un ejercicio de autocrítica ni por respeto a otras culturas o confesiones, sino por un respeto a la nuestra y a nosotros, convendría empezar a tener cuidado con, por ejemplo, esas libres adaptaciones que tienen más de libre que de adaptación. Y es que el Idomeneo de Hans Neuenfels tiene de adaptación el nombre de la ópera de Mozart, y de libre todo lo demás. Pero el mensaje que se lanza desde occidente es que el Islam ya no respeta ni a Mozart. Yo me encuentro, sin embargo, en que es occidente el primero que no respeta ni al mismo Mozart, ni a tantos otros. La razón de que la obra se caiga del cartel no debiera ser el falso respeto o el verdadero miedo, sino el cuidado de nuestra propia cultura. Nada tienen que ver las cabezas cortadas de los profetas divinos ni las temáticas antirreligiosas con el Rey de Creta mozartiano, al menos en la tajancia y las actitudes de Neuenfels. Pero así estamos en occidente, que sin originalidad y creatividad, marchamos al origen a cargarnos, a golpe de adaptación, nuestra raíz cultural. Lo del islamismo radical no es más que algo posterior al suicidio occidental.
     
    Mientras tanto, Rubianes dice ser perseguido por la jihad hispánica, otra salida de pata de banco, absurda cuando menos, estúpida cuando más. Este actor cree que, de nuevo con ese amparo de libertad de expresión, puede andar diciendo cuantas tonterías se le ocurran, e insultando al país entero, sin que luego haya turno de replica por parte de ese mismo pueblo o "puta España", según sus propias palabras. Después decide arreglarlo, y viene a decir que se refería a la España fascista, no a la democrática. Y ya estamos creando dos Españas, y ya estamos enfrentando... quiénes son los fascistas, podemos preguntarnos; es algo que Rubianes, Idomeneo español, no nos aclara. Quizás a los cuatro que ayer se dieron cita ante el teatro del sindicato para insultarle y a quienes regaló su ausencia, mismo regalo que hizo a todos aquellos que acudieron al estreno de su aprovechamiento ideológico de García Lorca -si aquellos levantaran la cabeza. Lorca eran todos - o Todos eran Lorca- es el título de lo de Rubianes, y todos también Maeztu, ¿o no? Y ya estamos con las dos Españas...
     
    Hec
    September 22

    RUBALCABA: PESCADOR CON MOSCA DE HOMBRES

    Hablamos hoy del actual Ministro del Interior, en medio de la negociación con E.T.A. y su última tregua y, aún nombrado no hace mucho, con responsabilidades respecto a la investigación de los atentados del 11 de marzo; pero también del que fue firme defensor de la inocencia del felipismo en el escándalo de los Grupos Antiterroristas de Liberación -G.A.L, o "guerra sucia" contra E.T.A-; del que fue el contacto del PSOE con el gobierno aznarista durante la segunda tregua de E.T.A. en 1998; discípulo de Javier Solana, del que tomó importantes contactos en los Sevicios de Inteligencia, y la capacidad de ser anti-O.T.A.N. para después presidirla. Quiere decirse, de un político que arrastra una dudosa credibilidad ante la sociedad, unas contradicciones continuas en sus actitudes y no muy buena fama en lo que a transmisión fidedigna de información refiere. Es Pérez Rubalcaba el que anda acusando a los demás de mentir, de engañar y falsear información, acusando de inmoralidad a quien se le pone delante, dando lecciones de ética política con una conciencia muy laxa respecto de sus propias actuaciones. Puede que tenga razón, puede que aquellos a los que acusa sean lo que él dice que son. Pero no puede pretender que creamos en su mera palabra y sin mirar la pesada carga del pasado que lleva a sus espaldas. Aunque, siendo sinceros, no tenemos que irnos tan lejos, hacia los G.A.L., sino a los atentados de Madrid, para verle saltándose a la torera una de las leyes más sagradas de todo político como es el respeto a la jornada de reflexión, y escucharle en los medios el día de reflexión electoral y aún de luto, dando críticas y valoraciones de la actuación del gobierno con el famoso "no nos merecemos un gobierno que mienta" -por supuesto que no-, arengando a la población y dando la callada por respuesta ante las revueltas contra el gobierno legítimo -es decir, elegido democráticamente-, las sedes y los miembros del Partido Popular por toda España. ¿Qué ética política regía por entonces la conciencia del actual Ministro? Una que le permitía obtener rédito político y electoral, contraviniendo la ley, faltando al respeto de familias y víctimas como a la sociedad española completa y mostrando las actitudes de mayor desconfianza respecto a las Instituciones del Estado. Pérez Rubalcaba hizo todo esto el día 13 de marzo, jornada de reflexión electoral; Pérez Rubalcaba acusa de hacer lo mismo a la oposición, sin, al menos admitir, que su situación actual es desemocadura de aquella ilegal aparición mediática y política.
     
    "¡Queremos saber!", se gritaba, y dos años después, seguimos sin saber, con Rubalcaba en el Ministerio -¿no sorprende que los asuntos de terrorismo de las dos últimas decadas y Pérez Rubalca, ocupe el lugar que ocupe, se atraigan como dos imanes?. Lo que sabemos por parte del PSOE y el Gobierno, no deja de ser una versión oficial que coincide, sospechosamente, con la teoría elaborada en tres días por los socialistas antes de las elecciones y de cualquier investigación rigurosa y debidamente contrastada. El señor Rubalcaba exigía, sin embargo al gobierno de Aznar, información total y completa en tres días. La verdad es que, tanto se le puede achacar al Partido Popular por sujetarse a E.T.A y negar el islamismo radical así como usarlo actualmente como hucha de votos, como al PSOE de hacer todo lo contrario para el mismo uso de la hucha. Pero, lejos de la discusión política y científica o policial, lo que a una mente higiénica se le presenta es un islamismo radical de lo más insólito: no se suicidan cuando matan en los trenes, y no matán en Leganés cuando se suicidan. Es más, en Leganés esperan a que se desalojen los edificios colindantes e incluso, según dicen, un terrorista escapa corriendo. Habrá que reconocer que todo ello, televisado por cierto, es, cuando menos, curioso. Curioso es también que los detenidos son en su mayoría confidentes de la policía y españoles. Curioso es que de doce bombas en distintos puntos no hay restos para investigar el explosivo, y la única referencia sea una móchila preparada para no explotar y sobre la que últimamente han caído los telones de su poca fiabilidad. Curioso que sea la referencia a E.T.A en los informes-borradores, la parte que se amputa para los informes-oficiales como poco relevante para la investigación. Curioso es que la sociedad asiste atónita a un desfile de cuerpos de seguridad, confidentes, informes y demás que no hacen sino resaltar que había y hay conocimiento del antes, del durante y del después, sin que nadie explique entonces la inoperancia. Curiosa la "coincidencia" entre un clima de locura y miedo colectivo al terrorismo islámico y el monotema de la oposición socialista de entonces: Irak. Curiosa la rapidez con que se aprestan medios y Gobierno en desmentir toda información que haga peligrar la versión oficial. Curiosas las actuaciones, declaraciones y el ascenso a un Ministerio, al del interior, de Pérez Rubalcaba.
     
    Ahora bien, a pesar de las extrañas, revueltas, agitadas y enlutadas elecciones de aquel marzo, a pesar del drástico cambio de gobierno, a pesar de los muertos y las víctimas, y a pesar de que todo ello ocurrió en tres días... sobretodo esto último, tiempo más que insuficiente para asimilar la población lo ocurrido, pero el justo para agitarla removiendo el río, ¿aún hay quién piensa que no se removió políticamente el agua para ganancia de pescadores? Algún pez hay que piensa que lo enganchado a un anzuelo que no se ve en el agua removida del río, es la verdad de la que había que comer, y de la que siguen comiendo. Y en ese río en que trataron de pescar todos nuestros políticos en las nefastas fechas del trágico año, navega ahora solitario el socialismo de Pérez Rubalcaba caña, lombrices, moscas, redes y sedal en mano. Los populares ya no pescan, se limitan a cortar el bacalao que llega a la orilla: el que se le escapa a Rubalcaba. Los demás, los que ni seguimos el anzuelo ni somos bacalao, los que intentamos nadar en el remolino de agua turbia, seguimos sin saber y tememos cada vez más no saber nunca más allá de versiones políticamente oficiales, de barcas que hacen aguas y orillas peligrosas, escapando de estos pescadores con mosca de hombres... no hay nada como tenerla detrás de la oreja para no picar el anzuelo, aunque nadie echará la verdad al agua.
     
    Héc. 
    September 15

    VIENEN PERO HUYEN

    Como todos los veranos de cada año, ante el buen clima y la ausencia de noticias que dar -y eso que estos meses han estado calentitos-, parece que se incrementa la llegada de inmigrantes irregulares entrando por todas las puertas de España. Mil que llegan y mil que añaden los periodistas. Y lo que son los noticiarios, que pareciera que sólo entran en "pateras", que ahora llamamos "cayucos" -siempre mejorando el léxico. Pero el aeropuerto y la carretera, claro está, no facilitan la imagen inhumana que dan los hacinamientos en embarcaciones pequeñas, frágiles y endebles de un montón de gente, de "personas humanas" -hace tiempo que es necesario agregar lo de "humano" a eso de "personas"- que son todo ojos de asombro y sorpresa, ojos de esperanza y miedo ante las primeras incertidumbres de un sueño suyo que, al llegar, todavía no saben si se ha hecho realidad. Si lo supieran realizado, si tuviera algo que ver lo que imaginaban en su lamentable travesía con lo que encuentran, se leería triunfo y alegría en sus caras. A lo mejor es el cansancio. Sin embargo, después de descansar, dormir, comer... después incluso de llegar a la península, sigo sin ver, por las calles de mi ciudad, en sus caras ni pizca de felicidad. Aunque lleguen, aunque se queden, su éxodo y sufrimiento no acaba.
     
    Ante el drama -que no tragedia, puesto que a lo dramático se le puede aportar solución-, no oímos más que aquello del "efecto llamada" de las regularizaciones, aquí en esta España nuestra, y allí, en la Europa de los demás. Es problema, cierto, por el desequilibrio que se produce, en la población en todas sus dimensiones, a razón de las llegadas masivas. Tenemos el problema de que vienen aquí y allí más que allá y acullá; que unos países absorben más que otros este tipo de inmigración, y si bien la vida del inmigrante no es que mejore, la del producto nacional bruto -y me refiero a los ciudadanos- se empobrece descendiendo el denominado "umbral de pobreza" a límites muy superados en decadas anteriores. Los dineros se escapan en ayudas y gastos que no invierten, por inhumano que suene, pues luego todos reclamaremos a la seguridad social la falta de atención a la que estábamos acostumbrados. Mal que suene, el país se resiente. El país puesto en manos de unos administradores políticos que convierten el drama en pedrada desde la tribuna y el banquillo del Parlamento. Les preocupa, a los políticos de aquí y a los europeos transpirenáicos, el que vengan, como si del coco infantil se tratara. Para ellos se trata de que, vaya a donde vaya el drama, no venga a parar a sus costas. Y se piden ayudas económicas y de infraestructura a mamá-Europa, para frenar y parar en lo posible el venir y llegar de gente.
     
    No estoy en desacuerdo conque sea problema el que vengan, no. Lo que me enferma es que se piense el problema desde el "venir" como raíz de toda la cuestión, cuando el "venir" a colación de un "efecto llamada" -permítase la inclusión política-, es consecuencia de la otra cara de la moneda, verdadera raíz de toda la desfachatez estúpida de los buenos gobernantes. Vienen porque huyen, y cualquier "efecto llamada" lo único que provoca es que vengan aquí. No es el "efecto llamada" el que les embarca frente al poderoso Oceáno; no es una regularización masiva la que les invita a abandonar unas tierras, sino sólo a elegir destino. Pretender hacernos tragar que eliminado el posible destino, se evita también la partida, es cinismo del que más revuelve las tripas. Hay una causa del venir y llegar mayor en dramatismo que un "efecto llamada", y es el "efecto huída". Pero resulta que sólo nos importa que no vengan, y no que huyan.
     
    El Partido Popular y Europa se preocupan de la llamada provocada por regularizaciones; el Partido Socialista, de intentar hacer campaña de publicidad por Senegal para que no vengan, porque no creo que vayan a decirles que su país es maravilloso y lleno de oportunidades. Por nosotros, si quieren emprender el viaje, son libres de hacerlo, pero que no vengan así se pierdan por las aguas. Sin lanzar ningún mensaje moralizante, ni lemas sonoros como vacíos, o de esos que urgan en la libre conciencia de los sujetos dando pena con cuatro imágenes terribles pero mal puestas, no veo yo que la política esté a la altura de la cirscunstancia ni puesta al día en lo que al problema y drama global de la inmigración ilegal se refiere, ni en cuanto a las consecuencias totales, ni en cuanto a las causas primeras. En fin, que no se ganan ni el sueldo ni nuestra confianza cuando de atajar el problema de las "personas humanas" se trata.
     
    Hec