sofoclex's profileENDOXAMIENTOBlogListsGuestbook Tools Help
    May 30

    ¿ALGUIEN GOBIERNA O TODOS SE FUERON DE MITIN?

    Los unos preocupados porque a los otros les compran trajes por valor de siete mil euros; los otros, preocupados porque a los unos les salen gratis los viajecitos en avión militar para los mítines; el Presidente, preocupado por dilucidar en qué momento concreto del embarazo habemus homo –como se dilucida en la política la inmortalidad del cangrejo-, en llegar bien a los mítines de su partido y en no perderse la final de la Champions League –única “Champions” en la que ha estado a pesar de su optimismo pasado, y, por cierto, en la que no sé si hemos estado los españoles por aquello del “Catalunya is not Spain”, aunque de todas, todas, mis enhorabuenas a un Barça que se ha llevado de calle los tres títulos. Y ahora, cuando lo del aborto parece que pierde primera página, lo de la gripe en los cuarteles ya va en la segunda -¡ay!, si Chacón lo hubiera contado antes, antes se habría pasado-, cabe preguntarnos: ¿en manos de quién estamos? Básicamente, porque la imagen que acabo de retratar da la sensación de que nos gobiernan y se oponen unas gentes que tienen otras prioridades distintas a las que tiene el país.

     

    Lo del avión es fácil de arreglar. Se paga y punto. Pero el infantilismo colosal que vivimos, nos lleva al bochorno del “no pago” y del “es usted un caradura”. Lo del aborto, en cuestión legal, no era ni urgente ni prioritario con el país patas arriba. El asunto de la gripe, si no fuera porque la gente chilla mucho –para algo lo llaman “alarmismo”, aunque sería mejor “histerismo”-, quizás nos enteraríamos de que el personal se cura –al menos por estas tierras-. Pero hay algo que no tiene arreglo: que el Presidente del Gobierno y al Líder de la Oposición, estén de tour por la bella geografía española a la caza y búsqueda del voto más y voto menos para unas elecciones en las que no son candidatos. Esto nos lleva a creer que les interesa mucho más el vivir de elecciones permanentes que el trabajar en lo que les corresponda –algún día descubriremos que estos oficios de la política merecen también una regulación de empleo-. Pero es incorregible la droga mitinera, la drogodependencia a la promesa ridícula y estúpida, y a la crítica del hacer montañas de granos. No pueden evitarlo, o peor, no pueden controlarlo. Ven un micrófono, un escenario, un grupo de personas, y les sale del cuerpo mitinero lo que único que tiene: mitin. Es que no saben hacer otra cosa los pobrecillos y para esto no hay algo así como la metadona –esa panacea que no hace sino cambiar una droga por otra, o que sirve para multitud de cosas, como la morfina-.

     

    ¿En qué manos estamos? Entre Gürtel y Falcon –muy políglota la cosa-, ¿quién está haciendo qué? Entre el ordenador por chaval y el pagar a los estudiantes para que aprueben –que en realidad se les paga para que no salgan en los porcentajes de paro y abandono escolar- ¿quién gobierna? Entre tanto video absurdo, ofensivo, sin nada más que el insultarse o el tirarse lemas a la cara, ¿quién dirige el país? Entre dos Altos Tribunales, enmendándose en una guerra fraticida y diciendo, del uno al otro, todo lo contrario, sobre el mismo asunto, con las mismas leyes y los mismos hechos, y sin resolver otros asuntos el Constitucional, porque el dossier sobre el Estatuto de Cataluña se les debe de haber perdido, ¿quién cree que existe un orden, un concierto, un “imperio de la ley”, unas instituciones...? ¿Quién cree que, de veras, algo puede funcionar con toda esta gentuza de la casta política que está llevando lo más caciquil al terreno Nacional y al Parlamento Español y Europeo? Entiéndase que el “caciquismo” se circunscribe a lo local, a una comarca, a lo rural, como medio para la política Nacional, y es hasta inconcebible que afecte a todo un país completo. Pues los nuestros, los políticos españoles, empezando por el Gobierno y siguiendo por la Oposición, lo han logrado. Y los señores jueces y fiscales, también, con sus intromisiones interpretativas, sus no decisiones o su correr por dictar sentencia en unas cosas sí en otras no.

     

    Dudo que alguien responda a mi pregunta, al menos, de una forma satisfactoria y tranquilizadora.

     

    Hec
    May 19

    EL ABORTO ARISTOTELICO DE AIDO

    Los argumentos pro-abortistas se introducen en una suerte metafísica que ni el mismo Aristóteles podría desgranar. Verán, yo estudié Filosofía y Letras y tuve la fortuna o desventura de leerme ese enorme tratado de Metafísica aristotélica, que, por cierto, recibió su nombre de casualidad. Lo explicaré un poco burdamente, sin salirme de un nivel de bachillerato. Aristóteles se ocupó del llamado problema del movimiento, es decir, de intentar dar explicación sobre el cambio y las substancias que permanecen. Él dijo que el movimiento era “actualización de potencias”, es decir, de hacerse actual lo que algo puede llegar a ser, y que había dos tipos de cambios: el accidental, que es como si yo me cambio de camisa, donde dicho cambio no transforma la substancia que soy; el substancial, donde no son los atributos que llevan encima las substancias, sino la substancia misma la que cambia. De esto último, por ejemplo, la semilla que es actualmente semilla, es potencialmente o puede llegar a ser árbol. El cambio substancial o movimiento supone la actualización de esa potencialidad. Pero Aristóteles se encontró con un serio problema cuando se le preguntó en qué momento, exactamente, la semilla deja de ser semilla y empieza a ser árbol, cuándo ocurre ese prodigio metafísico en el que algo cambia su naturaleza. La única respuesta posible para el estagirita era: la semilla siempre fue árbol, aunque en potencia. Lo cual, dicho sea de paso, no aclaraba nada las cosas.

     

    Hoy escucho a Bibiana Aído, flamante Ministra, echando mano, sin saber, de este problema metafísico: un feto de trece semanas no es un ser humano. Y la pregunta es obvia, tal y como se la hicimos a Aristóteles: ¿cuándo ocurre el milagro y prodigio de convertirse en un ser humano? Si empieza por no serlo, ¿en qué momento lo es y cómo se produce ese milagro? El problema es que Aído, que probablemente no haya leído a Aristóteles, jamás haya pensado en eso del paso de la potencia al acto. Sin embargo, con su afirmación categórica, se ha metido de lleno en la cuestión al negarle el ser humano, al atribuirle un no ser relativo, al feto. Peor aún cuando justifica que lo contrario no está probado por la ciencia y, el argumento científico, con todo su batallón de probetas y aparatitos, en realidad, lo decide a partir del parecido físico. Ni el cigoto, ni el blastocito, ni el embrión, ni el feto, en su comienzo, se parecen a lo que conocemos como ser humano, y por tanto no lo es. No se les distinguen los bracitos y las piernitas, porque en cuanto se nos parezca a algo humano, nos da repelús matarlo -que me recuerda mucho a una amiga alemana que decía que ella no comía nada con ojos porque la miraban.

     

    Lejos de religiones, incluso de Aristóteles si se prefiere, son los pro-abortistas quienes están estableciendo y variando, sobre las etapas del proceso de la formación de vida humana, otras etapas morales a partir de las cuales podemos acabar el proceso o dejarlo continuar. Serán, pues, ellos, los que deban fundamentar en algo más que el “si tiene mis ojos”, esas fechas que sientan con tanto dogmatismo metafísico o responder a la pregunta: si procede de células vivas, y es algo vivo, que también procede de seres humanos, ¿por qué no es un ser humano? ¿Acaso hasta que no le podamos poner un pañal, o vaya en un carrito, o no le veamos ir con mochila a una escuela, o no tenga la edad legal de raciocinio? ¿Quizás lo será cuando nos lo diga Aído? Lo que se quiere es seguir pensando que lo que matamos es un bichito, un insecto, algo animal y no humano, o vegetal, como arrancamos las florecillas del campo, para curarse en salud ética. O, si ni siquiera se quiere pensar que es algo vivo, no ya humano, entonces lo veremos como la extirpación de un apéndice, como un mero trozo de carne que pertenece a nuestro cuerpo y, por extensión, es de nuestra propiedad.

     

    Contemplar los supuestos de peligro vital entre madre e hijo, la no viabilidad de la nueva vida, o el supuesto de violación, nunca lo he discutido. Pero, abrir la veda para quitarse un problema de encima en un descuido, un accidente, que nos pueda estropear la complaciente vida que llevamos, es una doble irresponsabilidad. Ampliarlo a las menores de edad, por ley, y permitirlo sin consentimiento de sus padres, es, simplemente, absurdo en nuestra sociedad, desentendiéndonos, una vez más, de la educación.

     

    Sorprende, también, que nuestra sociedad haga siempre co-responsable al padre –que estoy de acuerdo- pero esta decisión en concreto se convierta en exclusividad de la madre, que aquél tiene que asumir. Según se mire, es y no es su hijo, o mejor dicho, es y no es co-responsable de esa vida. A él no le es dado abortar a su modo –se le crucifica en todo caso-, sino sólo apechugar con lo que decida la pareja y las consecuencias.

     

    Sabemos cuándo acaba la vida, al margen de vidas ultraterrenas e incorpóreas en paraísos divinos y edenes bíblicos –conste que también se quiere legislar por aquí cuándo una vida humana ha dejado de ser digna. Y, pese a todos estos jeribeques intelectuales, sabemos cuándo empieza, y hasta la postura ideal. Todo lo demás son debates, no sobre la vida y la muerte, no sobre cuestiones religiosas, sino sobre cómo hacernos más fácil nuestra vida social acallando la conciencia y dando de lado a la Madre Naturaleza. Somos los únicos animales que queremos vivir sin cumplir sus leyes.

     

    Hec
    May 13

    EL GOBIERNO DE LA FAMILIA ZAPATILLA

    Los españoles quedamos muy defraudados ayer, en la sesión de control al Gobierno. No porque no se insultaran; no porque no se lanzaran los trastos a la cabeza; no porque no hubiera los míticos cruces de acusaciones de uno a otro lado; no porque no se olvidaran del “y tú más...”. Los españoles quedaron defraudados porque todo lo anterior forma parte del morboso espectáculo político cuando todo va bien, y resulta que, cuando las cosas van mal, el espectáculo es el mismo. Conclusión, Gobierno y Oposición viven instalados en la inopia de la realidad que en la que los españoles se sumergen. Los españoles esperaban que ayer saliera algo concreto, una perspectiva, un proyecto, y no el eterno sacudirse tortazos dialécticos para entretenimiento del respetable.

     

    Salió Rodríguez Zapatero con su bombo y su maza a corear su nombre y a seguir prometiendo y prometiendo cosas, dineros, subvenciones -¡hasta ordenadores portátiles por chaval empezando por la primaria! Sólo le faltaba el cartel de “¡Estamos que lo tiramos, oiga!”. Entremedias, a darle a Rajoy, a llamarle perdedor, catastrofista –que esto no lo entiendo, si hay catástrofe y se habla de ella, no veo yo que se sea catastrofismo-, y a seguir haciendo ese espectacular número de magia por el que pareciera que acaba de llegar a la presidencia, que la anterior legislatura él no era el presidente, sino Aznar. David Coperfield hacía desaparecer la Estatua de la Libertad. Rodríguez Zapatero es capaz de hacer desaparecer cuatro años enteritos, más el que lleva. Vive en el eterno presente, donde hace las promesas de un mañana que nunca llega, y desde donde sólo contempla un pasado: Aznar. Ni pasa el tiempo por él, ni él pasa por el tiempo. Este truco es francamente maravilloso, digno de las mejores salas de prestidigitación.

     

    Sus nuevos planes y medidas, porque siempre que habla tiene uno bien nuevo, bien lavando con perlán y con suavizante y elecciones próximas incorporados, pasan por quitar la desgravación por vivienda dentro de dos años para rentas no superiores a los veinticuatro mil euros, con lo que se pretende que el personal compre la casa ya, eliminando la salvaje cifra de pisos vacíos y la conversión de los bancos en inmobiliarias, a pesar de que ello suponga discriminación con respecto a los que ya compraron su casa, a pesar de los problemas que hay, precisamente, para conseguir crédito hipotecario, a pesar de que quienes debieran comprar están en el paro, a pesar de que la gente que compre esperará hasta el último momento para comprar más barato si es que bajan los precios –es decir, se venderá menos o nada de aquí hasta el plazo dado, sin saber si el sector aguantará. Otra medida es la deducción del 60% para el arrendatario en los alquileres y del 100% si el que alquila es menor de treinta años. Claro que, precisamente son los menores de treinta años los que no encuentran piso para vivir, menos aún, entonces, para alquilarlo a otros. Juntando las dos, descubrimos que Rodríguez Zapatero quiere que vivamos de alquiler, y, además, aunque hable de crear un “nuevo modelo productivo”, persiste en los temas de ladrillo. Otra más, regalamos desde el Estado quinientos euros para comprar un coche y meter más dinero al Plan Renove –ni lo comento. Premiar con una reducción de cinco puntos durante tres años a la empresa y autónomo que no despida, sino que contrate o mantenga su plantilla de menos de 25 empelados y el sueldo de éstos, siempre que sus beneficios sean inferiores a cinco millones. Cómo lo hagan empresa y autónomo es el misterio insondable, y será por eso que hay premio al que lo averigüe. Premio también tiene el cuidar el planeta, proveyendo de más dinero los fondos de desarrollo sostenible. Es bonito pensar que el presidente piense en sostener el planeta, lo grave es no esté pensando en sostener al país. Si somos licenciados en paro con entre veinticinco y cuarenta años, nos regalan matrículas para estudios –no especifica qué estudios, y lo mismo son de danza, con todos los respetos, para que te entretengas mientras tanto. Y por supuesto, hay premio también para el rescate de bancos y entidades financieras que se están arruinando, en parte, por propia culpa de imprevisión.

     

    El asunto de ordenadores para cada niño en la escuela empezando por el grado de primaria, es para echarlo a comer aparte. Antes era uno cada dos. Ahora es uno cada uno. Y yo me pregunto, ¿para qué necesita un ordenador portátil un chavalillo de primaria que debe esforzarse en su caligrafía, su ortografía y su redacción a mano, con márgenes, sangrías, sin torcerse etc.? ¿Si se rompen, se restituyen? Pienso en cómo van algunos libros de texto y se me ocurre imaginar lo que le ocurrirá al ordenador. Ahora, al menos, podrán hablar en silencio, mediante un chat, durante la clase, o echarse un solitario o buscaminas. ¡Ah! Y para los profes, que los Reyes vienen para todos, pizarras digitales, muy modernas. Con ello, hemos arreglado los problemas educativos: no habrá abandono escolar, fracaso, indisciplina, desidia en el profesorado; al contrario, con los ordenadores y las pizarritas de marras habrá motivación por todos los lados, esfuerzo, calidad... y, por supuesto, Educación para la Ciudadanía y esa otra de Filosofía y Ciudadanía. ¿Ha pensado nuestro Presidente y su Ministerio de Educación que deberán enseñar y formar al profesorado sobre bastantes cosas de informática para poder controlar al alumnado, las herramientas etc.? Porque parece que la cosa es, te doy un ordenador y, ¡alá! ¡A navegar! -igual que permitirles el aborto sin necesidad de padres, regalarles la píldora poscoital sin receta y repartirles preservativos en cada esquina.

     

    Pero sale Rajoy, y, ¿qué dice? “Usted lo hace muy mal, y debe hacer reformas, reformas, reformas”. Muy bien, ¿algo qué no sepamos? Por ahí, nada. Como mucho, que el Gobierno haga lo que los Populares dicen, como si pretendieran gobernar desde la oposición –en eso son artistas los nacionalistas y grupos minoritarios. Respecto de estos últimos, es curioso: de pronto se han vuelto sensatos y hablan de paro, de medidas económicas, de pactos de Estado... –miremos al PNV, que antes le daba igual España y ahora hasta parece que le importa el país no vasco. Mientras Rodríguez Zapatero les dice un velado “pedidme lo que queráis mientras me concedáis vuestro apoyo en el Parlamento”. El problema es, ¿querrán ser los marineros de un capitán cuyo barco se hunde? Tiempo al tiempo...

     

    Los españoles, que poco a poco despiertan de la modorra según van cayendo a las colas del paro, a las de “no vendo el piso ni a tiros”, a las de “no me dan la hipoteca”, a las de “me cuesta llegar al medio mes”, quedan consternados al ver que el fabuloso presidente progre y rojo, el adalid del talante para todo, el iluminado por la sabiduría moral de la memoria histórica y la alianza de civilizaciones, no da pie con bola También alucinan con el jefe de la oposición, que simplemente espera agazapado a que el presidente se pegue el trastazo del siglo, y sólo levanta la voz para intentar acelerarlo.

     

    El presidente promete y promete como Don Pantuflo Zapatilla y su mujer Doña Jaimita Llobregat prometían con vales la bicicleta a Zipi y Zape. Y la bicicleta nunca llegaba, porque los “dieces” de los estudiantes no se producían –quién sabe si Zipi y Zape hubieran conseguido su bicicleta gracias al ordenador portátil. Realmente Escobar fue profético: este es el gobierno de la familia Zapatilla, y ahora estamos castigados en el cuarto de los ratones.

     

    Hec
    May 02

    ESQUIZOFRENIA

    España está en un verdadero ataque esquizofrénico. Con recesión, deflación, un 17,5% de paro –la mayor en la historia democrática, y el record entre nuestros convecinos europeos-, las pensiones en la cuerda floja, el sistema de la Seguridad Social pensando ya en usar los dineros reservados, ¿dónde están las izquierdas del discurso social, del trabajador y obrero, toda su ideología y sus discursos, sus utopías y las soflamas bajo las que han sobrevivido todo este tiempo creyéndose los herederos de Marx? Pues hablando de la ley del aborto, reprobando al Papa en el Parlamento, celebrando su Dos de Mayo a parte, los sindicatos callados montándosela por metro, televisión y fiesta a la Presidenta de Madrid, y siempre con una sonrisa y emplazándonos eternamente con optimismo a dos meses después, un mañana inmejorable que nunca llega.

     

    Los españoles oímos voces incongruentes con la realidad. Miramos por la ventana y vemos una cosa distinta a la que escuchamos por televisión, radio o leemos en los periódicos. Vemos a los gobernantes, políticos y sindicatos en un limbo maravilloso donde todo va bien, al mismo tiempo que conocemos casos cada vez más desgarradores de familias empobrecidas, en paro, sin comer y a punto de quedarse sin casa. Los unos enfrascados entre condones, moral, religión, abortos y Papas, y los otros, el pueblo, mirando como se le va el último céntimo que le queda en medio de la incertidumbre laboral. Ellos, a lo suyo, a sacarse corrupciones y empapelarse judicialmente de ayuntamiento en ayuntamiento, o a inventarse Ministerios, cargos, competencias, a gastar, a subvencionar... a cerrar los ojos ante lo que se sienten incapaces pensando que todo tendrá que arreglarse por sí solo. En realidad, lo arreglarán los demás, y nosotros, como siempre, nos subiremos al carro puesto en marcha por el resto del mundo. Lloriquearemos un poco sacando a pasear el nombre histórico y glorioso del país –como para conseguir un taburete en las cumbres del G-20-, una imagen que ya casi nada tiene que ver con nuestra tierra. Internacionalmente, cada vez más el nombre de España suena como un “fue” y no como un “es”, mientras ese derrumbe moral incapaz de mantenerse a la altura de las circunstancias se lleva por delante a millones de personas, sus economías y su pan.

     

    No es lo mismo lo que vemos, pensamos y oímos. Y eso es grave. Vivimos con la realidad más distorsionada que nunca. Vemos y oímos cosas contradictorias, y al pensarlas entramos en un estado catatónico, casi nihilista, porque no sabemos a qué dar crédito. El Primero de Mayo, ayer, de los sindicatos, parecía un carnaval, un desfile festivo donde no había caras sino máscaras de piel humana grotescas, monstruosas, desvergonzadas. Dicen que fueron reivindicativos... ¡Pues llegan año y medio tarde, y sólo para cumplir con una tradición de la que se han adueñado! ¿Y antes? ¿Y después? Los días antes y los días de después las pancartas y banderitas de CC.OO y U.G.T. permanecen guardadas en los trasteros junto a sus reivindicaciones. Una vez más, media un abismo entre lo que se ve y se escucha, entre lo que es y lo que una mente sensata concibe que debiera ser.

     

    PSOE, IU, UPyD, PC, CC.OO y UGT, los que siempre se han auto elevado a los altares del movimiento obrero, del marxismo, del socialismo, los que han enarbolado las banderas del progreso, el humanismo, el idealismo, los donquijotes de las injusticias sociales, los defensores del obrero y trabajador, de sus derechos y libertades, cuando de demostrarlo se trata, cuando deben actuar, permanecen callados, hablando de otras cosas, dando la espalda a la ciudadanía, distorsionando la realidad, lanzando burros y cerdos a volar, criando pelos en las ranas... y nos siguen sonriendo con sus victorias morales contra la religión.

     

    “Señor Presidente, ¿qué está haciendo su gobierno por paliar los efectos de la crisis que atraviesa el país?”, respuesta “¿Ha visto usted que corruptos son los populares? ¿Ha visto usted las barbaridades que dice el Papa? ¿Sabe usted que Esperanza Aguirre es muy mala y hay que montarle huelgas y boicotearla? ¿Ha leído usted nuestro anteproyecto sobre el aborto?... Pues eso le respondo, estamos haciendo todo lo posible para que ustedes no piensen en la crisis, y sólo así es como se sale de ella.”.

     

    Hec
    April 09

    EL EQUIPO DE LA ROJA

    Entre nuestros NBA, el número uno en el tenis masculino, ciclistas que ganan tour y giro, la natación sincronizada, el que corre en la Fórmula 1, las selecciones con medallas en el cuello y otros tantos deportistas, se nos ha colado de extranjis la sonrisa del presidente Rodríguez Zapatero. No podía ocurrir que los éxitos cosechados en los últimos tiempos por la gente del deporte vistiendo “la roja”, o sin vestirla, no reportaran un beneficio para el presidente. Como el que no quiere la cosa, el deporte, que dependía de Educación, pasa a corresponder a la Presidencia de Gobierno. Todo será que ahora no ganemos ni al parchís, con esa fama popular de gafe que se ganó. El tema no es el ganar o perder, que es asunto de los deportistas, sino el gesto de buscar el tanto fácil, de agenciarse lo que va bien cuando va bien, mientras todo lo demás va mal sí o sí. Y parecerá nimiedad, aunque da la talla del personaje.

     

    Es algo que el Presidente José Luis Rodríguez Zapatero ha colado, de tapadillo, mientras presentaba su “nuevo equipo”. Un “equipo” que ni es suyo, ni es nuevo, sino que tira hacia lo más viejo. Para muestra, el botón de Chavés, eternizado como Zeus en su olimpo andaluz y feudo psocialista de los de toda la vida y que ahora lo suben a Madrid, lo acercan a la Moncloa –aunque nunca estuvo demasiado lejos-, como regalo, quizás, de jubilación. Por otro lado, si alguien dudaba de si José Blanco formaba parte del Gobierno de España o no, porque casi parecía que sí, ya lo tenemos de Ministro –sin estudios-, sustituyendo a la que no sabía expresarse –con o sin acento andaluz, que daba igual. Hace tiempo que Trinidad Jiménez, la otra gran candidata para Madrid junto a Sebastián, sonaba como Ministra, y ya está hecho –los dos protegidos de Zapatero para Madrid, ahora de Ministros. Si el español medio pensaba que Rodríguez Zapatero no pone y quita por amiguismos y deudas a pagar, me tendrán que explicar que hacen el Rector de la Autónoma de Madrid o la señora González-Sinde –y Pilar Bardem dándole besos y abrazos- de Ministros también.

     

    De este modo, Rodríguez Zapatero han conseguido varias cosas: tiene a sus amigos (Blanco, Sinde, Sebastián, Aído, Gabilondo, Trinidad) y la cuota perfecta y de riguroso empate en esa batalla de sexos que se ha montado él solito. Aquí, en España, para ser Ministro hay que ser amigo, o amiga, con el carnet del PSOE o suficientes fotos sujetando una pancarta, algún corte audiovisual guiñando el ojo a Rodríguez Zapatero o todo un reportaje a la medida. ¿Estudios? ¿Capacidades? ¿Proyectos? ¿Ideas? En un Gobierno que funciona por ocurrencias, amiguismos, carnet y cuotas, todo lo demás sobra, no importa, es lo de menos. Importa ser del equipo de la roja, aunque no se cante aquello del "soy español".

     

    Es la segunda legislatura del gran líder con caperuza roja, y en un año ha agotado todo el magnífico equipo que nos vendió. Han cambiado gente de sitio, nombres y competencias, aumentado los cargos, como el que juega con los vasos y la pelotita, o a buscar la reina entre tres cartas. Ahora ya nos tiene entretenidos en averiguar de qué demonios se ocupa qué Ministerio, qué Ministro, qué Secretaría... justo ahora, que ya sabíamos a quién y por qué había que señalar con el dedo cuando algo no iba.

     

    Una de dos: o se ve fuera y ha preferido saldar cuentas, o en un año nos reparte nuevas cartas. También pueden ser las dos, y agotará la legislatura a trompicones de renovaciones, aunque con ello liquide a todas las figuritas del belén psocialista y la farándula cultureta.

     

    Hec
    April 06

    LA POLITICA DEL METRO

    Aunque resulte raro, es normal que en época de crisis y paro, los que aún trabajan quieran que les suban el sueldo. Es un todo o nada, porque con lo que se gana, no hay. También es normal que, en esas mismas épocas, no se esté dispuesto a darles nada, pues en las Instituciones, aunque nos animen al consumo, hacen como el de a pie, y guardan. Lo más moderado en la situación es pensar que, al menos, se tiene trabajo, y no se engorda la lista del paro ni las colas en las oficinas de empleo. Lo más extremo, que se monte la bronca.

     

    Dicho esto, veamos lo que no es normal. No es normal que los que se manifiesten, con un 15% de paro, sean los que trabajan. No es normal que estas huelgas se den, como viene siendo costumbre, en la Comunidad de Madrid, mientras en el resto del territorio, los sindicatos permanecen callados, abotargados, invitando al Presidente de Gobierno a sus Congresos para aplaudirle y gritarle ¡guapo!, y que éste responda con un “necesito vuestro apoyo y vuestro cariño”. No es normal que ese apoyo lo necesiten los trabajadores, y los sindicatos se lo den a José Luis Rodríguez Zapatero. No es normal el abandono repentino de los autónomos y PYMES, cuando vienen mal dadas, por parte del Estado que bien se ha alimentado de ellos, y por los sindicatos.

     

    Quien piensa de la forma descrita en el primer párrafo, entiende la huelga de Metro en Madrid, pese, eso sí, a las sufridas consecuencias que vive el usuario en hora punta y laborable. Quien piensa de la forma descrita en el segundo párrafo, o no entiende la huelga, o no la ve oportuna, o, entendiéndola, la ve como una maniobra política de los sindicatos que al mismo tiempo se dejan acariciar por el cariño de Rodríguez Zapatero. Así, en el primer caso, no pasa de ser una huelga más de trabajadores reclamando mejores condiciones; en el segundo caso, las mejores condiciones son lo de menos, pues el objetivo es torpedear un gobierno de signo contrario perjudicando lo más posible a sabiendas de la situación en que se vive. También hay quien entiende la huelga, justo en este sentido, y la avala y apoya.

     

    Este es el dilema: cómo entender la huelga de Metro y, tras ello, apoyarla o no. Estoy seguro de que Rodríguez Zapatero y compañía, la entienden como torpedeo, la disfrazan de búsqueda de mejores condiciones, y la apoyan; estoy seguro de que Aguirre y Gallardón la entienden como torpedeo, no saben cómo disfrazarla, y no la apoyan; estoy seguro de que los sindicatos, la entienden de las dos maneras, y, apoyándola, apoyan también a Rodríguez Zapatero; estoy seguro de que los trabajadores de metro, la entienden como necesidad de condiciones mejores, y la apoyan; estoy seguro que las personas de la cola ante la oficina de empleo y los autónomos ahogados o ya sin empresa de toda España, entiéndanla o no, se han quedado perplejos.

     

    A mí se me ocurre que los sindicatos estén pensando de la siguiente manera: el autónomo no tiene derecho a paro, luego no es obrero, es explotador; el que está en el paro, no trabaja, luego no es obrero; y el que tiene trabajo, no necesita que le defiendan. Conclusión, ¿a qué ponerle las cosas más difíciles a nuestro amigo Rodríguez Zapatero? Pero, claro, entonces lo del Metro no encaja, porque esos tienen trabajo y sin embargo cuentan con las banderolas de CC.OO y UGT, por delante y por detrás. No sé, no me salen las cuentas... tendré que seguir pensando como encajan las piezas o si me falta alguna que no me hayan dado.

     

    Hec

    March 27

    EL MINISTERIO DE LA MUJER

    Hija de ex-alcalde, ahijada de un perpetuo presidente de comunidad como es Chaves, ministra en un Ministerio inventado a la medida, mujer y treintañera. Este es el perfil que se tuvo en cuenta para el cargo que ocupa. No se podía mirar su capacidad, su cultura, sus estudios, su nivel, porque es un nuevo y flamante cargo para el que, realmente, nadie sabe qué se precisa. “Igualdad”, y parece que sólo tiene que ver con la mujer respecto a todo, como si la mujer fuera un espécimen a parte que necesitase de un Ministerio propio. Por encima de ser persona, de ser ciudadana libre de plenos derechos y deberes, una mujer es una mujer, como aquél que dijo que Dios es Dios y punto. Muchas veces lo he dicho: pensaba yo que el “ser iguales”, como categoría, no es algo unidireccional ni exclusividad de una porción discriminada; pensaba que el “ser iguales” que aparece en la Constitución se refiere a todo español; pensaba, por tanto, que del mismo modo que “Hacienda somos todos”, o que “en democracia nadie sobra”, o que “nadie está por encima de la ley” –distintos lemas de distintos ministerios o elecciones-, correspondería entender que “todos somos iguales” para este Ministerio de Igualdad. En cambio, no parece que sea así, porque este Ministerio reluciente sólo se ocupa de las igualdades de las mujeres, de los maltratos que sufren las mujeres, de las discriminaciones que padecen las mujeres –de vital importancia para nuestra sociedad, no lo dudo-, y no añade, por ejemplo, la igualdad o discriminación de los inmigrantes, o de los convictos, o ante la ley, o de los discapacitados, o de los jóvenes, o de los mayores respecto de los jóvenes y así el largo etcétera de desigualdades de las que Bibiana Aído parece no querer saber, sobre las que ni ella ni su Ministerio parece tengan competencia alguna. La “igualdad”, en este caso, es un eufemismo de algo así como el “Ministerio de la mujer” –un paseo por su monotemático blog o por la página web del Ministerio dan una perspectiva de las líneas generales de actuación y pensamiento.

     

    Sin embargo, por sorprendente que resulte, el Ministerio de Igualdad se ocupa en cuestiones del aborto. ¿Será que los varones abortamos con más derecho que las mujeres? Yo juro que he pensado sobre el tema, sobre qué igualdad es la que está puesta en juego en el caso del aborto. Se me ocurrió que, efectivamente, aún hay empresas donde la embarazada no está muy bien vista, o también que hay embarazadas que aprovechan la situación. Pero dudo que algo así se pueda pretender solucionarlo con una ley del aborto. Muy drástico sería contemplar que con más facilidad para abortar, menos embarazadas y menos problemas con los derechos de la mujer en lo laboral. Peor aún en un país como el nuestro, cuya pirámide está a punto de darse la vuelta por escasez de nacimientos. Me reconozco impedido por mi racionalidad a comprender esta competencia de Aído, y más aún todavía, incapaz de tragar la consecuencia en forma de Ley que se le ha ocurrido, basada en el sofisma de “cómo es la mujer la que engendra, es ella la que decide”, que no es otra cosa que suponer que por ser madre y ser su cuerpo ya se puede disponer sobre una vida o un proyecto de vida que de ti depende o que está unido por un cordón umbilical a tus entrañas.

     

    De todas formas, se comprende que puedan existir excepciones: es muy duro traer a un mundo como éste una vida que ya viene con complicaciones severas; es muy duro tener que decidir sobre tu vida o la del que está por llegar; es duro poderse encontrar engendrando, aunque no tenga culpa, el fruto de una violación; incluso verse de pronto privada de los medios que, al principio, hicieron posible soñar el tener un hijo. No se puede juzgar a nadie cuando el aborto nace de la compasión o del sufrimiento inocente, de situaciones límite que no se pueden evaluar desde la barrera.

     

    Cosa bien distinta son los abortos por egoísmo e irresponsabilidad, aquéllos que se convierten en vía de escape, escudándose en una ley que no fue pensada para ellos. Por ejemplo, que una menor de edad pueda abortar sin el consentimiento de sus padres, según el principio inventado por Aído: “si pueden decidir ser madres, pueden decidir abortar”. No sabía yo que en su mayoría las menores de este país estuvieran pensando en ser madres; creía que, generalmente, se trataba de los deslices irresponsables de la edad, propios, precisamente, de una chavalería que está por debajo de la mayoría de edad en todo y cuya responsabilidad está, en camino de ejercerse, depositada en su tutor legal. Resulta, sin embargo, que las mismas razones por las que no pueden votar, comprar alcohol o tabaco, no pueden si quiera presentar una denuncia sin un adulto presente que se haga cargo, razones fundamentadas en su minoría de edad en la que el Estado todavía no reconoce una autonomía racional suficiente, pueden pasarse por alto en el caso del aborto, para el que Bibiana Aído los considera autónomos. El silogismo de Bibiana es de cuidado, de los complicados, de los que necesitan una verdadera clarividencia en la profundidad de los enigmas y los misterios, algún oráculo o un Edipo que haya liberado a Tebas de la Esfinge, la misma que al resto todavía nos tiene atrapados entre sus preguntitas insidiosas y aparentemente irresolubles. Y con que ella sepa por qué lo hace, y con que esté avalada por el sumo presidente, debe bastarnos a nosotros, el vulgo inculto que nada sabe.

     

    Quizás por todo ello, el nombre de la página web del ministerio es “migualdad”, la suya, la de Bibiana, o la de Rodríguez Zapatero, la que sólo ellos entienden y está por encima del bien, pero más aún por encima del mal dictaminado desde sus propias conciencias.

     

    Hec
    March 23

    CHACON Y OTAN: MISION CUMPLIDA

    Con los psocialistas se hace cierta aquella relación entre poner un circo y el crecer de los enanos. En los últimos días, un tribunal sentenciaba a favor de los populares el espectáculo montado en torno a la catástrofe del Prestige, mientras que este gobierno ha tenido su propia ración de chapapote a lo largo de sus legislaturas, sin que escucháramos a los del “Nunca mais”. La incompetencia en los incendios de Guadalajara, que se llevo por delante la vida de varias personas, también se saldó con sentencia. Aquello de Yakovlev y Trillo, ahora se podría llamar el caso “Cougar” y Bono o los blindados sin inhibidores. Se les hicieron los dedos huéspedes con la gran trama de corrupción de los populares, y la cosa les ha terminado costando un ministro y el total descrédito de su juez particular –por si no lo estuviera ya- con resultados sorprendentes: los altos cargos implicados, ni eran altos ni eran cargos; el famoso sastre con el que quieren darle a Camps, ni es sastre ni es ná. Y por si fuera poco, ahora es a los psocialistas a los que les están sacando sus corruptelas particulares en los ayuntamientos pintados de rojito, cuyos ediles sí están pasando por los calabozos. Pierden las elecciones gallegas, y, aunque pueden gobernar en las vascongadas, tienen que inclinar un poco la chepa ante los populares, lo que supone perder el apoyo en el Parlamento de los nacionalistas vascos; pero si no lo hacen, estarán confraternizando con la política que todo el mundo ve ya en el pasado. Los catalanes, después de los desplantes con el Estatuto, tras apropiarse el PSOE del gran proyecto del nacionalismo de estas tierras, ya amenazan con retirar apoyos a un ejecutivo nacional verdaderamente débil. Las prometidas medidas sociales no llegan ni pasan de promesas, y las famosas leyes no salen adelante. Ahí están el paro y los datos macro y microeconómicos para derribar el optimismo palabrero del señor Rodríguez Zapatero.

     

    Quizás sea por todo ello el nuevo lío montado con una nueva “espantada” militar española en el extranjero. La de Irak tuvo sus frutos anticipados; quizás esta nueva de Kosovo, los tuviera. En cambio, la reacción no ha sido la esperada, y, como es habitual, el Gobierno de España vuelve a enfangarse en los dimes y diretes del yo te contradigo y tú me contradices. Todos escuchamos a la ministra Chacón declarar que “nos íbamos para casa”, “que la misión estaba terminada”, para sorpresa del propio contingente allí desplazado. Probablemente, pensaron, como el gran ídolo Obama está hablando de marcharse de Irak, nadie nos señalará con el dedo si nos vamos nosotros, ahora, de Kosovo, sin mediar palabra. Sin embargo, a Obama no le gustó; a la OTAN –o NATO como se prefiera- menos aún. Este es el segundo desplante y pocas novias aguantan tantos abandonos en el altar. Moratinos, desde Exteriores, dejó caer que a él nadie le había preguntado, aunque ahora dice que lo sabía todo y que lo apoya. El Secretario General de Presidencia, el señor León, hizo verdaderos malabarismos desde la archiconocida sentencia “es que se explicó mal”... ¡tan mal como para que Chacón dijera blanco y resultara que estaba diciendo negro! Hasta tuvo que decir que se quedarían a cumplir los objetivos de la misión. ¿No era “misión terminada”? Pero Chacón, que no es mujer a la que se desautorice fácilmente, ha reiterado sus palabras con la misma claridad con la que fue entendida la primera vez. Y así, no logrado el populismo con otra maniobra más, hemos vuelto de nuevo al “coro de grillos que cantan a la luna”, cada uno con su tono. Eso sí, ahora vamos a mandar más personal a Afganistán.

     

    La excusa es que Kosovo autoproclamó una independencia que España no reconoce, y, por tanto, es absurdo. El gran problema: que dicha autoindependencia se produjo hace más de un año, cuando el Gobierno estaba más preocupado de ganar la elecciones nuevamente y de negar, por activa y por pasiva, la crisis que nos tiene embarrancados. Y el tiempo pasó, y aquí nadie dijo que nos fuéramos... Y un buen día Chacón se levantó y cabreó a medio mundo con la segunda espantada. Algunos nos preguntamos qué pasará si algún día necesitamos la ayuda de la OTAN, la misma que el PSOE no quería con el “OTAN no, bases fuera”; la misma en la que fue Secretario General Solana – que escribió aquel panfleto 50 razones para decir no a la OTAN- y en la que nos metió Felipe González; la misma que ahora plantan, día sí, día también, otra vez los psocialistas.

     

    Hec
    March 04

    LA INESCRUTABILIDAD DEL VOTO

    Tras la tempestad, viene la calma, ¿o no? Podrá haber gente que disfrute con los espectáculos tempestuosos que organizan nuestros políticos cuando en elecciones se encuentran. Podrán existir personas a quienes entretenga la disputa tabernaria y de patio de colegio, como ven entretenidos y necesarios los programas de cotilleos y puteríos. Algunos individuos, no sé si muchos o pocos, les encantará eso que llaman “juego político”, el de los dimes y diretes, el de la manipulación informativa, el de los discursos vacíos y alejados de la realidad, las acusaciones del “y tú más...”, sólo por ver, después, quién gana, como en el fútbol, si su equipo –los buenos- o el contrario –los malos.

     

    A otros, sin embargo, nos avergüenza y nos parece ofensivo comprobar hasta qué punto se puede llevar ese “juego” como si del monopoly se tratara. Estas últimas elecciones en el País Vasco y en Galicia han desprestigiado al poder judicial, ya por cuestiones de huelga oportuna, ya por tambores de prevaricación e instrumentalización de la justicia; a la prensa, más si cabe, con filtraciones dosificadas de sumarios secretos a determinados medios; y a la clase política, por supuesto, ocupados en manejar los hilos de todo lo anterior, o secuestrando ancianos para darles mítines privados camino de Portugal, o marchando de cacería un ministro con juez y policía judicial colgados del brazo, y echándose “mierda” –perdón por la palabra, pero es la mejor que encuentro- de un lado a otro entre corruptelas, gastos desmesurados etc... las cosas de los españoles, al caso vascos y gallegos, ¿para qué hablar de eso? Y aunque hablen, ¿qué más da lo que prometan? Si con sólo prometer las cosas fueran a mejor, otro gallo nos cantaría.

     

    Estas elecciones pasadas se han llevado por delante a un ministro y han puesto en cuestión la verdadera independencia de un magistrado de la Audiencia Nacional. También es cierto que Bermejo nunca debió llegar a un ministerio y que Garzón debió abandonar –que por cierto, no tiene pinta de ir a hacerlo nunca- la carrera judicial hace tiempo, pero en este país las cosas nunca son como debieran ser. Todos los políticos han acabado con la sombra de la corrupción bajo el brazo, sombra cierta o no, con intentos extravagantes de imputación a los populares que quedan en nada, con detenidos de los psocialistas por el sur y desmesura en el gasto público para despachos y coches por el noroeste. Se han disparado escopetas, y unos cuantos tiros han salido por la culata.

     

    Una vez más habrá que preguntarse, ¿es éste el nivel que exigimos a quienes quieren representarnos? ¿Realmente merecen la papeleta electoral por este circo? Esta gente no está capacitada para exigirnos la seriedad y moralidad del voto electoral cuando sus modos de conseguirlo pisan con saña en tales barros y lodos. Concederles nuestra elección es casi premiar una degeneración democrática por la que verse envuelto en ella empieza a dar verdadero asco. Y lo llamarán antidemocracia, porque ellos, los políticos de turno y oficio, entienden la democracia exclusivamente como una suma de voto electoral, nada más. Y cuantos más, mejor. Para ellos, la democracia empieza y acaba el día de la elección, cuando se abre el colegio electoral y cuando se cierra con llave la urna. Sin embargo, lo antidemocrático es, precisamente, ese tomar a “juego” la política, la falta de respeto continuada en el tiempo hacia la ciudadanía por parte de los mismos que vienen a darnos lecciones.

     

    Y al final, el resultado de una elección es algo paradójico: en Galicia se habla de cambio, porque están fuera los psocialistas y los nacionalistas; en País Vasco se habla de cambio, porque están fueran los nacionalistas –de momento-, y entran los psocialistas –a saber con quien pactan, esa otra norma antidemocrática de la postelectoralidad. ¿Acaso el PSOE es malo en Galicia y bueno en País Vasco? ¡Es que es peor el PNV! Pues recuerdo yo que junto a Ibarretxe estaba sentado un tal Patxi López en el banquillo de un tribunal o que fue el PSOE el que legitimó una negociación con el terrorismo. También recuerdo que fue a los populares a los que se echó a patadas de Galicia... en fin, que como los caminos de Dios, los de España son igualmente inescrutables... excepto los votos, que estos se escrutan y se exprimen.

     

    Hec
    February 26

    MAZAS Y HACHAS

    Hace poco, el domingo pasado, se cumplía la efeméride de la muerte de Antonio Machado. Tiene el poeta un poema en Campos de Castilla que hizo fortuna en su primer verso para definir a España, la del antes, la de su durante, y la del después –que es la que vivimos ahora. Decía Machado aquello de “la España de charanga y pandereta”, y en ella seguimos. Pero en ese mismo poema hay otros versos que vienen muy bien para la ocasión, y son:

     

    Mas otra España nace,
    la España del cincel y de la maza,
    con esa eterna juventud que se hace
    del pasado macizo de la raza.
    Una España implacable y redentora,
    España que alborea
    con un hacha en la mano vengadora,
    España de la rabia y de la idea

     

    La España de la maza, de la rabia, implacable, la mano vengadora... Ayer un hombre tomaba en su mano una maza, con una rabia incontenible y la emprendía a golpes con una Herriko Taberna. Seguramente no era esto a lo que se refería el poeta, pero sí es cierto que tal España debería nacer ya. Este hombre había estado reformando junto a su padre, un piso al que iría a vivir con su pareja. Y sabemos que un piso, hoy día, no es cosa que podamos tomar a broma. Es el techo y refugio en el que cobijar y guardar uno su vida, sus esperanzas... y no es muy fácil conseguirlo últimamente. Si además se trata de un piso que se ha estado trabajando con tus propias manos, al que has dedicado horas e ilusiones de verlo acabado, de poder disfrutarlo, de sentir que las gotas de sudor que corrían por la frente fueron bien invertidas... la rabia que se puede llegar a sentir porque alguien, algunos, unos determinados que se sabe quienes son, pongan unos explosivos y te lo destrocen, y luego se reúnan para festejar la dudosa hazaña, satisfechos y contentos... esa rabia y esa furia es incontrolable.

     

    Pero todavía hay quien piensa que, además de dejarle el piso destrozado, tiene que callarse, aplicando el agua, ajo y resina de toda la vida. Lo hemos visto, que si habla o la emprende a golpes con el mobiliario, se le pone en la diana y se le llama fascista. Él cambió el agua, ajo y resina por el ojo por ojo: vuestra taberna por mi piso. Hay quien cree, sin embargo, que la Herriko Taberna es más sagrada que el piso de este hombre: que ellos pueden y no pasa nada, pero él no. Un ellos que él se cruzaba todos los días, hasta que él se cruzó ante ellos. Un ellos a los que se les ha pasado muchas, y un él al que no se le va a pasar ésta. Un ellos que a escondidas, en grupo, de noche, o por la espalda y bajo pasamontañas, hacen su oficio; un él que solo, a cara descubierta, de día y de frente, buscó desahogo.

     

    ¡Valiente! ¡Héroe!, se le dice desde los que callan generalmente, y no tienen otra que reconocer el miedo que les invade sólo de pensar hacer algo parecido –comprensible-; también desde la espectadora resto de España hasta que nos toca la bomba correspondiente. ¡Temerario!, le llaman los que saben cómo es el asunto. ¡Fascista!, los de la Herriko Taberna. Los últimos se definen por sí solos: ¿fascista? Todo el mundo sabe que lo de este hombre no ha sido fascismo, sino desesperación y exasperación. Seguramente, si hubiera repirado hondo, se habría retenido como todos. Eso no es fascismo. Fascismo (it. Fascio; lat. Fascis), proviene de las varas con que los romanos torturaban a los culpables, que después pasó a ser una curiosa insigna de autoridad: palos alrededor de un hacha. Los únicos que exhiben el hacha como emblema de violencia son los que llaman fascista al de la maza. Y por cierto, un hacha muy distinta a la que Machado nos dice en El mañana efímero, que no es otro en el poeta que la idea.

     

    También otra debiera ser la maza: no la del hombre que explota, sino la simbólica de los tribunales. Aunque si en aquél ha reventado alguna vena, es porque la otra maza, ni es maza ni es ná, zarandeada por hilos políticos a conveniencia, condenando, absolviendo, ilegalizando a medias, suspendiendo entre pactos y diálogos... mientras el hacha gobierna, silencia, sega vidas, y condena con exilio forzado a las mazas. También hay algunas sacristías cerradas ante “la España de la rabia y de la idea”.

     

    Hec

    February 23

    CADENA PERPETUA

    Durante la era franquista, había mucha gente que se revolvía contra las condenas, inhumanas y hasta de muerte, que se sucedieron durante casi cuarenta años. Más bien lo empezaron a gritar en mi época, lógico por otro lado, pero aquello no les gustaba. La cadena perpetua fue, de hecho, abolida tras Franco al introducirse la democracia. También en mis años me han enseñado los horrores de campos de concentración y se ha gritado y manifestado contra la pena de muerte en Estados Unidos, las condenas al margen de la ley en Guantánamo, o lo que ocurre en la isla de Cuba por parte del régimen castrista o las lapidaciones salvajes que aún se dan en Irán, por ejemplo. La gente repudió el ahorcamiento de Saddam Husein.

     

    Pero desde que las páginas de sucesos que tenían sección propia, y hasta publicación propia como aquel El caso, han pasado a ocupar las portadas y titulares de informativos y periódicos, desde que las televisiones y medios explotan el morbo del escalofriante crimen metamorfoseando el informar por el escandalizar y alarmar, los mismos que han gritado contra Franco, contra las condenas a muerte y las cadenas perpetuas, ahora van exigiéndolas al Gobierno, dispuestos incluso a lapidaciones públicas si no fuera porque está la policía custodiando al reo. Parece que el desacuerdo no está en la condena, sino en quién comete el delito y quien aplica el castigo. Si era Franco, malo; si es el asesinato de un menor o una mujer, bueno; si es Estados Unidos, malo; y así sucesivamente.

     

    El personal, crimen tras crimen que salta telediario tras telediario, clama por una reforma del Código Penal. Y el Código Penal se reforma hasta la siguiente noticia escabrosa. Endurecimiento de penas, a pesar de saber que es una escalada en el castigo que nunca satisfará al público, tan sólo hará olvidar al criminal un poco más de tiempo hasta que salga. Se llega incluso a la irracionalidad de creer que “nuevas leyes” harán desaparecer el crimen, como si los asesinos, en su mayoría, se plantearan las condenas antes de cometer el delito. Al contrario, la mayor parte se producen en un conato de rabia, de furia y descontrol y toman conciencia, si la toman, tras los hechos. Además, la conducta anormal del crimen, se produce más por personas que atraviesan disfunciones, perturbaciones, temporales o permanentes. Si, efectivamente, se planteasen la posible condena, se darán cuenta de que antes de que les castiguen duramente por lo mínimo, mejor es que les ajusticien con la misma pena consumando el delito por completo, pues la conducta es, precisamente, lo que no logran controlar. Una nueva ley, un castigo más duro, no les lleva a recular, sino a echarlo todo por la borda. En lugar de dejar a la víctima viva, se la mata, se la asesina, se la descuartiza acaso, para dejar lo menos posible. ¿Por qué se cree que en Estados Unidos se dan los asesinatos más brutales, o en México matan y desmiembran, y desaparecen con tanta facilidad los cuerpos? Allí el castigo es muchísimo más duro que aquí, ¿por qué, entonces, lo hacen?

     

    Lo que a la gente le parece lógico, que a mayor pena y endurecimiento, menos delito y menos grave, no resulta ser cierto. Es un pensamiento simple que no observa que no son inversamente proporcionales pena y delito, sino directamente proporcionales: incremento de uno, incremento de la gravedad del otro. Y esto sí que es lógico: el castigo no reduce los actos criminales, sino que aumenta las razones para no dejar huellas ni pistas, ni vivos, ni cuerpos, ni armas. Se trata de rentabilizar y equiparar lo hecho con el castigo, por parte del criminal. Es lógico pensar que por escribir sobre un papel con sello de Estado no nos volvemos buenos los ciudadanos, y, muy al contrario, hacerlo a golpe de informativo de sucesos, daña al Estado, al sistema y a la democracia. No se debe legislar en caliente, ni tampoco irracionalmente, por mucho que digan que la sociedad lo reclama. No puede aprobarse por ley todo lo que la sociedad grite, ignorando en muchos casos qué consecuencias tiene lo que piden, no dándose cuenta de que lo que creen que quieren mejorar con ello, puede acabar por ser peor.

     

    Hec
    February 20

    LA ESPAÑA DEBIL Y EL 23-F

    Aunque todavía no sé el porqué, hace unos días nos echaron en los medios sendas producciones sobre el 23-F. En TVE fue más un dar palmaditas a la Casa Real; en Antena 3, una especie de miniserie mala y excesivamente larga en la cual, los hechos acontecidos aquel día de 1981, servían sólo de telón de fondo a pesar del título. Dejando a un lado los escasos logros de ambas emisiones, sí le he dado alguna vuelta a los sucesos y he cometido el horrible pecado de pensar un suceso parecido en la España de hoy, veintiocho años después. Imagino algún Tejero entrando a tiros en el actual Parlamento, un Milans del Bosch sacando los tanques a la calle, la Brunete descontrolada, y un Armada con pie en cada lado moviendo hilos. En el escenario tenemos, al fin y al cabo, un gobierno bastante desprestigiado y una oposición que no inspira confianza, ocupados en sacudirse bofetadas en los medios, más una crisis económica de las importantes, seguimos con problemas territoriales con los mismos de siempre y añadimos que el tercer poder del Estado está enfrentado a los otros dos, ... en fin, el plantel, desde luego, es muy parecido. Lo único que nos libra de repetir la misma obra es la profesionalización militar.

     

    ¿Quién haría de Suárez y de Gutiérrez Mellado? ¿Serviría que el Rey anunciara en los medios su postura y diera una orden directa? En el 81, aún con el Estado en auténtica situación de debilidad y la política bastante desprestigiada, se consiguió una coordinación y una reacción del pueblo que sacó las castañas del fuego al país. Hoy dudo que tal coordinación pudiera encontrarse, tan acostumbrados a la molicie democrática en que han convertido el sistema, y que permite la vergüenza de espectáculo que nos están dando, entre rencillas de poder, instrumentalización de lo público y lo judicial, manipulación constante en los medios... Psocialistas y populares, con los nacionalismos colgados del brazo derecho y los medios de comunicación en el izquierdo, nos han introducido del todo en el terreno de la incertidumbre y la sospecha. Nadie confiaría en las informaciones, palabras y discursos. Ninguno parece estar realmente comprometido con gobernar España, y antes demuestran su ineptitud, su ineficacia y su disposición a arruinar al país por seguir sentado en el escaño de turno viviendo a la sopa boba o por llegar a ocuparlo, que, efectivamente, dedicarse a las responsabilidades que asumieron el día que se presentaron a unas elecciones y sacaron unos votos.

     

    Ya vimos a Solbes decir que nada le quedaba por hacer frente a la crisis. Una parte de la legislatura que llevamos, se la pasó negando la situación y haciendo presupuestos de lo más optimistas que, en dos días, quedaban invalidados por las cifras reales que también se encargaba de retransmitirnos, y la otra parte del mandato nos suelta que se va a cruzar de brazos porque no tiene margen de maniobra. Ya hemos visto a Magdalena Álvarez, tan incapaz de gestionar los problemas, como de reconocer tal incapacidad. El resto de ministerios no se sabe ni a qué se dedican. Bueno, sí, el de justicia de Bermejo, sí lo sabemos. Este hombre se dedica a ir de caza a donde por ley no puede nadie, sin licencia, junto al único juez que le habla y que actúa de formas muy poco ortodoxas. Tan poco ortodoxas que la palabra prevaricación está sonando de aquí para allá a las puertas de la Audiencia Nacional. A ambos parece darles igual aquello de la independencia judicial, sobre todo, cuando el segundo está queriendo encausar a cualquiera de los populares cuyo nombre se mencione cerca del juzgado, aun cuando luego se archive por falta de pruebas –tú dilo que algo queda. A ambos parece darles igual que se filtren datos de un sumario decretado secreto a determinado medio, poco a poco y día a día, para que no falte nunca el titular en la portada. Y en concreto, al juez parece serle igual que la fiscalía anticorrupción le exija su inhibición porque podría estar incurriendo en delito por no ser competencia suya el caso. Y en concreto, al ministro, resulta que le es lo mismo la huelga del tercer poder del Estado, tanto que incluso, no habiendo sido capaz de negociar, dialogar –juraría que éste era el principio moral que nos vendió el Gobierno de España, el diálogo-, echa más leña al fuego anunciando la prohibición de tales huelgas con una nueva ley, mientras él mismo se salta las leyes para cazar y nos da muestras de su incultura geográfica de España reconociendo todo ello en público y cara al ciudadano. ¿Qué altura moral tiene este hombre para exigir el cumplimiento de la ley y para legislar al pueblo? Pero no podemos hablar de moral, cuando los propios policías y sindicatos están denunciando una circular en que se les ordena cumplir objetivos de detención de inmigrantes ilegales, con un determinado cupo, mientras Rubalcaba, el ministro que quedaba por asomar la patita, lo niega rotundamente porque se les vuelve por pasiva aquello del “papeles para todos” y lo otro de la tolerancia cero con el racismo.

     

    Frente a Aznar, éste era el gobierno que se anunciaba transparente, que no mentía, el de la austeridad y la atención social, el de la economía de Champions League, el dialogante, el del pleno empleo, el de la igualdad y la innovación, el de la solidaridad entre autonomías, el que prometía el oro y el moro a la juventud y pretendía emular el american dream en una especie de spanish dream para la inmigración, el que nos prometía estar a la altura de Francia... Vamos, el que ayer no más decía que España sería un vergel paradisíaco, tierra progresista de posibilidades y oportunidades, entre la gandilocuencia de palabras huecas y gestos teatrales y chorradas con la pobre “Z”; el que hoy niega, y seguirá negando, el lodazal y ciénaga, la charca y el barro que estamos pisando, y cantará y seguirá cantando la enormidad de sus ocurrencias más que éxitos: la Alianza de Civilizaciones, la Memoria Histórica, los matrimonios homosexuales, la ley del aborto, la eutanasia, el divorcio Express, el canón audiovisual, la educación para la ciudadanía, los 400 y los 2.500 euros, la ley de dependencia, la ley de violencia de género, las mujeres cuota, el quitar estatuas de Franco, y también que durante un mes tuvieron superávit. Una parte de lo dicho es agua de borrajas o ha surtido muy poco efecto; y, ¡Ay, esa imagen de Rodríguez Zapatero arrojando billetes para prestaciones por todos lados! Y ahora no hay dinero para nada, porque primero están los desempleados de la cola del paro. Ni por esas, sin embargo, se le quita la sonrisa a Rodríguez Zapatero, ni las ganas a sus ministros de ponerse chulos y en jarras. El primero, encantado de haberse conocido, disfruta viendo como se las llevan sus secuaces y no él. Para eso están los ministros y la Vicepresidencia. Y si no, Pepe Blanco, que no pertenece al gobierno, pero que desde el PSOE, también habla en nombre del gobierno cuando le viene en gana.

     

    España está débil por todos sus costados: política, judicial, laboral, económica, empresarial y moralmente. Está desestructurada y en desequilibrio, y no hacen más que surgir enconamientos por cada rincón, unos contra otros, destapando mentiras y corruptelas sin importarles que el pueblo les vea y les mire. Ha perdido credibilidad en cualquier sentido ante el ciudadano y ante el resto de países. Y muy poco les importa a los representantes esa irresponsable debilidad que, sin embargo, tendría que ser lo primero a evitar, pues, un país en franca debilidad es un país en permanente amenaza, ya un Tejero o cualquier otro salvapatrias con pistola y guarnición. Ellos viven bien, calentando el escaño y sin salir a jugársela, gritando desde la banda para que saquen tarjeta roja al contrario, les piten un penalti y así ganar el partido, jugando con el árbitro a favor, y sin portería en su campo; o cazando sin licencia donde no se puede –estarán encantados los ecologistas, los verdes y los de la protección de los animales.

     

    Me pregunto yo, cuando lleguen las siguientes elecciones nacionales: ¿pedirán el voto de los jóvenes con promesas de trabajo, estudios, becas y vivienda? ¿pedirán el voto de los inmigrantes con promesas de papeles? ¿pedirán el voto de los demás hablando de bajar impuestos y aumentar el gasto y las prestaciones sociales? ¿conseguirán el voto de los pequeños empresarios prometiendo aumentar los créditos y las ayudas? ¿el de la tercera edad diciendo que subirán las pensiones? ¿el de las mujeres hablando de igualdad? ¿nos tocarán la fibra con el ecologismo? ¿tirarán de nuevo del anticlericalismo falso? ¿nos dirán que el contrario es un corrupto o un prevaricador? Y el personal volverá a creérselo, o peor aún, irá a la urna sin fe en el sistema, con una papeleta cualquiera, porque si no, caerá el Apocalipsis o, por lo menos, le acusarán de ser antidemócrata. Y eso no, la imagen lo primero.

     

    Lo mejor que puede pasarnos es que, con tanto denunciarse e investigarse de un lado a otro, terminen todos en la cárcel de una vez, del primero al último. Pero no, porque los jueces están de huelga.

     

    Hec
    February 13

    AUF DER JAGD!

    Otras veces lo he dicho: disfruto escuchando el concierto de nuevo año de Viena, el Neujahrskonzert, cuyos programas suelen ser muy parecidos, nutridos de valses, marchas y polkas. Una de las piezas que no suele faltar es la polca rápida Auf der jagd!, -¡A la caza!-, de Strauss hijo, que empieza con sus disparos y todo. Antes, no lograba poner una imagen o secuencia a la música, pues no conozco como era un día de caza en la época y la tierra de los Strauss. Es más, aparte de haber pasado alguna vez por Manzanares El Real y haber visto allí, en una cafetería donde desayuno habitualmente cuando voy, las piezas de jabalíes cazadas, nunca he estado cerca de las cosas de la caza. En cambio, tras esta semana me voy haciendo una idea, tanto que se está hablando de cacerías y monterías.


    Al grito de auf der jagd!, con cenas y comidas de por medio, el ministro de justicia, un juez, la fiscalía y el jefe de la policía judicial, se encuentran durante los fines de semana. Al principio decían que sólo se habían cruzado el ministro y el juez, de forma casual. Bien, puede ocurrir. Luego resultó que eran dos cacerías distintas. Bien, puede ocurrir. Luego nos enteramos que también pasaron por allí el fiscal y el de la policía judicial. Esto ya no suena tan casual. En este punto el sentido común nos lleva a pensar que las casualidades no existen. ¿Será cosa de la sincronicidad de Jung? Extrañamente tendemos a pensar que no, que aquí tal sincronización ha sido intencional. Vamos, que han quedado para las cazas y las cenas y comidas. Pero no hay nada malo en ello si se han cuidado de no hablar de aquéllo sobre lo que no deben hablar. Sin embargo, tratan de convencernos que fue casualidad, como quien pretende descargarse de responsabilidad apelando al azar y a las cosas que pasan, o a un mero solazarse en el campo donde, Bermejo, antes que con un corzo se cruza con Garzón. ¿Por qué ese intentar convencernos? Pues porque el ministro es Bermejo, titular de justicia; el juez, que es Garzón, la fiscalía y el jefe de la policía judicial son los que están llevando las investigaciones en los suburbios del partido de la oposición, hecho ante el que, el ministro, su gobierno y su partido se frotan las manos en beneficio propio. No es sólo el ocio de la caza y la comida lo que relaciona a los personajes de la historia, y precisamente por ello y por la insistencia en la casualidad, el asunto huele mal. Si fuera asunto del azar el que personas metidas en la misma causa coincidan en el mismo punto del planeta justo en determinado segundo, yo les recomendaría que jugasen esta misma semana a la lotería, porque seguro les toca. Si la cosa es que son una pandilla de amigos que quedan, podrían haberse visto en otro momento menos comprometido, o no venir dando excusas invocando a la diosa fortuna si nada de lo que la rumorología comenta han hecho.


    El personal no es tonto. Anda Garzón por en medio, conocidas sus afinidades -y también encontronazos- con los psocialistas, cuyo dictar secreto de sumario conlleva que puede haber algunas filtraciones a El País -¿casualidad?-, como los nombres de los imputados antes que los propios imputados lo sepan. Debe ser el único juez con el que ahora mismo el ministro Bermejo puede tomar café y salir de caza, tal y como tiene de molesta a la judicatura. La rumorología simplemente ata los cabos ya conocidos para suponer que la llamada “independencia judicial” se ha podido ver comprometida. Ya vimos a la Vicepresidencia del actual gobierno abroncando a la presidenta del Constitucional aquel día de la Hispanidad. También asistimos al linchamiento público por parte de El País, y las aceradas críticas de un PSOE en la oposición -Zapatero, Blanco...- hace ya unos años, contra el magistrado Gómez de Liaño, y la parcialidad, condenada por Estrasburgo, tanto del Supremo como del Constitucional en el proceso de aquél. Pensando en Gómez de Liaño y lo que en su momento el actual presidente de Gobierno dijo acerca del indulto al magistrado, nadie entiende como no se está procesando a Bermejo y Garzón ni haya voces altisonantes al respecto en las filas psocialistas o en la Moncloa.


    Por su lado los populares aprovechan para dar la imagen de perseguidos y víctimas de confabulaciones y prevaricaciones no demostradas, sólo intuidas, todo hay que decirlo. Ahora bien, con prevaricación o sin ella entre ministros y jueces en los fines de semana de montería, bien es cierto que hay suciedad en las proximidades y quién sabe, de momento, si en los interiores del Partido Popular.


    Las personas decentes quieren que, si hay delitos, se juzgue a los delincuentes quien quiera que estos sean. Pero no están dispuestas a asistir a un proceso en el que el río suena y su murmullo silabea la palabra prevaricación. Algo tan absurdo como contemplar a delincuentes juzgando e investigando a delincuentes, donde, además, unos son el Gobierno, la Audiencia Nacional, la Fiscalía y la Policía Judicial, y por otro el Partido Popular. Pero todo anda entre secretismos y sólo tenemos acusaciones de uno a otro lado con la Audiencia Nacional atravesada y mirando exclusivamente hacia un lado. Marujeos, graves, porque lo son por los implicados, pero marujeos, repartidos por las hojas de los periódicos.


    Todos han salido de caza, no sólo Bermejo y Garzón, y, efectivamente, la mejor banda sonora para la vergüenza a la que asistimos los ciudadanos es la polca del rey del vals. Cuando pienso esto, se me quitan las ganas de volver a escuchar la famosa pieza Op. 373, entre otras muchas cosas que nada tienen que ver con la música, sino con la casta política y la judicial.


    Hec

    February 06

    ADYNATON

    Adynaton es un recurso retórico de la antigüedad griega. Consiste en algo muy simple: exagerar tanto las cosas que el mundo termina por estar al revés, o al menos en alguna posición imposible, ante una verdad irrefutable. Desde luego, no hay nada más imposible que darle la vuelta al mundo. Sin embargo, la política en España lo consigue, día a día, sin apenas esfuerzo y con inusitada facilidad. Y para comprobarlo, nada más que asomarse a la ventana, igual que cuando miramos por ver si llueve. Tal y como está nuestro país, con un gobierno atascado e incompetente para afrontar las circunstancias de paro y recesión, con ocurrencias más que ideas soltadas al aire tras un micrófono y que van desde el extremo de repartir dineros entre los bancos y luego empezar a hablar de su nacionalización, o proteccionismo en medio de un mundo globalizado y desde un país como el nuestro, que importa casi todo frente a lo que exporta, creación temporal de trabajo con obra pública para maquillar cifras... las cosas así, digo, parece que vivimos en un continuo adynaton cuando en política la jauría se tira al cuello del principal partido de la oposición por una noticia publicada en un diario, cuyas fidelidades ideologico-matrimoniales son más que conocidas, sin pruebas ni nada más que la literatura del periodista que la escribió y los sindicatos se enfurecen contra la banca. Aquí nadie tira contra el Gobierno, nadie mira hacia la Moncloa. La verdad, en realidad, es falsa, y por ello sucede lo que no debiera y todos tenemos por imposible.


    El asunto de los sindicatos se comprende, aunque pone los pelos de punta. Tan sólo estamos viendo en ellos el verdadero rostro, que antes únicamente imaginábamos con cierto grado de seguridad, al que se le cae la máscara una y otra vez, según se publican los datos del paro, la destrucción de empleo, los expedientes de regulación y la caída de autónomos y pequeñas empresas. No será por ellos por los que arda Troya y no le llegue a Rodríguez Zapatero la camisa al cuello, siempre y cuando por los sindicatos siga fluyendo el río de la subvención estatal. Ellos son la bien pagá de Perelló, los que se saben dar por un puñao de parné al que compra bien sus besos. Aunque se comprenda, no deja de ser un mundo al revés que el trabajador desempleado no sea defendido por los sindicatos, sino que éstos estén más a cubrir las espaldas al Gobierno. Ni Horacio supera este adynaton, aunque ya antes de Cristo escribiera “(...) que a las tigresas les plazca ser cubiertas por los ciervos, adultere también la paloma con el milano, no teman los rebaños, confiados, a los rojizos leones”.


    No obstante, la palma de este revertir el curso normal de los ríos se la llevan los populares en Madrid. Al no saber reaccionar a una noticia sin pruebas que podría haber sido, sin más, el primer capítulo de una novela por fascículos, han conseguido que ésta se escriba sola. No eran más que letras que acusaban de algo que, según parece, no es delito. Pero los populares se pusieron histéricos, hablaron de lanzar investigaciones y comisiones, se acusaron unos a otros, Rajoy se metió de por medio, y ahora comparten titulares junto al paro y van a terminar sentaditos delante de la oposición madrileña para que les pongan verdes que es precisamente lo que no hacen con el Gobierno de Rodríguez Zapatero. Lo absurdo del caso es que hayan sido los propios populares los que han servido en bandeja el espectáculo de casquería política en el que se juegan su propia cabeza, cuando la cabeza que se tendría que estar pidiendo vaga, vacía, por la Moncloa, y otras tantas por los Ministerios.


    Aquello no son sindicatos y esto no puede ser un partido líder de la oposición, sino, acaso, comodínes para el Gobierno, un as en la manga para ganar siempre yendo de farol en farol sin que nadie quiera levantar las cartas. Y las bazas pasan, las manos transcurren, y a pesar de que a Rodríguez Zapatero se le nota a la legua que no lleva nada, no hay quien le vea la apuesta.


    Cualquiera pensaría que todo esto solamente sucedería cuando las ranas criaran pelo, cuando los cerdos y burros volasen, ad kalendas graecas. Pero no, está ocurriendo, así que debemos empezar a plantearnos que lo que creímos era lo normal, en realidad es lo paranormal; y, evidentemente, que lo que era imposible, es todo lo que nos queda. Es decir, a vivir todos en el mundo al revés de los adynata políticos.

     

    Hec

    February 01

    JUECES Y TAIFAS

    Seguimos con los jueces en pie de guerra. Y al mismo tiempo, se suceden sentencias y decisiones incomprensibles, desorbitadas y salidas de madre, bajo el auspicio del común acuerdo en el libre arbitrio de cada magistrado y sala. Tales sentencias y decisiones, mal que les pese a los señores jueces, nada tienen que ver con la famosa falta de medios, sino con la cada vez mayor falta de criterios por la que cada ilustrísima, envuelta en su independencia arbitraria, se convierte en señor de su tribunal cual Zeus del Olimpo. Carece de sentido que un mendigo que roba la mitad partida en un forcejeo de una barra de pan, agarrando con la mano que le queda de la solapa a la dependienta que tampoco suelta la barra ni a la de tres, sea declarado en rebeldía por no estar localizable –es lo que tiene ser mendigo, digo yo- y se enfrente a una pena de año y medio de cárcel. Saca los pies del tiesto que dos tipos que roban una pizza a un repartidor dándole un empujón sin consecuencias, estén en prisión preventiva y a la espera de un juicio que puede depararles de dos a cinco años de prisión. Del mismo modo, rompe los esquemas que un extranjero vea rebajada su pena por acostarse con una menor de edad, debido a que en su cultura tal práctica es habitual y consentida –que yo sepa estamos en España y lo que ha de cumplirse es la ley de aquí- mientras estamos poblando las cárceles con el que se baja tal foto o tal video de Internet. Supera cualquier sentido común ver que la petición del fiscal contra un individuo que se dedica a tirar cócteles molotov a la vivienda de un ertzaina, se reduce a la mitad porque actuaba movido por el desengaño amoroso, tras presentarse una carta dirigida a la ex novia en la que pretendía revelarle lo valiente que era y en la que, por otro lado, reconocía haber participado en diez actos más de kaleborroka. Y que no se nos olvide la garzonada sobre Franco y la Guerra Civil a tenor de la Memoria Histórica, o la de su discípulo Andreu, que quiere empapelar a soldados y a un ex ministro israelíes por delitos contra la humanidad en Gaza, allá en 2002, como si nuestros tribunales fueran salas internacionales. Muy al día tienen que estar las cosas en la Audiencia Nacional, frente al atasco que se denuncia, para buscar trabajo por esos lares.

     

    La última que nos ha caído es la sentencia del Tribunal Supremo, rechazando legalmente la objeción de conciencia a la asignatura Educación para la ciudadanía, aceptada por otros tribunales, pese a tratarse de un derecho fundamental reconocido en la Constitución explícita e implícitamente según doctrina del Tribunal Constitucional. Resulta que la objeción de conciencia, cuyo ámbito de derecho pertenece al fuero interno de la persona y sus convicciones, se dirime en un Tribunal. Pero el Supremo matiza que, si bien a la asignatura -obligatoria por más señas cuando si se hubiera hecho optativa nada habría ocurrido- no se puede objetar, sin embargo a los contenidos de manuales sí. Lo que no cabe en la cabeza es que dichos manuales deben estar homologados conforme a la ley que implanta la asignatura, la cual define los contenidos. Se colige que poder objetar al manual supondría poder objetar a la ley que lo homologa. Pero, ¿qué tribunal, cuyos asientos están decididos políticamente, va a volverse en contra del Gobierno de partido único –pues gobierna un partido, no un Parlamento- en que vivimos?

     

    De común acuerdo se habla de que tan sólo pueden exigirse como contenidos en dicha asignatura, la enseñanza de los principios constitucionales que rigen nuestra vida. Y entre estos, caben ser señalados la separación de poderes y la objeción de conciencia, ambos dos vulnerados de continuo –sea ejemplo el revuelo montado en torno a la asignatura en cuestión- en la sociedad que pretende inculcárselo a los escolares. Esto es, ni siquiera los principios constitucionales que suponemos enmarcan nuestra sociedad pueden ser presentados a los estudiantes sin sonrojo y sin un marchamo ideológico, dado que ideología consiste en la deformación de la realidad y la creación de una “falsa conciencia”, que al caso viene a ser hacer creer que tales principios se dan de facto en esta democracia. Es más, conste al lector que en la tradición intelectual, empezando por esa amada Ilustración, nunca se ha defendido que en la democracia exista separación de poderes, sino sólo en la forma de gobierno de la república. Léase a Rousseau o a Kant.

     

    Nada de lo anteriormente expuesto se debe a la falta de medios, sino que son las más palmarias incongruencias y contradicciones de un sistema judicial que vive en el limbo y la molicie, convirtiéndolo en un reino de taifas, en un desconcierto absoluto, donde la ley da vueltas como una veleta, apuntando a norte y sur al mismo tiempo según el tribunal que la mire y la interprete.

     

    Hec
    January 27

    EL TEMPORAL QUE ARRASA A ESPAÑA

    Hay dos temporales que enfrenta España: el climatológico y el político-económico. ¿En cuál cree el lector que nuestro Gobierno pone su acento? Efectivamente, en el climatológico. Sólo quieren saber del viento huracanado y serrano que sopla y tira árboles o rompe paraguas. Después de la imprevisión de la gran nevada madrileña, han encontrado esa trinchera del clima. O acaso, este Gobierno está muy atento al culebrón cómico de espiones en Madrid. Y, ¡cómo no!, muy centrado en su verdadero trabajo: el mitin electoral para la votación vasca y la gallega. Ellos, a lo suyo, conseguir votos a base de baños de masas, aplausos, sonrisas, promesas... esto se les da de vicio.

     

    Del otro temporal, con cifras como la reactualizada del paro en un 14% y subiendo -doblamos a Estados Unidos, Inglaterra, Francia y Alemania- o el superávit volatilizado y el déficit instalado creando recesión en el país, no se habla. Que salga el ministro de economía, Solbes, a decir que el Gobierno ya no puede hacer nada por parar esto y se les ha acabado el margen de actuación, no es suficiente para destituirle o, más honrado, para que él mismo dimita en ese reconocimiento explícito de ineptitud, incompetencia y absentismo laboral. Que el ministro de industria, Sebastián, nos venga con sus ideas de bombero como la última de sólo consumir productos españoles para salvar puestos de trabajo, sin tener en cuenta los que se perderían entre los dedicados a la importación-exportación, o la retirada de empresas extranjeras afincadas en suelo español por un boicot semejante, y que esto, más sus otras grandes intervenciones como la de la corbata, no sea suficiente para cesarle, es de traca. Que el ministro de justicia, Bermejo, sea tan incapaz de negociar debidamente con el tercer poder del Estado, el judicial, que amenaza huelga, y haya dejado pasar el tiempo ante la tormenta que se venía encima, con razón o sin ella, y aquí no pase nada, asusta. De la ministra de fomento mejor no hablar, que al fin y al cabo, la culpa –como en general es para todo este Gobierno- no es suya, de absolutamente nada. Nadie sabe qué anda haciendo Moratinos en exteriores –quizás buscando a Obama-, aunque el problema de las “embajadas” catalanas por el mundo, no parece que le importe. En educación, con Mercedes Cabrera, desde el rapapolvo de PISA y la Educación para la Ciudadanía estancada en los tribunales, no ha vuelto a decir esta boca es mía. La Sanidad de Bernat Soria, con sus células madre y el aborto, la Vivienda de Beatriz Corredor, después de aquella ocurrencia de comprar suelo a las inmobiliarias convirtiendo el ministerio en una inmobiliaria más, y Corbacho en Trabajo, missing todos. Cultura, con Molina, sigue en su cruzada contra la piratería y pro-canón. Administraciones Públicas, de Salgado, sirviendo de cobertura al presidente Rodríguez Zapatero con esa previsión de empleo que consiste, ni más ni menos, en un trabajo temporal que no maquilla las cifras ni las esconde. Igualdad e Innovación, siguen sin servir para nada. Defensa tampoco hace mucho, dando titulares sobre pantalones, con una ministra, Chacón, declarada pacifista y antimilitarista, que debe de ser la razón por la que nuestros militares siempre están en “misión de paz” y nunca metidos en medio de los fregados de las guerras exitentes. E Interior, con Rubalcaba a la cabeza –personaje oscuro donde los haya-, entre sus medallas deteniendo terroristas –ahora sí, antes no- y su pugna personal con la Agencia Estatal de Meteorología, ya está muy ocupado. ¡Cuántos ministerios tenemos para nada!

     

    Europa no confía en España, la ven como un lastre que puede llevar a devaluar la moneda común, o quizás fuera mejor que volviéramos a la peseta y ya la devaluamos nosotros solitos. Los bancos siguen sin dar créditos; hay empresas quebrando; no existe un motor de la economía claro cuando el “ladrillo” se ha venido abajo; los autónomos y las PYMES siguen con graves problemas; los trabajadores continúan yéndose a la calle... ¿dónde están los fabulosos y comprometidos sindicatos de U.G.T y CC.OO? ¿Dónde se encuentran todos esos discursos de movimiento obrero, derechos laborales etcétera? Chupando del bote con una tranquilidad pasmosa mientras ven y oyen llover. ¿Dónde debemos buscar a quienes se han pasado la vida gritando que su causa es un puro compromiso con la sociedad y sus problemas, una dura lucha social? A algunos de ellos los encontraríamos en el mismo Gobierno. A otros sobre escenarios.

     

    La oposición, ¿qué hace? Bueno, los nacionalistas e IU, ya sabemos que tampoco morderán la mano que les da de comer y les deja hacer y deshacer. Ya sabemos de antaño que quien se mueve no sale en la foto –aplicable a los sindicatos y titiriteros. Rosa Díez y el flamante UPyD, que prometía ser alternativa nacional, cada vez más parece que sólo le interesa ETA, el PNV, Batasuna y el País Vasco. Rajoy, que según pasan los días se le ve desmejorado, vive más preocupado por lo que ocurre dentro del Partido que fuera, en la España que pretende gobernar, y sus escasas intervenciones suenan a automatismo político.

     

    Y Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno de España, se decide a dar explicaciones antes en un plató de televisión -la nacional, que es como jugar en casa y sin contrario con el arbitro a favor- que en el Parlamento. Aunque... el término “explicaciones”... no es del todo correcto... sería mejor decir que viene a enseñarnos la práctica del “donde dije digo, digo Diego”. Nunca prometió pleno empleo, nunca alardeó de superávit, nunca negó la crisis, nunca usó del antiamericanismo, que el problema económico empezó en Estados Unidos, que la culpa es de los bancos que no dan crédito pero que él no les ha regalado dinero, y también es culpa de los que aún trabajan y no consumen... en fin, el reverso del anverso del reverso del verbo, dicho con una sonrisa, para terminar inmaculado y sin pecado concebido porque siempre hay otro, otro que puede ser cualquiera y contra el que este Gobierno dispara a discreción para no mancharse el traje. En una sola cosa no nos ha mentido Rodríguez Zapatero: efectivamente el gasto social se incrementa –raro que no presuma de ello-, aunque sólo sea en subsidios por desempleo.

     

    Así es la España que vivimos, tan distante de la que Zapatero ve en su cabeza, tan distinta a la que nos vende día tras día. Este es el patriotismo que nos enseña: negar la realidad y no asumir ninguna responsabilidad. Pero el gran problema es que, además, los españoles no tenemos alternativa y no sabemos bien si Zapatero es lo peor que puede pasarnos o lo menos malo. Aquí no hay Obamas –aunque no creo en ellos-, y menos aún social-demócratas -¡qué ocurrencia la del presidente!-, porque, encima, el que presume de serlo es el que Gobierna.

     

    Hec
    January 19

    LA FE MUEVE OBAMAS

    El hombre es un ser religioso, o al menos con mucha fe, sino en Dios, en el ídolo de turno. Nunca entenderé el porqué de la gigantesca ola de frenesí, entusiasmo, optimismo, idealismo e, incluso, idolatría, levantada con el señor Obama, mucho antes de ser elegido. Aún no ha hecho nada y el personal aplaude entre convulsiones cada pestañeo de Barack. Es que es negro, me dicen, y eso es histórico. Pareciera mérito el ser negro. Es el primer negro en llegar a la Casa Blanca, me señalan. ¿Y por eso se ponen como se ponen? ¿Por eso lo ensalzan como un Mesías, un ídolo de masas y el Hombre –con mayúsculas- que arreglará el mundo? Se mezclan dos cosas: que Estados Unidos tenga un presidente negro y que este presidente sea la panacea planetaria. La algarabía por lo primero ha generado la creencia de lo segundo, y no tienen nada que ver. El contraste histórico de colores no me lleva razonablemente a pensar que el mundo vaya a ser un lugar mejor, porque los factores mundiales que determinan el infierno o paraíso en el que vivimos, obvian los colores de la piel. Por otro lado, seamos sinceros, frente a Hillary Clinton, McCain y Palin, y con un presidente saliente como el señor Arbusto, tampoco era algo impensable o complicado, aún cuando fuera negro –si es que en Estados Unidos es un impedimento a estas alturas de la película. Era el otro lado y el desconocido. Sumémosle esa potencia publicitaria de medios, la fotogenia y el enorme trabajo en una campaña hecha a golpe de pantallazo televisivo al nivel de los grandes Estudios, con un continuo baño de masas y famosos colgados del brazo. ¡Y mira que no es viejo truco lo último! Cuando veo al famoso de turno sujetando algo, sé que me lo están vendiendo; el famoso sirve para hacer la comparación: si yo lo uso, es de lo mejor. Al caso, si yo le aplaudo y le voto, es el salvador.

     

    Es lo visto por Europa. Ignoro cómo fue por las tierras norteamericanas. Que en medio de la histeria colectiva, como candidato se vino para Berlín a soltar un discurso en la Puerta de Brandemburgo, y ahí también había calado, con muchos menos, eso sí, esperando cual espera salga su venerado icono. Y es que, con Obama, ha salido a relucir esa fuerza idolátrica de la fe ciega que el ser humano tenía enterrada en el fondo de su ser, la fe que, desde tiempos ancestrales, mueve montañas, aunque ninguna se haya movido un ápice por creerlo, sino, acaso, por otras razones. Esta fe, en cambio, mueve Obamas. Quiero decir, se deposita con ojos vendados sobre un individuo que ha sido llamado a hacer algo, sin que nadie sepa qué, y, de momento, como todo profeta, sólo ha lanzado discursos a un mundo con todas las posibles crisis, habidas y por haber: económica, política, social, laboral, moral, religiosa... Con este panorama, es fácil crear para creer la encarnación del bien salvífico en alguien que viene a purgar nuestros pecados pasados, a enmendarlos y religarnos a la correcta senda de lo bueno.

     

    Los pocos discursos de Barack Obama que he podido leer, dicen más o menos todo lo que el ser humano estaría bien dispuesto a corear. Me recordaba a José Luis Rodríguez Zapatero, nuestro presidente aquí en España, pero no tan cutre. Al fin y al cabo, Estados Unidos es el país del espectáculo, del Show must go on!, de la puesta en escena por todo lo alto y a lo grande, sin escatimar recursos y gastos, de los starring y los casting –que tan mal hemos sido capaces de adaptar aquí-, de los reality shows, los Globos y los Oscar de Hollywood. Aquí somos más de andar por casa, pero con pretensiones de hacerlo al más puro estilo estadounidense. Allí, el populismo del hermanamiento de culturas, religiones, razas etc..., no se nota según estallan los fuegos artificiales y suena la orquesta; aquí, excepto el sectarismo del himno del partido, representamos una comedieta mala de lo que se hace en las tierras de ultramar. En España se percibe la hipocresía de la sonrisa cómplice y complaciente del candidato político y el cinismo de sus palabras. En Estados Unidos, no sólo parece que el candidato cree lo que dice, sino que logra contagiarlo. También es verdad que hablamos de la tierra de los telepredicadores y las televentas que, de nuevo, aquí mal copiamos. Por último, aunque por comparar podríamos seguir, en Estados Unidos se vota a individuos, mientras que en España da igual el candidato y sus ideas, se eligen siglas estancadas en lo mismo de siempre.

     

    Sin embargo, Obama ha visto la que se le viene encima. Tanto se cree en sus poderes sobrenaturales que ya en alguna ocasión, con la ambigüedad de todo buen político, ha soltado al pueblo norteamericano algún habrá salidas falsas y reveses, frustraciones y decepciones, que es lo mismo que decir “soy hombre, y por tal imperfecto”. Lógico, con el plantel nacional e internacional al que se enfrenta. Que nadie diga que no se advirtió, que no se dijo. Es la frase de la que poder tirar cuando, efectivamente, lleguen los reveses que siempre llegan, pero con la que no se pretende demoler la fe innata que sobre sus hombros ha depositado el planeta Tierra.

     

    Habrá que esperar para ver, por ejemplo, si Obama recula ante los enemigos naturales de Estados Unidos, o sigue sacando fuerzas del orgullo norteamericano de las barras y estrellas e himno al canto; si alguna vez regañará a su protectorado de Israel, o por el contrario, seguirá sacando la cara por él; si, efectivamente, aguanta y supera la crisis que atraviesan, o ésta termina con su mandato, lenta o rápidamente. Como siempre, hay que esperar, con o sin esperanza, pues una cosa es la fe y otra los hechos. La euforia es buena para ganar elecciones, pero transmite la misma fuerza hacia el desencanto cuando el ídolo defrauda. Y Obama lo sabe. Rodríguez Zapatero –o incluso Rajoy- parece que no.

     

    Hec
    January 17

    SORAYA NOS DICE PATATA

    Una más que sale, hace la patochada y cuando se la critica levanta índice y meñique con el “¡fu, fu, machismo, machismo!”. Lo que sorprende es de quién se trata, Soraya Sáenz de Santamaría, la mismísima portavoz de los Populares. Pero igual que la vez de las ministras vogue, Sáenz de Santamaría debe entender el porqué de las críticas. Una vez más, no es machismo, pese a que con él se quiera confundir para hacer lo que a una le de la real gana. Es la falta de seriedad en una representante política, esta vez de la oposición. Aparecer en periódicos y revistas, posando cual modelo de anuncio de perfumes caros en blanco y negro, donde sólo falta la ya típica frase en francés pour femme, para una entrevista “personal”, pero pública, quita la seriedad del puesto que ocupan estas personas. Y ya que siempre se dice aquello de que de un varón no se diría, sinceramente, no me imagino ni me quiero imaginar a Rodríguez Zapatero torso al descubierto o descamisado, marcando pectorales, o a Rajoy en calzoncillos y luciendo abdominales con el cartel de pour homme. Ya digo, porque, simplemente no es serio.

     

    Quizás es que el Partido Popular ha decidido tirar la casa por la ventana, y si aquéllas salieron en el vogue, haciendo poses con ropas caras al mismo tiempo que eran ministras, y no le fue tan mal a los psocialistas, han decidido emprender el mismo camino de la majadería pública vendiéndose en el periódico afín, con la exhuberancia de sus miembros jóvenes -¿miembras? Ya por siempre nos quedará está otra estupidez. Será que no había otra cosa mejor que hacer desde el difuminado partido líder de la oposición que el que Soraya venga a contarnos su vida y a exhibirse en plan book fotográfico.

     

    Luego, ya se sabe, “es algo privado”, “es personal”, “nadie me dice lo que tengo que hacer en mi tiempo libre”, “me siento indignada de que se me critique”, todo ello al grito de “¡machismo!”, berreo de guerra que sirve para que salgan en tropel el resto de políticos, unas a arroparla y otros a decir lo estupenda que está y poco más, para que no caiga el chaparrón corrector ¿Habrá que recordarle que el asunto se publica en tirada nacional? ¿Recordarle que el contraste entre verla en las páginas de política y en la portada haciendo poses sugerentes bajo el rótulo “A solas con Soraya” no casa? Con estas cosas, varón o mujer, se pierde credibilidad y se gana en frivolidad e infantilismo, se da la imagen de que estamos a otras cosas mariposa –quepa decir que es lo único sincero que se desprende. Y a las mujeres, aunque no se quiera decir, no les hace mucho favor frente al absurdo tópico del exhibicionismo femenino y aquello otro de que les gusta que las miren; o las barbaridades que distinguen entre cuerpo, inteligencia y el salir guapa, maquillada y con modelito, pero sobre todo, bien en la foto.

     

    El personal votante, y el no votante como es mi caso, damos con un capricho gratuito y  tonto; el pueblo topa con la superficialidad a costa del voto que buscaba formalidad, responsabilidad, sensatez y saber hacer y estar. Le daba exactamente igual si en un varón o en una mujer. Pero aquí seguimos, con la charanga, la pandereta y el traje de faralaes –o el sensual vestidito-, siempre de fiesta y a ver quién hace o dice la más gorda –con lo último me refiero a todo el hemiciclo en pleno, sin pensar en géneros, sólo en el número plural y los numeritos que se marcan en grupo o individualmente.

     

    En su momento, de Chacón dije que entendía pantalones donde se decía vestido largo; ahora Soraya Sáenz de Santamaría dice que no busca polémica... ¿qué esperaba? ¿qué le aplaudiéramos la gracia? Una de dos, o les falta imaginación para verlas venir a sabiendas, o les sobra para creer que son apropiadas las sandeces que nos regalan y para las que siempre tienen tiempo. "A solas con Soraya"... a solas alguien tendría que haberle dicho algo, antes de dar el espectáculo para todo el país diciendo patata.

     

    Hec
    January 16

    UNA HUELGA JUDICIAL

    Mi experiencia sobre tribunales y jueces es muy corta, y muy desagradable. Poco puedo saber de ese día a día, aunque las únicas veces que lo judicial pasó por mi casa lo hizo como una parca. Constaté en su momento, y constato aún, sin embargo, que siempre han sido verdad dos principios populares sobre las cosas de la justicia: que es muy lenta y que sale muy cara. Falta de medios o no, el atasco judicial es mítico y legendario, antiguo como el Testamento. Y como en aquél, que todavía estamos esperando la celebración del juicio final, en nuestra justicia, más terrenalmente, se esperan meses y años sentencias y resoluciones, recursos y decisiones. Querrá decir esto que, siguiendo la lógica, la falta de medios siempre ha ido aparejada a la toga del señor juez. Por ello que exista un tercer principio más sobre la justicia: que es injusta. Esto tampoco es algo nuevo, pues es conocida la diferencia que media entre la justicia y lo justo.

     

    Los Magistrados fundamentan todo ello en la falta de medios, en sistemas de archivo que se caen a pedazos, en nulas vías de comunicación entre tribunales, en escasez de funcionariado... y al verse expuestos a la opinión pública como puros incompetentes a los que se les escapan los malos más malos –que por lo visto, hoy, estos son todos los delitos moralmente relacionados con lo sexual, las mujeres y los menores, que hasta los asesinos, narcotraficantes y estafadores están mejor vistos-, y como corporativistas que no se sancionan a sí mismos con dureza cuando lo anterior ocurre, se han puesto de acuerdo para echar un pulso al Estado con la amenaza de huelga. ¿Se imagina el ciudadano lo que supondría un paro judicial? Evidentemente, más atasco y más retraso, esto es, más injusticia. Por otro lado, como siempre sucede, un paro de lo público supone un secuestro directo de la ciudadanía, pues la administración pública es exclusiva. Quiero decir, si una compañía aérea se pone en huelga, existen otras a las que se puede acudir para volar y llegar al destino. Pero si la huelga es de funcionarios y poderes públicos, no queda otra que aguantarse y tragar.

     

    Se discute durante esta semana si los jueces pueden ir a la huelga. En este país, por poder, pueden. Además ellos no van a salir perjudicados, pues no perderán por ello su trono. De justicia es; que sea justo es lo discutible. Lo cual no debe sorprendernos, porque, como ya hemos dicho, esa diferencia va grabada a fuego en la piel de sus señorías y en las puertas de sus Salas.

     

    Lo que en todo este debate falta es sinceridad. Se les olvida a los Magistrados su continuo sentenciar a golpe de alarmismos mediáticos, por ejemplo, que vienen luego a llenar las mesas de recursos de condenados; me refiero a ese persistente lavarse las manos como Pilatos cuando la plebe alborotada pide la crucifixión y ante ella ven peligrar su cargo o su buen nombre. La cosa ha llegado a sentar precedente y costumbre. Ya no hace falta que la plebe pida crucifixión, para actuar con total injusticia según esa otra ley del “por si acaso”. Haya o no lobo, los Magistrados lo huelen al cabo de la calle y se ponen a resguardo. El ente alarmista de los medios ha empapado los juzgados de tal manera que parecen no estar pensando en aplicar la ley, sino en el titular del día de mañana en caso de que las cámaras apunten con el objetivo a su mazo. Farruquito, Mari Luz y Tirado, el del cercanías de Barcelona, Ibarretxe y compañía, Wanninkhof, el Colegio Suizo... En esto también sería preciso que los jueces se pronunciaran, si algo de conciencia queda; sería de honradez que las togas salieran al paso y no se comportaran como una extensión del telediario; que no sólo ante las presiones políticas, sino también ante las mediáticas defendieran su independencia y su compromiso con la aplicación proporcional y adecuada de la ley, sin tener, después, que andar rectificando, desdiciéndose, enmendando, exculpando etc...

     

    Hemos visto reabrir causas de forma excepcional o ampliar plazos cuando a la fiscalía se le ha pasado la fecha, sólo por ser noticia; revocar libertades sin fianza por prisiones preventivas a tenor de las Ana Rosas; han aumentado las condenas ejemplarizantes según se engordan las páginas de sucesos que ahora, muchas veces, ocupan directamente la portada; ha crecido la población reclusa de forma exponencial y han disminuido considerablemente las suspensiones de pena, la concesión de permisos y la clasificación en tercer grado –así están las prisiones, a dos barbas por celda cuando la ley dicta el derecho a celda individual, aunque este derecho no es el único que se conculca tras los muros. Pero también varían las cosas según a quién se juzga y a quién se condena o a quién se beneficia en prisión; dependes de la Sala que juzga tu caso con una total incertidumbre, pues el asunto puede alcanzar distancias espectaculares según caigas en ésta o aquélla, ya sea la puerta de al lado u otra Comunidad Autónoma. Dicho de otro modo, aunque se hable de doctrinas, interpretaciones e independencia, éstas, cara a la ciudadanía que se ve metida en un proceso, empiezan a parecerse más a eufemismos de una total falta de criterio común y la existencia de una heterogeneidad que ralla en la arbitrariedad y la indefensión. El único criterio común es el que deriva de los telediarios, y este se vuelve inapelable pese a que siempre se añada que la decisión se puede recurrir. Todo ello, empero, supone gasto y atasco también, como siempre que no se hacen las cosas bien.

     

    Cosas hay, sin embargo, de las que no se quiere hablar. No entran en la moralidad de lo correcto y la galería. Se abre la caja de Pandora, la de los truenos con esto de la huelga, pero sólo a medias, para no ver las cosas que guarda en el fondo. Simplemente faltan medios, sin más.

     

    Hec

    January 12

    UN POCO DE TODO

    Hay peleas por varios frentes del corral. Que si los pantalones de la Chacón, porque se la critica que se saltara a la torera el protocolo del acto de la Pascua Militar y no el hecho mismo de que llevara pantalón –que sería del más recalcitrante machismo-, aún más siendo la responsable de Defensa, donde, si los militares llevan una sola arruga en el uniforme, no lo llevan, falta algo o una mota de polvo mancha la bota o las hebillas, se atienen a sanción, expediente o parte. No queriendo entenderse esto, se la ampara con el “se la crítica por ser mujer” y el “a un hombre no se lo dirían”, que viene a ser un “no me puede criticar usted porque soy mujer”. Pero el debate no es machismo contra feminismo, sino que la Ministra, ante aquello de “vestido largo para las señoras”, entendiera pantalón. No se trata de si las mujeres pueden llevar pantalón –por Dios, que lejos suena eso en el tiempo-, ni si le quedaba bien o mal, o si el modelito era fino y elegante. Ahora bien, que si la respuesta va a ser que quien critica es un machista y que a alguien, por ser mujer, ni se te ocurra toserle en nada, mejor dejar el fregado a otro valiente.

     

    También otra Ministra está en el candelero. La tantas veces denostada Magdalena Álvarez, conocida en el corral ya por Maleni, recibe por todos lados por sus gestiones en la cartera de Fomento. El tren de alta velocidad no marcha, los aeropuertos andan revueltos, las carreteras nacionales... le faltaba la nieve del otro día para ver su capacidad de reacción y encontrarnos con escasez de respuestas. Ella practicó la ciencia popular para reparar lo que se rompe: apaga y vuelve a encenderlo –reinicia que decimos ahora-, ya se trate del televisor, la radio, el ordenador... Ella lo hizo con el aeropuerto. Luego lo explicó en algún extraño idioma, que dicen es la modalidad del andaluz, pero que ni los andaluces entienden. Una cosa es tener acento andaluz, y otra muy distinta no saber hablar ni expresarse. Aquí es donde Nebrera se equivocó. Yo, a los andaluces, les entiendo perfectamente, y, sin embargo, a Maleni, en esa suerte de frases inconexas carentes de verbo y llenas de muletillas, no. Pero, igual que antes con lo del machismo, aquí se ha salido con que criticar a la Ministra es ofender la particularidad dialectal del andaluz. Si yo fuera del sur, con lo que sí estaría ofendido es con que se equipare mi acento con la incapacidad expresiva. Sin embargo, como ya lo hizo Rodríguez Zapatero con su “z” y los leoneses, como si estos escribieran con faltas de ortografía, pues parece que no importa hacerlo ahora con Andalucía.

     

    Por otro lado, ayer asistimos al resurgimiento de los “titiriteros”. Ya pueden caernos bombas y asesinatos de ETA, ya puede haber más de tres millones de parados, que los de la ceja y los sindicatos no están por la labor de manifestarse y apretar al Gobierno. No, ellos, los bien pagados, sólo se manifiestan con los injustos actos bélicos, las invasiones y las guerras allende nuestras fronteras que son televisadas o algo tienen que ver los Estados Unidos e Israel. Que con un 13% del paro, un millón de empleos destruidos en el año que acabamos de dejar, sueldos lamentables para los que quedan trabajando y el país en recesión, aún no le hayan plantado una huelga general ni le estén dando a Rodríguez Zapatero, es pavoroso. Por menos he visto a esos mismos sindicatos organizarlas y muy gordas. Pero gobernaban otros. Que muriendo nuestros soldados en otros lugares del planeta tierra, aumentando la cifra para enviar más, los actores y cantantes antimilitaristas, pacifistas y del “no a la guerra”, se queden callados y a sus cosas, es como para mirarles de arriba hacia abajo y preguntarles qué causa defienden. ¿Sólo se atreven a gritar cuando median unos tres mil kilómetros y medio? ¿Sólo cuando sus habichuelas están protegidas? No sé, además de las cosas caseras, pienso en la invasión de Rusia en Georgia, o su guerra del gas con Ucrania, los desmanes de China en Tibet, los de Corea del Norte, Cuba, África y sus guerras... Y yo no he visto a los “titiriteros” y a Zerolo, acomodados burgueses manifestantes de fin de semana, en la calle por nada de todo esto. Algún día nos explicarán sus fotos detrás de determinadas pancartas y su silencio respecto de todo lo demás, porque lo del “compromiso” y la “causa”, los Derechos Humanos, el “No a la guerra” y esas cosas que dicen, resulta, cuando menos, insuficiente para dejarnos claro por qué unas veces sí y otras veces no hay manifiesto, según en qué caso nos encontremos, según quién muera y dónde, según qué país mueva ficha... o según la religión que se profese.

     

    Sólo nos quedaban los chistes. El “año de nieves, año de bienes” de Fernández de la Vega, desde la Vicepresidencia, estando el país y Madrid como estaba, y el “Al mal tiempo, buena cara” de Maleni. Sonaba a sorna: lo último que hay en la España cotidiana son bienes y buenas caras.

     

    Hec